Capitulo 1: El comienzo.
Un día en Madrid una ojiperla llamada Hinata, estaba
sentada con el hombre que más amaba en este mundo en un banco del patio del
instituto.
-Te quiero amor.-le dijo el chico-Te quiero más que a
nadie en este mundo.
-Yo también te quiero Kiba.-le dijo la ojiperla dándole un corto beso a su novio-Más de uno desearía que le quisieran tanto como yo te quiero a ti.
-Eso ya lo sé amor.-le respondió el ojinegro-no hace falta que me lo digas.
-Yo también te quiero Kiba.-le dijo la ojiperla dándole un corto beso a su novio-Más de uno desearía que le quisieran tanto como yo te quiero a ti.
-Eso ya lo sé amor.-le respondió el ojinegro-no hace falta que me lo digas.
En ese preciso momento sonó el timbre.
Cuando llegaron a la clase de lengua cada uno se sentó
en su correspondiente sitio, la ojiperla empezó a hablar con su amiga Sakura,
al poco rato entró el profesor, Kakashi Hatake.
-Buenos días chicos.-saludó el profesor-Hoy tendremos
con nosotros a un alumno nuevo.
En ese preciso momento entró por la puerta un chico
rubio.
-Él es Naruto Uzumaki.-presentó el profesor-Por favor
preséntate.
-Por supuesto. Hola a todos, soy Naruto Uzumaki me acabo de cambiar de instituto y estoy encantado de conoceros a todos.-se presento el rubio muy contento.
-Muy bien Naruto, puedes sentarte en ese sitio de ahí-dijo señalando el pupitre que había detrás de Hinata y Sakura-Vale.
-Por supuesto. Hola a todos, soy Naruto Uzumaki me acabo de cambiar de instituto y estoy encantado de conoceros a todos.-se presento el rubio muy contento.
-Muy bien Naruto, puedes sentarte en ese sitio de ahí-dijo señalando el pupitre que había detrás de Hinata y Sakura-Vale.
El rubio se sentó en el sitio correspondiente.
La clase siguió su curso normal, con alguna miradita que
otra a una de las esquinas de la clase hacia el nuevo compañero, pero todo
seguía su curso.
Al sonar el timbre del cambio de clase, Naruto se dirigió a sus compañeras de delante.
-Hola.-dijo el rubio con una sonrisa a las
chicas-¿Quiénes sois?
-Hola yo soy Sakura-dijo muy contenta de conocer al chico nuevo.
-Bue-buenas, yo soy Hinata-dijo la ojiperla con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
-Hola yo soy Sakura-dijo muy contenta de conocer al chico nuevo.
-Bue-buenas, yo soy Hinata-dijo la ojiperla con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
En la otra punta de la clase se encontraba Kiba con dos
chicos más.
-Vamos a presentarnos al chico nuevo.-dijo Kiba.
Los tres se dirigieron a donde se encontraba el rubio
con las dos chicas.
-Hola, yo soy Kiba-dijo el ojinegro.
-¡Ah!, encantado de conocerte.-respondió el rubio.
-Yo soy Sasuke-dijo un chico alto con pinta de emo.
-Y yo me llamo Neji-dijo otro ojiperla alto y con pelo largo.
-Mucho gusto en conocerte Sasuke, y a ti también Neji.-dijo fijándose muy bien en los rasgos de éste-Por cierto, ¿vosotros dos sois familia? -dijo señalándolo a él y a la ojiperla que se había vuelto a ruborizar ante este comentario.
-Si, somos primos.-le dijo el ojiperla.
-Ya decía yo que os parecíais-dijo el rubio con una sonrisa.
-¡Ah!, encantado de conocerte.-respondió el rubio.
-Yo soy Sasuke-dijo un chico alto con pinta de emo.
-Y yo me llamo Neji-dijo otro ojiperla alto y con pelo largo.
-Mucho gusto en conocerte Sasuke, y a ti también Neji.-dijo fijándose muy bien en los rasgos de éste-Por cierto, ¿vosotros dos sois familia? -dijo señalándolo a él y a la ojiperla que se había vuelto a ruborizar ante este comentario.
-Si, somos primos.-le dijo el ojiperla.
-Ya decía yo que os parecíais-dijo el rubio con una sonrisa.
En ese preciso momento entró la profesora de plástica.
Los compañeros del rubio se sentaron de una manera diferente y Naruto sin darse
cuenta acabo con una acompañante al lado.
-Hola.-dijo la profesora de plástica-Yo soy Kurenai, tu
profesora de plástica.
-Encantado.-dijo Naruto con una sonrisa hacia la profesora.
-Encantado.-dijo Naruto con una sonrisa hacia la profesora.
La profesora terminó de dar la parte teórica y todos
empezaron a hacer una lámina.
-Hola, yo soy Tenten.-dijo la pelicafé que estaba
sentada al lado de Naruto.
-Mucho gusto.-le respondió Naruto-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro, todas las que quieras-respondió la pelicafé.
-¿Cómo es que te has sentado conmigo?
-Porque en plástica yo me siento sola.-le respondió ella.
-Si quieres la próxima vez me cambio de sitio no tengo ningún problema-le dijo el rubio.
-No hace falta no me importa que te sientes a mi lado.-le dijo la pelicafé con una gran sonrisa.
-Por cierto no es por meterme en donde no me llaman, pero es que antes cuando se me ha presentado ese chico… ¿Cómo se llamaba, el que está sentado con Hinata ahora?-dijo el rubio señalándolo.
-Te refieres a Kiba, ¿verdad?
-Si, a ese.-le respondió el rubio.
-¿Qué pasa con él?
-Es que cuando se ha presentado tenía un gesto un poco tenso.
-Eso es porque estabas hablando con Hinata.
-¿Qué hay de malo en hablar con ella?-preguntó el rubio confuso.
-No hay nada de malo Naruto.-le dijo la pelicafé riéndose-Lo que pasa es que Kiba y ella están juntos y se habrá puesto celoso solo eso.-la pelicafé se volvió a reír por la cara que había puesto a la contestación que le había dado-Dime, ¿quién mas se ha presentado?
-Pues… Sakura, Sasuke y… Neji-dijo el rubio haciendo un gran esfuerzo en recordar el nombre.
-Vale te haré la ficha de cada uno.-dijo la pelicafé-Sakura es muy maja, eso si no te metas con Sasuke si no quieres vérselas con su mal genio.-la pelicafé al ver la cara de extraño de Naruto le hizo una breve explicación-Verás a Sakura le ha gustado Sasuke desde que empezó el curso, por lo visto se ha cambiado de instituto este año, pero Sasuke siempre ha pasado de ella, Sasuke, es el chico que más éxito tiene entre las chicas pero pasa de todas, y con Sakura se lleva bien, son buenos amigos, pero nada más, y luego esta ese Neji Hyuuga…
-Mucho gusto.-le respondió Naruto-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro, todas las que quieras-respondió la pelicafé.
-¿Cómo es que te has sentado conmigo?
-Porque en plástica yo me siento sola.-le respondió ella.
-Si quieres la próxima vez me cambio de sitio no tengo ningún problema-le dijo el rubio.
-No hace falta no me importa que te sientes a mi lado.-le dijo la pelicafé con una gran sonrisa.
-Por cierto no es por meterme en donde no me llaman, pero es que antes cuando se me ha presentado ese chico… ¿Cómo se llamaba, el que está sentado con Hinata ahora?-dijo el rubio señalándolo.
-Te refieres a Kiba, ¿verdad?
-Si, a ese.-le respondió el rubio.
-¿Qué pasa con él?
-Es que cuando se ha presentado tenía un gesto un poco tenso.
-Eso es porque estabas hablando con Hinata.
-¿Qué hay de malo en hablar con ella?-preguntó el rubio confuso.
-No hay nada de malo Naruto.-le dijo la pelicafé riéndose-Lo que pasa es que Kiba y ella están juntos y se habrá puesto celoso solo eso.-la pelicafé se volvió a reír por la cara que había puesto a la contestación que le había dado-Dime, ¿quién mas se ha presentado?
-Pues… Sakura, Sasuke y… Neji-dijo el rubio haciendo un gran esfuerzo en recordar el nombre.
-Vale te haré la ficha de cada uno.-dijo la pelicafé-Sakura es muy maja, eso si no te metas con Sasuke si no quieres vérselas con su mal genio.-la pelicafé al ver la cara de extraño de Naruto le hizo una breve explicación-Verás a Sakura le ha gustado Sasuke desde que empezó el curso, por lo visto se ha cambiado de instituto este año, pero Sasuke siempre ha pasado de ella, Sasuke, es el chico que más éxito tiene entre las chicas pero pasa de todas, y con Sakura se lleva bien, son buenos amigos, pero nada más, y luego esta ese Neji Hyuuga…
El rubio al ver su cara se dio cuenta de lo que pasaba.
-Ya, ese chico te gusta, ¿verdad?-dijo el rubio mientras
trazaba un recta con su regla como quien no quiere la cosa.
-Pues si, la verdad es que si.-dijo la pelicafé.
-Y… ¿Él lo sabe?
-No.
-¿Y por qué no se lo dices?
-Para él yo ni existo.-dijo la pelicafé a punto de echarse a llorar-No me hablo con ellos, bueno a decir verdad no me hablo con nadie, si no te has dado cuenta en lengua también me siento sola, a decir verdad, en todas me siento sola, en educación física por ejemplo cuando hay que hacer parejas me toca hacer los ejercicios con el que se queda solo o con el profesor, debe de ser porque no encajo o algo.
-No digas bobadas, eres simpática, agradable, maja, y muy guapa-la pelicafé se quedo quieta ante tal descripción-Y si Neji no te hace ni caso pasa tú de él, y si quieres ponte conmigo en todas las clase, total yo tampoco tengo a nadie con quien sentarme.
-Pues si, la verdad es que si.-dijo la pelicafé.
-Y… ¿Él lo sabe?
-No.
-¿Y por qué no se lo dices?
-Para él yo ni existo.-dijo la pelicafé a punto de echarse a llorar-No me hablo con ellos, bueno a decir verdad no me hablo con nadie, si no te has dado cuenta en lengua también me siento sola, a decir verdad, en todas me siento sola, en educación física por ejemplo cuando hay que hacer parejas me toca hacer los ejercicios con el que se queda solo o con el profesor, debe de ser porque no encajo o algo.
-No digas bobadas, eres simpática, agradable, maja, y muy guapa-la pelicafé se quedo quieta ante tal descripción-Y si Neji no te hace ni caso pasa tú de él, y si quieres ponte conmigo en todas las clase, total yo tampoco tengo a nadie con quien sentarme.
Dicho esto la pelicafé
se sintió mucho mejor, y en ese preciso momento, sonó el timbre del
cambio de clase.
-Naruto es muy majo, ¿verdad?-dijo Sakura que estaba de
camino al gimnasio con Hinata, Sasuke, Kiba y Neji.
-Si.-dijo Sasuke-Tiene pinta de ser un buen tío.
-Si.-dijo Sasuke-Tiene pinta de ser un buen tío.
En ese preciso momento Kiba cogió del hombro a Hinata.
-Pero si es un bicho raro.-dijo Kiba-¿No lo habéis visto
hablar con Tenten?
-Por dios Kiba, que hay de malo en hablar con Tenten.-le reprochó Hinata-Que nosotros no nos juntemos con ella, no significa que no sea maja.
-Si tú lo dices amor.-dijo Kiba dándole un beso en la mejilla.
-Por dios Kiba, que hay de malo en hablar con Tenten.-le reprochó Hinata-Que nosotros no nos juntemos con ella, no significa que no sea maja.
-Si tú lo dices amor.-dijo Kiba dándole un beso en la mejilla.
En el gimnasio, se sentaron todos en el suelo para
escuchar la explicación del profesor.
-Antes que nada quiero presentarme al nuevo
compañero.-dijo señalando al nuevo alumno-Yo soy Gai, y te voy a enseñar
educación física.
-Encantado.-dijo el rubio a punto de reírse.
-Encantado.-dijo el rubio a punto de reírse.
El profesor ya dio la explicación y empezaron a calentar.
-¿Ha dicho que es gay?-dijo el rubio a la pelicafé.
-No tonto.-le contestó Tenten riéndose-Es que se llama Gai.
-Pues valla nombre.
-A ver silencio.-pidió el profesor-Bien, ahora vamos a hacer grupos de 7.
-Genial y nosotros solo somos cinco.-se quejo Kiba.
-¿Por qué no le decimos a Naruto que se ponga con nosotros?-le dijo Hinata a su novio.
-Vale, voy yo a preguntárselo.-dijo Sasuke al ver la cara que ponía Kiba.
-Voy contigo- le dijo Neji apresurándose.
-Mira, viene Sasuke.-dijo Naruto a Tenten-¿Qué querrá?
-Pues no lo sé.-le respondió Tenten.
-Naruto.-dijo Sasuke-Ponte con nosotros, que nos falta gente.
-No tonto.-le contestó Tenten riéndose-Es que se llama Gai.
-Pues valla nombre.
-A ver silencio.-pidió el profesor-Bien, ahora vamos a hacer grupos de 7.
-Genial y nosotros solo somos cinco.-se quejo Kiba.
-¿Por qué no le decimos a Naruto que se ponga con nosotros?-le dijo Hinata a su novio.
-Vale, voy yo a preguntárselo.-dijo Sasuke al ver la cara que ponía Kiba.
-Voy contigo- le dijo Neji apresurándose.
-Mira, viene Sasuke.-dijo Naruto a Tenten-¿Qué querrá?
-Pues no lo sé.-le respondió Tenten.
-Naruto.-dijo Sasuke-Ponte con nosotros, que nos falta gente.
En ese momento el rubio miro a la pelicafé.
-No pasa nada, ponte con…
-Ven tú también-le corto el ojiperla mirando al suelo y con tono frío-Total, nos falta gente.
-Vale, ahora vamos.-le dijo Naruto en respuesta de los dos.
-Sí, pero no tardéis.-les dijo el pelinegro.
-Tenten, ¿Qué te pasa?-le pregunto Naruto cuando se alejaron los chicos un poco preocupado al ver la cara de su amiga.
-¿E…e…él se aca…ca…acaba de referir a mí?
-Si, eso ha hecho.-Naruto estaba un poco preocupado al ver que la pelicafé no salía de su estado de shock-Pero no te preocupes que yo voy a estar contigo, no te va a pasar nada.-le aseguró el rubio.
-Ven tú también-le corto el ojiperla mirando al suelo y con tono frío-Total, nos falta gente.
-Vale, ahora vamos.-le dijo Naruto en respuesta de los dos.
-Sí, pero no tardéis.-les dijo el pelinegro.
-Tenten, ¿Qué te pasa?-le pregunto Naruto cuando se alejaron los chicos un poco preocupado al ver la cara de su amiga.
-¿E…e…él se aca…ca…acaba de referir a mí?
-Si, eso ha hecho.-Naruto estaba un poco preocupado al ver que la pelicafé no salía de su estado de shock-Pero no te preocupes que yo voy a estar contigo, no te va a pasar nada.-le aseguró el rubio.
Una vez dicho esto la pelicafé se aferró al brazo del
rubio y llegaron a donde se encontraba el resto.
-Ya estamos aquí.-dijo el rubio con una sonrisa.
-Hola.-saludó Sakura.
-A ver ponerme atención por favor.-dijo el profesor-Ya no da tiempo a más, pero el próximo día seguiremos con los mismos equipos de hoy y empezaremos con las practicas de baloncesto, ahora ya podéis dirigiros a las duchas.-dicho esto todos se fueron a las duchas.
-Hola.-saludó Sakura.
-A ver ponerme atención por favor.-dijo el profesor-Ya no da tiempo a más, pero el próximo día seguiremos con los mismos equipos de hoy y empezaremos con las practicas de baloncesto, ahora ya podéis dirigiros a las duchas.-dicho esto todos se fueron a las duchas.
Tenten todavía estaba que la pobre no se lo creía, le
temblaba todo y se iba agarrando a todo lo que veía porque creía que se iba a
caer de un momento a otro.
-Tenten, ¿te encuentras bien?-le dijo Sakura en ese
momento.
-Si estoy bien…-dijo tratando de parecer firme.
-Pues no tienes muy buena cara.-le dijo Hinata.
-No es nada.-dijo Tenten un poco aturdida por el comportamiento de estas.
-Tenten, es viernes, y vamos a ir al cine, si te apetece puedes acompañarnos-.dijo la ojiperla.
-Si, eso es una buena idea.-dijo la pelirosa con una gran sonrisa en la cara.
-Me encantaría pero a los demás… ¿No les importaría?-dijo Tenten en ese momento pensando en el ojiperla.
-Tú no te preocupes, de eso ya nos encargamos nosotras.-mientras las chicas salían del baño, en ese preciso momento los chicos también salían de los suyos.
-Si estoy bien…-dijo tratando de parecer firme.
-Pues no tienes muy buena cara.-le dijo Hinata.
-No es nada.-dijo Tenten un poco aturdida por el comportamiento de estas.
-Tenten, es viernes, y vamos a ir al cine, si te apetece puedes acompañarnos-.dijo la ojiperla.
-Si, eso es una buena idea.-dijo la pelirosa con una gran sonrisa en la cara.
-Me encantaría pero a los demás… ¿No les importaría?-dijo Tenten en ese momento pensando en el ojiperla.
-Tú no te preocupes, de eso ya nos encargamos nosotras.-mientras las chicas salían del baño, en ese preciso momento los chicos también salían de los suyos.
Al finalizar las clases…
-Hinata, Sakura.-dijo Sasuke- Hemos invitado a Naruto al
cine esta tarde.
-Entonces no hay problema, nosotras también hemos invitado a Tenten.
-En ese caso hasta esta tarde.-se despidieron todos en la salida del instituto.
-A las cuatro aquí en la puerta.-le aclaró Hinata a Naruto y a Tenten.
-Vale aquí estaremos.-dijo Naruto
-Entonces no hay problema, nosotras también hemos invitado a Tenten.
-En ese caso hasta esta tarde.-se despidieron todos en la salida del instituto.
-A las cuatro aquí en la puerta.-le aclaró Hinata a Naruto y a Tenten.
-Vale aquí estaremos.-dijo Naruto
Naruto se fue en el sentido contrario con Tenten y para
su asombro también se fue con ellos Neji.
-¿Cómo es que te vienes con nosotros?-le preguntó el
rubio.
-Es que si me voy con ellos doy mucha vuelta.-aclaró el ojiperla-Me viene mejor
irme por aquí.
La primera en llegar a su destino fue Tenten, después
Neji y por último Naruto que no paraba de pensar en los planes que tenia para
esta tarde.
Capitulo 2: Reacciones
terroríficas.
Tenten y Naruto ya se encontraban con Sakura, Hinata y
Kiba.
-Alguien sabe donde coño se metió Sasuke y Neji.-se
quejó Kiba ante la espera.
-Deben de estar a punto de llegar Kiba, no te empieces a poner de los nervios antes de tiempo porque no hay motivos.-le trataba de calmar Hinata.
-Mirar ahí esta Neji.-dijo Tenten de repente.
-Primo sí que has tardado.-se quejó la ojiperla a su primo.
-Y yo qué culpa tengo, si tenía cosas que hacer.-dijo su primo de mala gana.
-Ya, claro… Seguro que te estabas peinando.-le dijo Kiba haciendo referencia a su largo pelo.
-Como digas algo de mi pelo, mueres.-le contestó el ojiperla con cara de odio.
-Deben de estar a punto de llegar Kiba, no te empieces a poner de los nervios antes de tiempo porque no hay motivos.-le trataba de calmar Hinata.
-Mirar ahí esta Neji.-dijo Tenten de repente.
-Primo sí que has tardado.-se quejó la ojiperla a su primo.
-Y yo qué culpa tengo, si tenía cosas que hacer.-dijo su primo de mala gana.
-Ya, claro… Seguro que te estabas peinando.-le dijo Kiba haciendo referencia a su largo pelo.
-Como digas algo de mi pelo, mueres.-le contestó el ojiperla con cara de odio.
Después de esto un fascinante Porsche 911 se paró en
frente de la puerta del instituto.
-Dios, ya está este presumiendo.-dijo Kiba asqueado ante
la situación.
-Si tiene para presumir déjale.-le dijo Neji.
-A ver a santo de que él viene en coche y nosotros a patita.
-¡Ay! Kiba para ya, ¿vale?-se quejó la ojiperla ante la acción de su novio.
-Pero, ¿quién es?-preguntó el rubio.
-Es Sasuke-le contestó la ojiperla.
-¿¡Sasuke!?-dijo la pelirosa alucinada.
-Exacto.-le confirmó el ojiperla, mientras éste salía del coche y se acercaba a donde estaban sus amigos.
-Sasuke ¿de dónde sacaste ese coche?-le pregunto Naruto.
-Uf… Un regalo de papá-dijo como si tal cosa pasara.
-A mí, mi padre también me regaló uno.-dijo Naruto con una sonrisa en la cara.
-¿Si?-preguntó Sasuke-¿Cuál?
-Un Lamborghini Gallardo, pero un poco más cantoso de color.-le contestó el rubio.
-¿Es verde fosforito?-dijo el pelinegro riéndose.
-No retrasado, no me gusta atraer a las vacas, digamos que sí es fosforito, pero es naranja.-el rubio y el pelinegro se echaron a reír.
-Joder, no sé que hacéis en una escuela pública.-dijo Sakura-Si tenéis toda esa pasta tendríais que estar en una privada.
-Sakura, que sepas que Naruto y Sasuke no son los únicos que tienen coche del que presumir.-le dijo Neji.
-Y si no vamos a una escuela privada, bueno, por lo menos yo, es porque paso de juntarme y mezclarme con los pijos que se creen guays por tener más dinero que los demás.-le respondió el pelinegro.
-En mi caso, si mi padre me compró el coche no es porque sea rico, el que es verdaderamente rico en mi familia es mi abuelo, él es el que paga los caprichos.-continuó diciendo el rubio.
-Ya veo…-terminó diciendo la pelirosa.
-Si tiene para presumir déjale.-le dijo Neji.
-A ver a santo de que él viene en coche y nosotros a patita.
-¡Ay! Kiba para ya, ¿vale?-se quejó la ojiperla ante la acción de su novio.
-Pero, ¿quién es?-preguntó el rubio.
-Es Sasuke-le contestó la ojiperla.
-¿¡Sasuke!?-dijo la pelirosa alucinada.
-Exacto.-le confirmó el ojiperla, mientras éste salía del coche y se acercaba a donde estaban sus amigos.
-Sasuke ¿de dónde sacaste ese coche?-le pregunto Naruto.
-Uf… Un regalo de papá-dijo como si tal cosa pasara.
-A mí, mi padre también me regaló uno.-dijo Naruto con una sonrisa en la cara.
-¿Si?-preguntó Sasuke-¿Cuál?
-Un Lamborghini Gallardo, pero un poco más cantoso de color.-le contestó el rubio.
-¿Es verde fosforito?-dijo el pelinegro riéndose.
-No retrasado, no me gusta atraer a las vacas, digamos que sí es fosforito, pero es naranja.-el rubio y el pelinegro se echaron a reír.
-Joder, no sé que hacéis en una escuela pública.-dijo Sakura-Si tenéis toda esa pasta tendríais que estar en una privada.
-Sakura, que sepas que Naruto y Sasuke no son los únicos que tienen coche del que presumir.-le dijo Neji.
-Y si no vamos a una escuela privada, bueno, por lo menos yo, es porque paso de juntarme y mezclarme con los pijos que se creen guays por tener más dinero que los demás.-le respondió el pelinegro.
-En mi caso, si mi padre me compró el coche no es porque sea rico, el que es verdaderamente rico en mi familia es mi abuelo, él es el que paga los caprichos.-continuó diciendo el rubio.
-Ya veo…-terminó diciendo la pelirosa.
Una vez que llegaron al cine nadie se ponía de acuerdo
que película ver.
Hasta que Tenten sin quererlo dijo una a la que nadie puso pegas, una película de terror, pero una de las de verdad.
Hasta que Tenten sin quererlo dijo una a la que nadie puso pegas, una película de terror, pero una de las de verdad.
-Vale, pues ya tenemos las entradas.-dijo Naruto.
-¿Están numeradas?-preguntó Hinata.
-Si, están numeradas-le contestó Naruto mientras las examinaba atentamente.
-Vale, ¿y como nos ponemos pues?-dijo Tenten ya que no quería peleas baratas y malos rollos.
-Pues muy fácil, que cada uno coja una entrada y que se siente donde le toque.-empezó diciendo la pelirosa.
-¿Qué butacas tenemos?-le pregunto Kiba.
-Las impares, la 03, 05, 07, 09, 11, 13, 15.-le respondió el rubio.
-¿Y fila?-pregunto Neji.
-En la diez.-dijo Tenten.
-Bueno, pues venga, a repartirlas.-dijo Naruto separándolas y dando una a cada uno.
-¿Están numeradas?-preguntó Hinata.
-Si, están numeradas-le contestó Naruto mientras las examinaba atentamente.
-Vale, ¿y como nos ponemos pues?-dijo Tenten ya que no quería peleas baratas y malos rollos.
-Pues muy fácil, que cada uno coja una entrada y que se siente donde le toque.-empezó diciendo la pelirosa.
-¿Qué butacas tenemos?-le pregunto Kiba.
-Las impares, la 03, 05, 07, 09, 11, 13, 15.-le respondió el rubio.
-¿Y fila?-pregunto Neji.
-En la diez.-dijo Tenten.
-Bueno, pues venga, a repartirlas.-dijo Naruto separándolas y dando una a cada uno.
A Sakura le había tocado la 05, a Hinata la 13, a Kiba
en la 15, a Sasuke en la 03, a Naruto en la 11, a Neji en la 09 y a Tenten en
la 07.
-Ya está, yo compraré las cosas, pero voy a necesitar
ayuda.-dijo el rubio.
-Yo misma- se ofreció Tenten.
-Vale, vosotros ir a buscar las butacas.-terminó de decir Naruto.
-Yo misma- se ofreció Tenten.
-Vale, vosotros ir a buscar las butacas.-terminó de decir Naruto.
Ya todos se fueron a la sala, mientras Naruto y Tenten
seguían comprando las cosas.
-¿Estarás contenta con el sitio que te ha tocado?-le
pregunto Naruto a Tenten medio riéndose.
-Pues no te creas, hubiese preferido que me hubiera tocado a tu lado.-Tenten se rió al ver la cara que puso el rubio de confusión-No pienses mal tonto, pero si hay películas que no me gustan son las de miedo.
-¿Entonces por qué elegiste una de terror?-preguntó el rubio más confuso aún-A parte, que tiene que ver eso con el hecho de que hubieses preferido sentarte conmigo.
-Pues si la he elegido fue porque era la única que faltaba por decir-le explicó la pelicafé de camino a la sala con todas las manos llenas de bebidas.-Y si prefiero sentarme a tu lado es, porque si me da miedo pues, en fin ya sabes… y con Sakura a un lado y Neji al otro pues como que me voy a tener que agarrar al asiento.
-Ya veo.-dijo Naruto ya en el interior de la sala.
-Mira ahí están.-dijo Tenten señalando con la mirada a sus amigos.
-Ya hemos llegado.-dijo Naruto, mientras que él y la pelicafé, repartían las cosas.
-Pues no te creas, hubiese preferido que me hubiera tocado a tu lado.-Tenten se rió al ver la cara que puso el rubio de confusión-No pienses mal tonto, pero si hay películas que no me gustan son las de miedo.
-¿Entonces por qué elegiste una de terror?-preguntó el rubio más confuso aún-A parte, que tiene que ver eso con el hecho de que hubieses preferido sentarte conmigo.
-Pues si la he elegido fue porque era la única que faltaba por decir-le explicó la pelicafé de camino a la sala con todas las manos llenas de bebidas.-Y si prefiero sentarme a tu lado es, porque si me da miedo pues, en fin ya sabes… y con Sakura a un lado y Neji al otro pues como que me voy a tener que agarrar al asiento.
-Ya veo.-dijo Naruto ya en el interior de la sala.
-Mira ahí están.-dijo Tenten señalando con la mirada a sus amigos.
-Ya hemos llegado.-dijo Naruto, mientras que él y la pelicafé, repartían las cosas.
Ya empezada la película en una de las escenas en la que
de repente aparecía una niña de la nada con los ojos llenos de sangre, Tenten
no lo pudo evitar y se aferró rápidamente a Neji, éste de repente se quedó
atónito ante la reacción de la chica, y no supo por qué pero no la apartó, ella
también se percató, tanto del acto de ella como la reacción de él ante ese
movimiento. Pero rápidamente se separó y se quedó mirando al suelo, mientras
tanto la ojiperla tenía los ojos cerrados y los fue a abrir en el momento menos
adecuado, justamente en la pantalla había un niño descuartizado al lado de una
niña que también estaba muerta con el corazón en las manos. La ojiperla no pudo
evitarlo, extendió los brazos hacia los lados agarrando con la mayor fuerza
posible lo primero que encontró en su camino, lo que produjo que rompiera uno
de los botones de la camisa de su novio, pero al otro lado se encontraba
Naruto, que tuvo que contener un terrible grito de dolor, la ojiperla al sentir
la reacción de su amigo se preguntó que le podría haber pasado, cuando se
percató que lo que había agarrado del rubio con toda su fuerza, fue el miembro
masculino de éste, acto seguido sin pensárselo dos veces retiro la mano y
empezó a disculparse una y otra vez. Agradeció bastante que su novio no se
diese cuenta de esto, pero la ojiperla empezó a preguntarse:
-Joder vaya bulto,
no Hinata no pienses en eso, pero parecía más grande que la de Kiba… Hinata,
céntrate en la película-después la ojiperla consiguió volver a centrarse en
lo que estaba viendo.
-Dios que dolor madre mía.-pensó el rubio-Pero Naruto, lo hizo sin querer, pero esa sensación… No Naruto simplemente se asustó y agarró lo primero que pilló, olvídalo.
-Dios que dolor madre mía.-pensó el rubio-Pero Naruto, lo hizo sin querer, pero esa sensación… No Naruto simplemente se asustó y agarró lo primero que pilló, olvídalo.
Justamente en la otra parte de la fila se encontraba la
pelirosa, que solo le faltaba echarse a llorar debido a que no podía más, esa
película no estaba hecha para ella, no pudo evitarlo, y se abrazó completamente
a Sasuke, el acto seguido se la intentó despegar de encima, pero al ver como se
encontraba la pelirosa, la dejó ahí, pero eso si, él siguió viendo la película,
nadie se la iba a amargar y menos ahora que estaba en lo más interesante.
Al finalizar la película, todos salieron comentándola,
Hinata una vez más se volvió a disculpar por lo de Naruto, Tenten por lo bajo
también pidió disculpas a Neji por al abrazo repentino, pero Sakura se retrasó
un poco en un escaparate, y el pelinegro se dio cuenta y con la escusa de que
iba al baño se acercó a donde se encontraba la pelirosa.
-Lo siento mucho Sasuke.-dijo la pelirosa a punto de
llorar cuando vio el reflejo del pelinegro en el cristal del escaparate.
-No tienes porqué disculparte, pero la próxima vez, entra en otra sesión-le contestó el pelinegro con un tono frío, pero más frío de lo normal.
-Vale.
-No tienes porqué disculparte, pero la próxima vez, entra en otra sesión-le contestó el pelinegro con un tono frío, pero más frío de lo normal.
-Vale.
Fue lo único que consiguió decir la pelirosa después se
fue corriendo a buscar a sus amigos, y Sasuke aprovechó para ir al baño de
verdad.
Cuando llegaron a la puerta del instituto de nuevo,
comentaron la película, y acordaron en hacer un mini botellón.
-Bien pues mañana aquí a las seis y media, de las
bebidas, vasos, etc., me encargo yo.-dijo Naruto.
-De acuerdo allí nos veremos.
-De acuerdo allí nos veremos.
Dicho esto todos se fueron por sus respectivos lugares
hasta llegar a sus casas.
Cuando salió Neji del portal, la pelicafé se cago en todos los demonios que conocía, por no tener a ese hombre, pero mantuvo la compostura, su coche estaba con ella.
Tenten conducía de maravilla o por lo menos a los ojos de Neji.
Capitulo 3: Sueños evanescentes.
En casa de Tenten:
-Mamá, papá ya he llegado.-dijo la pelicafé, poniendo
rumbo a su cuarto.
Tenten se sentó en su cama, tenía que pensar en todo lo
que había pasado.
-Tenten no te comas la cabeza sabes que él te va a
ignorar.-se decía a sí misma-No eres nada para él, solo un simple cero a la
izquierda, ahora un poco más cerca, pero nada más, ni lo intentes.
Al rato la pelicafé se quedó dormida.
-Tenten me estás volviendo loco.-le decía un ojiperla
desesperado-Te deseo, ya no lo soporto más, te amo, te quiero solo para mí.
-Neji, ¿te has vuelto loco?-decía la pelicafé sin entender nada-Esto no puede ser cierto, tiene que ser un sueño.-se decía a sí misma la pelicafé.
-Neji, ¿te has vuelto loco?-decía la pelicafé sin entender nada-Esto no puede ser cierto, tiene que ser un sueño.-se decía a sí misma la pelicafé.
El ojiperla empezó a besarla por el cuello, la
pelicafé ya no lo soportaba más y empezó
a emitir leves gemidos.
-¿De verdad, esto te parece un sueño?-le susurró Neji en
el oído, haciendo que la pelicafé volviese a proferir un gemido un poco más
intenso.
-Tiene que serlo.-dijo la pelicafé-Me tengo que despertar.
-Despertar, lo dudo, te vas a quedar aquí conmigo.-le dijo el ojiperla con una media sonrisa.
-Tiene que serlo.-dijo la pelicafé-Me tengo que despertar.
-Despertar, lo dudo, te vas a quedar aquí conmigo.-le dijo el ojiperla con una media sonrisa.
Después de esto el ojiperla, empezó a bajar poco a poco
por el cuerpo de la pelicafé.
RING…RING…RING…………….
-Maldito despertador.-dijo la pelicafé apagándolo.
En ese preciso momento se dio cuenta de lo que había
pasado, había tenido un sueño con Neji, y vaya sueño, a la pelicafé le costó medio minuto darse cuenta de que se
había levantado mojada.
Justamente después, decidió darse una ducha ya que le
esperaba una tarde bastante movidita.
En casa de Naruto:
-¡DIOS! Que dolor de huevos, joder, fijo que me sale un
moratón-dijo el rubio mientras iba hacia la cocina a por una bolsa de
hielo-bueno por lo menos mis padres están de viaje así que mañana vía libre.-dijo
el rubio pensando en los planes que tenían para el día siguiente.
Dicho esto el rubio se fue, con su bolsa de hielo al
salón a ver la tele. Cuando el rubio se iba a quedar dormido, su móvil empezó a
sonar, produciendo que el rubio se cayese del sofá y se volviese a dar en su ya
tan dolorida zona sexual masculina. El rubio entre los gritos de dolor
consiguió contestar al teléfono.
-¿Si?-preguntó el rubio-¿Quién es?
-Soy yo idiota, Sasuke.
-¡Ah! Hola Sasuke.-siguió diciendo el rubio-¿Cómo es que me llamas a estas horas?
-Por favor dime que no te importa coger el coche.
-Pues hombre, no, pero como nos paren nos la podemos ganar buena.-le dijo el rubio sin entender nada.
-Es que ha habido un pequeño cambio de planes-le explicó el pelinegro-Y necesitamos coches, nadie más tiene coche y tu solo puedes llevar a dos y yo solo puedo llevar a dos y somos siete, así que tú me dirás como lo hacemos.
-Bueno Sasuke, tranquilo…-el teléfono fijo de la casa de Naruto estaba sonando-Espera que me están llamando al fijo.-descolgó el fijo y contestó-¿Dígame?
-Naruto.-dijo la voz de Hinata-Hola, siento la hora, pero dime que estás hablando con Sasuke, es que le estamos llamando y comunica-continuó la ojiperla.
-Tranquila Hinata, está hablando conmigo-por detrás del teléfono se oyó un gran menos mal, de alguien que no era Hinata.-Hinata estás con Sakura, ¿verdad?
-Si, hoy se ha quedado a dormir aquí porque mis padres y mi hermana no están.
-Vale espérame un segundo.-le dijo Naruto a Hinata-Sasuke tengo por el fijo a Hinata.
-¿Y bien…?-le dijo el pelinegro.
-Espera que le pregunto.-le dijo el rubio poniéndose nervioso con los teléfonos-Hinata, ¿qué pasa?
-Que al final Kiba viene más tarde y dijo que le llevaría su hermana, por lo que una persona menos a la que hay que llevar. Bueno te tengo que dejar, adiós, besos, te quiero.-terminó diciendo antes de colgar.
-Sasuke.-dijo el rubio volviendo a su teléfono-Que Kiba no va, que luego lo llevaría su hermana, o no sé qué.
-Vale, pero volviendo a lo de antes, nuestra única esperanza es Tenten, por favor dime que tiene coche.
-Pues no lo sé Sasuke.-le dijo Naruto-Mañana la llamo a primera hora y le pregunto.
-Todo esto es por culpa de Neji, no sé que le ha dado que no quiere coger su coche… Bueno, mañana nos vemos.-después de esto colgó dejando al rubio con la palabra en la boca.
-Yo alucino.-dijo el rubio volviéndose a tumbar en el sofá-Esta gente está loca, y yo para colmo con un dolor de huevos de cojones pero nada, qué más da, ale, a dormir.
-Soy yo idiota, Sasuke.
-¡Ah! Hola Sasuke.-siguió diciendo el rubio-¿Cómo es que me llamas a estas horas?
-Por favor dime que no te importa coger el coche.
-Pues hombre, no, pero como nos paren nos la podemos ganar buena.-le dijo el rubio sin entender nada.
-Es que ha habido un pequeño cambio de planes-le explicó el pelinegro-Y necesitamos coches, nadie más tiene coche y tu solo puedes llevar a dos y yo solo puedo llevar a dos y somos siete, así que tú me dirás como lo hacemos.
-Bueno Sasuke, tranquilo…-el teléfono fijo de la casa de Naruto estaba sonando-Espera que me están llamando al fijo.-descolgó el fijo y contestó-¿Dígame?
-Naruto.-dijo la voz de Hinata-Hola, siento la hora, pero dime que estás hablando con Sasuke, es que le estamos llamando y comunica-continuó la ojiperla.
-Tranquila Hinata, está hablando conmigo-por detrás del teléfono se oyó un gran menos mal, de alguien que no era Hinata.-Hinata estás con Sakura, ¿verdad?
-Si, hoy se ha quedado a dormir aquí porque mis padres y mi hermana no están.
-Vale espérame un segundo.-le dijo Naruto a Hinata-Sasuke tengo por el fijo a Hinata.
-¿Y bien…?-le dijo el pelinegro.
-Espera que le pregunto.-le dijo el rubio poniéndose nervioso con los teléfonos-Hinata, ¿qué pasa?
-Que al final Kiba viene más tarde y dijo que le llevaría su hermana, por lo que una persona menos a la que hay que llevar. Bueno te tengo que dejar, adiós, besos, te quiero.-terminó diciendo antes de colgar.
-Sasuke.-dijo el rubio volviendo a su teléfono-Que Kiba no va, que luego lo llevaría su hermana, o no sé qué.
-Vale, pero volviendo a lo de antes, nuestra única esperanza es Tenten, por favor dime que tiene coche.
-Pues no lo sé Sasuke.-le dijo Naruto-Mañana la llamo a primera hora y le pregunto.
-Todo esto es por culpa de Neji, no sé que le ha dado que no quiere coger su coche… Bueno, mañana nos vemos.-después de esto colgó dejando al rubio con la palabra en la boca.
-Yo alucino.-dijo el rubio volviéndose a tumbar en el sofá-Esta gente está loca, y yo para colmo con un dolor de huevos de cojones pero nada, qué más da, ale, a dormir.
Dicho esto se estiró del todo en el sofá ya que creía que
no se iba a poder levantar.
Capitulo 4: Besos robados.
Hace diez minutos que la pelicafé se acaba de levantar cuando alguien de
repente la llama por teléfono.
-¿Si?-pregunto al coger el teléfono totalmente
dormida-Hola Naruto, ¿qué pasa?
-Tenten, ¿tienes coche?-le pregunto el rubio de sopetón.
-Si, pero no tengo carné-le dijo la pelicafé a pesar de que fuese la obviedad más grande del mundo.
-No me digas, regalo de papa.
-No, regalo de mi abuelo.-dijo la pelicafé acordándose de la conversación del día del cine.
-Bueno vale, pues te tengo una mala noticia, y otra buena.-le dijo Naruto-La buena es que lo vas a sacar a pasear y la mala, bueno no sé como la verás tú, pero te toca llevar a Neji, lo siento, pero me ha dicho Hinata que la vaya a buscar, y Sasuke se lleva a Sakura. Como puedes comprobar los planes han cambiado y hemos quedado a las ocho por eso Kiba no puede, así que a las ocho en la puerta del instituto con el coche.-le dijo Naruto de carrerilla-Luego nos vemos.
-Dios que chico, que rápido habla, y para colmo me tengo que llevar el coche, como nos pillen he muerto, ¿y al final qué vamos a hacer?-se decía y preguntaba a sí misma la pelicafé, pero al instante le volvió a sonar el teléfono.
-Tenten tengo cinco segundos-dijo Hinata todavía más deprisa que Naruto-Te tienes que poner los mas provocador que tengas pero tampoco como un… En fin ya me entiendes y ante todo guapa.-dijo la ojiperla riéndose y colgándole.
-Tenten, ¿tienes coche?-le pregunto el rubio de sopetón.
-Si, pero no tengo carné-le dijo la pelicafé a pesar de que fuese la obviedad más grande del mundo.
-No me digas, regalo de papa.
-No, regalo de mi abuelo.-dijo la pelicafé acordándose de la conversación del día del cine.
-Bueno vale, pues te tengo una mala noticia, y otra buena.-le dijo Naruto-La buena es que lo vas a sacar a pasear y la mala, bueno no sé como la verás tú, pero te toca llevar a Neji, lo siento, pero me ha dicho Hinata que la vaya a buscar, y Sasuke se lleva a Sakura. Como puedes comprobar los planes han cambiado y hemos quedado a las ocho por eso Kiba no puede, así que a las ocho en la puerta del instituto con el coche.-le dijo Naruto de carrerilla-Luego nos vemos.
-Dios que chico, que rápido habla, y para colmo me tengo que llevar el coche, como nos pillen he muerto, ¿y al final qué vamos a hacer?-se decía y preguntaba a sí misma la pelicafé, pero al instante le volvió a sonar el teléfono.
-Tenten tengo cinco segundos-dijo Hinata todavía más deprisa que Naruto-Te tienes que poner los mas provocador que tengas pero tampoco como un… En fin ya me entiendes y ante todo guapa.-dijo la ojiperla riéndose y colgándole.
La pelicafé no entendía nada, pero se fue a duchar para
arreglarse después.
Cuando salió de la ducha se seco un poco el pelo no
demasiado para luego podérse peinar bien, pero lo suficiente como para no
mojar la ropa. Como estaban en noviembre decidió ponerse un pantalón vaqueropitillo de color negro, una camiseta ajustada, de palabra de honor de coloramarilla con unos botines negros y su pulsera de la suerte. Para cambiar de
peinado ya que al parecer el ir con dos moños no le parecía lo más adecuado con
la parte de adelante del pelo se sujeto una coleta con ayuda de unas horquillas,
dejándola así ver un bonito recogido y pudiendo lucir su bonita melena larga de
color café, puso fin con un poco de raya y rímel. La pelicafé no sabía a que
venia tanta prisa, por lo que pasó el resto del día algo nerviosa.
Ya eran las siete y decidió llamar a Neji:
-¿Si?-oyó Tenten al otro lado del teléfono.
-Hola Neji.-dijo Tenten haciendo un esfuerzo para que no le temblara la voz-Yo ya estoy lista, cuando digas paso a buscarte.
-Pásate ya.-dijo Neji, esta respuesta le sorprendió mucho a la pelicafé-Llevo listo desde hace un rato.
-Vale, pues ya voy para allá.
-Hola Neji.-dijo Tenten haciendo un esfuerzo para que no le temblara la voz-Yo ya estoy lista, cuando digas paso a buscarte.
-Pásate ya.-dijo Neji, esta respuesta le sorprendió mucho a la pelicafé-Llevo listo desde hace un rato.
-Vale, pues ya voy para allá.
Cogió las llaves de su coche, y se puso en camino hacia
su preciado Mini Cooper Coupé de color morado oscuro.
Se paró en frente de la casa de Neji y se bajo del coche
para llamar por el telefonillo.
-¿Si?-contestó una señora
-¿Está Neji?-preguntó la pelicafé con nervios y miedo por haberse confundido.
-Sí ahora se pone, un segundo-dicho esto la pelicafé se calmó.
-¿Si?-dijo la voz de Neji.
-Neji soy yo, Tenten-le dijo la pelicafé a punto de darle un colapso.
-Vale, ahora bajo.
-¿Está Neji?-preguntó la pelicafé con nervios y miedo por haberse confundido.
-Sí ahora se pone, un segundo-dicho esto la pelicafé se calmó.
-¿Si?-dijo la voz de Neji.
-Neji soy yo, Tenten-le dijo la pelicafé a punto de darle un colapso.
-Vale, ahora bajo.
Ella le esperó apoyada en su Mini, ya que al estar cerca
de él se sentía mucho más segura, con otra personalidad incluso.
Cuando salió Neji del portal, la pelicafé se cago en todos los demonios que conocía, por no tener a ese hombre, pero mantuvo la compostura, su coche estaba con ella.
-Que guapo, si tienes un Mini.-le dijo el ojiperla-Aunque
más guapa está la dueña.-le termino de alagar Neji lo impresionante que estaba.
-Si, pero no sirve de nada si una no tiene un buen acompañante.-dijo Tenten sin saber cómo le había salido un tono que le hacía parecer tan segura de sí misma, y menos con él-coche del demonio me trastornas-pensó para sus adentros-Y aún no has visto nada.
-¿No?-dijo Neji con tono adulador, él tenia claro que la pelicafé no se libraba.
-No-y dicho esto ella se le acerco más a él ya que ese podría ser el último día de su vida.
-Si, pero no sirve de nada si una no tiene un buen acompañante.-dijo Tenten sin saber cómo le había salido un tono que le hacía parecer tan segura de sí misma, y menos con él-coche del demonio me trastornas-pensó para sus adentros-Y aún no has visto nada.
-¿No?-dijo Neji con tono adulador, él tenia claro que la pelicafé no se libraba.
-No-y dicho esto ella se le acerco más a él ya que ese podría ser el último día de su vida.
Los dos se encontraban a medio centímetro el uno del
otro y Neji con una sonrisa de niño malo la cogió y la apoyo contra el coche y
le planto el mayor beso de toda su vida, obviamente Tenten no se iba a separar
al no ser que él quisiera y no parecía eso precisamente.
-Tenten párate ya,
no ves que se está aprovechando-pensó para si misma Tenten. -Pero es tan… tan… apasionado.-dijo por
la fuerza del beso.
-Neji sepárate, hola... Tierra llamando a Neji, uno dos, uno dos, pero ¿se puede saber por qué no paro?-se decía el ojiperla para sus adentros.-Bueno si ella no quisiese me hubiera dado una hostia o algo.
-Neji sepárate, hola... Tierra llamando a Neji, uno dos, uno dos, pero ¿se puede saber por qué no paro?-se decía el ojiperla para sus adentros.-Bueno si ella no quisiese me hubiera dado una hostia o algo.
El beso siguió hasta que la falta de oxígeno hizo lo
inevitable, los dos se quedaron mirando y como si no pasase nada entraron en el
coche.
Tenten conducía de maravilla o por lo menos a los ojos de Neji.
-Me da a mí que este coche tiene más secretos de los que
parece.-dijo Neji mirando el volante.
-Efectivamente, mi querido señor “me ha robado un beso”.-dijo Tenten con tono de malicia.
-Efectivamente, mi querida señora “que lo ha disfrutado”.-dijo Neji mirándole a los ojos, y aprovechando el semáforo en rojo le planto otro, más corto y rápido, pero igual de robado y de correspondido.
-Efectivamente, mi querido señor “me ha robado un beso”.-dijo Tenten con tono de malicia.
-Efectivamente, mi querida señora “que lo ha disfrutado”.-dijo Neji mirándole a los ojos, y aprovechando el semáforo en rojo le planto otro, más corto y rápido, pero igual de robado y de correspondido.
-Ya van dos.-dijo Tenten con tono de niña buena.
-Y como no te calles van a ser tres.-le contestó igual Neji-Ya sabes que no hay dos sin tres.
-Que miedo.-dijo la pelicafé con burla.
-Pues espero que lo tengas.-dijo finalizando ya la conversación al aparcar el coche.
-Y como no te calles van a ser tres.-le contestó igual Neji-Ya sabes que no hay dos sin tres.
-Que miedo.-dijo la pelicafé con burla.
-Pues espero que lo tengas.-dijo finalizando ya la conversación al aparcar el coche.
Llegaron con media hora de antelación, por lo que Tenten
para no aburrirse decidió seguir picando a Neji.
-No me das miedo Neji.
-No es eso lo que quiero darte.-le dijo acercándose a ella-Y tampoco lo que tú quieres recibir.-dicho esto Neji volvió a darle a Tenten un largo, profundo y apasionado beso.
-Eso es lo único que sabes hacer.-le dijo Tenten con tono de desilusión.
-Te arrepentirás de haber dicho eso.-dijo Neji, tumbando el respaldo del piloto para subirse encima de la pelicafé, y proporcionarle otro beso mucho mas juguetón.
-Eso me gusta más.-dijo Tenten dándole esta vez ella un beso a él, que se lo respondió del mismo modo que ella pero en ese momento vieron un coche de color naranja butano.
-No es eso lo que quiero darte.-le dijo acercándose a ella-Y tampoco lo que tú quieres recibir.-dicho esto Neji volvió a darle a Tenten un largo, profundo y apasionado beso.
-Eso es lo único que sabes hacer.-le dijo Tenten con tono de desilusión.
-Te arrepentirás de haber dicho eso.-dijo Neji, tumbando el respaldo del piloto para subirse encima de la pelicafé, y proporcionarle otro beso mucho mas juguetón.
-Eso me gusta más.-dijo Tenten dándole esta vez ella un beso a él, que se lo respondió del mismo modo que ella pero en ese momento vieron un coche de color naranja butano.
En menos de un segundo los dos se pusieron cada uno en
su asiento correctamente sentados y decidieron bajar la capota para que se
airease un poco el ambiente. Entonces Naruto al verles, aparcó justo al lado de
ellos.
Naruto e Hinata bajaron del coche.
-Vaya, veo que tú también entiendes de coches
Tenten.-dijo Naruto-Y también veo porque no querías sacar tu coche
Neji.-termino de decir Naruto al ver a Tenten.
-¡Qué!-dijo la pelicafé sorprendida-¿Tienes coche?
-Pues claro.-dijo Neji como si fuese lo más normal del mundo.-Las únicas que de momento no tienen coche son Hinata y Sakura.
-¿Y por qué no te fuiste tú en el tuyo?-le dijo Tenten un poco enfada.
-Porque no habría sido tan divertido, tan… tan.-le dijo Neji y por un momento se les olvidó la presencia de Naruto y de Hinata y volvieron a lo de antes, hasta tal punto que tuvieron que carraspear para que parasen.
-Vale, ¿y eso que significa?-dijo Naruto sin entender nada.
-No significa nada, simplemente eso.-dijo Tenten en excusa por ese acto instantáneo pero duradero hecho.
-Por cierto prima, estás guapísima-dijo Neji observando a su prima.
-¡Qué!-dijo la pelicafé sorprendida-¿Tienes coche?
-Pues claro.-dijo Neji como si fuese lo más normal del mundo.-Las únicas que de momento no tienen coche son Hinata y Sakura.
-¿Y por qué no te fuiste tú en el tuyo?-le dijo Tenten un poco enfada.
-Porque no habría sido tan divertido, tan… tan.-le dijo Neji y por un momento se les olvidó la presencia de Naruto y de Hinata y volvieron a lo de antes, hasta tal punto que tuvieron que carraspear para que parasen.
-Vale, ¿y eso que significa?-dijo Naruto sin entender nada.
-No significa nada, simplemente eso.-dijo Tenten en excusa por ese acto instantáneo pero duradero hecho.
-Por cierto prima, estás guapísima-dijo Neji observando a su prima.
Se había puesto unos leggings negros, una camiseta negracon un poco de mangas y unos botines negros, se había ondulado un poco el pelo
y no se había maquillado.
-Muchas gracias primo.-dijo dándole un beso en la
mejilla.
-Por cierto, ¿Sakura y Sasuke?-dijo Naruto al ver que ya eran las doce.
-Tienen que estar a punto de llegar.
-Por cierto, ¿Sakura y Sasuke?-dijo Naruto al ver que ya eran las doce.
-Tienen que estar a punto de llegar.
Tenten le estaba contando a Naruto que ella también
había hecho carreras callejeras, ese era su pequeño secreto que tenía con su
abuelo, y que su Mini tenía mucho más de lo que pudiera aparentar tener.
Aunque había que reconocer que al lado del coche de Naruto el Mini de la pelicafé parecía poca cosa, al poco rato llegaba un reluciente Porsche negro con los cristales tintados.
Aunque había que reconocer que al lado del coche de Naruto el Mini de la pelicafé parecía poca cosa, al poco rato llegaba un reluciente Porsche negro con los cristales tintados.
-Hola chicos.-dijo Sakura cuando ya bajó del coche.
-Sakura estás… Guapísima tú también.-dijo Naruto observando de arriba abajo a la pelirosa.
-Sakura estás… Guapísima tú también.-dijo Naruto observando de arriba abajo a la pelirosa.
Llevaba unos pitillos blancos, con una camiseta detirantes de rayas azules y blancas con una chaqueta negra y unos botines negros
el pelo lo tenía igual que siempre recogido con una diadema blanca, y un poco
de brillo.
Los tres dueños de los coches decidieron que ya era hora de irse y se fueron ya todos, para “x” sitio.
Hinata era la que iba a dar el comienzo, mientras que Temari ya dentro del coche estaba hablando con sus hermanos, Sasuke se apresuró a su coche en el que ya estaba la pelirosa.
-Sakura es buena.-dijo Naruto.
-Si muy buena…-admitió Tenten.
-Muy buena…-dijo Sasuke para sus adentros prácticamente.
Cuando Sakura llego a la meta, y salió del coche, Sasuke fue corriendo hacia ella dándole un abrazo enorme volándola por los aires. Después de esto se quedaron mirándose y apareció Temari por detrás maldiciendo todos los diablos.
Después corrieron todos los chicos menos Neji, ya que no se había traído el coche.
Ellos complicaron un poco más el circuito 5 curvas y 10 vueltas.
Ganó Naruto, seguido de Sasuke, Gaara y Kankuro.
Los chicos felicitaron a las chicas y después se despidieron de sus rivales no muy contentos con los resultados de las carreras.
Cuando los seis amigos llegaron, se sentaron todos en el salón y se pusieron a comentar el movidito día.
Pasado ya un rato alrededor de las ocho Naruto les tenía una sorpresita guardada.
Las botellas se empezaron a vaciar, por lo que el ambiente se empezó a caldear.
-Bueno… Me lo he pasado genial.-dijo Tenten mientras que el ojiperla se quitaba el cinturón.
-Yo también, supongo…- dicho esto le dio un beso del cual hasta que no les faltó el oxígeno no se separaron.
-Creo que va a ser mejor que me valla.-dijo Neji riéndose-Ya que como me quede aquí un minuto más no me voy a ir.
-Pues entonces no te vayas.-dijo la pelicafé echando el seguro para que el ojiperla no pudiera salir y le volvió a dar un beso, quedándose los dos en el interior del vehículo.
Los tres dueños de los coches decidieron que ya era hora de irse y se fueron ya todos, para “x” sitio.
Capitulo 5: De camino.
En el pequeño Mini, el ambiente iba calentito, Tenten no
paraba de picar a Neji, y Neji le respondía del modo en que ella quería.
-Vamos Neji, reconoce que te gusto.-le dijo Tenten
subiendo de marcha-Aunque solo sea un poquito.
-Puede.-dijo el ojiperla-Pero no más que yo a ti.
-Eso desde luego.-le dijo Tenten al ojiperla.
-Así, que reconoces que te gusto.-le dijo Neji acercándose a la pelicafé
-Nunca lo he negado.-confirmó la pelicafé-Pero no llevo la capota echada, por lo que, distancias…-le dijo al ojiperla hachándolo hacia un lado con su dedo índice.
-Prepárate para cuando lleguemos, espero que tengas el motor lleno.
-Puede.-dijo el ojiperla-Pero no más que yo a ti.
-Eso desde luego.-le dijo Tenten al ojiperla.
-Así, que reconoces que te gusto.-le dijo Neji acercándose a la pelicafé
-Nunca lo he negado.-confirmó la pelicafé-Pero no llevo la capota echada, por lo que, distancias…-le dijo al ojiperla hachándolo hacia un lado con su dedo índice.
-Prepárate para cuando lleguemos, espero que tengas el motor lleno.
En el Lamborghini la ojiperla iba hablando de una cosa y
de la otra.
-¡Joder! Quiero un coche.-se quejaba la ojiperla.
-¿Pero sabes conducir?-le preguntó el rubio.
-Pues claro que si, por el hecho de que no tenga carné no significa nada.
-En ese caso, luego te lo dejo.-le dijo Naruto con una gran sonrisa.
-¿¡De verdad!?-dijo la ojiperla-¡Ah! Te quiero Naruto.-dijo la ojiperla toda contenta propinándole al rubio un abrazo que produjo que diera un volantazo.
-Vale, pero Hinata déjame conducir.-le dijo Naruto-Al no ser que quieras que nos matemos.
-No digas tonterías.-le dijo Hinata-Ya estamos llegando.
-¿Pero sabes conducir?-le preguntó el rubio.
-Pues claro que si, por el hecho de que no tenga carné no significa nada.
-En ese caso, luego te lo dejo.-le dijo Naruto con una gran sonrisa.
-¿¡De verdad!?-dijo la ojiperla-¡Ah! Te quiero Naruto.-dijo la ojiperla toda contenta propinándole al rubio un abrazo que produjo que diera un volantazo.
-Vale, pero Hinata déjame conducir.-le dijo Naruto-Al no ser que quieras que nos matemos.
-No digas tonterías.-le dijo Hinata-Ya estamos llegando.
En el Porsche del pelinegro el ambiente estaba mucho más
tenso ninguno de los dos decía nada hasta que la pelirosa se dispuso a decir
algo:
-Sasuke, no hace falta que luego me lleves tú.-le dijo
Sakura algo nerviosa-Si lo prefieres, me voy con Tenten y que Neji se vaya
contigo.
-Tranquila.-le dijo Sasuke mirando por la ventanilla, como quien no quiere la cosa-Me viene mejor llevarte a ti, me pilla de camino.
-Vale.-terminó Sakura.
-Tranquila.-le dijo Sasuke mirando por la ventanilla, como quien no quiere la cosa-Me viene mejor llevarte a ti, me pilla de camino.
-Vale.-terminó Sakura.
En el Mini Neji y Tenten habían estado callados hasta
que Neji intervino:
-Vale, ya queda poco.-dijo Neji mirando hacia un lado y
a otro.
-Dios…-dijo Tenten suspirando-Una cosa, ¿quién mas va a ir?
-Pues van a ir unos, bueno no son amigos exactamente, solamente nos reunimos con ellos cuando vamos a hacer una de las nuestras.
-Vale, imagino.-dijo Tenten
-Ya estamos.-dijo Neji.
-Dios…-dijo Tenten suspirando-Una cosa, ¿quién mas va a ir?
-Pues van a ir unos, bueno no son amigos exactamente, solamente nos reunimos con ellos cuando vamos a hacer una de las nuestras.
-Vale, imagino.-dijo Tenten
-Ya estamos.-dijo Neji.
El Porsche y el Lamborghini ya se habían detenido.
-¿Dónde estamos?-dijo Tenten, mirando alrededor, en el
que solo había metros y metros de desierto.
-Vale, por tu expresión no debes haberte dado cuenta del pequeño desvío que tomamos.-le dijo Neji medio riendo y a la vez confundido.
-No.-dijo Tenten mas confundida aún.
-Vale, por tu expresión no debes haberte dado cuenta del pequeño desvío que tomamos.-le dijo Neji medio riendo y a la vez confundido.
-No.-dijo Tenten mas confundida aún.
Los seis amigos se reunieron de nuevo.
-¿Qué tal el viaje?-le dijo Hinata a Tenten.
-Pues bien.-dijo la pelicafé
-Si, la verdad es que tuvimos un buen viaje.-dijo Neji riéndose hacia la pelicafé-Pero ni se dio cuenta del desvío.
-No te preocupes.-le dijo Sasuke-A la vuelta te fijas.
-Por cierto, ¿quién va a venir al final?-preguntó Hinata.
-Temari desde luego.-dijo Sasuke-Esto va a ser divertido.
-Sasuke, no empieces, ¿vale?
-Tranqui Neji.-dijo el pelinegro riéndose-Por cierto Sakura, tú sígueme el juego en todo, ¿entendido?
-Si, Sasuke.-le contestó la pelirosa mirando el suelo.
-Desde luego, esto va a ser divertido.-dijo el ojiperla.
-Pues bien.-dijo la pelicafé
-Si, la verdad es que tuvimos un buen viaje.-dijo Neji riéndose hacia la pelicafé-Pero ni se dio cuenta del desvío.
-No te preocupes.-le dijo Sasuke-A la vuelta te fijas.
-Por cierto, ¿quién va a venir al final?-preguntó Hinata.
-Temari desde luego.-dijo Sasuke-Esto va a ser divertido.
-Sasuke, no empieces, ¿vale?
-Tranqui Neji.-dijo el pelinegro riéndose-Por cierto Sakura, tú sígueme el juego en todo, ¿entendido?
-Si, Sasuke.-le contestó la pelirosa mirando el suelo.
-Desde luego, esto va a ser divertido.-dijo el ojiperla.
Tenten y Naruto se miraban extrañados, ya que no
entendían nada de la situación.
-Sasuke no te deberías de aprovechar tanto de Sakura.-le
dijo Hinata al pelinegro al ver la expresión de Sakura- Te recuerdo que solo la
conoces desde principio de curso y tampoco está acostumbrada a esto.
-No pasa nada Hinata, no te preocupes, no me importa.-dijo Sakura.
-Se va a enterar esa zorra.-continuí diciendo Sasuke haciendo que Sakura se asustase cada vez más.
-Vale chicos… No es que nos estemos enterando de mucho pero… ¿Van a tardar mucho…?-preguntó Naruto algo confuso.
-No mira ahí llegan.-dijo una sonriente Hinata.
-No pasa nada Hinata, no te preocupes, no me importa.-dijo Sakura.
-Se va a enterar esa zorra.-continuí diciendo Sasuke haciendo que Sakura se asustase cada vez más.
-Vale chicos… No es que nos estemos enterando de mucho pero… ¿Van a tardar mucho…?-preguntó Naruto algo confuso.
-No mira ahí llegan.-dijo una sonriente Hinata.
De repente llegaron un BMW serie 6 Coupé de color rojo un Honda
Civic azul oscuro y un Aston Martin amarillo. Ya se encontraban reunidos todos los coches de la noche.
Capitulo 6: Momento de motores.
-Esto se pone interesante.-dijo el rubio al ver los
coches.
-No sabes cuánto.-le contestó el pelinegro.
-No sabes cuánto.-le contestó el pelinegro.
Del coche rojo salió un pelirrojo con pinta de niño
pijo, del Honda Civic otro con la misma pinta y del Aston Martín una rubia que
vestía con una camiseta amarilla y una minifalda negra con unos zapatos tambiénnegros.
-¡Dios! Tan puta como siempre.-dijo Sasuke.
En ese preciso momento Sasuke cogió a Sakura por encima
del hombro y ella le respondió algo nerviosa cogiéndolo por la cintura.
-Tranquila no va a pasar nada.-le respondió el
pelinegro.
Dicho eso la pelirosa se calmó un poco pero no lo
suficiente por lo que se aferró más a él. Prácticamente se alinearon todos,
Hinata se puso al lado de Sakura para darle un poco más de confianza, a su lado
su querido primo, al lado de éste la pelicafé y con aire despreocupado Naruto
al lado de ella.
-Valla, valla.-dijo el pelirrojo-Veo que traéis nuevos
amigos.
-Sí Gaara.-dijo el ojiperla con tono serio-Son Naruto y Tenten.
-Encantado.-dijo Gaara con tono de superioridad-Yo soy Gaara y estos mis hermanos Kankuro y Temari.
-Igual.-dijeron los dos al unísono.
-Valla si parecen que están sincronizados y todo.-dijo Kankuro, pero el rubio empezó a mosquearse.
-Hola Sasuke…-dijo la rubia con tono pícaro y molesto por la actitud de él con la pelirosa.
-Ey…-dijo él indiferente.
-Veo que cada vez tienes peor gusto para las mujeres…
-Sí Gaara.-dijo el ojiperla con tono serio-Son Naruto y Tenten.
-Encantado.-dijo Gaara con tono de superioridad-Yo soy Gaara y estos mis hermanos Kankuro y Temari.
-Igual.-dijeron los dos al unísono.
-Valla si parecen que están sincronizados y todo.-dijo Kankuro, pero el rubio empezó a mosquearse.
-Hola Sasuke…-dijo la rubia con tono pícaro y molesto por la actitud de él con la pelirosa.
-Ey…-dijo él indiferente.
-Veo que cada vez tienes peor gusto para las mujeres…
Después de esto la pelirosa se cabreó y mucho, por lo
que levantó la cabeza hacia ella pegándose todo lo que pudo a Sasuke. Con
Sasuke se sentía insegura, pero le gustó desde el primer día que lo vio y no
permitía que nadie se metiese con él en ninguno de los sentidos si no querían
ver el peor lado de esta.
-No te confundas Temari, lo que pasa es que ya no me
junto con putas.-Sakura se empezó a reír ante el comentario del pelinegro.
-¿Tienes algún problema?-le preguntó Temari a Sakura con tono vacilante.
-Tranquila ninguno.-dijo riéndose.
-¡Cómo te vuelvas a reír pelo chicle te vas a enterar!
-Que miedo… Que te crees que me asustas con esos aires de gallita.
-¿Tienes algún problema?-le preguntó Temari a Sakura con tono vacilante.
-Tranquila ninguno.-dijo riéndose.
-¡Cómo te vuelvas a reír pelo chicle te vas a enterar!
-Que miedo… Que te crees que me asustas con esos aires de gallita.
Sasuke estaba alucinado por la actitud de Sakura. Pero
el pelinegro tuvo que reconocer que le gustaba ese lado de la pelirosa.
-Me estás tocando mucho las narices.-le respondió la
rubia totalmente fura de sus casillas.
-¡Tranquilizaos!-dijo Gaara poniéndose delante de su hermana.
-Vale.-dijo la rubia con tono cortante-Una ida y vuelta.
-Encantada.-dijo Sakura respondiendo al duelo.
-Vale.-dijo la rubia con tono cortante-Una ida y vuelta.
-Encantada.-dijo Sakura respondiendo al duelo.
Acto seguido Sakura miró a Sasuke, y este la guio de la
mano hasta su Porsche.
-Sakura… ¿Estás segura de esto?
-Si Sasuke…
-Pero, ¿lo has hecho otras veces?-pregunta preocupado.
-Prefiero no recordarlo, pero sí. No te preocupes.
-Vale, pero ten cuidado.
-Lo tendré.
-Si Sasuke…
-Pero, ¿lo has hecho otras veces?-pregunta preocupado.
-Prefiero no recordarlo, pero sí. No te preocupes.
-Vale, pero ten cuidado.
-Lo tendré.
Dicho esto la pelirosa se preparó para ponerse en la
línea de salida.
Hinata era la que iba a dar el comienzo, mientras que Temari ya dentro del coche estaba hablando con sus hermanos, Sasuke se apresuró a su coche en el que ya estaba la pelirosa.
-Sakura… -dijo el pelinegro por la ventanilla.
-Dime…
-Ten mucho cuidado.- después de esto Sasuke le dio un corto beso a Sakura, acto seguido Hinata inicio la carrera.
-Dime…
-Ten mucho cuidado.- después de esto Sasuke le dio un corto beso a Sakura, acto seguido Hinata inicio la carrera.
-Sakura es buena.-dijo Naruto.
-Si muy buena…-admitió Tenten.
-Muy buena…-dijo Sasuke para sus adentros prácticamente.
Sakura iba por delante de Temari en la recta, cuando de
repente Sakura empezó a bajar de marcha con mucha rapidez, la rubia no sabía
porque hacía esto y se dio cuenta de que ya habían llegado a la curva, Sakura
la realizó sin problemas y concentrada empezó a volver a acelerar en la recta
final, al contrario de Temari que se le había quedado el coche calado.
Cuando Sakura llego a la meta, y salió del coche, Sasuke fue corriendo hacia ella dándole un abrazo enorme volándola por los aires. Después de esto se quedaron mirándose y apareció Temari por detrás maldiciendo todos los diablos.
Después corrieron todos los chicos menos Neji, ya que no se había traído el coche.
Ellos complicaron un poco más el circuito 5 curvas y 10 vueltas.
Ganó Naruto, seguido de Sasuke, Gaara y Kankuro.
-Bien hecho Naruto.-le dijo Sasuke-Están que echan
chispas.
-Ya ves, lo mismo digo.
-Ya ves, lo mismo digo.
Las chicas se estaban preparando, Hinata acababa de
hablar con Kiba y por lo visto no podía
ir al final.
-Bueno, ¿estáis todas listas?-dijo Neji.
-Neji, tranquilo, sabemos organizarnos.-dijo Tenten entre risas.
-Por cierto Hinata, ¿piensas correr?-le preguntó el rubio.
-¿No sé con qué?
-¿No recuerdas lo que te he dicho antes?-dicho esto Naruto alzo en un mano las llaves de su Lamborghini.
-¡Ah! ¡Gracias Naruto!-dijo cogiendo las llaves y saltándole encima.
-Neji, tranquilo, sabemos organizarnos.-dijo Tenten entre risas.
-Por cierto Hinata, ¿piensas correr?-le preguntó el rubio.
-¿No sé con qué?
-¿No recuerdas lo que te he dicho antes?-dicho esto Naruto alzo en un mano las llaves de su Lamborghini.
-¡Ah! ¡Gracias Naruto!-dijo cogiendo las llaves y saltándole encima.
Todas preparadas, dio Naruto la salida, la cosa estaba
reñida pero había que reconocer que la ojiperla, la pelicafé y la pelirosa eran
buenas.
-Son buenas… Muy buenas.-dijo el rubio.
-Ya has visto lo que le ha hecho Sakura a la puta esa.-dijo Sasuke-Y ni que decir de la primita del aquí presente.
-Lo sé, y reconocerme que Tenten también es muy, muy, buena.-dijo el ojiperla con la vista totalmente pegada al Mini morado.
-Ya has visto lo que le ha hecho Sakura a la puta esa.-dijo Sasuke-Y ni que decir de la primita del aquí presente.
-Lo sé, y reconocerme que Tenten también es muy, muy, buena.-dijo el ojiperla con la vista totalmente pegada al Mini morado.
Después de las 10 vueltas gano la ojiperla seguida de la
pelirosa, después de la pelicafé y finalizando con Temari.
Los chicos felicitaron a las chicas y después se despidieron de sus rivales no muy contentos con los resultados de las carreras.
Capitulo 7: La celebración.
Los chicos ya se habían ido del lugar del encuentro.
En el Mini Tenten y Neji estaban riéndose a carcajada limpia.
En el Mini Tenten y Neji estaban riéndose a carcajada limpia.
-¿Y esto lo hacéis muy a menudo?-preguntó la
pelicafé a su acompañante.
-Bueno, a menudo no pero si de vez en cuando y da gracias a que no ha venido Kiba con Hana.
-¿Quién es Hana?
-La hermana de Kiba.
-Y… ¿Es guapa?
-No tanto como tú…-le respondió el ojiperla con tono pícaro.
-Ya… Seguro que entre vosotros ha habido algo.
-Puede…
-¿Eso qué significa…?
-Pues que… Puede…
-¡Ya!-dijo la pelicafé un poco cabreada, hecho que hizo que el ojiperla se riese a carcajadas.
-Bueno, a menudo no pero si de vez en cuando y da gracias a que no ha venido Kiba con Hana.
-¿Quién es Hana?
-La hermana de Kiba.
-Y… ¿Es guapa?
-No tanto como tú…-le respondió el ojiperla con tono pícaro.
-Ya… Seguro que entre vosotros ha habido algo.
-Puede…
-¿Eso qué significa…?
-Pues que… Puede…
-¡Ya!-dijo la pelicafé un poco cabreada, hecho que hizo que el ojiperla se riese a carcajadas.
En el Porsche la pelirosa y el pelinegro estaban
callados.
-Has corrido bien.-le dijo el pelinegro.
-Lo mismo digo.
-Tengo que reconocer que me encantó como te pusiste cuando Temari te dijo eso.
- Por cierto Sasuke, ¿qué tuviste con ella?-le preguntó la pelirosa con la cabeza gacha.
-Nada de importancia un par de buenas noches simplemente, supongo.
-Entiendo…-respondió algo sonrojada.
-Lo mismo digo.
-Tengo que reconocer que me encantó como te pusiste cuando Temari te dijo eso.
- Por cierto Sasuke, ¿qué tuviste con ella?-le preguntó la pelirosa con la cabeza gacha.
-Nada de importancia un par de buenas noches simplemente, supongo.
-Entiendo…-respondió algo sonrojada.
En cambio en el Lamborghini era todo risas.
-Gracias Naruto por dejarme el coche.-dijo la ojiperla
la mar de contenta.
-Un placer, y ha merecido la pena-dijo el rubio sin dejar de mirar la carretera-Eres buena…
-¡Lo sé!
-Por cierto mis padres están de viaje y solo son las 6 podríamos ir a mi casa a celebrarlo.
-¡Vale! Voy a llamar a estos.
-Un placer, y ha merecido la pena-dijo el rubio sin dejar de mirar la carretera-Eres buena…
-¡Lo sé!
-Por cierto mis padres están de viaje y solo son las 6 podríamos ir a mi casa a celebrarlo.
-¡Vale! Voy a llamar a estos.
La ojiperla llamó a sus amigos al móvil para comentarles
lo de la casa de Naruto, estos aceptaron al instante, por lo que se pusieron rumbo a casa de Naruto.
Cuando los seis amigos llegaron, se sentaron todos en el salón y se pusieron a comentar el movidito día.
Pasado ya un rato alrededor de las ocho Naruto les tenía una sorpresita guardada.
-¿Me disculpáis un momento?-dicho esto el rubio salió
del salón hacia la cocina.
-¿Qué le habrá picado ahora a este?-pregunto el ojiperla.
-Ni idea.-le respondió la pelicafé sentándose en el suelo a su lado.
-¿Qué le habrá picado ahora a este?-pregunto el ojiperla.
-Ni idea.-le respondió la pelicafé sentándose en el suelo a su lado.
El rubio entro en el salón con bolsas y vasos.
-Señoras, señores que empiece la fiesta.-dijo el rubio
dejando sobre la mesa dos botellas de DYC, dos de Ballantines y una de JB, con
tres botellas de Fanta de limón y una de coca cola.
-Te sales Naruto.-dijo Sasuke sirviéndose antes de que al rubio le diese tiempo de sacar las botellas de las bolsas.
-Sakura, ¿quieres?-dijo Sasuke con la botella de Ballantines en la mano.
-Sí gracias, también con Fanta de limón por favor.-Sasuke se quedó parado ante eso que dijo la pelirosa.
-Vale.
-Naruto, por favor ponme uno.-dijo Hinata con una sonrisita malévola.
-Por supuesto.
-Te sales Naruto.-dijo Sasuke sirviéndose antes de que al rubio le diese tiempo de sacar las botellas de las bolsas.
-Sakura, ¿quieres?-dijo Sasuke con la botella de Ballantines en la mano.
-Sí gracias, también con Fanta de limón por favor.-Sasuke se quedó parado ante eso que dijo la pelirosa.
-Vale.
-Naruto, por favor ponme uno.-dijo Hinata con una sonrisita malévola.
-Por supuesto.
El ojiperla se sirvió y también a la pelicafé volviendo a su lado en el suelo.
Las botellas se empezaron a vaciar, por lo que el ambiente se empezó a caldear.
-Creo, que va a ser mejor que nos vallamos.-dijo Sakura.
-Si, va a ser mejor que nos vallamos ya.-le afirmó Sasuke levantándose y cogiendo sus cosas.
-Bueno chicos, un placer.-dijo Sakura despidiéndose y saliendo por la puerta.
-Adiós chavales.-se despidió Sasuke saliendo detrás de ella cerrando la puerta.
-Si, va a ser mejor que nos vallamos ya.-le afirmó Sasuke levantándose y cogiendo sus cosas.
-Bueno chicos, un placer.-dijo Sakura despidiéndose y saliendo por la puerta.
-Adiós chavales.-se despidió Sasuke saliendo detrás de ella cerrando la puerta.
En casa de Naruto seguían con la fiesta hasta que la
pelicafé y el ojiperla se fueron,
quedando en casa Naruto e Hinata la cual estaba totalmente ebria.
-Hinata, creo que va a ser mejor que te lleve a tu
casa.-le dijo Naruto al percatarse del estado de Hinata.
-No, veras mis padres no están en casa y como los tuyos están de viaje… Pues he pensado… Que esta noche me podría quedar contigo.-dijo saltándole encima, quedando ésta encima de él.
-Vale… Pues… Quédate si quieres…-le dijo el rubio totalmente confundido.
-No, veras mis padres no están en casa y como los tuyos están de viaje… Pues he pensado… Que esta noche me podría quedar contigo.-dijo saltándole encima, quedando ésta encima de él.
-Vale… Pues… Quédate si quieres…-le dijo el rubio totalmente confundido.
Mientras tanto el ojiperla iba hablando con Tenten en el
Mini, hasta que llegaron a casa de Neji.
-Bueno… Me lo he pasado genial.-dijo Tenten mientras que el ojiperla se quitaba el cinturón.
-Yo también, supongo…- dicho esto le dio un beso del cual hasta que no les faltó el oxígeno no se separaron.
-Creo que va a ser mejor que me valla.-dijo Neji riéndose-Ya que como me quede aquí un minuto más no me voy a ir.
-Pues entonces no te vayas.-dijo la pelicafé echando el seguro para que el ojiperla no pudiera salir y le volvió a dar un beso, quedándose los dos en el interior del vehículo.
Mientras tanto en el interior del Porsche, como de
costumbre estaba todo silencioso, hasta que llegaron a casa de Sakura, en la
cual Sasuke se bajó del coche y fue a abrirle la puerta a la pelirosa.
-Gracias.-dijo Sakura ante el acto de Sasuke.
-Sakura…-dijo el ojinegro cuando esta se iba ya hacia la puerta de su casa.
-Dime.-le contestó girándose bruscamente a la espera de algo.
-Nada…-pero Sakura corrió a darle un abrazo del cual fue totalmente correspondido por el ojinegro.
-Adiós.-se despidió la pelirosa.
-Adiós.
-Sakura…-dijo el ojinegro cuando esta se iba ya hacia la puerta de su casa.
-Dime.-le contestó girándose bruscamente a la espera de algo.
-Nada…-pero Sakura corrió a darle un abrazo del cual fue totalmente correspondido por el ojinegro.
-Adiós.-se despidió la pelirosa.
-Adiós.
Mientras tanto en la casa del rubio la ojiperla estaba
empeñada de acostarse con él en su cama.
-Hinata, que yo me voy a acostar en el sofá.-le dijo
Naruto.
-Y yo te digo que no me da la gana que te acuestes en el sofá-le contrarió llevándole hasta su habitación.
Él se empezó a quitar la ropa, pero acto seguido se dio cuenta que esa no iba a ser la mejor forma, lo cual paró y la miró a los ojos.
Todo le parecía extraño, como si no hubiera sido verdad, en parte él estaba contento, sabía lo que sentía y estaba seguro de ello, pero ella no es que estuviera en las mejores condiciones del mundo, sin nombrar a Kiba por supuesto, eso también era un problema, aunque Naruto tenia que reconocer que no es que se llevasen rematadamente bien.
El rubio se estaba volviendo loco y justo en ese momento vio entrar por la puerta de la cocina a la ojiperla.
Al instante la pelicafé llegó a casa de este.
-Y yo te digo que no me da la gana que te acuestes en el sofá-le contrarió llevándole hasta su habitación.
Capitulo 8: Moralidad superior.
-Hinata estate quieta.-le decía Naruto mientras este
intentaba frenar a su amiga.
-Quiero que durmamos juntos.-dijo mientras se quitaba la camiseta.
-Hinata, para, si quieres vale, dormimos juntos, pero deja de quitarte la ropa por favor…-le suplicaba el rubio mientras intentaba mirar a otro lado que no fuera el pecho de su amiga.
-¿Qué pasa Naruto? ¿Es que no te gusto?-le decía mientras se acercaba más a él y le agarraba por detrás con los brazos para que no se escapara.
-No Hinata, no es eso…-le decía mientras se intentaba soltar del lazo que le envolvía.
-Claro que no es eso.-pensaba él para sus adentros -Si me encantas pero está Kiba.-eso último se lo repetía una y otra vez.
-Entonces, ¿qué Naruto?
-Hinata estás borracha… Y no creo que a Kiba le guste mucho esto…
-Pero él no se tiene porque enterar.-le dijo ella dándole un beso, del cual Naruto la separó instantáneamente.
-Hinata, mañana vas a pensar que me he aprovechado de ti, cuando no es así, y eso si te acuerdas de algo.
-Que no tonto, como voy a pensar yo eso.-le dijo mientras hacia todo lo posible por quitarle la camiseta a Naruto.
-Hinata para.
-¿Por qué?
-Porque no está bien, y como sigas así el que no se va a poder controlar voy a ser yo.
-Pues no te controles.-le dijo mientras ella le miraba a los ojos.
-Quiero que durmamos juntos.-dijo mientras se quitaba la camiseta.
-Hinata, para, si quieres vale, dormimos juntos, pero deja de quitarte la ropa por favor…-le suplicaba el rubio mientras intentaba mirar a otro lado que no fuera el pecho de su amiga.
-¿Qué pasa Naruto? ¿Es que no te gusto?-le decía mientras se acercaba más a él y le agarraba por detrás con los brazos para que no se escapara.
-No Hinata, no es eso…-le decía mientras se intentaba soltar del lazo que le envolvía.
-Claro que no es eso.-pensaba él para sus adentros -Si me encantas pero está Kiba.-eso último se lo repetía una y otra vez.
-Entonces, ¿qué Naruto?
-Hinata estás borracha… Y no creo que a Kiba le guste mucho esto…
-Pero él no se tiene porque enterar.-le dijo ella dándole un beso, del cual Naruto la separó instantáneamente.
-Hinata, mañana vas a pensar que me he aprovechado de ti, cuando no es así, y eso si te acuerdas de algo.
-Que no tonto, como voy a pensar yo eso.-le dijo mientras hacia todo lo posible por quitarle la camiseta a Naruto.
-Hinata para.
-¿Por qué?
-Porque no está bien, y como sigas así el que no se va a poder controlar voy a ser yo.
-Pues no te controles.-le dijo mientras ella le miraba a los ojos.
Naruto ya no se pudo controlar más y la dio un beso, un
beso que desde el primer día que la vio le quería dar.
Él se empezó a quitar la ropa, pero acto seguido se dio cuenta que esa no iba a ser la mejor forma, lo cual paró y la miró a los ojos.
-Hinata, no quiero hacer esto así.
-¿Por qué no Naruto?
-¡Porque no está bien!
-Vale, no te enfades, pero desde que te vi, con él ya no es lo mismo.
-Hinata, para mi tampoco, pero no quiero que esto sea así.
-Esta bien Naruto pero que sepas que hablaré con Kiba.
-Mejor mañana hablamos de esto, ¿vale?
-Vale, hasta mañana.-dijo mientras se acostaba en la cama.
-Hasta mañana.
-¿Por qué no Naruto?
-¡Porque no está bien!
-Vale, no te enfades, pero desde que te vi, con él ya no es lo mismo.
-Hinata, para mi tampoco, pero no quiero que esto sea así.
-Esta bien Naruto pero que sepas que hablaré con Kiba.
-Mejor mañana hablamos de esto, ¿vale?
-Vale, hasta mañana.-dijo mientras se acostaba en la cama.
-Hasta mañana.
A la mañana siguiente el rubio se despertó antes que la
ojiperla, para así prepararla el desayuno. Le estuvo preparando unas tostadas
con un zumo de naranja, él también se puso a desayunar mientras pensaba en todo
lo ocurrido por la noche.
Todo le parecía extraño, como si no hubiera sido verdad, en parte él estaba contento, sabía lo que sentía y estaba seguro de ello, pero ella no es que estuviera en las mejores condiciones del mundo, sin nombrar a Kiba por supuesto, eso también era un problema, aunque Naruto tenia que reconocer que no es que se llevasen rematadamente bien.
El rubio se estaba volviendo loco y justo en ese momento vio entrar por la puerta de la cocina a la ojiperla.
-Buenos días Naruto.-dijo ella acercándose lentamente a
la encimera donde se encontraba éste.
-Buenos días Hinata.-dijo intentando apartar la mirada, ya que la ojiperla no se había vestido y se encontraba en ropa interior-¿Qué tal has dormido?
-Muy bien gracias, pocas veces he dormido tan bien.-le contestó dándole un beso en la mejilla-¿Esto es mío?-le pregunto señalando el desayuno.
-Si.
-Gracias Naruto. Hacía mucho que no me hacían el desayuno.
-Un placer.
-Por cierto Naruto, ¿qué pasó anoche?
-Nada.-le contestó al ver que al parecer no se acordaba de nada.
-Naruto, que ayer estuviese borracha, no significa que sea tonta. Me acuerdo de todo lo que hice, y no me arrepiento de nada.
-Si pero Hinata, ¿tú sabes lo que pasaría con eso?
-Naruto, sé lo que te pasa, tienes la cabeza rallada por Kiba, y anoche, es decir, ayer cuando estuve con él hablando por el móvil, discutimos y estoy harta, no me para de decir lo que tengo que decir y hacer, lo que tú hiciste ayer él no lo hizo nunca, al contrario, si no llega a ser por mi primo, él nunca me hubiese dejado correr.
-¿Me estás diciendo que todo esto es por dejarte correr?
-No Naruto, es mucho más que eso. Cuando ayer estuve contigo en el coche, todo fue diferente, con él si me divierto, pero contigo es como si estuviera en una nube, desde que te vi todo cambió, Kiba se empezó a poner agresivo, y no me extraña, al principio pensé que solo sería un capricho, pero no.
-Buenos días Hinata.-dijo intentando apartar la mirada, ya que la ojiperla no se había vestido y se encontraba en ropa interior-¿Qué tal has dormido?
-Muy bien gracias, pocas veces he dormido tan bien.-le contestó dándole un beso en la mejilla-¿Esto es mío?-le pregunto señalando el desayuno.
-Si.
-Gracias Naruto. Hacía mucho que no me hacían el desayuno.
-Un placer.
-Por cierto Naruto, ¿qué pasó anoche?
-Nada.-le contestó al ver que al parecer no se acordaba de nada.
-Naruto, que ayer estuviese borracha, no significa que sea tonta. Me acuerdo de todo lo que hice, y no me arrepiento de nada.
-Si pero Hinata, ¿tú sabes lo que pasaría con eso?
-Naruto, sé lo que te pasa, tienes la cabeza rallada por Kiba, y anoche, es decir, ayer cuando estuve con él hablando por el móvil, discutimos y estoy harta, no me para de decir lo que tengo que decir y hacer, lo que tú hiciste ayer él no lo hizo nunca, al contrario, si no llega a ser por mi primo, él nunca me hubiese dejado correr.
-¿Me estás diciendo que todo esto es por dejarte correr?
-No Naruto, es mucho más que eso. Cuando ayer estuve contigo en el coche, todo fue diferente, con él si me divierto, pero contigo es como si estuviera en una nube, desde que te vi todo cambió, Kiba se empezó a poner agresivo, y no me extraña, al principio pensé que solo sería un capricho, pero no.
-Hinata no sé…
-Naruto por favor, esta noche yo… Bueno, tú me dijiste que no y todo porque yo no estaba en mis cabales, podrías haber seguido, pero no, me paraste y sobre todo te paraste a ti.
-Hinata, yo tengo bien claro lo que siento…
-¿Y que sientes Naruto?
-Yo… Hinata, yo… Te quiero, pero no estoy seguro de que sientas lo mismo.
-Pues tendré que demostrártelo.
-Naruto por favor, esta noche yo… Bueno, tú me dijiste que no y todo porque yo no estaba en mis cabales, podrías haber seguido, pero no, me paraste y sobre todo te paraste a ti.
-Hinata, yo tengo bien claro lo que siento…
-¿Y que sientes Naruto?
-Yo… Hinata, yo… Te quiero, pero no estoy seguro de que sientas lo mismo.
-Pues tendré que demostrártelo.
La ojiperla se acercó a la boca del rubio mirándole a
los ojos.
-Te quiero.-y dicho esto le dio un beso, del que Naruto
intento extraer los sentimientos de la ojiperla.
Capitulo 9: Buscando consejo.
Ya era domingo por la tarde, y el rubio se encontraba
solo en su casa, alucinaba con todo lo que había pasado, no entendía nada.
-Madre mía, esta mujer se volvió loca.-se dijo para sí
mismo mientras miraba al techo-No, el que se está volviendo loco soy yo. Bueno
Naruto tu tranquilo. Seguro que se volvió loca y por eso está así.
En la casa de la pelicafé todo estaba tranquilo, ella se encontraba en
el salón tumbada en el sofá, mirando la pantalla negra de la televisión
apagada. Estaba asimilando todo lo pasado el día anterior, y justo en ese
momento el teléfono empezó a sonar y se apresuró a coger el móvil.
-Que raro, un privado.-dijo al mirar el número del
teléfono que llamaba- ¿Si?
-Te quiero.-justamente colgó nada más decir eso, y la pelicafé sabia quien fue el que lo dijo, no podía ser otra persona, esa voz solo era la de él.
-Te quiero.-justamente colgó nada más decir eso, y la pelicafé sabia quien fue el que lo dijo, no podía ser otra persona, esa voz solo era la de él.
En ese momento sonó otra vez el teléfono, pero esta vez
se trataba del rubio.
-¿Si?-contestó la pelicafé a la llamada.
-Tenten, ¿qué tal?
-Pues bien supongo, ¿y tú?
-Bien creo…
-A vale, ¿querías algo?
-Esto… ¿Podemos quedar? Si quieres claro.
-Vale, ¿voy a tu casa?
-Por mi prefecto.
-Pues ahora nos vemos.
-Tenten, ¿qué tal?
-Pues bien supongo, ¿y tú?
-Bien creo…
-A vale, ¿querías algo?
-Esto… ¿Podemos quedar? Si quieres claro.
-Vale, ¿voy a tu casa?
-Por mi prefecto.
-Pues ahora nos vemos.
La ojiperla salió de su casa, y cogió su precioso Mini,
para dirigirse a la casa del rubio.
Al instante la pelicafé llegó a casa de este.
-Hola Naruto.
-Hola, gracias por venir.
-¿Qué pasa?- preguntó la pelicafé mientras entraba al interior de la casa.
-Verás ayer, cuando os fuisteis Neji y tú… Hinata…
-Hinata…
-¡Se volvió loca vale!-dijo Naruto desesperado y nervioso.
-Vale Naruto, pero cálmate y dime que es lo que pasa, o que es lo que pasó.
-Todo empezó cuando os fuisteis todos a vuestras casas...
-Vale y...
-Pues que Hinata... Me empezó ha hablar raro y...
-Y...-Tenten se estaba empezando a poner nerviosa.
-Pues que empezó a decir que estaba loca por mí y…
-¡¿Cómo?!-dijo Tenten con la boca abierta.
-¡Tranquila vale!
-¡¿Pero cómo que tranquila?!-dijo la pelicafé, a punto del infarto-Vamos a ver Naruto... Calmémonos, ¿Hinata y tú hicisteis algo?
-No, pero si por ella hubiese sido...
-¡Naruto!
-¿¡Qué!?
-Hinata anoche estaba borracha vale... Y un desliz lo puede tener cualquiera...
-¡¿Cualquiera?!-dijo Naruto gritando a la pelicafé, haciendo que esta se echase para atrás-Lo siento estoy de los nervios.
-Vale Naruto, si te calmas a lo mejor podemos encontrar una solución.
-La muy loca dijo que le iba a decir a Kiba que ya no le quería, y que quería estar conmigo...
-Naruto.-dijo la pelicafé cortando al rubio con tono serio-Una de las cosas más importantes ahora mismo es... ¿Qué sientes tú por Hinata?
-Lo que siento por ella...-dijo el rubio mirando al techo de su casa-Lo mismo que tú por Neji...
-Hola, gracias por venir.
-¿Qué pasa?- preguntó la pelicafé mientras entraba al interior de la casa.
-Verás ayer, cuando os fuisteis Neji y tú… Hinata…
-Hinata…
-¡Se volvió loca vale!-dijo Naruto desesperado y nervioso.
-Vale Naruto, pero cálmate y dime que es lo que pasa, o que es lo que pasó.
-Todo empezó cuando os fuisteis todos a vuestras casas...
-Vale y...
-Pues que Hinata... Me empezó ha hablar raro y...
-Y...-Tenten se estaba empezando a poner nerviosa.
-Pues que empezó a decir que estaba loca por mí y…
-¡¿Cómo?!-dijo Tenten con la boca abierta.
-¡Tranquila vale!
-¡¿Pero cómo que tranquila?!-dijo la pelicafé, a punto del infarto-Vamos a ver Naruto... Calmémonos, ¿Hinata y tú hicisteis algo?
-No, pero si por ella hubiese sido...
-¡Naruto!
-¿¡Qué!?
-Hinata anoche estaba borracha vale... Y un desliz lo puede tener cualquiera...
-¡¿Cualquiera?!-dijo Naruto gritando a la pelicafé, haciendo que esta se echase para atrás-Lo siento estoy de los nervios.
-Vale Naruto, si te calmas a lo mejor podemos encontrar una solución.
-La muy loca dijo que le iba a decir a Kiba que ya no le quería, y que quería estar conmigo...
-Naruto.-dijo la pelicafé cortando al rubio con tono serio-Una de las cosas más importantes ahora mismo es... ¿Qué sientes tú por Hinata?
-Lo que siento por ella...-dijo el rubio mirando al techo de su casa-Lo mismo que tú por Neji...
La pelicafé se quedó parada al darse cuenta de la
situación. Todo marchaba mal tanto para los ojos de la pelicafé como para los
del rubio.
-Pues me parece que así no avanzamos... Pero estoy muy
orgullosa de ti Naruto.
-¿Por qué?-preguntó el rubio totalmente extrañado.
-Porque te pudiste aprovechar de ella y no lo hiciste.
-¡Pues claro que no!
-No todos hacen lo mismo...
-Lo sé, no quería que hiciésemos algo de lo que ella pudiera arrepentirse luego.
-Eres muy bueno Naruto.
-Sí y no solo eso, sino que tengo un control de primera...
-Naruto... ¿No te entiendo?
-¿Tú te crees, que es fácil resistirse a Hinata?
-¿Por qué?-preguntó el rubio totalmente extrañado.
-Porque te pudiste aprovechar de ella y no lo hiciste.
-¡Pues claro que no!
-No todos hacen lo mismo...
-Lo sé, no quería que hiciésemos algo de lo que ella pudiera arrepentirse luego.
-Eres muy bueno Naruto.
-Sí y no solo eso, sino que tengo un control de primera...
-Naruto... ¿No te entiendo?
-¿Tú te crees, que es fácil resistirse a Hinata?
Los dos se empezaron a reír, Tenten le estuvo contado
todo lo que había pasado mientras dejaba a Neji en su casa.
-Tenten, no sé que tendrán estos Hyuuga, pero tienen
algo.
-Si, yo también lo creo.
-Si, yo también lo creo.
Dicho esto la pelicafé se fue de la casa del rubio, y
mientras que se iba en su mini intentaba poner en orden todo lo que le había
dicho Naruto.
También Sakura se encontraba un poco contrariada consigo misma a causa de la actitud que tomó ante Sasuke el sábado. No sabía muy bien como mirarlo a la cara, y si debía o no decir algo.
Neji a diferencia de estos tenía muy claro como tratar a la pelicafé, él a pesar de que no lo había dicho nunca, siempre tuvo interés en aquella pequeña persona reservada, con la cual casi nunca nadie hablaba.
Una vez ya en el recreo la ojiperla se hallaba esperando al rubio fuera del alcance de Kiba, pues no quería que se entrometiera en ese preciso momento.
A diferencia de estos dos la relación entre la ojiperla y su novio, no se veía del todo bien, a pesar de que dieran una imagen de todo lo contrario.
-Hinata, ahora que lo pienso dentro de poco será tu cumpleaños, ¿no?
-Sí, es el día 27 de diciembre.-le contestó la ojiperla.
-Mierda prima, solo quedan dos semanas y todavía no te he comprado nada.-añadió su primo algo preocupado.
-No te preocupes Neji, hay tiempo de sobra.
-Tampoco te creas que hay tanto.-siguió diciendo el rubio, comentario que no le agració mucho a Kiba.
-Bueno de todos modos, habrá que hacer algo para celebrarlo.-dijo Tenten entusiasmada con la idea.-Y lo mejor es que ya vamos a tener las vacaciones de Navidad.
-Pues, no sé…-dijo la ojiperla intentando argumentar alguna idea.
-Podri…-empezó a decir Sasuke cuando le comenzó a sonar el móvil-Un momento, ahora vuelvo.-dicho esto se alejó un poco de sus amigos.
-Seguro, que es Temari de nuevo.
-Kiba, espera y no saques conclusiones precipitadas.-le dijo rápidamente la ojiperla.
-Seguro que es ella, hace mucho que no llama, para hacer una quedada de las suyas.-siguió afirmando Kiba.
-Bueno ahora nos confirmará.- dijo Naruto al ver como el pelinegro colgaba y volvía junto a sus compañeros.
-¿Quién era?-preguntó la ojiperla curiosa.
-Era Temari.
-¡Veis! Os lo había dicho.-continuó Kiba victorioso por el acierto.
-¿Y qué quería?-sonó una voz que no había dicho nada en un rato.
-Que si quedábamos este fin de semana para ir a correr.-le respondió Sasuke a la pelirosa.
-¿Cuándo, mañana?
-Si, en el mismo sitio de la última vez.-proseguía el pelinegro respondiendo las preguntas de sus amigos.-Yo por lo menos voy a ir, hace bastante que no me doy un subidón de adrenalina. ¿Se apunta alguno?
-Bueno a mi no me importa.-dijo e rubio.
-A mi tampoco, ¿tú también vienes no amor?-le preguntó Kiba a Hinata dándola un beso.
-Sí, claro.
-Bueno pues también se lo diré a Hana.
-Nosotros también vamos.-afirmó el ojiperla por él y por Tenten.
-Sakura, tú vienes ¿no?
-Supongo.-respondió la pelirosa a la pregunta de Sasuke.
-Bueno, pues entonces ¡vamos todos!-dijo el rubio-Me parece una buena forma de celebrar el fin de trimestre.
-Naruto, las clases no terminan hasta el viernes que viene.-le dijo la pelicafé bajándole de la nube.
-Y qué más da.-dijo el rubio-Nos vamos a divertir igual. Sasuke, continúa.
-Vale, esta vez lo mejor es que cada uno se lleve su coche, va a haber que darlo todo, no vamos a estar solos…-terminó de decir Sasuke.
-¿No vamos a estar solos?-preguntó a ojiperla curiosa por el comentario de su amigo.
-En efecto, vamos a tener un par de visitantes más.
-¿Y no se puede saber quienes son?-le volvió a preguntar Neji en esta ocasión.
-Ya os he dicho que no, y no insistáis, es una sorpresa.
-Me puedo hacer a la idea de quienes pueden ser.-dijo Kiba mirando al pelinegro.
-Esto, va a ser divertido.
Ambos se quedaron mirando, pero al ver que ninguno sabía quien era no insistieron en la comprobación.
Naruto se dio cuenta de que era una chica guapa de pelo largo y negro que ondeaba al viento, llevaba unos pantalones de cuero al igual que la chaqueta,con una camiseta a rallas y botines.
El rubio, intentaba no mirar descaradamente a la chica, hasta que llego un Bugatti Veyron de color gris perla del cual salió el ojiperla, que fue a saludar a su amigo.
Más tarde se vio el Audi r8 de color rojo, en él se pudo apreciar a Hinata y a Kiba.
-¡Hola chicos!-saludó Hinata alegremente a cada uno con dos besos, incluido al rubio que se lo reservó para el final.-¿Ya estamos todos?-siguió diciendo esta como si no pasara nada.
-¡Se puede saber por qué cojones no llegan!-decía el pelinegro.-¿Quiénes se creen que son para que les tengamos que esperar?
-Relájate Sasuke, llegarán en cualquier momento.-le tranquilizaba Hana.-Tengo ganas de ver a Temari, hace ya bastante que no la veo.
-Sigue igual de estúpida que siempre.-le respondió Sasuke.-Tendrías que haber visto como ganó Sakura a la rubia mononeurona.-continuó diciendo mientras cogía a la pelirosa por encima del hombro.
-Y como se me ponga chula de nuevo, le pienso volver a patear el culo.-saltó de repente la pelirosa para sorpresa del pelinegro y Hana, los cuales se quedaron a cuadros con la respuesta de Sakura.
-Sakura, cuando hacemos estas cosas me das miedo.-dijo Sasuke mirándola a los ojos con cara de preocupación.
-Joder… Y tenía cara de inocente la niña.-comentó Hana, produciendo que la pelirosa se sonrojara de la vergüenza.
-¡Por fin!-espetó el pelinegro de repente cuando aparecieron en esta ocasión cuatro coches.
-¡¿Sakura?!
-¿Os conocéis?-volvió a interrumpir la rubia.
-Kiba, yo, estaba confundida, pero luego tú te empezaste a comportar así y, empecé a dudar de todo, y la única conclusión fría que he llegado a sacar de esto es que volvamos a ser amigos.
-Si eso es lo que quieres no pondré ninguna objeción.-intentó responder de forma sensata a la vez que intentaba mostrarle una sonrisa a la ojiperla.
-Gracias.
Capítulo 10: Verdadera situación.
De nuevo, el lunes en el instituto el ambiente estaba un
poco tenso por parte de Naruto. No sabía muy bien como tratar a la ojiperla
después de lo pasado el fin de semana en su casa.
También Sakura se encontraba un poco contrariada consigo misma a causa de la actitud que tomó ante Sasuke el sábado. No sabía muy bien como mirarlo a la cara, y si debía o no decir algo.
Neji a diferencia de estos tenía muy claro como tratar a la pelicafé, él a pesar de que no lo había dicho nunca, siempre tuvo interés en aquella pequeña persona reservada, con la cual casi nunca nadie hablaba.
-Tenten, quería decirte que si no estás segura de esto
me lo dices y lo dejamos.-le dijo el ojiperla algo preocupado.
-Llevo esperando mucho tiempo que pasase esto como para decir que no estoy segura.
-Llevo esperando mucho tiempo que pasase esto como para decir que no estoy segura.
El ojiperla a la contestación de esta solo la pudo
responder con un beso. La gente que pasaba por el pasillo en el cambio de clase
en ese momento, se les quedó mirando. Tenten se dio cuenta de esto y ruborizada
se apartó despacio.
-¿Por qué te apartas?-le preguntó Neji preocupado.
-Es que la gente nos está mirando.-dijo sonrojada la pelicafé.
-Es que la gente nos está mirando.-dijo sonrojada la pelicafé.
Neji se río ante esto, la cogió del hombro y se metieron
juntos a clase.
-Naruto, ¿te importa que hablemos luego?-le preguntó la
ojiperla algo tensa.
-No, para nada. Si eso hablamos en el recreo.-le contestó el rubio.
-Me parece bien, pero por favor no quiero que te enfades conmigo.
-¿Crees que lo haga?
-No lo sé, pero mejor hablamos luego.-finalizó la ojiperla.
-No, para nada. Si eso hablamos en el recreo.-le contestó el rubio.
-Me parece bien, pero por favor no quiero que te enfades conmigo.
-¿Crees que lo haga?
-No lo sé, pero mejor hablamos luego.-finalizó la ojiperla.
Durante el resto de la hora, Naruto no pudo prestar atención
en clase, le rondaban muchas cosas en la cabeza y no sabía que es lo que se le
podría estar pasando por la cabeza a la ojiperla.
Una vez ya en el recreo la ojiperla se hallaba esperando al rubio fuera del alcance de Kiba, pues no quería que se entrometiera en ese preciso momento.
-Naruto, quiero decirte que lo que pasó en tu
casa…-comenzó a decir la ojiperla, a lo que Naruto no sabía como reaccionar,
pero debido al silencio de la ojiperla siguió hablando él.
-Si estás arrepentida lo entiendo, pero...
-¡No! No estoy arrepentida, es más, me alegro de haber hecho lo que hice.-le empezó a decir la ojiperla casi llorando-Te quiero Naruto, ya sé que es repentino pero… Es lo que siento.-dicho esto la ojiperla empezó a llorar.
-Hinata, no quiero que llores, lo siento pero a mi también me gustas, no sé si sería capaz de decir que te quiero pero, me gustas, y de no ser por Kiba…-dijo Naruto sabiendo la mentira de sus palabras, ya le había dicho que la quería en otra ocasión, ¿por qué ahora decía eso?
-Deja a Kiba fuera de esto por favor, yo me ocuparé de él, no sé muy bien como le voy a decir esto ni nada, pero te prometo que tarde o temprano se acabará.
-Si estás arrepentida lo entiendo, pero...
-¡No! No estoy arrepentida, es más, me alegro de haber hecho lo que hice.-le empezó a decir la ojiperla casi llorando-Te quiero Naruto, ya sé que es repentino pero… Es lo que siento.-dicho esto la ojiperla empezó a llorar.
-Hinata, no quiero que llores, lo siento pero a mi también me gustas, no sé si sería capaz de decir que te quiero pero, me gustas, y de no ser por Kiba…-dijo Naruto sabiendo la mentira de sus palabras, ya le había dicho que la quería en otra ocasión, ¿por qué ahora decía eso?
-Deja a Kiba fuera de esto por favor, yo me ocuparé de él, no sé muy bien como le voy a decir esto ni nada, pero te prometo que tarde o temprano se acabará.
El resto de las clases siguieron su curso, hasta que
llegó la salida. Estos le estuvieron contando todo lo que hicieron a Kiba de lo
que habían hecho el sábado, hasta que Neji hizo cierto comentario:
-Tenías que ver como corrió Hina…
-¡¿Corriste?!-le espetó Kiba a Hinata.
-Kiba no te enfades solo fue una carrera.-le contestó la ojiperla algo asustada.
-¡Me da igual! ¡Sabes como odio que corras!-le siguió gritando este.
-Primero Kiba, no me grites, y segundo creo que soy libre para hacer lo que quiera.-la ojiperla no estaba muy segura de que esa fuese la mejor actitud.
-Kiba, relájate-le dijo Neji para tranquilizarlo.-Además ganó la carrera sin problemas.
-¿¡Y con qué coche corriste!?-siguió vociferando Kiba a la ojiperla.
-¡Con el mío!-gritó ahora el rubio, sin poder aguantar más como la estaba gritando.
-¿Y quién eres tú para dejarle nada?
-Le dejo lo que me da la gana, ya que tú no eres nadie para decirme a mi ni a ella lo que tenemos que hacer.-le dijo el rubio muy cabreado.
-Ella es mi novia, y ten cuidadito con lo que haces, no te busques a los enemigos equivocados.
-No me das ningún miedo, y ella podrá ser tu novia per…
-¡VASTA YA!-gritó la ojiperla, prácticamente llorando de nuevo.
-Chicos es mejor que nos vayamos a casa.-dijo Sakura al ver como se había puesto su amiga.
-Sí, será lo mejor…-finalizó el rubio dándose media vuelta y se dirigió a casa junto a Tenten y Neji.
-¡¿Corriste?!-le espetó Kiba a Hinata.
-Kiba no te enfades solo fue una carrera.-le contestó la ojiperla algo asustada.
-¡Me da igual! ¡Sabes como odio que corras!-le siguió gritando este.
-Primero Kiba, no me grites, y segundo creo que soy libre para hacer lo que quiera.-la ojiperla no estaba muy segura de que esa fuese la mejor actitud.
-Kiba, relájate-le dijo Neji para tranquilizarlo.-Además ganó la carrera sin problemas.
-¿¡Y con qué coche corriste!?-siguió vociferando Kiba a la ojiperla.
-¡Con el mío!-gritó ahora el rubio, sin poder aguantar más como la estaba gritando.
-¿Y quién eres tú para dejarle nada?
-Le dejo lo que me da la gana, ya que tú no eres nadie para decirme a mi ni a ella lo que tenemos que hacer.-le dijo el rubio muy cabreado.
-Ella es mi novia, y ten cuidadito con lo que haces, no te busques a los enemigos equivocados.
-No me das ningún miedo, y ella podrá ser tu novia per…
-¡VASTA YA!-gritó la ojiperla, prácticamente llorando de nuevo.
-Chicos es mejor que nos vayamos a casa.-dijo Sakura al ver como se había puesto su amiga.
-Sí, será lo mejor…-finalizó el rubio dándose media vuelta y se dirigió a casa junto a Tenten y Neji.
Durante el camino de regreso la pelicafé y el ojiperla
intentaron calmar un poco a Naruto.
-Dios, que coño le pasa a ese tío.-empezó a decir Naruto
nervioso y cabreado.
-Naruto cálmate, Kiba es así, siempre ha sido posesivo y bastante sobreprotector con mi prima.-le aclaró el ojiperla.
-Me da igual… No tiene ningún derecho a hablarle así.
-Ya lo sabemos, pero también tú tienes que aprender a no decir cosas de más, por lo menos de momento.-le dijo la pelicafé para que se calmara.
-Lo siento.-se disculpo Naruto.
-No lo sientas, a mi también me jode como se pone a veces Kiba con mi prima.-le terminó de decir Neji.
-Naruto cálmate, Kiba es así, siempre ha sido posesivo y bastante sobreprotector con mi prima.-le aclaró el ojiperla.
-Me da igual… No tiene ningún derecho a hablarle así.
-Ya lo sabemos, pero también tú tienes que aprender a no decir cosas de más, por lo menos de momento.-le dijo la pelicafé para que se calmara.
-Lo siento.-se disculpo Naruto.
-No lo sientas, a mi también me jode como se pone a veces Kiba con mi prima.-le terminó de decir Neji.
Capítulo 11: Llamada para volver.
Ya habían pasado unas semanas desde que pasó lo de la
discusión entre Kiba y Naruto. Todo parecía seguir más o menos bien, el rubio
prefirió mantener un poco las distancias con Kiba, aunque trató de hacer como
si no hubiera pasado nada.
A diferencia de estos dos la relación entre la ojiperla y su novio, no se veía del todo bien, a pesar de que dieran una imagen de todo lo contrario.
Una tarde de viernes en la quedaron todos, Sakura hizo
un comentario:
-Hinata, ahora que lo pienso dentro de poco será tu cumpleaños, ¿no?
-Sí, es el día 27 de diciembre.-le contestó la ojiperla.
-Mierda prima, solo quedan dos semanas y todavía no te he comprado nada.-añadió su primo algo preocupado.
-No te preocupes Neji, hay tiempo de sobra.
-Tampoco te creas que hay tanto.-siguió diciendo el rubio, comentario que no le agració mucho a Kiba.
-Bueno de todos modos, habrá que hacer algo para celebrarlo.-dijo Tenten entusiasmada con la idea.-Y lo mejor es que ya vamos a tener las vacaciones de Navidad.
-Pues, no sé…-dijo la ojiperla intentando argumentar alguna idea.
-Podri…-empezó a decir Sasuke cuando le comenzó a sonar el móvil-Un momento, ahora vuelvo.-dicho esto se alejó un poco de sus amigos.
-Seguro, que es Temari de nuevo.
-Kiba, espera y no saques conclusiones precipitadas.-le dijo rápidamente la ojiperla.
-Seguro que es ella, hace mucho que no llama, para hacer una quedada de las suyas.-siguió afirmando Kiba.
-Bueno ahora nos confirmará.- dijo Naruto al ver como el pelinegro colgaba y volvía junto a sus compañeros.
-¿Quién era?-preguntó la ojiperla curiosa.
-Era Temari.
-¡Veis! Os lo había dicho.-continuó Kiba victorioso por el acierto.
-¿Y qué quería?-sonó una voz que no había dicho nada en un rato.
-Que si quedábamos este fin de semana para ir a correr.-le respondió Sasuke a la pelirosa.
-¿Cuándo, mañana?
-Si, en el mismo sitio de la última vez.-proseguía el pelinegro respondiendo las preguntas de sus amigos.-Yo por lo menos voy a ir, hace bastante que no me doy un subidón de adrenalina. ¿Se apunta alguno?
-Bueno a mi no me importa.-dijo e rubio.
-A mi tampoco, ¿tú también vienes no amor?-le preguntó Kiba a Hinata dándola un beso.
-Sí, claro.
-Bueno pues también se lo diré a Hana.
-Nosotros también vamos.-afirmó el ojiperla por él y por Tenten.
-Sakura, tú vienes ¿no?
-Supongo.-respondió la pelirosa a la pregunta de Sasuke.
-Bueno, pues entonces ¡vamos todos!-dijo el rubio-Me parece una buena forma de celebrar el fin de trimestre.
-Naruto, las clases no terminan hasta el viernes que viene.-le dijo la pelicafé bajándole de la nube.
-Y qué más da.-dijo el rubio-Nos vamos a divertir igual. Sasuke, continúa.
-Vale, esta vez lo mejor es que cada uno se lleve su coche, va a haber que darlo todo, no vamos a estar solos…-terminó de decir Sasuke.
-¿No vamos a estar solos?-preguntó a ojiperla curiosa por el comentario de su amigo.
-En efecto, vamos a tener un par de visitantes más.
-¿Y no se puede saber quienes son?-le volvió a preguntar Neji en esta ocasión.
-Ya os he dicho que no, y no insistáis, es una sorpresa.
-Me puedo hacer a la idea de quienes pueden ser.-dijo Kiba mirando al pelinegro.
Después siguieron con la tarde hablando del plan de
mañana.
Y para despedirse el pelinegro concluyó:
-Esto, va a ser divertido.
Capitulo 12: Regreso al comienzo.
Naruto se volvía a encontrar con su reluciente
Lamborghini gallardo naranja butano en la puerta del instituto, mientras estaba
a la espera de que sus amigos volvieran el rubio vio aparecer un BMW z4 de
color gris que asemejaba al cuero del cual se bajó una chica que no conocía.
Ambos se quedaron mirando, pero al ver que ninguno sabía quien era no insistieron en la comprobación.
Naruto se dio cuenta de que era una chica guapa de pelo largo y negro que ondeaba al viento, llevaba unos pantalones de cuero al igual que la chaqueta,con una camiseta a rallas y botines.
El rubio, intentaba no mirar descaradamente a la chica, hasta que llego un Bugatti Veyron de color gris perla del cual salió el ojiperla, que fue a saludar a su amigo.
-¿Qué tal Naruto?-dijo el ojiperla dándole la mano.
-De lujo.-le contestó sin dejar de mirar el coche.-Tío, no me habías dicho que
tenías esto como amigo.
-No me gusta presumir, por cierto vamos a saludar a Hana.
-¿Hana?
-Si, la hermana de Kiba ¿recuerdas?-dijo Neji señalando a la chica que estaba apoyada en el BMW.
-¿Esa es la hermana de Kiba?-preguntó el rubio, volviendo a mirar a la chica, que llevaba rato contemplando.
-Claro, anda vamos.-dijo Neji caminando hacia ella.-Hola Hana. ¿Qué tal?
-Muy bien Neji, gracias.-le contestó esta de muy buena gana.
-¡Oh! Mira Hana, este es Naruto.
-Encantada Naruto, ya he visto que tienes un señor coche.
-Lo mismo digo.-le dijo el rubio aliviado de que en ese momento llegase el mini morado.
-Ahí está mi chica.-dijo Neji mientras se acercaba a donde se estacionó el vehículo.
-No me gusta presumir, por cierto vamos a saludar a Hana.
-¿Hana?
-Si, la hermana de Kiba ¿recuerdas?-dijo Neji señalando a la chica que estaba apoyada en el BMW.
-¿Esa es la hermana de Kiba?-preguntó el rubio, volviendo a mirar a la chica, que llevaba rato contemplando.
-Claro, anda vamos.-dijo Neji caminando hacia ella.-Hola Hana. ¿Qué tal?
-Muy bien Neji, gracias.-le contestó esta de muy buena gana.
-¡Oh! Mira Hana, este es Naruto.
-Encantada Naruto, ya he visto que tienes un señor coche.
-Lo mismo digo.-le dijo el rubio aliviado de que en ese momento llegase el mini morado.
-Ahí está mi chica.-dijo Neji mientras se acercaba a donde se estacionó el vehículo.
Del Mini se bajo la pelicafé, perfecta con unos vaqueros, tacones negros, una camiseta a rallas y un abrigo negro.
-Estás preciosa.-le dijo el ojiperla antes de saludarla
con un beso.
-Tú también estás muy guapo.-le respondió Tenten.- Hola Naruto.
-Buenas Tenten.-le respondió el rubio dándole dos besos a la chica.
-Por cierto cariño, ella es Hana la hermana de Kiba.
-Encantada.-dijo Hana saludándola con dos besos.
-Igualmente.
-Tú también estás muy guapo.-le respondió Tenten.- Hola Naruto.
-Buenas Tenten.-le respondió el rubio dándole dos besos a la chica.
-Por cierto cariño, ella es Hana la hermana de Kiba.
-Encantada.-dijo Hana saludándola con dos besos.
-Igualmente.
Pasados unos 10 minutos apareció el Porche negro en el
cual iban Sasuke y Sakura. Ambos llegaron y saludaron a sus amigos. La pelirosa
se veía muy guapa con una camiseta blanca, unos vaqueros, tacones y un abrigo negro.
Más tarde se vio el Audi r8 de color rojo, en él se pudo apreciar a Hinata y a Kiba.
El rubio no pudo evitar sonreír al ver a la chica se veía hermosa con esos pantalones dorados y aquel abrigo negro.
Ambos saludaron a sus amigos:
-¡Hola chicos!-saludó Hinata alegremente a cada uno con dos besos, incluido al rubio que se lo reservó para el final.-¿Ya estamos todos?-siguió diciendo esta como si no pasara nada.
-Si, ya estamos todos, prima.
-¿A qué esperamos pues?-dijo Kiba dirigiéndose hacia su coche.
-¡Alto ahí canino!-espetó de pronto Hana.-De aquí soy la única que es mayor de edad, la única que tiene carnet, y no creo que sea muy normal ver a 6 carros uno detrás de otro por la carretera.
-¿Cómo lo hacemos entonces?-preguntó el pelinegro.
-Tú Sasuke vendrás primero conmigo, en tu coche con Sakura; después irán Neji y Tenten, y por último saldrán mi hermano con Hinata y Naruto. Daros un margen de 10 minutos más o menos.
-Pues, vámonos.-concluyó el pelinegro.
-¿A qué esperamos pues?-dijo Kiba dirigiéndose hacia su coche.
-¡Alto ahí canino!-espetó de pronto Hana.-De aquí soy la única que es mayor de edad, la única que tiene carnet, y no creo que sea muy normal ver a 6 carros uno detrás de otro por la carretera.
-¿Cómo lo hacemos entonces?-preguntó el pelinegro.
-Tú Sasuke vendrás primero conmigo, en tu coche con Sakura; después irán Neji y Tenten, y por último saldrán mi hermano con Hinata y Naruto. Daros un margen de 10 minutos más o menos.
-Pues, vámonos.-concluyó el pelinegro.
Todos los coches se pusieron en camino los de la última vez y los tres nuevos vehículos que se unieron a los ya conocidos.
Capítulo 13: Rencuentros desagradables.
Ya habían llegado todos a aquel descampado enorme,
Naruto se había reunido junto a Tenten y Neji. Al rubio no le gustó tanto el
viaje como el de la otra vez. En éste estaba solo, no iba ella con él, ella
estaba con su novio como debía ser.
Sus contrincantes no llegaban y el pelinegro se estaba poniendo de los nervios:
Sus contrincantes no llegaban y el pelinegro se estaba poniendo de los nervios:
-¡Se puede saber por qué cojones no llegan!-decía el pelinegro.-¿Quiénes se creen que son para que les tengamos que esperar?
-Relájate Sasuke, llegarán en cualquier momento.-le tranquilizaba Hana.-Tengo ganas de ver a Temari, hace ya bastante que no la veo.
-Sigue igual de estúpida que siempre.-le respondió Sasuke.-Tendrías que haber visto como ganó Sakura a la rubia mononeurona.-continuó diciendo mientras cogía a la pelirosa por encima del hombro.
-Y como se me ponga chula de nuevo, le pienso volver a patear el culo.-saltó de repente la pelirosa para sorpresa del pelinegro y Hana, los cuales se quedaron a cuadros con la respuesta de Sakura.
-Sakura, cuando hacemos estas cosas me das miedo.-dijo Sasuke mirándola a los ojos con cara de preocupación.
-Joder… Y tenía cara de inocente la niña.-comentó Hana, produciendo que la pelirosa se sonrojara de la vergüenza.
-¡Por fin!-espetó el pelinegro de repente cuando aparecieron en esta ocasión cuatro coches.
En esta ocasión al Aston Martin, al Honda Civic y al BMW
le acompañaba un Audi TT de color gris oscuro. Del BMW se bajó
Gaara y del Honda Civic Kankuro. Las cosas se complicaron cuando del Aston
Martin se bajo la rubia, con una minifalda negra una camiseta roja con loszapatos a juego y un abrigo negro. Los problemas no empezaron ahí sino cuando
del Audi TT se bajó un chico muy blanco
de piel con el pelo negro y una chica alta con el pelo muy largo y rubio, que
vestía una minifalda negra con una camiseta rosa y un abrigo negro.
-No puede ser, no puede ser…-dijo la pelirosa de repente
casi para si misma.
-¿Qué pasa Sakura?-respondió Sasuke girándose y poniéndose delante de ella tapándola de los compañeros que acababan de llegar.
-Por favor Sasuke no te muevas quédate así.-dijo la pelirosa casi en forma de súplica.
-Sakura, ¿pasa algo?-intervino Hinata.
-No pasa nada…-volvió a decir la pelirosa.
-Aquí os traemos nosotros también a unos amigos.-dijo la rubia de repente.-Son Ino y Sai.
-Nosotros somos Neji, Tenten y Naruto.-dijo el ojiperla mientras también presenta a su novia y a su amigo.
-Yo soy Kiba, y ella es Hinata.
-Hana, encantada de conoceros.
-Encantados.-respondieron Ino y Sai con la presentación de estos, pero Temari intervino de forma irritante.
-Sasuke, ¿por qué no presentas a tu amiguita?
-¿Qué pasa Sakura?-respondió Sasuke girándose y poniéndose delante de ella tapándola de los compañeros que acababan de llegar.
-Por favor Sasuke no te muevas quédate así.-dijo la pelirosa casi en forma de súplica.
-Sakura, ¿pasa algo?-intervino Hinata.
-No pasa nada…-volvió a decir la pelirosa.
-Aquí os traemos nosotros también a unos amigos.-dijo la rubia de repente.-Son Ino y Sai.
-Nosotros somos Neji, Tenten y Naruto.-dijo el ojiperla mientras también presenta a su novia y a su amigo.
-Yo soy Kiba, y ella es Hinata.
-Hana, encantada de conoceros.
-Encantados.-respondieron Ino y Sai con la presentación de estos, pero Temari intervino de forma irritante.
-Sasuke, ¿por qué no presentas a tu amiguita?
Cuando el pelinegro se giró para mandarla a la mierda,
la ojiazul se adelantó a su respuesta:
-¡¿Sakura?!
-¿Os conocéis?-volvió a interrumpir la rubia.
Claro que se conocían, en algún momento Ino y Sakura se
pudieron considerar las mejores amigas, hasta que apareció Sai, y después de
eso, ambos se rieron de ella hasta tal punto que los tres decidieron cambiarse
de escuela, solo que Sakura se quedó sola. Pero ahora ya no lo estaba, tenía
amigos, y amigos de verdad de los que no te fallan, ni dan puñaladas por la
espalda.
-Claro que nos conocemos.-dijo esta vez Sai.
-¿A él también?-preguntó esta vez Sasuke mirando a la pelirosa que casi ni se le veía la cara de lo gacha que la tenía.
-Si.-le contestó esta.
-¿A él también?-preguntó esta vez Sasuke mirando a la pelirosa que casi ni se le veía la cara de lo gacha que la tenía.
-Si.-le contestó esta.
De repente Ino y Sai se empezaron a reír, prácticamente
a carcajada limpia.
-¿Se puede saber qué coño os pasa?-preguntó la ojiperla
cabreada al no entender nada.
-No me puedo creer que la payasa esté aquí.-dijo Sai y con este comentario también se rio Temari.
-Quien nos iba a decir que íbamos a ver a “la chicle”.-Siguió riéndose Ino.
-No me puedo creer que la payasa esté aquí.-dijo Sai y con este comentario también se rio Temari.
-Quien nos iba a decir que íbamos a ver a “la chicle”.-Siguió riéndose Ino.
Sasuke se estaba cabreando, en cantidades industriales.
Se giró para ver como estaba la pelirosa y solo le faltaba llorar. Tenten se
puso a su lado al igual que Hinata para intentar entender que pasaba con su
amiga. Sasuke en cólera salió derecho hacia Ino y Sai seguido de sus tres
amigos, los cuales no estaban seguros de como reaccionaría su amigo.
-¡Qué coño os pasa!-espetó Sasuke a ambos.
-Tranquilízate Sasuke.-intervino ahora Gaara.
-¡Se va a tranquilizar su puta madre!-respondió el mismo.
-Sasuke tiene razón Gaara, se han pasado.-dijo esta vez Neji.
-La pelo chicle haciendo amigos, desde tiempos inmemoriales.-se río la rubia.
-Tú te cayas pedazo de puta, nadie te ha dado vela en este entierro.-le respondió el pelinegro en defensa de Sakura.
-¡Eh! ¿Por qué no corremos? Así nos relajamos todos un poco.-propuso el rubio.
-Será lo mejor.-Afirmó esta vez Kankuro.
-Tranquilízate Sasuke.-intervino ahora Gaara.
-¡Se va a tranquilizar su puta madre!-respondió el mismo.
-Sasuke tiene razón Gaara, se han pasado.-dijo esta vez Neji.
-La pelo chicle haciendo amigos, desde tiempos inmemoriales.-se río la rubia.
-Tú te cayas pedazo de puta, nadie te ha dado vela en este entierro.-le respondió el pelinegro en defensa de Sakura.
-¡Eh! ¿Por qué no corremos? Así nos relajamos todos un poco.-propuso el rubio.
-Será lo mejor.-Afirmó esta vez Kankuro.
Temari e Ino se quedaron esperando junto al Aston Martin
mientras que las chicas se pusieron delante del Mini para ver la carrera.
Mientras que Hana fue a dar la salida de la carrera Hinata y Tenten intentaba
hablar con la pelirosa pero ella no quería hablar y menos de lo que le pasó con
aquel par de imbéciles.
-Sakura sabes que si necesitas hablar nos tienes aquí
para lo que quieras.-le intentaba animar la ojiperla.
-Hinata tiene razón, no te vamos a obligar a que nos cuentes nada que no quieras, pero aquí estamos para lo que quieras y necesites.-continuó la pelicafé en el intento de ayudar a su amiga.
-Hinata tiene razón, no te vamos a obligar a que nos cuentes nada que no quieras, pero aquí estamos para lo que quieras y necesites.-continuó la pelicafé en el intento de ayudar a su amiga.
Justo en ese momento apareció Hana, que ya había dado la
salida.
-Mira sé que solo te conozco de hoy,-intervino Hana-solo
te digo que si quieres sentirte mejor corre y gana.-le aconsejó la pelinegra
con una sonrisa.
En ese mismo instante Sakura tuvo un cambio de humor de
180º, ella sabía que no debía sentirse mal, ahora tenía amigos que la apoyaban,
y pensaba arrastrar por la mierda a las dos rubias.
-Tenéis razón, disfrutemos de la carrera de los
chicos.-dijo la pelirosa.
-Así se habla-respondió la pelicafé.
-Así se habla-respondió la pelicafé.
Capítulo 14: Necesaria huida.
Naruto iba el primero, muy seguido de Sasuke; Neji, Sai
y Gaara, se peleaban por el tercer puesto; y Kiba y Kankuro por el cuarto. Al
finalizar la carrera el rubio, el pelinegro y el ojiperla quedaron los
primeros, seguidos por Gaara, Sai, Kiba y Kankuro.
Naruto, Sasuke y Neji celebraban la victoria, por el
contrario Kiba iba un poco cabreado por la victoria del rubio. Gaara se estaba
empezando a picar un poco con el rubio que a diferencia de su hermano mayor que
pasaba de todo y Sai más de lo mismo.
Tenten corrió a abrazar a Neji por su tercer puesto y
darle un beso como premio, Sasuke se fue directo hacia la pelirosa, pero se
encontró con una Sakura distinta, la de ahora se veía segura con ganas de
llevarse a la que sea por delante sin importarle nada, esa actitud le encantaba
a Sasuke, él no lo podía evitar. A pesar de todo él la sentía frágil y quizás
algo insegura.
La ojiperla estaba con Kiba, hablaban algo apartados. El
rubio no podía dejar de mirarlos de soslayo. La cara de Hinata era medio de
desesperación y súplica, el rubio sabía perfectamente cual era el problema.
Pero primero prefirió preguntar:
-¿Vais a correr?
-Claro, ¿lo dudabas?-dijo Hana como si fuera la mayor obviedad del mundo.
-Solo era para saberlo tranquila.-le respondió el rubio con una sonrisa.
-Sasuke.-llamó la pelirosa a su amigo.
-No hace falta que me lo pidas.-le dijo él.
-Claro, ¿lo dudabas?-dijo Hana como si fuera la mayor obviedad del mundo.
-Solo era para saberlo tranquila.-le respondió el rubio con una sonrisa.
-Sasuke.-llamó la pelirosa a su amigo.
-No hace falta que me lo pidas.-le dijo él.
Sakura se le quedó mirando a los ojos, sorprendida de
que le hubiera leído el pensamiento, por la forma casi instantánea de como
sabía lo que quería.
-Gracias.-le contestó la pelirosa.
-Pero me tienes que prometer una cosa.-condicionó el pelinegro.
-Pero me tienes que prometer una cosa.-condicionó el pelinegro.
En esta ocasión fue ella la que respondió sin necesidad
de que él preguntase nada:
-Voy a estar bien, y voy a tener cuidado.-le dijo ella
con una sonrisa y él le cedió las llaves de su coche.
Todos se quedaron mirando la escena de forma en que solo
les faltaba decir uno de esos “Ooooh” cuando pasa algo muy cursi y bonito en
las películas, pero ninguno de los dos pareció darse cuenta de eso.
Hinata dijo que en esta ocasión no le apetecía correr,
cosa que produjo que al rubio le hirviera la sangre por dentro. Iba a decirle
un par de cosas a Kiba, pero Naruto fue frenado por Neji:
-Naruto déjalo, no merece la pena, bastante tenemos ya
hoy.
-Es que no me parece justo.-le dijo el rubio de forma que no le oyeran.
-Ya lo sé, pero deja las cosas como están.
-Es que no me parece justo.-le dijo el rubio de forma que no le oyeran.
-Ya lo sé, pero deja las cosas como están.
En esta ocasión se colocaron a modo de como quedaron en
la carrera la última vez: Ino en la primera posición con el coche de Sai;
seguida de Temari, que perdió la última carrera; después se situaron Tenten y
la pelirosa, finalizando con Hana, que en este caso ocupó el sitio que le
correspondería a Hinata.
En esta ocasión Naruto dio la salida. Las dos rubias
tomaron la delantera, pero no por mucho tiempo. Era increíble como la pelirosa
conducía el Porsche del pelinegro, era como si volase, no tardó ni media vuelta
en ponerse primera, cuando adelantó a la que fue su amiga esta le dijo:
-¡Ni pienses que me vas a ganar!
-¡Cállate puta!- le respondió la pelirosa.
Tenten era increíble como iba con el Mini, no tardó en adelantar a las dos rubias, pero
después ella fue adelantada por Hana. Parecía sobrenatural como conducía esa
chica, disfrutaba cada vez que cambiaba de marcha, cada vez que apretaba el
acelerador, pero la pelicafé no había enseñado todavía su última carta.
Sin saber como ni de que manera, el Mini de la pelicafé
aceleró, y aceleraba cada vez más, consiguió adelantar a Hana que se quedó con
cara de póker al ver como le adelantaba el Mini, pero Sakura ya estaba
demasiado lejos.
Sakura ganó la carrera, Sasuke fue corriendo hacia ella
para darle un abrazo, ella lloraba pero no sabía la razón de su llanto porque
también reía y se sentía feliz. El pelinegro no lo pudo aguantar más, esa risa
le embriagaba, le hacía sonreír, la quería, y ella lo quería a él.
Él no lo pensó dos veces la besó, y ella le devolvió el
beso, una vez más sintieron que estaban solos, sin nadie más a su alrededor.
Después del beso Sasuke la miró algo preocupado y le preguntó:
-¿Por qué lloras?
-No lo sé.-respondió ella riendo.
-No lo sé.-respondió ella riendo.
Ambos se dieron un abrazo y se volvieron a juntar con
sus amigos.
-Tía ha sido increíble, ¿cómo has acelerado de esa
manera?-le preguntó Hana.-Mira que llevo años corriendo y nunca había visto
algo parecido.
-Digamos, que es un secreto.-dijo riéndose.
-Eres increíble.-le dijo el ojiperla con una sonrisa que la volvía loca.
-Lo sé.
-Digamos, que es un secreto.-dijo riéndose.
-Eres increíble.-le dijo el ojiperla con una sonrisa que la volvía loca.
-Lo sé.
Por otro lado se hallaba el rubio, que notaba la
frustración de la ojiperla, de lo feliz que llegó a estar ganando aquella
carrera y en cambio ahora se encontraba
triste, no lo podía soportar, era superior a él.
Gaara se acercó a estos para felicitarles junto a
Kankuro, eran buenos tíos a pesar de ser unos niños pijos, ellos a diferencia
de su hermana no iban pidiendo guerra y habiendo cumplido con esto se fueron.
Ino y Sai le devolvieron una mirada de asco y rabia a Sakura, pero le hizo caso
omiso, el problema fue que el pelinegro se percató de ello, y no le gustó nada.
Como ya era al parecer costumbre, Hinata y Kiba estaban
apartados hablando de forma en la que él parecía agresivo y ella casi
desesperada, Naruto estalló, ya no pudo más, iba a decirle a Kiba que la dejase
en paz, que no la gritara, que no la tratase así, pero Hana se le adelanto,
consiguió que Kiba volviese con Hinata, pero cuando el rubio vio la cara de la
ojiperla, no pudo evitarlo se cogió el Lamborghini y se fue como si le
persiguiese el mismísimo diablo. Tenten y Neji al ver la reacción de él también
se despidieron de sus amigos y se disponían a coger los coches.
-Tenten, ¿podrás seguirnos?-le preguntó el ojiperla.-Vamos
a ir por carretera.
-Claro que podré seguiros.-pero venga tenemos que encontrarlo.
-Claro que podré seguiros.-pero venga tenemos que encontrarlo.
Dicho esto el Mini y el Bugatti Veyron salieron en busca del Lamborghini.
Ambos siguieron el coche del rubio, Neji no sabía a donde se dirigía, no tenía
idea de adonde los podía llevar, estaba claro que esa no era la dirección hacia
su casa, pero lo siguió y a él la pelicafé.
El Lamborghini por fin se paró se encontraban en los
alrededores fuera de la ciudad, el rubio les había llevado hasta una casa de
campo, con un jardín amplio, pero tampoco excesivamente grande, era amplia y
acogedora. El coche estaba aparcado, probablemente no sabía que sus amigos lo
seguían.
Capítulo 15: Apoyo de amigos.
Naruto estaba en casa, en esa casa de las afueras, solo,
tenía ganas de llorar, bueno más bien ya lo hacía. Se sentía impotente, no
podía hacer nada por la chica que le gustaba, bueno no le gustaba, la quería,
no lo dudaba.
-¿Por qué? ¿Por qué tiene que ser así?-se preguntaba así
mismo.
No lo entendía, ella le quería, se lo había dicho y no
se veía feliz con Kiba, más bien, no lo era, la limitaba, la quería para él
solo, era posesivo. Naruto no podía entender como podía tratarla así.
Mientras el rubio se comía la cabeza, alguien llamó al
timbre. ¿Quién podría ser? ¿Quién sabía que estaba ahí? No avisó a nadie de que
iría allí, ni siquiera a sus padres. Se limpió las lágrimas y se limitó a abrir
la puerta.
Allí estaban sus amigos, Neji y Tenten, les sonreían
preocupados y más cuando vieron su cara. Él les invitó a pasar, Neji no dijo
nada pero Tenten quiso darle un abrazo a su amigo. Una vez que entraron en la
casa, Naruto les invitó a una cerveza y se sentaron en el salón.
-¿Qué hacéis aquí?-preguntó el rubio por fin.
-No queríamos dejarte solo.-le respondió Tenten.
-Te seguimos nada más irte.-terminó diciendo el ojiperla.
-Ya veo, ¿alguien sabe que estáis aquí?
-No, simplemente dijimos que nos íbamos.
-Siento haberme ido así, pero no pude soportarlo.
-Hemos supuesto eso.-le dijo Neji.
-No queríamos dejarte solo.-le respondió Tenten.
-Te seguimos nada más irte.-terminó diciendo el ojiperla.
-Ya veo, ¿alguien sabe que estáis aquí?
-No, simplemente dijimos que nos íbamos.
-Siento haberme ido así, pero no pude soportarlo.
-Hemos supuesto eso.-le dijo Neji.
Neji no sabía nada de lo que un día pasó en casa del
rubio después de que todos se fueran, pero si sabia lo que sentía el rubio, era
una cosa que se notaba, que no se podía ocultar, pero que a la vez lo
disimulaba bien.
-Por cierto Naruto, ¿qué es este sitio?-le preguntó la
pelicafé.
-Es mi refugio, se podría decir que mis padres me lo compraron para cuando necesitase estar solo.
-Entiendo.
-Pues está muy bien.-le dijo Neji observándolo todo.
-Por cierto ya es tardísimo,-dijo la pelicafé fijándose en la hora-¿Te importa que nos quedemos a dormir?
-Por supuesto que no me importa, hay sitio de sobra, además, así no estoy solo.
-Me alegro de que estés mejor, iba a deciros yo, ¿qué cenamos?-preguntó la pelicafé, y los dos chicos se quedaron mirando.
-Bendito del señor, ¿dónde está la cocina?-dijo la pelicafé.
-Está por ahí, bueno, mejor te acompañamos.-dijo el rubio.
-¿No me creéis capacitada?
-Claro que si amor,-le dijo el ojiperla.-pero así nos sentimos menos culpables.
-Es mi refugio, se podría decir que mis padres me lo compraron para cuando necesitase estar solo.
-Entiendo.
-Pues está muy bien.-le dijo Neji observándolo todo.
-Por cierto ya es tardísimo,-dijo la pelicafé fijándose en la hora-¿Te importa que nos quedemos a dormir?
-Por supuesto que no me importa, hay sitio de sobra, además, así no estoy solo.
-Me alegro de que estés mejor, iba a deciros yo, ¿qué cenamos?-preguntó la pelicafé, y los dos chicos se quedaron mirando.
-Bendito del señor, ¿dónde está la cocina?-dijo la pelicafé.
-Está por ahí, bueno, mejor te acompañamos.-dijo el rubio.
-¿No me creéis capacitada?
-Claro que si amor,-le dijo el ojiperla.-pero así nos sentimos menos culpables.
El rubio y el ojiperla se reían a causa de lo inútiles
que parecían al lado de Tenten, esta se puso a hacer unos simples macarrones
con queso, mientras que los chicos hablaban de mil y unas cosas distintas. Lo
importante, era que Naruto estuviera distraído y pendiente de otra cosa que no
fuese la ojiperla y su novio.
Tenten acabó de hacer la cena y la sirvió en la barra en
la que estaban su novio y su amigo. Los tres acabaron con los macarrones.
-Neji, ten por seguro, que con la novia que tienes no
vas a pasar hambre.
-Lo sé.-respondió el ojiperla riendo y dándole un beso a su novia.
-Chicos, no tenéis remedio.
-Por cierto, tengo una pregunta que haceros.
-Dispara.-dijo su amigo.
-¿Cómo queréis la habitación?
-Lo sé.-respondió el ojiperla riendo y dándole un beso a su novia.
-Chicos, no tenéis remedio.
-Por cierto, tengo una pregunta que haceros.
-Dispara.-dijo su amigo.
-¿Cómo queréis la habitación?
Tenten y Neji se quedaron mirando, nunca habían dormido
juntos y no sabían que podía salir de allí, y a lo que su amigo estaba dispuesto
a que pasara. Ante el silencio de ambos el rubio decidió intervenir:
-Mirar os comento las posibilidades que tenéis. La casa
consta de siete habitaciones, bueno de seis porque una es mía. Subiendo por las
escaleras la última puerta, esa es mi habitación. Hay dos habitaciones con dos
camas una que está pegada a mi habitación, y otra que está al lado de las
escaleras, luego hay otra con una sola cama
grande, pero pequeña para dos personas que también está pegada a mi
habitación, luego hay otra entre las dos habitaciones de dos camas que tiene
cama de matrimonio, bueno y las otras dos que quedan también tienen cama de
matrimonio, pero esas tienen balcón.
Tenten y Neji se quedaron, igual que antes, todo lo que
les había dicho Naruto, no les sirvió de nada, por lo que decidió meterlos en
la primera habitación, la que tenía la cama de matrimonio con balcón. A Tenten
y a Neji les encantó la habitación, así que se quedaron con ella, y Naruto se
fue a dormir a su habitación.
Allí se hallaban ambos Tenten y Neji, Neji y Tenten,
solos, en esa habitación con una sola cama. Él no estaba nervioso, pero ella
tenía un mariposeo en el estómago, no sabía lo que podría pasar esa noche en
esa habitación.
Capitulo 16: Primera vez.
Ambos se miraban, era de noche, la luna se veía desde el
balcón, era una noche fría.
La pelicafé no sabía que hacer, no se había visto antes
en esta situación. Tenía vergüenza, le daba miedo actuar por como reaccionaría
él, quien sabe lo que podría pasar. ¿Y si lo hacía mal? ¿Y si a él no le
gustaba? ¿Y si no era lo suficientemente buena para él? Todas esas preguntas
pasaban por su cabeza a la velocidad de la luz.
El ojiperla la cogió por la cintura, la arrimó hacia él
y la envolvió con un abrazo suave. No quería que ella se sintiera mal, ni que
estuviera nerviosa y mucho menos que tuviese miedo.
-¿Cómo estas?-le preguntó él finamente.
-Bien, creo…-dijo ella sin saber muy bien como se sentía.
-Escucha Tenten, no tiene porqué pasar nada.
-No es que no quiera…
-Bueno mira hagamos una cosa nos acostamos y ya vemos lo que hacemos, ¿vale?
-Vale, pero Neji…
-Dime.
-No tengo pijama.-le dijo ella sonrojándose.
-Bueno yo tampoco, pero no creo que pases frío, la manta tiene pinta de ser calentita, y con la colcha yo creo que hay de sobra.
-Vale.-pero ella no lo decía por eso exactamente.
-Bien, creo…-dijo ella sin saber muy bien como se sentía.
-Escucha Tenten, no tiene porqué pasar nada.
-No es que no quiera…
-Bueno mira hagamos una cosa nos acostamos y ya vemos lo que hacemos, ¿vale?
-Vale, pero Neji…
-Dime.
-No tengo pijama.-le dijo ella sonrojándose.
-Bueno yo tampoco, pero no creo que pases frío, la manta tiene pinta de ser calentita, y con la colcha yo creo que hay de sobra.
-Vale.-pero ella no lo decía por eso exactamente.
Él se quitó la camiseta, y la pelicafé creyó volverse
loca. Era perfecto tenía un cuerpo perfecto, o por lo menos a ella le parecía
perfecto. Le parecía increíble como alguien de 17 años podía ser así. Pero no
acabó ahí, el ojiperla se empezó a quitar los pantalones y cada vez que bajaban
más y más a la pelicafé le recorría un escalofrío por la espalda.
-Tenten.
-¡Si!-gritó ella sin darse cuenta y dándose la vuelta, lo que provocó que se ruborizara al máximo al ver a su ojiperla únicamente con unos bóxer rojos.
-¿Piensas dormir con ropa?
-No, supongo que no…
-¡Si!-gritó ella sin darse cuenta y dándose la vuelta, lo que provocó que se ruborizara al máximo al ver a su ojiperla únicamente con unos bóxer rojos.
-¿Piensas dormir con ropa?
-No, supongo que no…
Ella se giró, se quitó la camiseta lentamente mientras
se le iba poniendo la piel de gallina. Él se quedó mirándola, contemplándola,
tenía una curvas perfectas, su piel brillaba, quería tocarla, acariciar hasta
el último poro de su piel. La pelicafé se quitó los vaqueros y los dejó junto a
la camiseta y los zapatos. Le daba vergüenza girarse y mirar al ojiperla que se
encontraba en la otra parte de la habitación, pero sintió como alguien, que
solo podía ser él, le acariciaba suavemente el hombro izquierdo, y volvió a
sentir como un escalofrío le recorría la espalda. Se giró lentamente y ella
observó sus ojos gris perla que la observaban con deseo. Él la volvió a abrazar
lentamente y la pegó contra su pecho, ante esto ella pudo notar como su cuerpo
estaba perfectamente tonificado, cuando creía que eso solo podía ser un sueño,
él la dijo:
-Te amo.
Y la pelicafé por un momento pensó que se iba a caer al
suelo, que no podía mantener el equilibrio, pero él la sujetaba y sabía que no
la podía dejar caer. Ambos se volvieron a mirar y él le dio un beso, tumbó a la
pelicafé en la cama mientras la seguía besando, pero la falta de oxígeno
produjo que él se separara de su rostro y la miró fijamente a sus ojos.
-No voy a hacer nada que no quieras.-le dijo el
ojiperla.
-¿Y si quiero hacerlo?
-Entonces eso lo cambiaría todo. Pero necesito que estés segura.
-Estoy segura, pero…
-¿Pero qué?
-¿Y si no te gusta? ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si no soy lo suficiente buena para ti?
-¿Y si quiero hacerlo?
-Entonces eso lo cambiaría todo. Pero necesito que estés segura.
-Estoy segura, pero…
-¿Pero qué?
-¿Y si no te gusta? ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si no soy lo suficiente buena para ti?
El ojiperla no concebía las preguntas absurdas de la
pelicafé, por un momento se sintió confuso, incluso algo cabreado.
-Amor escucha, me va a gustar, lo vas a hacer bien, y
eres demasiado buena para mí.
Dicho esto, la pelicafé lo besó, seguía sintiéndose un
poco insegura pero continuó besándole, empezó a acariciar su largo pelo, y
continuó por la ancha espalda del chico. Él mientras intentaba llegar hasta el
último rincón de la boca de la pelicafé, acariciaba con cuidado su cintura.
Neji la dejó de besar, la miró durante un segundo a los
ojos y sonrió a la pelicafé, acto seguido la empezó a besar el cuello, bajando
levemente por su clavícula. La pelicafé no pudo soportarlo más y soltó un leve
gemido. Él por un momento enloqueció y continuó con su vil tarea, pues quería
que la pelicafé recordara esa noche como la mejor de toda su vida. Después
continuó por el pecho de esta pero había algo que le molestaba y no le dejaba
seguir cómodamente. Este miró a la pelicafé que se ruborizó al darse cuenta de
lo que quería el chico. Para que ella no se sintiera tan incómoda, el chico
volvió a su boca. Ella se intentó incorporar y ante esto el ojiperla se
preocupó y se retiro rápidamente para saber que le pasaba a la pelicafé.
-¿Qué ocurre?-le preguntó el preocupado.
-Es que, para quitarme el sujetador necesito incorporarme.-dijo la pelicafé mirando a otro lado.
-Es que, para quitarme el sujetador necesito incorporarme.-dijo la pelicafé mirando a otro lado.
Pero el ojiperla la cogió de la barbilla para que lo
mirara a los ojos, y cuando ella lo miró, sonreía, él sonreía y eso le hacía
feliz y no pudo evitar sonreír también. El ojiperla tomó a la pelicafé por la
espalda y tomó el broche del sujetador. Ella a modo de aprobación lo besó, así
le sería más fácil si no sentía su mirada. Él se lo quitó, paró de besarla y
ella cerró los ojos.
Neji la observó era perfecta, no podía definirla de otra
manera. Vio como ella se ruborizaba cada vez más, la tomó y la tumbo suavemente
de nuevo sobre la cama. Continuó besándola por el cuello y continuaba bajando
por la clavícula y el pecho hasta llegar al abdomen de la chica.
Ella emitía un gemido cada vez que el ojiperla la
besaba, cada vez que el pelo largo del chico rozaba su piel, era perfecto y la
sensación era maravillosa.
Un obstáculo más se interpuso ante el chico, pero ahora
tenía que ser más cuidadoso que antes, ese paso significaba algo más, por eso
prefirió parar y preguntarle a la pelicafé si estaba de verdad segura.
-Tenten, ¿vas querer que continúe?
-Si Neji, hasta el final, y no quiero que me lo vuelvas a preguntar, no me imagino este momento con alguien que no seas tú, ya no me queda ninguna duda.
-Si Neji, hasta el final, y no quiero que me lo vuelvas a preguntar, no me imagino este momento con alguien que no seas tú, ya no me queda ninguna duda.
Eso era lo único que el ojiperla necesita saber, le
terminó de quitar la ropa interior, y después hizo lo mismo consigo mismo. Ante
esto la pelicafé creyó que la cara le iba a explotar a causa de la vergüenza.
Estaban desnudos, los dos, y parecía un sueño el que viera así a Neji, sin
nada, simplemente tal y como era, pero lo peor era que ella estaba igual.
Cuando el chico se volvió a tender sobre ella, esta pudo
sentir el cuerpo desnudo de él en el suyo, una vez más se estremeció al sentir
las cosquillas que le producía su pelo cada vez que la besaba por todo su
cuerpo.
El ojiperla se incorporó se apartó el pelo hacia un
lado, apoyó las manos en la almohada y se encontraron ambos con la mirada ella
le sonrió y él le devolvió la sonrisa la volvió a besar y le dijo al oído:
-Voy a empezar amor, si en algún momento te hago daño
dímelo.
-No te preocupes, simplemente hazlo.
-No te preocupes, simplemente hazlo.
Pero aun así, ella le volvió a besar y empezó a sentir
como él intentaba fusionarse con ella. Para que al chico la acción le fuera más
sencilla ella se acomodó un poco de forma en el que él tenía toda el camino
libre.
Él la volvió a besar y empezó a introducir su miembro en
la chica. En el beso se notaba como ella sentía una pequeña molestia, pero
agarro la cabeza del chico para que la besara con más fuerza. Ella empezó a
jadear, notaba como él cada vez estaba más y más dentro de ella, le
molestaba, pero sabía que eso después se
pasaría, que solo era al principio. Pero al llegar al final le dolió más y no
pudo evitar emitir un leve grito de dolor que provocó que el ojiperla se
separara un poco de ella.
Neji vio como le corría una pequeña lágrima por la
mejilla, pero a la vez ella le sonreía, a pesar del dolor ella no podía ser más
feliz y quería que él también lo fuera. Le limpió la lágrima con la mano, la
besó suavemente de nuevo y comenzó a moverse en el interior de la chica.
La pelicafé no podía comparar aquella sensación con
nada, era mejor que el mismísimo paraíso. Llegó un momento en el que ya no pudo
más y emitió su último gemido con más fuerza que los anteriores. Ella se sentía
agotada, exhausta, y sintió como el ojiperla jadeaba y se desplomaba a su lado.
Ambos se tumbaron en la cama y se taparon con las mantas
quedándose profundamente dormidos.
Capítulo 17: Otros puntos de vista.
En la noche anterior en la que para el ojiperla y la
pelicafé había sido perfecta, también fue vivida por el pelinegro y la
pelirosa.
Cuando ambos se fueron en el Porsche del pelinegro, una
vez más ambos iban callados, sin saber bien que decir, con miedo a decir
palabras equivocadas. Por otro lado aquella noche no fue la mejor de la
pelirosa, había tenido que recordar
muchos recuerdos que había conseguido más o menos enterrar. Aunque no todo fue
malo, también se dio un beso con su
acompañante de viaje, y sabía que fue un beso sentido, que ambos querían que
ocurriese. Pero ahora había cierta tensión, y el pelinegro decidió empezar a
hablar:
-Sakura.
-Dime.-dijo ella con cierto nerviosismo.
-No quiero que me cuentes nada que no quieras, pero… ¿Qué te pasó con esos dos payasos?
-Es una historia larga que no me gusta recordar.-le contestó la pelirosa a punto de ponerse a llorar-Me hace daño.
-Dime.-dijo ella con cierto nerviosismo.
-No quiero que me cuentes nada que no quieras, pero… ¿Qué te pasó con esos dos payasos?
-Es una historia larga que no me gusta recordar.-le contestó la pelirosa a punto de ponerse a llorar-Me hace daño.
Dicho esto el pelinegro paró el coche en frente de la
casa de la pelirosa.
-En ese caso no insistiré. Pero ten por seguro que si en
algún momento me entero de lo que te han
hecho y se me cruzan los cables ten por seguro que…
-Sasuke, por favor, déjalo estar.-dijo la pelirosa mirando al suelo del Porsche.
-De acuerdo, pero prométeme una cosa.
-¿El qué?
-Que si te vuelven a hacer algo, ¿me lo dirás?
-No creo que vuelva a pasar, mi relación con esos dos acabó hace ya tiempo, la causa ya da igual.
-Está bien. No insistiré.
-Gracias.
-¿Por qué me las das?
-La verdad, es que no lo sé bien.
-Sakura respecto a lo del beso yo…
-No te preocupes, si quieres que haga como si nada, lo haré.-decir esto último le dolió a la pelirosa, pero no quería hacerse falsas ilusiones.
-¡No! No quiero que hagas como si nada.-el pelinegro no entendía nada, creía que ella había querido darle el beso.
-Entonces…
-Solo quería decirte que jamás había sentido nada con un beso como el que sentí con ese.-el pelinegro se sorprendía así mismo hablando de esa manera, pero era eso lo que sentía.
-Sasuke, probablemente sepas que me gustas prácticamente desde que te conocí, pero con lo que ha pasado hoy no me siento con ánimos de nada, lo siento muchísimo de verdad.
-Sasuke, por favor, déjalo estar.-dijo la pelirosa mirando al suelo del Porsche.
-De acuerdo, pero prométeme una cosa.
-¿El qué?
-Que si te vuelven a hacer algo, ¿me lo dirás?
-No creo que vuelva a pasar, mi relación con esos dos acabó hace ya tiempo, la causa ya da igual.
-Está bien. No insistiré.
-Gracias.
-¿Por qué me las das?
-La verdad, es que no lo sé bien.
-Sakura respecto a lo del beso yo…
-No te preocupes, si quieres que haga como si nada, lo haré.-decir esto último le dolió a la pelirosa, pero no quería hacerse falsas ilusiones.
-¡No! No quiero que hagas como si nada.-el pelinegro no entendía nada, creía que ella había querido darle el beso.
-Entonces…
-Solo quería decirte que jamás había sentido nada con un beso como el que sentí con ese.-el pelinegro se sorprendía así mismo hablando de esa manera, pero era eso lo que sentía.
-Sasuke, probablemente sepas que me gustas prácticamente desde que te conocí, pero con lo que ha pasado hoy no me siento con ánimos de nada, lo siento muchísimo de verdad.
Cuando la pelirosa terminó de decir eso, no pudo evitar
echarse a llorar dentro del Porsche. No sabía que hacer, se sentía mal,
prácticamente quería morirse que se la tragara la tierra, que el pelinegro no
la viera en esa situación, era como vivir en realidad una película de terror en
la que le persigue un pasado.
El pelinegro no la pudo ver así, se quitó el cinturón de
seguridad y la abrazó, quería protegerla, que ella supiera que él estaba con
ella, que le tenía ahí para lo que quisiera, que podía contar con él. El
pelinegro se sentía impotente de ver a la pelirosa llorar en su hombro,
pudieron permanecer así durante largo rato hasta que ella dejó de llorar y se
le calmó la respiración. Cuando por fin se separó de él levantó la cabeza para
mirar a pelinegro a los ojos. En ellos se veían la impotencia de no saber que
hacer, la desesperación de no saber que hacer por ella. Tenía la cara roja de
llorar y los ojos hinchados y le dolía que ella estuviera así, y más aún por no
saber el motivo.
-Ahora debo de estar horrible.-dijo ella tocándose la
cara.
-Estás preciosa.
-Estás preciosa.
Esas fueron las únicas palabras que pudieron salir de su
boca, la cogió por la mejillas y le dio un beso, pero este mucho más tierno,
con el que se despidieron. Así la pelirosa salió del coche y fue directa hasta
su casa.
A diferencia de estos en el coche del ojinegro se vivía
una fuerte disputa.
-¿Se puede saber que demonios te pasa Hinata?-decía Kiba
de mala gana mientras se centraba en la carretera.
-No me pasa nada.-le respondió la ojiperla mientras miraba por la ventanilla del Audi observando el paisaje que dejaban atrás.
-Llevas unas semanas en las que estás muy rara.
-Estoy perfectamente.
-Mientes.
-Quizás si no intentases controlarme todo el santo día, si me dejases hacer lo que quiero, si me pudiese sentir libre.
-¿Estás así porque no te he dejado correr?
-Es más que eso Kiba.
-Ya, ¿no habrá sido Naruto el que te ha metido todas esas ideas en la cabeza?-atacó Kiba a la ojiperla.
-¿¡Qué!?-exclamó la ojiperla.
-Solo digo que desde que apareció Naruto en nuestras vidas has cambiado Hinata.
-No Kiba, el que ha cambiado aquí desde que llegó Naruto eres tú, has sido tú el que se ha vuelto un controlador, un posesivo y obsesivo.
-Entonces la culpa de lo que pase aquí ahora es culpa mía.
-Déjame en paz Kiba.
-Tú con decir eso tienes suficiente, ¿no?
-No me pasa nada.-le respondió la ojiperla mientras miraba por la ventanilla del Audi observando el paisaje que dejaban atrás.
-Llevas unas semanas en las que estás muy rara.
-Estoy perfectamente.
-Mientes.
-Quizás si no intentases controlarme todo el santo día, si me dejases hacer lo que quiero, si me pudiese sentir libre.
-¿Estás así porque no te he dejado correr?
-Es más que eso Kiba.
-Ya, ¿no habrá sido Naruto el que te ha metido todas esas ideas en la cabeza?-atacó Kiba a la ojiperla.
-¿¡Qué!?-exclamó la ojiperla.
-Solo digo que desde que apareció Naruto en nuestras vidas has cambiado Hinata.
-No Kiba, el que ha cambiado aquí desde que llegó Naruto eres tú, has sido tú el que se ha vuelto un controlador, un posesivo y obsesivo.
-Entonces la culpa de lo que pase aquí ahora es culpa mía.
-Déjame en paz Kiba.
-Tú con decir eso tienes suficiente, ¿no?
El ojinegro cada vez perdía más los nervios, y él sentía
que era todo por el cabronazo ese que se les había presentado en el momento
menos oportuno. En cambio ella lo veía de una forma mucho más distinta, ella
quiso a Kiba, incluso lo llegó a amar, durante un tiempo lo pudo considerar
como el novio perfecto, pero ahora había cambiado, ya no era el mismo y también
tenía que reconocer que tampoco sentía lo mismo.
-Kiba.-empezó a decir la ojiperla intentando buscar las
palabras adecuadas-Creo que es hora de que pongamos fin a esto.
-Querrás decir que es hora de que tú quieres ponerle fin a esto.
-Es igual como sea, pero por el hecho de que lo dejemos podemos volver a ser amigos como al principio.
-Eso es fácil decirlo.
-Kiba no me lo pongas más difícil.
-Te gusta, ¿verdad?-preguntó él estacionando el vehículo y mirando hacia la casa de la ojiperla para no tener que mirarla a la cara.
-Si me gusta, ¿quién?
-No te hagas la loca he visto como le miras.-dijo mientras apoyaba la cabeza en el volante.
-Querrás decir que es hora de que tú quieres ponerle fin a esto.
-Es igual como sea, pero por el hecho de que lo dejemos podemos volver a ser amigos como al principio.
-Eso es fácil decirlo.
-Kiba no me lo pongas más difícil.
-Te gusta, ¿verdad?-preguntó él estacionando el vehículo y mirando hacia la casa de la ojiperla para no tener que mirarla a la cara.
-Si me gusta, ¿quién?
-No te hagas la loca he visto como le miras.-dijo mientras apoyaba la cabeza en el volante.
Realmente no sabía cómo había llegado a esa situación,
en qué momento cambió de forma tan drástica. Sabía que siempre había sido sobreprotector
con ella, pero en las últimas semanas solo la había conseguido hacer daño. Y
eso le dolía.
-Kiba, yo, estaba confundida, pero luego tú te empezaste a comportar así y, empecé a dudar de todo, y la única conclusión fría que he llegado a sacar de esto es que volvamos a ser amigos.
-Si eso es lo que quieres no pondré ninguna objeción.-intentó responder de forma sensata a la vez que intentaba mostrarle una sonrisa a la ojiperla.
-Gracias.
La ojiperla le dio un beso en la mejilla a modo de
agradecimiento y salió del Audi del que fue su novio.
Capitulo 18: Amanecer con tortitas.
En la casa del rubio por la mañana la pelicafé se
encontraba medio vestida, se había puesto la camiseta de Neji que le quedaba
casi de vestido.
El ojiperla seguía dormido y ella se encontraba sentada
en el suelo mirando por la ventana, no
podía dejar de pensar en lo que había pasado aquella noche. Sin duda para la
ojiperla había sido la mejor de su vida, no podía compararlo con nada pues nada
se le asemejaba.
El chico no tardó mucho en darse cuenta de la ausencia
de la pelicafé, rápidamente se incorporó y la vio sentada en el suelo.
-¿Qué haces ahí?-preguntó el ojiperla
-Estaba contemplando el día tan bonito que hace.
-Estaba contemplando el día tan bonito que hace.
El ojiperla se puso la ropa interior y los pantalones
para sentarse junto a la pelicafé. Para él también había sido la mejor noche de
su vida, jamás había querido tanto a ninguna mujer como a ella a pesar de que
no había muchas a las que enumerar.
-¿Cómo has pasado la noche?-le preguntó él con algo de
miedo.
Ella le miró a los ojos le sonrió y le dio un suave
beso.
-Ha sido la mejor noche de toda mi vida.
El ojiperla al oír eso no podía ser más feliz, y le dio
otro beso a la pelicafé justo cuando a la pelicafé le sonaron las tripas y
ambos se rieron.
-Será mejor que bajemos a desayunar.-dijo el ojiperla
riendo.
-Si, será lo mejor.
-Si, será lo mejor.
Cuando bajaban las escaleras y entraron en la cocina,
encontraron al rubio haciendo tortitas. A ambos se le había olvidado por
completo que el rubio estaba con ellos y la pelicafé no pudo evitar sonrojarse.
-Buenos días chicos.-le dijo el rubio sonriendo-¿Habéis
dormido bien?
-Mejor imposible.-respondió el ojiperla por suerte para Tenten, que todavía estaba vestida con la camiseta del chico y se encontraba avergonzada por el rubio.
-Me alegro. ¿Os gustan las tortitas no?
-Por supuesto.-consiguió decir la pelicafé que ya estaba más relajada.
-Bueno pues sentaros que ahora os las pongo.
-Mejor imposible.-respondió el ojiperla por suerte para Tenten, que todavía estaba vestida con la camiseta del chico y se encontraba avergonzada por el rubio.
-Me alegro. ¿Os gustan las tortitas no?
-Por supuesto.-consiguió decir la pelicafé que ya estaba más relajada.
-Bueno pues sentaros que ahora os las pongo.
El rubio sirvió las tortitas y los tres desayunaron
hablando de esto de aquello, hasta que la pelicafé tuvo una idea pero no estaba
muy segura de decir.
-Chicos he tenido una idea pero no sé, si será adecuada
decirla.
-Di amor, ¿qué se te ha ocurrido?
-Di amor, ¿qué se te ha ocurrido?
-Pues había pensado, que podíamos hacer aquí el cumpleaños de Hinata.
Ambos se quedaron mirando a la chica, el ojiperla no
sabía muy bien que decir y al rubio se le había quedado la mirada perdida.
-La he liado, ¿verdad?-dijo la pelicafé en intento de
disculpa-Lo siento, yo no…
-No pasa nada.-cortó el rubio a la pelicafé-Me parece bien.
-¿Estás seguro Naruto?-le preguntó esta vez el ojiperla.
-Sí claro, ¿por qué no lo iba a estar?-terminó diciendo el rubio comiéndose su último trozo de tortita de un bocado.
-No pasa nada.-cortó el rubio a la pelicafé-Me parece bien.
-¿Estás seguro Naruto?-le preguntó esta vez el ojiperla.
-Sí claro, ¿por qué no lo iba a estar?-terminó diciendo el rubio comiéndose su último trozo de tortita de un bocado.
Cuando los tres terminaron de desayunar, la pelicafé y
el ojiperla se fueron a vestir. Después los dos se despidieron del rubio y le
agradecieron el haberles dejado dormir ahí. Se despidieron los dos antes de
entrar en sus respectivos coches y se fueron a su casa.
Cuando la pelicafé llegó a su casa llamó a Hinata para
decirle lo de su cumpleaños:
-Hola Hinata, ¿podemos hablar?
-¿Qué te parece si quedamos para hablar un rato?-le ofreció la ojiperla.
-Bueno vale, ¿quieres que llame a Sakura?
-Por mi perfecto, si queréis podéis veniros a mi casa mis padres se fueron por la mañana temprano y estoy sola con mi hermana.
-Vale pues estamos allí en un rato.
-¿Qué te parece si quedamos para hablar un rato?-le ofreció la ojiperla.
-Bueno vale, ¿quieres que llame a Sakura?
-Por mi perfecto, si queréis podéis veniros a mi casa mis padres se fueron por la mañana temprano y estoy sola con mi hermana.
-Vale pues estamos allí en un rato.
La pelicafé se dispuso a llamar a la pelirosa cuando un
mensaje le llegó al móvil que le decía: “Gracias por esta noche que me has
dado. Te amo.” A la pelicafé casi se le sale el corazón y respondió al chico:
“No, gracias a ti. ¡Ah! Y yo te amo más.” Cuando le dio a enviar se dispuso a
llamar a la pelirosa.
-¿Si?-se oyó al otro lado del teléfono.
-Sakura, hola, he hablado con Hinata y me ha dicho que si quieres que vayamos a su casa. Necesito comentaros algo a ver que os parece.
-Bueno, pásate cuando quieras.
-Pues en ese caso, ya voy. No tardo.
-Okey. Hasta luego.
-Sakura, hola, he hablado con Hinata y me ha dicho que si quieres que vayamos a su casa. Necesito comentaros algo a ver que os parece.
-Bueno, pásate cuando quieras.
-Pues en ese caso, ya voy. No tardo.
-Okey. Hasta luego.
Cuando la pelirosa salió, la pelicafé salió por la
puerta, no sabía donde estaban sus padres, lo que ayudó a no tener que dar
explicaciones. La pelicafé llegó a casa de la pelirosa y le dio un toque al
móvil para que bajara. Cuando las dos estuvieron ya montadas en el Mini se
fueron hacia la casa de la ojiperla.
Capitulo 19: Mañana de chicas.
La pelirosa y la pelicafé llegaron a casa de Hinata,
llamaron al timbre y la ojiperla las invitó a pasar.
-Hola chicas.-saludó la ojiperla a sus dos amigas
dándolas un beso.
-Gracias por invitarnos.-dijo la pelirosa.
-De nada. Por cierto, tengo que hablar con vosotras.
-Yo también tengo algo que contar.-dijo la pelicafé después de ruborizarse levemente-Bueno tengo que comentaros más de una cosa la verdad.
-Bueno pero pasemos al salón, aprovechemos que mis padres no están.
-Gracias por invitarnos.-dijo la pelirosa.
-De nada. Por cierto, tengo que hablar con vosotras.
-Yo también tengo algo que contar.-dijo la pelicafé después de ruborizarse levemente-Bueno tengo que comentaros más de una cosa la verdad.
-Bueno pero pasemos al salón, aprovechemos que mis padres no están.
Cuando las tres llegaron al salón, en la habitación
había una chica de unos 15 años viendo la televisión.
-Hanabi.-dijo la pelicafé-Ellas son Tenten y Sakura.
La chica se levantó del sofá y fue a saludar a las
amigas de su hermana. Tenía un gran parecido a Hinata, pero esta esta era
castaña aunque tenía el mismo color de ojos de su hermana y de su primo.
-Encantada.-dijo ella-Yo os dejo solas, me voy a mi
habitación.
-Gracias.-le dijo a su hermana mientras salía del salón.
-Bueno, ¿quién empieza?- preguntó la pelicafé una vez ya acomodadas las tres.
-Para empezar.-inició la ojiperla-¿cómo es que sigues llevando la ropa de ayer?
-Gracias.-le dijo a su hermana mientras salía del salón.
-Bueno, ¿quién empieza?- preguntó la pelicafé una vez ya acomodadas las tres.
-Para empezar.-inició la ojiperla-¿cómo es que sigues llevando la ropa de ayer?
La pelicafé no se había dado cuenta de que no se había
cambiado de ropa.
-Bueno veréis es una historia larga, mejor que empiece
otra.
-Sakura, ¿empiezas tú?-le preguntó la ojiperla.
-Bueno veréis, ayer…-a la pelirosa le costaba hablar-Sasuke me acompañó a casa, y bueno, se portó muy bien conmigo y me puse a llorar, y me dijo que lo que sintió cuando me besó al finalizar la carrera no lo había sentido con nadie y no sé.
-Sakura, ¿empiezas tú?-le preguntó la ojiperla.
-Bueno veréis, ayer…-a la pelirosa le costaba hablar-Sasuke me acompañó a casa, y bueno, se portó muy bien conmigo y me puse a llorar, y me dijo que lo que sintió cuando me besó al finalizar la carrera no lo había sentido con nadie y no sé.
La pelirosa se empezó a poner nerviosa, casi se puso a
llorar de nuevo pero consiguió reprimir las ganas, para no preocupar a sus
amigas.
-Mira Sakura, Sasuke es buen tío.-le dijo la ojiperla
para tranquilizarla-A veces puede parecer algo frío, y la pintas que lleva a
veces de emo hace que parezca un tipo un poco raro, pero ten por seguro que
ante todo tiene un ego que no se lo pisa ni Dios, y tú has hecho que se lo
trague.
-Yo, no conozco a Sasuke mucho más que tú, porque hasta hace nada jamás había hablado con él, pero estoy con Hinata.-le siguió diciendo la pelicafé.
-Sé como es, pero con lo que pasó ayer… Ahora mismo no me siento segura de nada.
-Nosotras no te vamos a insistir más para que nos lo cuentes, pero no estés mal por Sasuke.-le terminó de decir la pelicafé.
-Gracias.-le dijo la pelirosa sonriendo-Bueno ahora te toca a ti Hinata.
-Lo mio es un poco más complicado.
-Yo, no conozco a Sasuke mucho más que tú, porque hasta hace nada jamás había hablado con él, pero estoy con Hinata.-le siguió diciendo la pelicafé.
-Sé como es, pero con lo que pasó ayer… Ahora mismo no me siento segura de nada.
-Nosotras no te vamos a insistir más para que nos lo cuentes, pero no estés mal por Sasuke.-le terminó de decir la pelicafé.
-Gracias.-le dijo la pelirosa sonriendo-Bueno ahora te toca a ti Hinata.
-Lo mio es un poco más complicado.
La ojiperla les contó todo lo pasado con Kiba durante el
trayecto de regreso. La pelirosa y la pelicafé casi no salían de su asombro.
Tampoco sabían si consolar a la chica pues no parecía sentirse mal, y ante la
confusión Tenten no pudo hacer otra cosa más que hacer la pregunta más obvia.
-¿Qué vas a hacer ahora Hinata?
-Pues no lo sé. La verdad es que si sé lo que quiero, pero no estoy segura de que sea lo correcto.
-¿Pero entonces te gusta de verdad Naruto?-preguntó en esta ocasión la pelirosa.
-Supongo. Cuando estoy con Naruto me siento libre, completa, como si me pudiera comer el mundo.
-Entiendo, pero tienes miedo por como pueda reaccionar Kiba si estás con él, ¿no es así?-continuó diciendo la pelicafé.
-No creo que pasase nada, he intentado que las cosas con Kiba acaben lo mejor posible. Mañana en clase se verá como están las cosas, y espero que estén bien, conozco a Kiba desde que éramos prácticamente niños y siempre ha sido un buen amigo.
-Seguro que todo se soluciona y acaba bien.-le dijo la pelirosa intentando ayudar a su amiga aunque no sabía si esa era la mejor manera.
-Gracias. Pero bueno dejemos las cosas tristes y Tenten, ¿qué tienes que contarnos?
-Bueno veréis, ayer cuando me fui, no fui a casa, ni yo, ni Neji.
-¿Y a dónde fuisteis?-preguntó de repente la ojiperla.
-¿Pasasteis juntos la noche?-siguió preguntando la pelirosa.
-Veréis, nosotros seguimos a Naruto.-cuando dijo esto la pelicafé se quedó mirando a la ojiperla mientras lo explicaba-Sabíamos que no estaba bien y queríamos hablar con él y que no estuviera solo.
-¿Y le seguisteis hasta su casa?-le preguntó la ojiperla un tanto preocupada, pues sabía que el rubio se había ido a causa de la actitud del ojinegro con ella.
-No le seguimos hasta su casa porque no se fue a su casa.
-¿Entonces?-le volvió a cortar la pelirosa con otra pregunta.
-Naruto siguió una dirección que ni Neji ni yo sabíamos hasta que nos topamos con una especie de chalet cerca de la sierra, la verdad es que nos tiramos un rato en la carretera pero yo me limité a seguir a Neji.
-¿Cómo una casa en las afueras?-volvió a interrumpir en esta ocasión la ojiperla.
-Sí, los padres de Naruto le compraron esa parcela para cuando el necesitase estar solo, la verdad es que está muy bién, incluso tiene piscina en la parte de atrás, no es que sea un lujazo, pero está guay.
-¿Y qué pasó después?
-Primero estuvimos hablando con él, y en fin, se nos hizo tarde y yo le pedí a Naruto que si nos podíamos quedar a dormir, y el aceptó. Naruto… Nos dejó…
-¿Qué os dejó?-le decía la ojiperla impaciente-Por Dios, que nos tienes en ascuas.
-Nos dejó a Neji y a mí una habitación con una sola cama-consiguió decir la pelicafé de carrerilla mientras sentía como se le calentaban las mejillas.
-¡NOOOO!-exclamó la ojiperla aturdida y a la vez contenta-¿No me digas que tú y mi primo habéis…?-seguía diciendo poniéndose las manos en la boca-Que fuerte, que fuerte, ¡qué fuerte!-seguía diciendo mientras reía.
-Hinata caya y deja que nos lo cuente.
-Pues no lo sé. La verdad es que si sé lo que quiero, pero no estoy segura de que sea lo correcto.
-¿Pero entonces te gusta de verdad Naruto?-preguntó en esta ocasión la pelirosa.
-Supongo. Cuando estoy con Naruto me siento libre, completa, como si me pudiera comer el mundo.
-Entiendo, pero tienes miedo por como pueda reaccionar Kiba si estás con él, ¿no es así?-continuó diciendo la pelicafé.
-No creo que pasase nada, he intentado que las cosas con Kiba acaben lo mejor posible. Mañana en clase se verá como están las cosas, y espero que estén bien, conozco a Kiba desde que éramos prácticamente niños y siempre ha sido un buen amigo.
-Seguro que todo se soluciona y acaba bien.-le dijo la pelirosa intentando ayudar a su amiga aunque no sabía si esa era la mejor manera.
-Gracias. Pero bueno dejemos las cosas tristes y Tenten, ¿qué tienes que contarnos?
-Bueno veréis, ayer cuando me fui, no fui a casa, ni yo, ni Neji.
-¿Y a dónde fuisteis?-preguntó de repente la ojiperla.
-¿Pasasteis juntos la noche?-siguió preguntando la pelirosa.
-Veréis, nosotros seguimos a Naruto.-cuando dijo esto la pelicafé se quedó mirando a la ojiperla mientras lo explicaba-Sabíamos que no estaba bien y queríamos hablar con él y que no estuviera solo.
-¿Y le seguisteis hasta su casa?-le preguntó la ojiperla un tanto preocupada, pues sabía que el rubio se había ido a causa de la actitud del ojinegro con ella.
-No le seguimos hasta su casa porque no se fue a su casa.
-¿Entonces?-le volvió a cortar la pelirosa con otra pregunta.
-Naruto siguió una dirección que ni Neji ni yo sabíamos hasta que nos topamos con una especie de chalet cerca de la sierra, la verdad es que nos tiramos un rato en la carretera pero yo me limité a seguir a Neji.
-¿Cómo una casa en las afueras?-volvió a interrumpir en esta ocasión la ojiperla.
-Sí, los padres de Naruto le compraron esa parcela para cuando el necesitase estar solo, la verdad es que está muy bién, incluso tiene piscina en la parte de atrás, no es que sea un lujazo, pero está guay.
-¿Y qué pasó después?
-Primero estuvimos hablando con él, y en fin, se nos hizo tarde y yo le pedí a Naruto que si nos podíamos quedar a dormir, y el aceptó. Naruto… Nos dejó…
-¿Qué os dejó?-le decía la ojiperla impaciente-Por Dios, que nos tienes en ascuas.
-Nos dejó a Neji y a mí una habitación con una sola cama-consiguió decir la pelicafé de carrerilla mientras sentía como se le calentaban las mejillas.
-¡NOOOO!-exclamó la ojiperla aturdida y a la vez contenta-¿No me digas que tú y mi primo habéis…?-seguía diciendo poniéndose las manos en la boca-Que fuerte, que fuerte, ¡qué fuerte!-seguía diciendo mientras reía.
-Hinata caya y deja que nos lo cuente.
La pelicafé les contó todo lo pasado con Neji, no quiso
entrar mucho en detalles, pero si les contó que no podía haber sido mejor, lo
bien que le hizo sentir Neji, cómo la trato, cómo la hizo sentir la mujer más
feliz del mundo. Claro que la ojiperla tenía más preguntas que hacerle.
-Tenten, ¿cómo la tiene mi primo?-preguntó la ojiperla
con curiosidad.
-¡Hinata! ¿Te parece normal preguntarla eso?
-¿Qué pasa? Siempre he tenido curiosidad.
-Tía, que es tu primo.
-Pues como si es el vecino, di Tenten, que así hago mis comparaciones.-le decía la ojiperla a la pelicafé sin parar de reír.
-Bueno pues no sabría deciros exactamente.
-Grande, pequeña, normal… No sé, dibújalo en un papel.
-Hinata de verdad estás fatal.
-Sería más o menos así.-le dijo Tenten mientras intentaba representarlo con las manos.
-¿En serio?-continuaba diciendo la pelicafé mientras observaba la distancia entre los dedos de la chica-Eso sería como cuatro centímetros más que Kiba.
-¡Ay! No sé Hinata la verdad es que tampoco me he parado mucho a mirar el tamaño.-le dijo la pelicafé avergonzada.
-Bueno no pasa nada, ¿no nos tienes que decir nada más?-preguntó la pelirosa intentando sacar a su amiga del apuro.
-¡Sí, se me olvidaba!
-¡Hinata! ¿Te parece normal preguntarla eso?
-¿Qué pasa? Siempre he tenido curiosidad.
-Tía, que es tu primo.
-Pues como si es el vecino, di Tenten, que así hago mis comparaciones.-le decía la ojiperla a la pelicafé sin parar de reír.
-Bueno pues no sabría deciros exactamente.
-Grande, pequeña, normal… No sé, dibújalo en un papel.
-Hinata de verdad estás fatal.
-Sería más o menos así.-le dijo Tenten mientras intentaba representarlo con las manos.
-¿En serio?-continuaba diciendo la pelicafé mientras observaba la distancia entre los dedos de la chica-Eso sería como cuatro centímetros más que Kiba.
-¡Ay! No sé Hinata la verdad es que tampoco me he parado mucho a mirar el tamaño.-le dijo la pelicafé avergonzada.
-Bueno no pasa nada, ¿no nos tienes que decir nada más?-preguntó la pelirosa intentando sacar a su amiga del apuro.
-¡Sí, se me olvidaba!
Les estuvo explicando lo pensado para el cumpleaños de
la ojiperla y les pareció una magnífica idea.
Capítulo 20: Amistad por encima de todo.
El lunes siguiente, Naruto, Tenten y Neji iban los tres
tan contentos de camino al instituto. La pelicafé se sentía un poco avergonzada,
pero el rubio hacía como si no supiese nada, al igual que Neji que no lo daba
importancia al asunto.
En cambio el resto del grupo estaba callado, Sasuke no sabía
que decir, Sakura seguía algo confusa, Hinata se sentía mal por lo de Kiba, y
éste no sabía si debía de estar ahí. Cuando llegaron a clase, sus tres amigos
todavía no habían llegado.
Kiba se dirigía al baño y cuando salía por la puerta
justo entraba el rubio. No pudo evitar mirarlo a los ojos con una mezcla de
rencor y odio a pesar de saber que él no tenía la culpa. Después cuando se
reunieron con el resto, el rubio no pudo evitar preguntar:
-¿Qué le pasa a Kiba?
Cuando dijo esto la ojiperla también salió del aula,
todos se quedaron confusos y la pelicafé y la pelirosa se quedaron mirando y
Sakura finalmente afirmó con la cabeza a Tenten.
-Veréis… Hinata ha dejado a Kiba.-terminó diciendo la
pelicafé.
-¿Qué?-no pudo evitar decir el rubio.
-Cuando Kiba acompañó a Hinata a su casa, ella le dejó, intentó acabar de la mejor manera, pero bueno…-explicó la pelirosa.
-¿Qué?-no pudo evitar decir el rubio.
-Cuando Kiba acompañó a Hinata a su casa, ella le dejó, intentó acabar de la mejor manera, pero bueno…-explicó la pelirosa.
Cuando dijo esto el rubio también salió del aula y se
dirigió al baño. Allí encontró al chico, el mismo que le había conseguido sacar
de sus casillas, el mismo que estaba ahí llorando ahora. Naruto se quedó parado
en la puerta, pero se fue acercando al chico lentamente. Cuando Kiba se percató
de que el rubio estaba detrás de él intentó serenarse un poco.
-Puedes reírte si quieres.
-No me quiero reír Kiba.-le dijo el rubio con tono serio y firme pero a la vez sosegado.
-La verdad no sé que haces aquí, deberías de estar… Con ella.
-Bueno en este instante, creo que estás tu peor que ella.
-Pero sigo sin entender que coño haces aquí después de haberme comportado como un jodido capullo contigo.
-Bueno, si ahora estás así en parte es por mi culpa, por lo que yo también tengo algo de capullo.
-No es lo mismo, de todos modos me alegro.
-Te alegras, ¿de qué te alegras?-preguntó el rubio desconcertado.
-Bueno… Está claro que ella te quiere, y cuando ella se interesa en alguien no hay quien se lo quite de la cabeza, y tú por como te has comportado últimamente sé que también. En cambio yo lo único que he hecho ha sido estropearlo todo.
-No me quiero reír Kiba.-le dijo el rubio con tono serio y firme pero a la vez sosegado.
-La verdad no sé que haces aquí, deberías de estar… Con ella.
-Bueno en este instante, creo que estás tu peor que ella.
-Pero sigo sin entender que coño haces aquí después de haberme comportado como un jodido capullo contigo.
-Bueno, si ahora estás así en parte es por mi culpa, por lo que yo también tengo algo de capullo.
-No es lo mismo, de todos modos me alegro.
-Te alegras, ¿de qué te alegras?-preguntó el rubio desconcertado.
-Bueno… Está claro que ella te quiere, y cuando ella se interesa en alguien no hay quien se lo quite de la cabeza, y tú por como te has comportado últimamente sé que también. En cambio yo lo único que he hecho ha sido estropearlo todo.
El rubio estaba desconcertado, no sabía que decir, en
ningún momento pensó que el ojinegro le iba a decir nada parecido.
-Kiba, lo siento.-consiguió decir finalmente sin estar
seguro de que eso fuera lo más adecuado.
-No lo sientas Naruto, eres un buen tío, y sabes hacer feliz a Hinata, eso es lo importante. No… Bueno, después de esto espero que podamos seguir siendo amigos.-le terminó por decir Kiba mientras le extendía la mano.
-Ya éramos amigos, a pesar de nuestros roces, pero ya lo éramos y lo seguiremos siendo.-terminó por decir el rubio que le estrechó la mano justo cuando sonó el timbre.
-No lo sientas Naruto, eres un buen tío, y sabes hacer feliz a Hinata, eso es lo importante. No… Bueno, después de esto espero que podamos seguir siendo amigos.-le terminó por decir Kiba mientras le extendía la mano.
-Ya éramos amigos, a pesar de nuestros roces, pero ya lo éramos y lo seguiremos siendo.-terminó por decir el rubio que le estrechó la mano justo cuando sonó el timbre.
La ojiperla ya había regresado al aula y se hallaba de
nuevo con sus amigos cuando vio aparecer al rubio y al ojinegro entrando juntos
por la puerta riendo. Hinata se quedó algo bloqueada al ver la aparición de
estos y su actitud, a diferencia de ella Naruto intentó no fijarse mucho en la
chica por lo que había provocado y Kiba no pudo evitar mirarla con una especie
de intento de sonrisa.
La mañana continuó de forma rara y a la hora del recreo
Hinata se fue a hablar con Kiba.
-¿Qué ha pasado con Naruto?
-Nada, simplemente hemos hablado. Y tranquila que está todo bien.
-No, no está todo bien. El ambiente que nos rodea es tenso y…
-¡Hinata! Relájate… por mi parte está todo bien. Así que deja de preocuparte ¿vale?-cortó el ojinegro a la pelicafé dándole un abrazo con una sonrisa.
-De acuerdo.
-Nada, simplemente hemos hablado. Y tranquila que está todo bien.
-No, no está todo bien. El ambiente que nos rodea es tenso y…
-¡Hinata! Relájate… por mi parte está todo bien. Así que deja de preocuparte ¿vale?-cortó el ojinegro a la pelicafé dándole un abrazo con una sonrisa.
-De acuerdo.
Los dos regresaron junto a los demás, y todo parecía
estar bien, no, todo estaba bien. La mañana continuó como si nada hubiera
pasado, todos amigos de nuevo, incluso algunos más que antes. Resultaba
reconfortante ver como habían cambiado las cosas para bien.
-Pues que la pulsera cuesta 3.500€.
-¿Y? Si digo que me la llevo, me la llevo.-respondió algo cabreado.
Capítulo 21: Compras de cumpleaños.
Con el comienzo de las vacaciones todos preparaban la
fiesta de Hinata, las tardes que tenían libres se iban a la casa de Naruto para
prepararlo todo, al margen de Hinata claro está. Empezaron a decorar la casa
con los típicos adornos de cumpleaños, pusieron muchos globos y Tenten junto a
Naruto le hicieron una pancarta enorme en la que ponía: “Muchísimas Felicidades
Hinata”. La ojiperla sabía lo de la fiesta pero no la dejaron participar en
nada.
Después del día de Navidad y anterior al cumpleaños, los
chicos se fueron a comprar los regalos. Sakura, Tenten y Hana, que se había
unido a ellos ya que había sido invitada al cumpleaños, iban proponiendo cosas
a diestro y siniestro que a diferencia de Naruto, Sasuke, Kiba y Neji que no
los hacía ninguna gracia irse de compras.
-Vale, cosas que le puedan gustar a Hinata.-decía la
pelicafé.
-Ropa, peluches, colonias…-empezaba a enumerar la pelirosa.
-Amor, tú que eres su primo, ¿sabes de algo que le pueda interesar?
-Pues la verdad… No.
-¡Hombres!-dijo la pelicafé.
-Chicas, mejor nosotras nos vamos de tiendas y ellos que se vayan donde quieran.
-Ropa, peluches, colonias…-empezaba a enumerar la pelirosa.
-Amor, tú que eres su primo, ¿sabes de algo que le pueda interesar?
-Pues la verdad… No.
-¡Hombres!-dijo la pelicafé.
-Chicas, mejor nosotras nos vamos de tiendas y ellos que se vayan donde quieran.
Las chicas se fueron por las tiendas mirando mil y una
cosas, no se ponían muy de acuerdo pero al final más o menos conseguían lo que
querían, le compraron unos vaqueros, unos shorts, una camiseta marrón, otra
negra y otra morada, también unos zapatos y un vestido. Esto les llevó casi
toda la tarde.
Por otra parte estaban los chicos, que no tenían mucha
idea de que iban a comprar.
-Tío, no te ofendas.-decía el pelinegro-Pero no tengo ni
idea de que comprarle a tu prima.
-Yo estoy igual a pesar de ser su primo.
-Esto me parece un fastidio.-terminó diciendo Kiba.
-Chicos, ¿y si nos separamos y miramos que hay por ahí?-propuso el rubio.
-No es mala idea, cuando lo tengamos venimos aquí y esperamos al resto.
-Yo estoy igual a pesar de ser su primo.
-Esto me parece un fastidio.-terminó diciendo Kiba.
-Chicos, ¿y si nos separamos y miramos que hay por ahí?-propuso el rubio.
-No es mala idea, cuando lo tengamos venimos aquí y esperamos al resto.
Dicho eso el rubio se fue solo, no sabía muy bien que comprarle, tenía claro que si Hinata
deseaba algo era un coche, pero no le iba a comprar un coche. Mientras iba por
el centro comercial viendo tiendas se paró en una joyería, vio una pulsera de
oro blanco con un cordón negro, pero al ver el precio se le cayó el alma al
suelo, 3.500€, estaría dispuesto a gastarse eso… Eso y mucho más, le costó pero
consiguió entrar en la tienda. Papá, mamá
no me odiéis por lo que voy a hacer con la tarjeta. Pensaba para si el
rubio. En la tienda había la típica chica que podría ser modelo vestida de
punta en blanco.
-Buenas tardes.-dijo el rubio un poco nervioso ya que no
sabía como dirigirse a la chica.
-Buenas tardes. En qué puedo ayudarle.
-Verá he visto una pulsera en el escaparate con forma de flor y me gustaría verla.
-Buenas tardes. En qué puedo ayudarle.
-Verá he visto una pulsera en el escaparate con forma de flor y me gustaría verla.
Naruto quería parecer firme y decidido, pero de todas
formas la chica se le quedó mirando con cara extraña. La joven se acercó al
escaparate y cogió la caja con la pulsera. Cuando se la estaba enseñando a
Naruto le empezó a explicar un montón de cosas que Naruto ni si quiera estaba
escuchando, él se limitaba a imaginar a la ojiperla con la pulsera puesta y le
parecía la combinación perfecta, por eso antes de que terminara la chica de
decir lo que estuviera diciendo dijo:
-Me la llevo.
-¿Está seguro?-dijo la chica mirándolo de arriba a bajo.
-¿Está seguro?-dijo la chica mirándolo de arriba a bajo.
Vale que Naruto no fuese el más rico del mundo, pero si
había entrado en esa tienda era porque podía permitirse comprar la pulsera a
pesar de que luego sus padres le cortasen el cuello.
-¿Qué me quiere decir?-le preguntó el rubio un tanto
indignado.
-Pues que la pulsera cuesta 3.500€.
-¿Y? Si digo que me la llevo, me la llevo.-respondió algo cabreado.
Naruto le dio su tarjeta, no entendía quien era la tipa
esa para decirle si podía o no comprar la pulsera. Una vez pagada, la chica le
devolvió la tarjeta al rubio y la guardo en un estuche negro. Después el rubio
se dispuso a ir al punto de encuentro donde se encontraría con sus amigos.
Allí ya se encontraba Neji, con un enorme oso de color blanco.
-Tío, Hinata no va a tener forma de llevarse eso a su
casa.-dijo e rubio.
-Lleva tiempo pidiendo un peluche gigante, así, que ya lo tiene. Pero bueno, ¿tú qué le has comprado?
-Llámame loco, tarado, retrasado lo que quieras. Pero cuando la he visto no podía imaginármela en otro sitio que no fuese en ella.
-Vale… Insisto… ¿Qué le has comprado?
-Lleva tiempo pidiendo un peluche gigante, así, que ya lo tiene. Pero bueno, ¿tú qué le has comprado?
-Llámame loco, tarado, retrasado lo que quieras. Pero cuando la he visto no podía imaginármela en otro sitio que no fuese en ella.
-Vale… Insisto… ¿Qué le has comprado?
Naruto se echó las manos a la chaqueta en busca del
estuche que contenía la pulsera. Cuando lo encontró respiró profundamente y lo
abrió para que el ojiperla lo viese.
Neji no sabía que decir, el regalo de Naruto era… No
sabía ni como definirlo, por lo que se limitó a decir:
-¿Cuánto te ha costado eso?
-No quieras saberlo.
-Naruto, por desgracia al vivir con una familia con dinero uno se acostumbra a ver joyas de todo tipo, y a mi no me vacilas, eso es oro blanco, y te ha tenido que costar un huevo.
-Lo sé, y mi tarjeta también lo sabe.
-Definitivamente estás jodidamente loco.
-No me digas, no me había enterado todavía.-dijo el rubio en tono sarcástico cuando vio que venía Kiba.
-Dios mío, lo que me ha costado encontrar la maldita colonia de las narices.-dijo el ojinegro cuando se reunió con sus amigos.
-¿Qué colonia?-le preguntó el ojiperla.
-Una que vio Hinata una vez en un anuncio y se le antojó quererla. ¿Vosotros que le habéis comprado?
-Acaso no se ve.-le respondió el ojiperla señalando el oso gigante.
-¿Y dónde piensa meter Hinata eso?
-Ni lo sé, ni me importa.
-¿Y tú Naruto?
-Yo… Yo…-intentaba decir Naruto, que cada vez sentía más cercana la bronca de sus padres.
-El regalo de Hinata, es una patada a la tarjeta de Naruto.-dijo el ojiperla para ayudar a su amigo.
-¿Pero qué le ha comprado?
-Míralo tú mismo.
-No quieras saberlo.
-Naruto, por desgracia al vivir con una familia con dinero uno se acostumbra a ver joyas de todo tipo, y a mi no me vacilas, eso es oro blanco, y te ha tenido que costar un huevo.
-Lo sé, y mi tarjeta también lo sabe.
-Definitivamente estás jodidamente loco.
-No me digas, no me había enterado todavía.-dijo el rubio en tono sarcástico cuando vio que venía Kiba.
-Dios mío, lo que me ha costado encontrar la maldita colonia de las narices.-dijo el ojinegro cuando se reunió con sus amigos.
-¿Qué colonia?-le preguntó el ojiperla.
-Una que vio Hinata una vez en un anuncio y se le antojó quererla. ¿Vosotros que le habéis comprado?
-Acaso no se ve.-le respondió el ojiperla señalando el oso gigante.
-¿Y dónde piensa meter Hinata eso?
-Ni lo sé, ni me importa.
-¿Y tú Naruto?
-Yo… Yo…-intentaba decir Naruto, que cada vez sentía más cercana la bronca de sus padres.
-El regalo de Hinata, es una patada a la tarjeta de Naruto.-dijo el ojiperla para ayudar a su amigo.
-¿Pero qué le ha comprado?
-Míralo tú mismo.
Dicho esto el rubio le entregó el estucha a Kiba, cuando
este lo abrió casi se le cae al suelo. Eso debía de haber costado el quíntuple
de todo el dinero que se había gasta él cuando estuvo saliendo con Hinata. Se limitó
a cerrar el estuche y devolvérselo al dueño.
-Naruto, ya puede ser amor verdadero eso que sientes
tío.
-Pues yo no sé si es amor pero de que está loco, lo está.-dijo el ojiperla.
-Mirar bastante he tenido que aguantar a la retrasada de la tienda que no me quería vender la pulsera, como para que vosotros me pongáis pegas.
-Pues yo no sé si es amor pero de que está loco, lo está.-dijo el ojiperla.
-Mirar bastante he tenido que aguantar a la retrasada de la tienda que no me quería vender la pulsera, como para que vosotros me pongáis pegas.
Los amigos del chico se empezaron a reír ante la actitud
del chico. Poco después se vio a lo lejos aparecer a Sasuke con una bolsa del
Game.
-No me jodas que se la ha comprado.-dijo el ojiperla
echándose el oso a la cabeza.
-¿El qué?-preguntó Kiba.
-La PlayStation3, la lleva queriendo desde que la sacaron.
-¿Y porqué no se la pidió a sus padres?-le preguntó el rubio a Neji.
-Y yo que sé, si es otra que está loca.
-Hola chicos.-dijo el pelinegro.
-¿En serio se la has comprado Sasuke?-le preguntó el ojiperla
-Claro tío, jamás hemos celebrado los cumpleaños en serio, y ahora que lo hacemos, pues he decido tirar por lo sentimental.
-¿Regalar una Play es sentimental?-preguntó Kiba.
-Verás, cuando Hinata y yo nos conocimos ella solía venirse a mi casa a jugar a la PS1, nos viciábamos tardes enteras jugando al Tekken y al Final Fantasy.
-Lo peor de todo es que es cierto.-concluyó el ojiperla.
-¡Eh! Allí están las chicas.
-¿El qué?-preguntó Kiba.
-La PlayStation3, la lleva queriendo desde que la sacaron.
-¿Y porqué no se la pidió a sus padres?-le preguntó el rubio a Neji.
-Y yo que sé, si es otra que está loca.
-Hola chicos.-dijo el pelinegro.
-¿En serio se la has comprado Sasuke?-le preguntó el ojiperla
-Claro tío, jamás hemos celebrado los cumpleaños en serio, y ahora que lo hacemos, pues he decido tirar por lo sentimental.
-¿Regalar una Play es sentimental?-preguntó Kiba.
-Verás, cuando Hinata y yo nos conocimos ella solía venirse a mi casa a jugar a la PS1, nos viciábamos tardes enteras jugando al Tekken y al Final Fantasy.
-Lo peor de todo es que es cierto.-concluyó el ojiperla.
-¡Eh! Allí están las chicas.
Vieron aparecer a las chicas cada una con bolsas y ellos
solo pudieron decir:
-Mujeres…
-Hola chicos, estamos muertas.-saludó la pelicafé.
-Bueno, nosotras ya lo tenemos todo, ¿y vosotros?-preguntó la pelirosa.
-Hola chicos, estamos muertas.-saludó la pelicafé.
-Bueno, nosotras ya lo tenemos todo, ¿y vosotros?-preguntó la pelirosa.
Les estuvieron contando todo lo que compraron, ellas
también alucinaron con el regalo de Naruto, el cual cada segundo que pasaba
sentía que se acercaba su muerte.
Después se fueron todos a la casa de Naruto donde
estaban preparando la fiesta. Y colocaron todos los regalos es una mesa, Naruto
les invitó a unas cervezas y se sentaron todos en el salón decorado con globos
cuando Sasuke terminó preguntando:
-Ahora en serio tío, ¿Cuánto te ha costado la pulsera?
-3.500€…
-3.500€…
Sasuke que se había decidido a dar un trago no pudo
evitar escupirlo, Tenten se atragantó y los demás se quedaron con cara de
retrasados.
Capítulo 22: Inseguridad del principiante.
Hoy ya era el día, el rubio estaba en su refugio pendiente
de que todo estuviese perfecto, no podría haber ningún fallo, ningún error,
todo debía de estar en su sitio para el momento preciso.
Naruto había quedado en ir a buscar a Hinata, y los
demás vendrían por su cuenta. Cuando dieron las seis el rubio se miró al
espejo, se había arreglado pero de forma informal, se había puesto unos
vaqueros con una camisa, pero ni si quiera se peinó, siempre iba con sus pelos
de pincho y hoy no iba a ser menos. Se dispuso a salir por la puerta cogió su
Lamborghini y se fue directo a las casa de la ojiperla.
Para sorpresa de Naruto ya había un coche estacionado en
la puerta de l casa que podía reconocer perfectamente, era el Audi r8 de Kiba,
pero, ¿qué hacía el ahí? El rubio algo cabreado no se pensó dos veces ir a
llamar a la puerta. Cuando lo hizo, para colmo de males, fue el ojinegro el que
le recibió.
-Hola Naruto.-dijo Kiba sonriendo.
-Hola Kiba, ¿qué haces aquí?-preguntó tajante al ojinegro.
-Tranquilo tío, verás es que me ha llamado Hinata, y me ha dicho que para que su hermana no se quedase sola, se la quería llevar a la fiesta y como no puede ir en tu coche me ha pedido el favor de llevarla yo.-le explicó de muy buena gana el ojinegro.
-¿Hinata tiene una hermana?
-Sí, pero no la conozco, solo sé que se llama Hanabi. Ni si quiera la he visto ahora, cuando he llegado me ha recibido Hinata en bata, por lo que todavía no he tenido el honor de conocer a mi copiloto.
-Vaya, ¿y llevas mucho rato esperando?
-Estoy aquí desde las cinco y son las seis y media.
-Pues nos podemos morir.
-En eso estoy contigo.
-Hola Kiba, ¿qué haces aquí?-preguntó tajante al ojinegro.
-Tranquilo tío, verás es que me ha llamado Hinata, y me ha dicho que para que su hermana no se quedase sola, se la quería llevar a la fiesta y como no puede ir en tu coche me ha pedido el favor de llevarla yo.-le explicó de muy buena gana el ojinegro.
-¿Hinata tiene una hermana?
-Sí, pero no la conozco, solo sé que se llama Hanabi. Ni si quiera la he visto ahora, cuando he llegado me ha recibido Hinata en bata, por lo que todavía no he tenido el honor de conocer a mi copiloto.
-Vaya, ¿y llevas mucho rato esperando?
-Estoy aquí desde las cinco y son las seis y media.
-Pues nos podemos morir.
-En eso estoy contigo.
Los chicos esperaron unos 20 minutos y al ver que las
chicas no llegaban, Naruto llamó a Neji que debería de estar ya en la casa de
Naruto.
-Neji, ¿estás ya en casa?
-Si claro y Tenten también.
-Vale, ¿has buscado la llave escondida donde te dije?
-Claro que la he conseguido sino no estaría en la casa.
-Cierto.-respondió el rubio ante la obviedad.
-Bueno os esperamos no tardéis. ¡Ah! Acaba de llegar Hana. Bueno hasta luego.
-Si claro y Tenten también.
-Vale, ¿has buscado la llave escondida donde te dije?
-Claro que la he conseguido sino no estaría en la casa.
-Cierto.-respondió el rubio ante la obviedad.
-Bueno os esperamos no tardéis. ¡Ah! Acaba de llegar Hana. Bueno hasta luego.
El ojiperla le colgó y acto seguido se empezaron a oír
tacones en el piso superior. Los chicos se dispusieron a ir a las escaleras a
esperar la llegada de sus acompañantes.
Primero bajó Hinata, al rubio y al ojinegro casi se les
cae el alma al suelo. La ojiperla se había puesto un vestido negro con el que se
le resaltaban todos los atributos, el pelo le caía como una cascada por lo
hombros. El rubio creyó por un momento ver a lo que más se podía parecer una
diosa bajando lentamente por unas escaleras. El ojinegro tuvo casi la misma
reacción al ver a la chica. Cuando estuvo a punto de bajar el último escalón el
rubio le tendió la mano para que bajara y ella aceptó el gesto de cortesía.
-Estás… Increíble…-esas fueron las únicas palabras que
consiguió decir, pero a él le parecía que estaba mucho más que eso.
-Gracias Naruto.-dijo ella agachando la cabeza y sonrojándose.
-Bueno, ¿y mi acompañante?-preguntó el ojinegro.-Me gustaría tener el placer de conocerla.
-Esa es otra no sabéis la que me ha liado para la maldita fiesta, lleva todo el día volviéndome loca, porque no sabía lo que se iba a poner.
-Pobre, no sabe lo que le espera.-dijo el ojinegro.
-Lo sé, pero se lo ha buscado ella sola. ¿Se puede saber que hace? ¡Hanabi! ¡Baja o nos vamos!
-Ya voy…-sonó una voz con tono suave en la parte de arriba.
-Gracias Naruto.-dijo ella agachando la cabeza y sonrojándose.
-Bueno, ¿y mi acompañante?-preguntó el ojinegro.-Me gustaría tener el placer de conocerla.
-Esa es otra no sabéis la que me ha liado para la maldita fiesta, lleva todo el día volviéndome loca, porque no sabía lo que se iba a poner.
-Pobre, no sabe lo que le espera.-dijo el ojinegro.
-Lo sé, pero se lo ha buscado ella sola. ¿Se puede saber que hace? ¡Hanabi! ¡Baja o nos vamos!
-Ya voy…-sonó una voz con tono suave en la parte de arriba.
Acto seguido, una especie de escalofrío recorrió la
espalda del ojinegro cuando apareció en lo alto de la escalera la que sería su
acompañante. Esa niña, bueno no era una niña, era una adolescente con cara de
niña, pero el vestido morado que llevaba le hacía parecer una mujer. A pesar de
que Hinata estaba mucho más desarrollada y parecía mucho más adulta, la pequeña
ojiperla no tenía nada que envidiarla.
Bajaba lentamente por las escaleras, escalón a escalón,
ella temía tropezarse, era la primera vez que usaba tacones, y abajo la
esperaban su hermana y dos completos desconocidos. Iba con la cabeza gacha, le
daba miedo levantar la mirada y que tropezase, pero sus mejillas sin saber bien
porqué se estaban ruborizando lentamente, cuando apenas quedaban tres escalones
levantó la cabeza y allí vio a su hermana que la sonreía para transmitirla
seguridad, a su lado se hallaba un chico rubio apoyado en la barandilla de la
escalera y por último más separado de su hermana y pegado a la pared había otro
chico castaño y de ojos negros. En ese momento la joven perdió la
concentración, cuando apenas le quedaban dos escalones se tropezó.
El ojinegro sin darse cuanta actuó deprisa, al ver como
la pequeña ojiperla estaba apunto de caerse, se abalanzó sobre ella cogiéndola.
Miró a la ojiperla y ésta tenía la cara completamente roja y Kiba sonriendo a
causa del momento le dijo:
-Tienes que tener cuidado.
-¡Hanabi! ¿Estás bien?-preguntó apresuradamente su hermana.
-Si, estoy bien.-fue lo único que consiguió decir.
-Pues entonces, vámonos que se hace tarde.-terminó diciendo Kiba.
-Vale, pero antes tengo que asegurarme de una cosa.-dijo la ojiperla girándose hacia su hermana.-Hanabi, hoy y esta noche, vas a ver cosas, y probablemente harás cosas y claro haremos cosas que no le puedes contar a nadie. Y en especial a papá y mamá ¿de acuerdo?
-¡Hanabi! ¿Estás bien?-preguntó apresuradamente su hermana.
-Si, estoy bien.-fue lo único que consiguió decir.
-Pues entonces, vámonos que se hace tarde.-terminó diciendo Kiba.
-Vale, pero antes tengo que asegurarme de una cosa.-dijo la ojiperla girándose hacia su hermana.-Hanabi, hoy y esta noche, vas a ver cosas, y probablemente harás cosas y claro haremos cosas que no le puedes contar a nadie. Y en especial a papá y mamá ¿de acuerdo?
Hanabi se había quedado bloqueada, los tres la miraban y
no sabía que decir. Pero en ese momento el ojinegro salió en defensa de la
pequeña ojiperla.
-Hinata, no creo que Hanabi diga nada, es más, seguro
que se lo pasa tan bien que quiere repetir. Nosotros no éramos mucho más
mayores cuando empezamos con esto.
-En eso tienes razón, y empezamos antes, Hanabi ya tiene 15.
-Pues entonces deja de preocuparte que no llegamos.-concluyó el rubio la conversación.
-En eso tienes razón, y empezamos antes, Hanabi ya tiene 15.
-Pues entonces deja de preocuparte que no llegamos.-concluyó el rubio la conversación.
El ojinegro y el rubio se dirigieron hacia los coches y
la ojiperla siguió el rubio hasta el Lamborghini, cuando se giró se percato de
que su hermana se había quedado parada de frente a los coches.
-Hanabi, no te preocupes no pasará nada.-le tranquilizó
su hermana.
-¿Pero tienen carné?-preguntó tímidamente la chica.
-No, y créeme que no lo necesitamos.-le dijo Naruto con una sonrisa intentando inducirle confianza.
-En eso Naruto tiene razón.-continuó Kiba.-A parte, si Hinata no estuviera segura de como conduzco dudo que pusiese tu pequeña vida en peligro.
-Kiba tiene razón Hanabi, y ésta es una de esas cosas de las cuales no puedes decir nada.
-Vale.
-¿Pero tienen carné?-preguntó tímidamente la chica.
-No, y créeme que no lo necesitamos.-le dijo Naruto con una sonrisa intentando inducirle confianza.
-En eso Naruto tiene razón.-continuó Kiba.-A parte, si Hinata no estuviera segura de como conduzco dudo que pusiese tu pequeña vida en peligro.
-Kiba tiene razón Hanabi, y ésta es una de esas cosas de las cuales no puedes decir nada.
-Vale.
La pequeña ojiperla finalmente subió al coche del
ojinegro. No entendía mucho lo que pasaba, el que ellos tuvieran esos coches y
que nos les diese miedo a conducirlos sin ser pillados y más porque lo coches
no podían pasar desapercibidos.
Hanabi iba callada en el coche, se sentía algo
avergonzada con el ojinegro que no conocía de nada. El ojinegro al ver que la
chica se sentía algo incómoda quiso romper el hielo.
-Bueno, ¿tienes ganas de la fiesta?-le preguntó Kiba
sonriendo.
-No sé, supongo que si.-le respondió la pequeña ojiperla de la mejor manera que supo.
-Seguro que te lo pasas muy bien, va a haber más gente. Pero no te preocupes son todos geniales.
-Ya veo…-le dijo Hanabi que no se sentía muy segura de que el chico la fuese hablando y no estuviese pendiente de la carretera.
-Venga, no te preocupes que ya casi llegamos y seguro que te lo pasa en grande.-concluyó el ojinegro.
-No sé, supongo que si.-le respondió la pequeña ojiperla de la mejor manera que supo.
-Seguro que te lo pasas muy bien, va a haber más gente. Pero no te preocupes son todos geniales.
-Ya veo…-le dijo Hanabi que no se sentía muy segura de que el chico la fuese hablando y no estuviese pendiente de la carretera.
-Venga, no te preocupes que ya casi llegamos y seguro que te lo pasa en grande.-concluyó el ojinegro.
En el Lamborghini la ojiperla hablaba con el rubio.
-No sé si he
hecho bien en traer a mi hermana.
-Seguro que si, verás como al final se lo pasa genial.-le decía Naruto a la ojiperla con el fin de que se relajase un poco.
-Pues eso espero. Por cierto, ¿a dónde vamos?
-Te vas a tener que esperar hasta que lleguemos.
-No sé muy bien si me gustan las sorpresas.
-Pues esta te aseguro que te va a gustar.-le dijo el rubio con una sonrisa.
-Si has participado tú en ella seguro que si.-continuó ella dándole un beso en la mejilla.
-Por cierto, el invitar a tu hermana, ¿tiene algo que ver con Kiba?-dijo el rubio que llevaba ya un rato pensando en eso.
-Perdón Naruto, pero no te entiendo.-le respondió la ojiperla algo confusa.
-Lo digo porque he sentido cierta atracción por parte de los dos, al menos por parte de Kiba, sin ofender Hinata, pero tienes una hermana muy guapa.
-No me digas que te gusta mi hermana.-dijo la ojiperla algo crispada.
-¿De verdad piensas eso?-preguntó el rubio mientras frenaba de golpe en un semáforo.
-No lo sé, por eso te lo pregunto.
-Seguro que si, verás como al final se lo pasa genial.-le decía Naruto a la ojiperla con el fin de que se relajase un poco.
-Pues eso espero. Por cierto, ¿a dónde vamos?
-Te vas a tener que esperar hasta que lleguemos.
-No sé muy bien si me gustan las sorpresas.
-Pues esta te aseguro que te va a gustar.-le dijo el rubio con una sonrisa.
-Si has participado tú en ella seguro que si.-continuó ella dándole un beso en la mejilla.
-Por cierto, el invitar a tu hermana, ¿tiene algo que ver con Kiba?-dijo el rubio que llevaba ya un rato pensando en eso.
-Perdón Naruto, pero no te entiendo.-le respondió la ojiperla algo confusa.
-Lo digo porque he sentido cierta atracción por parte de los dos, al menos por parte de Kiba, sin ofender Hinata, pero tienes una hermana muy guapa.
-No me digas que te gusta mi hermana.-dijo la ojiperla algo crispada.
-¿De verdad piensas eso?-preguntó el rubio mientras frenaba de golpe en un semáforo.
-No lo sé, por eso te lo pregunto.
El rubio indignado aprovechó que el coche estaba parado
para darle un beso a la ojiperla para ver si así entraba en razón.
-No quiero que vuelvas a decir una estupidez semejante a
esa.-le dijo el rubio con tono firme y serio.
-Si para conseguir un beso tuyo tengo que decirlas las diré cada segundo de mi vida.-cuando la ojiperla dijo eso ambos se empezaron a reír.
-Si para conseguir un beso tuyo tengo que decirlas las diré cada segundo de mi vida.-cuando la ojiperla dijo eso ambos se empezaron a reír.
Pasado un rato el rubio avisó a la ojiperla de que
estaban llegando. Ella estaba impaciente, a cada segundo le hacía una
preguntaba al rubio algo relacionado con el cumpleaños, pero éste no le decía
nada que pudiera fastidiar la sorpresa. Más tarde llegaron al refugio y
estacionaron el coche junto al resto, que ya se encontraban todos en la casa.
-¿Qué es esto?-preguntó la ojiperla mirando fascinada la
casa.
-Es mi refugio.-dijo el rubio mientras la invitaba a entrar.
-Es mi refugio.-dijo el rubio mientras la invitaba a entrar.
El ojinegro aparcó después del rubio y cuando bajó del
coche se fue a abrirle la puerta a la pequeña ojiperla.
-¿Estás lista?-le preguntó mientras le tendía la mano.
-No estoy segura.-le respondió nerviosa.
-Bueno no te preocupes.-le respondió con una sonrisa.
-No estoy segura.-le respondió nerviosa.
-Bueno no te preocupes.-le respondió con una sonrisa.
Los dos se reunieron con Hinata y Naruto y se
dispusieron a entrar en la casa.
Le pasó la tarrina de helado al chico y se cogió una botella con un líquido rojo que había sobrado de la fiesta.
Capítulo 23: Fiesta de cumpleaños.
La ojiperla cuando entró en la casa no creía lo que
veía, todos sus amigos estaban allí, esperándola junto una mesa llena de
regalos y ni que decir tiene toda la decoración que habían preparado.
La ojiperla saludó a todos sus amigos dándole las
gracias. No podía creer la fiesta que le habían organizado.
-Muchas gracias a todos de verdad.-dijo a punto de
echarse a llorar.
-No hay para tanto prima.
-Disculparme un momento.-dijo Naruto mientras se escabullía a la cocina.
-Está todo increíble.
-Nos alegra que te guste.-le dijo Hana.-Hemos pasado mucho tiempo aquí metido organizándolo todo.
-No hay para tanto prima.
-Disculparme un momento.-dijo Naruto mientras se escabullía a la cocina.
-Está todo increíble.
-Nos alegra que te guste.-le dijo Hana.-Hemos pasado mucho tiempo aquí metido organizándolo todo.
En ese momento se apagaron las luces del salón y el
rubio era iluminado por diecisiete velas que contenía una tarta de chocolate,
todos empezaron a cantar el cumpleaños feliz y Naruto se paró en frente de ella
y cuando fue a soplar las velas le dijo:
-Pide un deseo.-justo después la ojiperla sopló las
velas y todos rompieron a reír.
-Bueno, antes que nada que abra los regalos.-dijo Sakura entusiasmada.
-Vale, ¿pero por cual empiezo?-dijo mirando la mesa donde se encontraban todos.
-Empieza por el que quieras, pero empieza ya.-le dijo la pelicafé nerviosa.
-Bueno está bien… Pues… ¡Este!-la ojiperla cogió una caja pesada, y nerviosa empezó a retirar el papel de regalo.
-Vaya parece que empezó por el mio.-dijo el pelinegro sonriendo.
-¿Es el tuyo Sasuke?
-Bueno, antes que nada que abra los regalos.-dijo Sakura entusiasmada.
-Vale, ¿pero por cual empiezo?-dijo mirando la mesa donde se encontraban todos.
-Empieza por el que quieras, pero empieza ya.-le dijo la pelicafé nerviosa.
-Bueno está bien… Pues… ¡Este!-la ojiperla cogió una caja pesada, y nerviosa empezó a retirar el papel de regalo.
-Vaya parece que empezó por el mio.-dijo el pelinegro sonriendo.
-¿Es el tuyo Sasuke?
Preguntó la ojiperla mientras giraba la cabeza hacia él
y le asentía con la cabeza y quitaba el envoltorio con rapidez.
-¡Oh Dios! Sasuke, ¿me has comprado la Play3?-dijo la
ojiperla entusiasmada.
-Está claro, pero con una condición.
-¿Cuál?
-De que te eches un Pro conmigo.
-Vale, pero sabes que los juegos de fútbol no son mi fuerte.
-Por eso lo digo.-y todos se empezaron a reír.
-Bueno, ahora quiero abrir el grandote de ahí.
-Ese es el mio prima espero que te guste.
-Seguro que si.
-Está claro, pero con una condición.
-¿Cuál?
-De que te eches un Pro conmigo.
-Vale, pero sabes que los juegos de fútbol no son mi fuerte.
-Por eso lo digo.-y todos se empezaron a reír.
-Bueno, ahora quiero abrir el grandote de ahí.
-Ese es el mio prima espero que te guste.
-Seguro que si.
Cuando lo abrió y vio que era el oso de peluche gigante,
casi le da un síncope. Siempre quiso tener uno de esos.
-Muchas gracias Neji.-dijo
dándole un beso.-Bueno creo que ahora abriré este.-continuó diciendo mientras
que cogía una caja pequeña.
-Ese es el mío.-dijo Kiba con una sonrisa, y la ojiperla lo abrió rápidamente.
-Es… Es… ¡El perfume de Trésor Midnight Rose! Gracias Kiba.-dijo mientras le daba un abrazo.
-Me acordé de que dijiste que lo querías y bueno, ahí lo tienes.
-Muchas gracias de verdad.-le dijo la ojiperla a su amigo.- Ahora le toca el turno a las bolsas que hay ahí.
-Ese es el mío.-dijo Kiba con una sonrisa, y la ojiperla lo abrió rápidamente.
-Es… Es… ¡El perfume de Trésor Midnight Rose! Gracias Kiba.-dijo mientras le daba un abrazo.
-Me acordé de que dijiste que lo querías y bueno, ahí lo tienes.
-Muchas gracias de verdad.-le dijo la ojiperla a su amigo.- Ahora le toca el turno a las bolsas que hay ahí.
La ojiperla empezó a ver toda
la ropa y dio las gracias a sus tres amigas, en ese rato los chicos se
sintieron levemente desplazados e ignorados. El rubio estaba nervioso, su
regalo todavía no había sido abierto y solo quedaba ese. No podía dejar de
pensar si le iba a gustar o no y eso le torturaba por dentro.
-En fin, ya solo queda
uno.-dijo la ojiperla cogiendo el estuche negro.-¿Es el tuyo Naruto?
-Si…-fue lo único que consiguió decir, se estaba poniendo pálido y por un momento creyó que iba a vomitar.
-Si…-fue lo único que consiguió decir, se estaba poniendo pálido y por un momento creyó que iba a vomitar.
La ojiperla cogió el regalo
con cuidado, probablemente ese iba a ser el regalo más importante para ella. No
le importaba lo que pudiera llegar a ser, daba lo mismo, a ella le iba a gustar
si ese regalo era de él.
Ella abrió el estuche, él miró
como lo hacía, todos miraban como lo hacía expectantes a su reacción. La
ojiperla miraba el interior, y el rubio no paraba de pensar que no le gustaba,
ahora se arrepentía de no haberse sentado en el sofá, por un momento creyó que
se iba a desplomar en mitad del salón. Todos estaban en silencio, no paraban de
mirar a la chica. El rubio se dio cuenta de que una pequeña lágrima corría por
la mejilla de ella, y se quería morir, no podía creer que le pareciera tan
horrible, era imposible que no le hubiese gustado ni un poquito. Pero justo en
ese momento la ojiperla levantó la mirada y miró fijamente a los ojos del
rubio, cerró el estuche de golpe y se fue corriendo a darle un beso.
El rubio no sabía como
reaccionar, ella le estaba dando un beso delante de todos y sobretodo, también
delante de Kiba. No le importó, la rodeó con los brazos y se lo devolvió, ya no
podía aguantar más con esa agonía de quererla besar cada vez que hablaba, cada
vez que suspiraba. La falta de oxígeno una vez más provocó la separación de los
dos seres. El rubio miró directamente a los ojos de la ojiperla cogió su rostro
con las manos y le dio otro beso más lento y suave. Cuando se separaron y ella
le dio un abrazo susurrándole al oído:
-Es el mejor regalo que me han
hecho en toda mi vida.
Cuando le dijo esto no pudo
evitar abrazar con más fuerza a la ojiperla. Jamás se había podido sentir tan
feliz.
El ojinegro quizás se sentía
incómodo y algo en su pecho dio como una especie de punzada, pero estaba
contento y sonreía hacia donde estaba la pareja. Pero Sasuke interrumpió el
momento:
-Venga, que empiece lo bueno.
-Me parece bien.-dijo Naruto.
-Me parece bien.-dijo Naruto.
Dirigiéndose a una estantería
que había con dos puertas las abrió y en su interior estaba repleto de botellas
de alcohol.
-¡Bendito del Señor! Naruto,
¿a dónde vas con todo eso?-dijo Tenten con la boca abierta.
-Tenten no me seas burra, no se tiene porqué acabar todo hoy.-le dijo Naruto riendo.
-No. Es que si se acaba todo eso hoy, acabamos todos con un coma etílico.-dijo Sasuke riéndose.
-Bueno yo no sé vosotros pero yo me empiezo a servir ya.-dijo Hana cogiendo un vaso y sirviéndose.
-Tenten no me seas burra, no se tiene porqué acabar todo hoy.-le dijo Naruto riendo.
-No. Es que si se acaba todo eso hoy, acabamos todos con un coma etílico.-dijo Sasuke riéndose.
-Bueno yo no sé vosotros pero yo me empiezo a servir ya.-dijo Hana cogiendo un vaso y sirviéndose.
El ambiente se estaba poniendo
interesante, pusieron música y todos parecían pasárselo en grande, pero hubo
algo que al ojinegro le hacía sentir mal por lo que fue a hablar con la
ojiperla.
-Hinata, podemos hablar un
momento.-le dijo el ojinegro.
-Claro.
-Claro.
Se apartaron un poco a un lado
del salón para poder hablar tranquilamente sin ruido ni música, el rubio estaba
contrariado por la actitud de él. La ojiperla también se sentía un poco así,
pero estaba dispuesta a decir lo que fuese necesario.
-Hinata…
-¿Qué pasa Kiba?-preguntó ella preocupada.
-Verás… Tenemos que hacer algo para que tu hermana se lo pase bien.
-¿Cómo?-le dijo ella sin entender nada.
-Es que no tiene pinta de que se lo esté pasando muy bien.
-¿Qué pasa Kiba?-preguntó ella preocupada.
-Verás… Tenemos que hacer algo para que tu hermana se lo pase bien.
-¿Cómo?-le dijo ella sin entender nada.
-Es que no tiene pinta de que se lo esté pasando muy bien.
Ambos miraron a donde estaba
la chica y se encontraba sentada en el sofá.
-Creo que tengo la
solución.-la ojiperla encontró a Naruto en la sala, que no le había quitado los
ojos de encima y le hizo una seña para que fuese a donde se encontraban.
-¿Qué pasa?-preguntó el rubio que tardó un segundo en llegar a donde se encontraban.
-Naruto, ¿tienes algo de alcohol que sea dulce?-preguntó la ojiperla
-Le vas a dar alcohol.-dijo Kiba.
-Por un poco no pasa nada.-dijo Hinata despreocupa.-A parte nosotros bebíamos con menos.
-Bueno haz lo que quieras.-terminó diciendo el ojinegro.
-¿Me explicáis qué pasa?-preguntó el rubio que no se enteraba de nada.
-Es que Hanabi, parece que no se lo está pasando muy bien, y Kiba quiere que se divierta. Por eso te he dicho que si tienes alcohol que no la tire para atrás.
-Haber empezado por ahí mujer, anda venir.-dijo el rubio mientras se dirigían al mueble bar.-Mira la puedes dar… Vodka negro.
-Me parece bien.-dijo Hinata.-¿Tienes mora?
-Claro.-dicho esto el rubio empezó a preparar el vaso de la pequeña ojiperla.
-Naruto, mientras que se lo llevó a mi hermana ponme a mi otro.
-De acuerdo.
-¿Qué pasa?-preguntó el rubio que tardó un segundo en llegar a donde se encontraban.
-Naruto, ¿tienes algo de alcohol que sea dulce?-preguntó la ojiperla
-Le vas a dar alcohol.-dijo Kiba.
-Por un poco no pasa nada.-dijo Hinata despreocupa.-A parte nosotros bebíamos con menos.
-Bueno haz lo que quieras.-terminó diciendo el ojinegro.
-¿Me explicáis qué pasa?-preguntó el rubio que no se enteraba de nada.
-Es que Hanabi, parece que no se lo está pasando muy bien, y Kiba quiere que se divierta. Por eso te he dicho que si tienes alcohol que no la tire para atrás.
-Haber empezado por ahí mujer, anda venir.-dijo el rubio mientras se dirigían al mueble bar.-Mira la puedes dar… Vodka negro.
-Me parece bien.-dijo Hinata.-¿Tienes mora?
-Claro.-dicho esto el rubio empezó a preparar el vaso de la pequeña ojiperla.
-Naruto, mientras que se lo llevó a mi hermana ponme a mi otro.
-De acuerdo.
La ojiperla seguida del
ojinegro llevó el vaso a su hermana.
-Toma Hanabi, bébete esto.-le
dijo su hermana con una sonrisa.
-¿Qué es?-preguntó ella con timidez.
-Tú pruébalo, seguro que te gusta.-le dijo en esta ocasión el ojinegro.
-¿Qué es?-preguntó ella con timidez.
-Tú pruébalo, seguro que te gusta.-le dijo en esta ocasión el ojinegro.
La pequeña ojiperla empezó a
beber, y aquella sustancia desconocida le gustó. Mientras que intentaba
descifrar aquel sabor una voz conocida para la pequeña rompió su concentración.
-Hinata, ¿no te da vergüenza
incitar a mi primita al alcohol?-dijo Neji sentándose al lado de la pequeña.
-No me hagas reír.
-Kiba voy un segundo al coche, ahora vuelvo.- es esta ocasión era la hermana de éste.
-No me hagas reír.
-Kiba voy un segundo al coche, ahora vuelvo.- es esta ocasión era la hermana de éste.
En ese momento empezó a sonar “Butterfly” y el ojiperla cogió a
Tenten para bailar, Naruto invitó igual a la ojiperla, y Sasuke también lo hizo
con la pelirosa. Esto incitó al ojinegro a actuar.
-¿Bailas?-dijo el ojinegro
ofreciendo su mano a la pequeña ojiperla.
Ella no hizo otra cosa más que
sonrojarse, sin saber muy bien como se puso de pie. Ella se sentía un poco
mareada, y con lo que le había dado su hermana se sentía menos estable. Cuando
empezaron a bailar la pequeña ojiperla se ruborizaba cada vez más, sentía como
el ojinegro la guiaba al ritmo de la canción, se dejó llevar y miró al chico,
en ese momento pensó que le iba a estallar la cabeza, él la miraba sonriente y
se tropezó con su propio pie, pero el ojinegro no la dejó caer, la sujetó con
fuerza y ella no pudo decir ni un simple gracias.
-Tienes que tener cuidado, o voy
a tener mucho trabajo salvándote siempre. Ya van dos veces en un día.-le dijo
sin perder la sonrisa.
-Si…-dijo ella con una vocecita rota avergonzada.
-Si…-dijo ella con una vocecita rota avergonzada.
La canción dejó de sonar y
todos dejaron de bailar. La pelicafé ya no se encontraba bien y le dijo a
Naruto si ella y Neji se podían quedar en la misma habitación que la última
vez. El rubio no puso ninguna objeción y
le dio que pensar, en ese momento Hana regresó a la fiesta se preparó un vaso
de Cardhu, y se dirigió al rubio.
-Naruto, creo que yo también
me debería ir a acostar.
-Solo tengo una habitación individual si quieres quédatela si quieres dormir sola, está arriba la última puerta a la derecha.
-Muchas gracias Naruto.-dijo Hana mientras subía las escaleras.
-Solo tengo una habitación individual si quieres quédatela si quieres dormir sola, está arriba la última puerta a la derecha.
-Muchas gracias Naruto.-dijo Hana mientras subía las escaleras.
La pelirosa y el pelinegro
estaban sentados en un sofá y las ojiperla y el ojinegro en otro. El rubio se acercó
a ellos para preguntarles:
-¿Habéis pensado cómo vais a
dormir?-preguntó el rubio tirándose al lado del pelinegro.
Nadie dijo nada, y el rubio al
ver que nadie decía nada se limitó a actuar.
-Hinata, tú duermes con Hanabi
en la habitación que hay justo en frente de las escaleras.
-Me parece bien.-dijo la ojiperla mientras cogía la mano de su hermana.
-Sasuke, tú duermes con Kiba, en la habitación que está al lado de la mía a mano izquierda. Y tú Sakura… No te queda más remedio que dormir conmigo.
-¿¡QUÉ!?-dijeron al unísono la pelirosa, Sasuke y por supuesto Hinata.
-Es broma.-dijo el rubio mientras se meaba de risa.-Sakura, tú duermes en la habitación que hay entre las dos que le he dicho a los demás. ¡No! Mejor dormís las tres en la habitación que le he dicho a Sakura, que así hay que limpiar menos.
-¿Y vamos a entrar las tres?-preguntó Hinata.
-Yo creo que si, la cama es la más grande.
-Pues en ese caso yo me voy a dormir.-dijo el pelinegro.
-Te acompaño.-dijo el ojinegro siguiendo a su amigo.-Buenas noches.
-Yo creo que también me voy a ir a la cama.-dijo el rubio bostezando.
-Bueno, espérate que ya nos vamos todos.-le dijo Sakura.
-Me parece bien.-dijo la ojiperla mientras cogía la mano de su hermana.
-Sasuke, tú duermes con Kiba, en la habitación que está al lado de la mía a mano izquierda. Y tú Sakura… No te queda más remedio que dormir conmigo.
-¿¡QUÉ!?-dijeron al unísono la pelirosa, Sasuke y por supuesto Hinata.
-Es broma.-dijo el rubio mientras se meaba de risa.-Sakura, tú duermes en la habitación que hay entre las dos que le he dicho a los demás. ¡No! Mejor dormís las tres en la habitación que le he dicho a Sakura, que así hay que limpiar menos.
-¿Y vamos a entrar las tres?-preguntó Hinata.
-Yo creo que si, la cama es la más grande.
-Pues en ese caso yo me voy a dormir.-dijo el pelinegro.
-Te acompaño.-dijo el ojinegro siguiendo a su amigo.-Buenas noches.
-Yo creo que también me voy a ir a la cama.-dijo el rubio bostezando.
-Bueno, espérate que ya nos vamos todos.-le dijo Sakura.
Todos subieron a la planta de
arriba y se metieron en sus respectivas habitaciones, la cuestión es, ¿que
pasará en aquella noche?
Capítulo 24: El mochuelo
perdió su olivo.
En la habitación de las
ojiperlas y la pelirosa:
-Jamás pensé que Naruto podría
tener una casa así…-decía la ojiperla mientras se intentaba quitar el vestido.
-Pues, yo al principio tampoco, pero te acostumbras.-le dijo la pelirosa mientras reía y se quitaba su vestido blanco.
-Hinata, ¿vamos a dormir en ropa interior?-preguntó Hanabi vergonzosa.
-No pasa nada, solo vamos a estar Sakura y yo.-le dijo la ojiperla a su hermana para que se tranquilizara mientras se peleaba con la cremallera del vestido.
-Hinata, te vas a cargar el vestido.-dijo la pelirosa mientras le bajaba la cremallera.
-Gracias, tengo un grave problema con las cremalleras.-cuando se quitó por completo el vestido a Sakura le dio el bajón.
-Hinata, no es normal eso que tienes ahí.
-¿Eh?-la ojiperla no entendía lo que la decía, hasta que se miró a si misma, había que reconocer que con la ropa interior que llevaba la resaltaba todos sus atributos.-Pues no sé, es lo que tengo.
-No, si no hace fala que lo digas se ve a la legua.
-Pues, yo al principio tampoco, pero te acostumbras.-le dijo la pelirosa mientras reía y se quitaba su vestido blanco.
-Hinata, ¿vamos a dormir en ropa interior?-preguntó Hanabi vergonzosa.
-No pasa nada, solo vamos a estar Sakura y yo.-le dijo la ojiperla a su hermana para que se tranquilizara mientras se peleaba con la cremallera del vestido.
-Hinata, te vas a cargar el vestido.-dijo la pelirosa mientras le bajaba la cremallera.
-Gracias, tengo un grave problema con las cremalleras.-cuando se quitó por completo el vestido a Sakura le dio el bajón.
-Hinata, no es normal eso que tienes ahí.
-¿Eh?-la ojiperla no entendía lo que la decía, hasta que se miró a si misma, había que reconocer que con la ropa interior que llevaba la resaltaba todos sus atributos.-Pues no sé, es lo que tengo.
-No, si no hace fala que lo digas se ve a la legua.
Hanabi también se había
quitado ya su vestido, se sentía algo acomplejada al lado de su hermana y de
Sakura pero ella tampoco tenía nada que envidiarlas.
En la habitación del ojiperla
y el pelinegro:
-Joder tío, estoy matado.-dijo
el ojinegro mientras se quitaba los zapatos.
-Yo también, y eso que no hemos hecho nada. Por cierto Kiba, te quería comentar una cosa…-empezó a decir el pelinegro.
-Dime.
-¿Estás interesado en Hanabi?
-Yo también, y eso que no hemos hecho nada. Por cierto Kiba, te quería comentar una cosa…-empezó a decir el pelinegro.
-Dime.
-¿Estás interesado en Hanabi?
Esa pregunta le pilló de
sorpresa al pelinegro, no estaba interesado en la pequeña ojiperla, acababa de
dejarlo con Hinata, y estaba bien. Pero no sentía nada por su hermana, bueno
quizás si, pero como un hermano mayor… Al menos, eso era lo que quería creer
él.
-No, no estoy interesado en
ella.
-Bueno, pues nada entonces…-finalizó el pelinegro metiéndose en la cama.
-Bueno, pues nada entonces…-finalizó el pelinegro metiéndose en la cama.
La noche fue transcurriendo
tranquilamente hasta que la ojiperla se despertó por la sed. Salió de la
habitación despacio para que sus compañeras de cuarto no se despertaran. Bajaba
las escaleras despacio no había dado la luz para no molestar, palpaba con los
pies cada escalón, hasta que terminó de bajar del todo. Fue de camino a la
cocina y cuando llegó dio la luz y se dirigió a la nevera y sacó una jarra de
agua.
El rubio se dispuso a salir de
su habitación, tenía sed, siempre que bebía alcohol luego tenía la necesidad de
tragarse un embalse entero. Cuando bajó las escaleras vio luz en la cocina, se
acercó despacio a la puerta y se asomó para ver quien estaba allí. Desde el
marco de la puerta vio a la ojiperla acercarse a la nevera y coger una jarra de
agua. El rubio no había visto jamás nada tan hermoso como eso, tenía unas
curvas perfectas. La ojiperla se giró para coger un vaso y siguió sin
percatarse de la presencia del chico, pero él ahora la contemplaba entera, se había
quedado embobado contemplándola hasta el último ángulo de su cuerpo.
La ojiperla se dispuso a
beber, pero cuando se giró y vio al rubio se asusto y se le cayó el vaso al
suelo.
-¡Lo siento Hinata! No te
muevas.-dijo el rubio al ver que la ojiperla estaba descalza. Rápido cogió la
escoba y limpió los cristales rotos.
-Lo siento Naruto, no te quería romper el vaso.-le dijo la ojiperla roja al ver al rubio en ropa interior.
-No lo sientas, y ten cuidado a ver si se va a haber quedado algún cristal en el suelo, bueno espera.-el rubio se aproximó con cuidado a la ojiperla para no cortarse en el caso de que quedase algún cristal y le extendió los brazos y la sujetó por la cintura.-A la de tres saltas y te cojo.
-Lo siento Naruto, no te quería romper el vaso.-le dijo la ojiperla roja al ver al rubio en ropa interior.
-No lo sientas, y ten cuidado a ver si se va a haber quedado algún cristal en el suelo, bueno espera.-el rubio se aproximó con cuidado a la ojiperla para no cortarse en el caso de que quedase algún cristal y le extendió los brazos y la sujetó por la cintura.-A la de tres saltas y te cojo.
El rubio contó tres y la
ojiperla dio un salto, éste la cogió y ella se quedó aferrada a él.
Ambos se quedaron mirando estaban a pocos centímetros el uno del otro. El rubio
ahora estaba pegado a ese cuerpo que antes había observado tan deleitosamente.
La ojiperla lo miraba y veía esos ojos azules del rubio, sentía cada músculo de
él, sentía la fuerza que hacía con los brazos para sujetarla, como tenía el
abdomen tenso, no pudo evitarlo y la ojiperla sintió como le empezaba a subir
la temperatura en sus mejillas. Él estaba perdido en esas dos lunas, seguía
teniendo sed pero ahora no tenía sed de agua sino sed de ella. Sin dudarlo dos
veces el rubio la besó, ella también lo besaba fervientemente, como si fuese la
última cosa que hicieran en el mundo.
Naruto bajó a la ojiperla de
sus brazos lo que provocó que el beso finalizase, ambos se quedaron mirando, y
el rubio no lo pensó dos veces la cogió de la mano y salieron corriendo de la
cocina y pasaron el salón cuando, cuando llegaron a la escalera, Hinata se
apresuró a decir:
-Naruto, las escaleras,
despacio que me caigo.
Pero Naruto no la hizo caso y
siguió corriendo, el rubio la cogió en sus brazos como si fuese una princesa y
subió las escaleras y la llevó hasta su habitación. Como pudo cerró la puerta y
la tumbó en la cama. Él se tumbó encima de ella y la comenzó a besar de nuevo
como si no hubiese mañana, la continuó besando por el cuello, y la ojiperla por
un momento pensó que iba a enloquecer, cada vez sentía más la necesidad de que
el rubio la tomara y él cada vez bajaba más y más con su boca. El rubio volvió
a mirar a la ojiperla y esta le sonreía mientras se ruborizaba y jadeaba. Él
volvió a besarla y continuó bajando otra vez pero algo le molestaba en su
tarea. El rubio miró a la ojiperla y ella llevó sus manos al broche delantero
del sujetador, cuando se desprendió de él sus dos enormes y voluminosos pechos
quedaron al completo descubierto para Naruto, que se sentía casi hipnotizado
por ellos. Aun así volvió a mirar a la ojiperla y vio que se encontraba
totalmente ruborizada. La volvió a besar y se dispuso a terminar con lo que
empezó.
La pequeña ojiperla se
despertó tenía ganas de ir al baño, pero le daba miedo ir sola y más porque se
encontraba en ropa interior. Ya no se podía aguantar más y se bajó de la cama.
La pequeña ojiperla cuando se bajó de la cama se quedó quieta, ¿dónde estaba su
hermana? Bueno ya no podía más y salió corriendo de la habitación y bajó lo más
deprisa que pudo los escalones y justo cuando fue a entrar al baño la puerta se
abrió y se chocó contra alguien. No le dio tiempo a mirar quien era se cayó de
culo al suelo y cuando levantó la mirada vio que el ojinegro estaba en la
puerta tendiéndole la mano.
-¿Estás bien?-le preguntó él.
-S… Si…-dijo ella poniéndose roja y tomándole la mano para levantarse.
-S… Si…-dijo ella poniéndose roja y tomándole la mano para levantarse.
Cuando el ojinegro ayudó a
Hanabi, notó como a ésta se le ponía la piel de gallina.
-¿Tienes frío?-le preguntó él.
-¿Eh?-le contestó.
-¿Eh?-le contestó.
Fue lo único que consiguió
decir, no sabía que decir, pues se le había puesto la piel de gallina por el
contacto con él y no por la temperatura.
En ese instante se miró y se dio cuenta de que estaba en ropa interior. Como
acto reflejo hizo el amago de taparse, pero ya era un poco inútil. Al ojinegro
se le escapó una pequeña risa.
-Mira, toma.-le dijo mientras
se quitaba la camiseta y se la ofrecía.-Así ya no tendrás frío.
La pequeña ojiperla no podía
evitarlo. Estaba que echaba humo de lo roja que estaba, no solo por el
ofrecimiento del ojinegro sino por lo que estaba viendo. Le parecía el hombre
más perfecto que podría haber visto en su vida.
-¿Hanabi?-le preguntó mientras
le ondeaba la camiseta en la cara.
-Gr… Gra… Gracias…-consiguió decir por fin tomando la camiseta.
-Gr… Gra… Gracias…-consiguió decir por fin tomando la camiseta.
La pequeña ojiperla se la puso
y le quedaba de vestido pero se sintió más cómoda, pero el olor que desprendía
la embriagaba cada vez más.
-Hanabi, ¿no querías entrar al
baño?
-¿Eh? ¡Ah! Si, claro.-dijo mientras entraba y cerraba la puerta tras de si.
-¿Eh? ¡Ah! Si, claro.-dijo mientras entraba y cerraba la puerta tras de si.
La ojiperla después de hacer
sus necesidades se quedó mirando al espejo. Se sentía rara con la camiseta del
chico, pero le gustaba, y más el olor que desprendía. Cuando salió del baño,
vio luz en la cocina, y fue a mirar por si era su hermana.
Para su sorpresa no era su
hermana, era él, otra vez él. Pero esta vez se le veía a plena luz y ella por
un instante pensó que solo podía ser un
ángel. Un ángel caído del cielo comiendo helado de tarrina con una cucharilla.
-¡Ah! Hola de nuevo.-le dijo
sonriendo.-¿Querías algo?
-No, solo miraba por si eras Hinata.
-¿No estaba en el cuarto cuando has salido?
-No…-dijo ella mirando al suelo, le era imposible poder mirarle a la cara.
-Pues entonces no creo que esta noche te la vayas a encontrar.-le dijo él sentándose en uno de los taburetes de la barra de la cocina.
-¿Por qué?-preguntó Hanabi contrariada.
-Mmm… Bueno… Como diría…-intentaba decir el ojinegro para no ser demasiado directo con la pequeña ojiperla.
-No, solo miraba por si eras Hinata.
-¿No estaba en el cuarto cuando has salido?
-No…-dijo ella mirando al suelo, le era imposible poder mirarle a la cara.
-Pues entonces no creo que esta noche te la vayas a encontrar.-le dijo él sentándose en uno de los taburetes de la barra de la cocina.
-¿Por qué?-preguntó Hanabi contrariada.
-Mmm… Bueno… Como diría…-intentaba decir el ojinegro para no ser demasiado directo con la pequeña ojiperla.
Pero no hizo falta que
siguiera intentado decirle lo que pasaba, ya cayó en la cuenta, y reparó en
decirle rápidamente:
-Vale, ya entendí.-le
respondió una vez más ruborizándose al pensar lo que pasaba con su hermana y
Naruto.
Kiba no pudo evitarlo y se
echó a reír por la actitud de Hanabi, le parecía la cosa más inocente que
habían visto sus ojos.
-¿Quieres?-le preguntó
ofreciéndole helado.-Está buenísimo.
-Va… Vale…-dijo la pequeña ojiperla aceptando la invitación, sentándose junto a él.-Pero necesito una cuchara…
-No te preocupes, comemos de la misma, así ensuciamos menos.
-De acuerdo.
-Va… Vale…-dijo la pequeña ojiperla aceptando la invitación, sentándose junto a él.-Pero necesito una cuchara…
-No te preocupes, comemos de la misma, así ensuciamos menos.
-De acuerdo.
El ojinegro le pasó la
cucharilla a Hanabi y cuando esta se la metió en la boca en lo primero que
pensó fue en que se acababa de dar un beso indirecto con él. Así cada vez que
era el turno de la pequeña ojiperla intentaba saborear hasta el metal. No
hablaron de nada. Pero se quedaron hasta terminarse la última cucharada de
helado.
-¡Qué rico!-dijo Hanabi cuando
se terminó última cucharada.
-Si, muy rico.-le apoyó el ojinegro.-¡Ay! No te muevas.
-Si, muy rico.-le apoyó el ojinegro.-¡Ay! No te muevas.
La pequeña ojiperla se quedó
tiesa en el taburete, el ojinegro le quitó una mancha de chocolate que tenía al
lado de la comisura de los labios y se lo comió. Hanabi se mareó de lo roja que
se puso, y en ese instante el pelinegro entró en la cocina.
-¿Qué hacéis aquí
parejita?-preguntó Sasuke como si tal cosa pasara.-Vaya, Hanabi… Estás muy
guapa.
-Le he dejado la camiseta porque tenía frío.-intentó explicar el ojinegro.
-Bueno… Me… Me voy a la cama.-dijo Hanabi mirando al suelo.-Buenas noches.-y dicho esto salió de la cocina totalmente ruborizada.
-¡Ya!-le espetó el ojinegro mientras se sentaba al lado de su amigo.
-¿Ya qué?-preguntó Kiba contrariado.
-¿Me intentas decir que tenía frio pero ha estado comiendo helado?-le dijo el pelinegro con una sonrisa malévola en la cara.
-Mira, hoy, paso de ti. Me voy a dormir.-le dijo mientras se levantaba indignado por lo que dijo el pelinegro.
-Pero no te enfades Kiba.-le decía mientras se reía y su amigo salía por la puerta.-Que lástima de hombre, bueno creo que voy a comer algo… Anda helado de vainilla, y este otro es de fresa y nata… Me apetece el de fresa.-hablaba para si mismo el pelinegro.
-Le he dejado la camiseta porque tenía frío.-intentó explicar el ojinegro.
-Bueno… Me… Me voy a la cama.-dijo Hanabi mirando al suelo.-Buenas noches.-y dicho esto salió de la cocina totalmente ruborizada.
-¡Ya!-le espetó el ojinegro mientras se sentaba al lado de su amigo.
-¿Ya qué?-preguntó Kiba contrariado.
-¿Me intentas decir que tenía frio pero ha estado comiendo helado?-le dijo el pelinegro con una sonrisa malévola en la cara.
-Mira, hoy, paso de ti. Me voy a dormir.-le dijo mientras se levantaba indignado por lo que dijo el pelinegro.
-Pero no te enfades Kiba.-le decía mientras se reía y su amigo salía por la puerta.-Que lástima de hombre, bueno creo que voy a comer algo… Anda helado de vainilla, y este otro es de fresa y nata… Me apetece el de fresa.-hablaba para si mismo el pelinegro.
El ojinegro iba subiendo las
escaleras y cuando estaba arriba vio una figura en el pasillo. Cuando se
acercó, vio que era Hanabi.
-¿Pasa algo?-preguntó Kiba a
la chica.
-Sakura no está…
-¿Qué Sakura no está?-preguntó Kiba.
-No… No, lo sé… T… ¿Te… Podrías quedar conmigo hasta que venga?-le preguntó la pequeña ojiperla que en este instante había fijado su mirada en la de él.
-Anda, vamos…-dijo entrando en la habitación en la que estuvieron durmiendo las tres chicas.
-Gracias.-le respondió ella sonriendo.
-Sakura no está…
-¿Qué Sakura no está?-preguntó Kiba.
-No… No, lo sé… T… ¿Te… Podrías quedar conmigo hasta que venga?-le preguntó la pequeña ojiperla que en este instante había fijado su mirada en la de él.
-Anda, vamos…-dijo entrando en la habitación en la que estuvieron durmiendo las tres chicas.
-Gracias.-le respondió ella sonriendo.
Cuando ella le sonrió se
sintió estúpido, ridículo, embobado incluso. Cuando reaccionó entró en la
habitación y se dirigió a donde ya se encontraba la pequeña ojiperla tumbada.
Se tumbó a su lado y empezó a correr el tiempo, el ojinegro se ponía de un
costado y de otro, hasta que se quedó de lado mirando a la pequeña ojiperla a
la espera de la pelirosa. Pero allí no
llegaba nadie, ¿dónde estaría Sakura? En ese instante la pequeña ojiperla se
revolvió en la cama y se quedó pegada al pecho de chico, él no sabía que hacer
por lo que se separó un poco, pero ella lo buscó y volvió a la misma posición.
El ojinegro se quedó
observándola dormir y no pudo evitar que en su rostro se le dibujase una
sonrisa, no entendía bien por que pero no lo podía evitar. Contemplarla le
producía felicidad, le hacía estar en paz y sin saber ni como ni cuando se
quedó dormido.
La pelirosa se despertó al
sentir la cama vacía.
-¿Pero dónde se han metido
estas dos?-preguntó a la nada la pelirosa.-Bueno aprovecharé para ir al
baño…-dijo mientras bostezaba.
Cuando bajó las escaleras vio
la luz de la cocina dada, pero lo ignoró y se dirigió al baño. Al finalizar fue
a la cocina para ver si allí era donde se encontraban sus compañeras de cuarto,
pero no fue ese el caso. Allí se encontraba el pelinegro comiendo una tarrina
de helado de nata y fresa:
-¿Has visto a Hinata o a
Hanabi?-le preguntó dormidísima la pelirosa mientras se dirigía a sentarse
junto al pelinegro.
-A Hanabi si la he visto, estaba con Kiba, pero ya se subió a dormir.-le respondió mientras saboreaba el helado y la contemplaba fascinado como se hallaba con la ropa interior.
-Mejor no pregunto entonces donde estará Hinata.-respondió en otro bostezo.
-A Hanabi si la he visto, estaba con Kiba, pero ya se subió a dormir.-le respondió mientras saboreaba el helado y la contemplaba fascinado como se hallaba con la ropa interior.
-Mejor no pregunto entonces donde estará Hinata.-respondió en otro bostezo.
La pelirosa se dio cuenta que
el pelinegro no la dejaba de observar y se empezó a poner nerviosa.
-¿Se puede saber que me miras?
-Que en este instante es cuando más guapa te he visto en toda mi vida.
-Que en este instante es cuando más guapa te he visto en toda mi vida.
La pelirosa se quedó mirándolo
como se metía otra cucharada de helado en la boca sin entender lo que la decía
hasta que se miró así misma.
-Am… Mierda… Se me olvidó la
ropa…
-No pasa nada tranquila. Lo que llevas te queda muy bien.-y el pelinegro se empezó a reír mientras que una vez más se comió una cucharada de helado.
-Muy gracioso… Por cierto, ¿cómo es que te gusta el helado de fresa? No te pega nada…
-¿Qué no me pega?-preguntó el pelinegro confuso.
-Si, no sé… Reírte todo el rato como lo haces ahora y comer helado de fresa… No sé, no te pega.-volvió a decir la pelirosa.
-Claro, se me olvidó, como uno tiene pinta de emo y de ser más frío que un cubo de hielo, ya no puede comer helado de fresa ni se puede reír.-dijo el pelinegro exagerando los gestos.
-A mi me parece un cubito de hielo, emo y muy guapo.-dijo la pelirosa con cara de empanada.
-Ya, guapo… Seguro que guapo…-le dijo él mientras seguía comiendo su helado.
-Bueno, es que decir que me pareces el tío más buenorro que he visto nunca no me parece ético ni moral.-le dijo mientras emitía otro largo bostezo.
-No pasa nada tranquila. Lo que llevas te queda muy bien.-y el pelinegro se empezó a reír mientras que una vez más se comió una cucharada de helado.
-Muy gracioso… Por cierto, ¿cómo es que te gusta el helado de fresa? No te pega nada…
-¿Qué no me pega?-preguntó el pelinegro confuso.
-Si, no sé… Reírte todo el rato como lo haces ahora y comer helado de fresa… No sé, no te pega.-volvió a decir la pelirosa.
-Claro, se me olvidó, como uno tiene pinta de emo y de ser más frío que un cubo de hielo, ya no puede comer helado de fresa ni se puede reír.-dijo el pelinegro exagerando los gestos.
-A mi me parece un cubito de hielo, emo y muy guapo.-dijo la pelirosa con cara de empanada.
-Ya, guapo… Seguro que guapo…-le dijo él mientras seguía comiendo su helado.
-Bueno, es que decir que me pareces el tío más buenorro que he visto nunca no me parece ético ni moral.-le dijo mientras emitía otro largo bostezo.
El pelinegro se quedó
observándola con la cuchara en la boca y con cara de retrasado, y la pelirosa
cogió la tarrina de helado y al pelinegro de la otra y se dirigieron al salón.
Le pasó la tarrina de helado al chico y se cogió una botella con un líquido rojo que había sobrado de la fiesta.
-¿De qué va esto
Sakura?-preguntó el pelinegro totalmente confundido.
-Te voy a enseñar como se come helado de fresa. Mierda…-dijo la pelirosa una vez arriba.
-¿Qué pasa?
-No me acuerdo en que habitación están Neji y Tenten.-empezó a andar por el pasillo.-Pues venga esta.-dijo mientras habría una puerta.-Mira hemos tenido suerte, está libre y tiene cama grande.
-¿Sakura estás bien?-preguntó el pelinegro preocupado.
-Sí, pero no dormir me sienta mal.
-Ya, por cierto se va a derretir el helado.
-Te voy a enseñar como se come helado de fresa. Mierda…-dijo la pelirosa una vez arriba.
-¿Qué pasa?
-No me acuerdo en que habitación están Neji y Tenten.-empezó a andar por el pasillo.-Pues venga esta.-dijo mientras habría una puerta.-Mira hemos tenido suerte, está libre y tiene cama grande.
-¿Sakura estás bien?-preguntó el pelinegro preocupado.
-Sí, pero no dormir me sienta mal.
-Ya, por cierto se va a derretir el helado.
Sakura abrió la botella, y dio
un largo trago. Sasuke se percató de que era Eristoff Red. Sakura de metió una
cucharada en la boca de helado y acto seguido besó al pelinegro.
El pelinegro no entendía nada,
pero allí estaba ella besándolo, con la botella vodka en una mano y el helado
en otra.
-Venga ahora hazlo tú.
El pelinegro repitió el mismo
proceso que hizo ella pera esta vez primero dejó la botella y el helado en el
suelo. Cuando llegó el momento de besarla la cogió por la cintura y la besó con
más fuerza. La pelirosa lo cogió por el cuello y se pegó a él, le quitó la
camiseta que llevaba y no pudo evitar quedarse mirando al chico como si fuese
una perfecta obra de arte.
-¿Qué pasa?-preguntó el chico.
-Que eres jodidamente perfecto, eso es lo que pasa.
-Que eres jodidamente perfecto, eso es lo que pasa.
Cuando terminó de decir esto,
la pelirosa lo empezó a besar de nuevo, el pelinegro la tumbó en la cama y la empezó
a besar, pero en ese preciso momento algo pasó por la mente de Sakura.
-No Sasuke, no, para por
favor.-dijo la pelirosa, mientras se ponía a llorar.
Cuando el chico se apartó ella
salió disparada de la cama, pero el chico la paró antes de que saliera en la
habitación.
-Lo siento Sasuke, lo siento
mucho, pero no puedo.-le dijo llorando la pelirosa.
-¡Eh! Escúchame, no pasa nada, no estás obligada a hacer nada que no quieras, tranquila vale, pero no llores.-le suplicaba el pelinegro mientras la abrazaba.
-Perdóname Sasuke, por favor…-le decía una y otra vez Sakura.
-¡Sakura!-le espetó Sasuke, lo que produjo que lo mirara a los ojos mientras que no podía dejar de llorar-No te tengo nada que perdonar, si no quieres hacer nada, no hacemos nada, es tu decisión, y yo la pienso respetar hasta el momento en que tú me digas todo lo contrario.
-¡Eh! Escúchame, no pasa nada, no estás obligada a hacer nada que no quieras, tranquila vale, pero no llores.-le suplicaba el pelinegro mientras la abrazaba.
-Perdóname Sasuke, por favor…-le decía una y otra vez Sakura.
-¡Sakura!-le espetó Sasuke, lo que produjo que lo mirara a los ojos mientras que no podía dejar de llorar-No te tengo nada que perdonar, si no quieres hacer nada, no hacemos nada, es tu decisión, y yo la pienso respetar hasta el momento en que tú me digas todo lo contrario.
La pelirosa lo abrazó, y
mientras él le limpiaba las lágrimas, se fueron a la cama. Ambos se acostaron y
mientras que él la abrazaba y pensaba en la cosa tan rara que acababa de pasar,
los dos se quedaron dormidos.
Capítulo 25: Desayuno con
mochuelos extraviados.
En la habitación de la
pelicafé y el ojiperla, los rayos de sol comenzaban a iluminar la habitación.
Allí se encontraban los dos
tumbados, abrazados el uno al otro, tal y como sus madres los trajeron al mundo.
El ojiperla empezó a sentir la claridad y abrió los ojos lentamente, se quedó
contemplando a la pelicafé, lo bonita que se veía dormida. Pero no duró mucho,
los ojos de ella se abrieron lentamente también a causa de la claridad y se
toparon con los ojos de él.
Casi como si fuese instintivo
se besaron, pero la pelicafé detuvo el beso.
-Tengo hambre.-dijo mientras
se mordía el labio inferior.
-A que estamos esperando entonces…-le respondió el ojiperla seguido de un beso fugaz.
-A que estamos esperando entonces…-le respondió el ojiperla seguido de un beso fugaz.
Neji salió de la cama y cuando
se disponía a coger su ropa interior se dio cuenta de que la pelicafé le
observaba.
-¿Pasa algo?-preguntó Neji.
-Sí, que no me acostumbro a ver algo tan perfecto.-le respondió ella mientras salía de la cama.
-Sí, que no me acostumbro a ver algo tan perfecto.-le respondió ella mientras salía de la cama.
El ojiperla dejó la ropa en el
suelo y se fue a por Tenten, la cogió por la cintura y la empezó a besar, la
tumbó en la cama y una vez más comenzó a besar cada poro del cuello de la
chica. Por desgracia para ambos el estómago de la pelicafé gruñó.
-Será mejor que bajemos a
comer algo.-dijo él mientras se reía.
Él se puso los pantalones y
cuando se fue a poner la camisa se le habían adelantado, la pelicafé ya la
llevaba puesta.
-Lo siento, pero no me apetece
ponerme el vestido.-dijo mirando el vestido negro que había llevado el día
anterior-Y no quiero que todo el mundo me vea en ropa interior.
-Bueno, eso me parece bien.-dijo mientras cogía a la chica por encima del cuello cuando se disponían a salir de la habitación.
-Bueno, eso me parece bien.-dijo mientras cogía a la chica por encima del cuello cuando se disponían a salir de la habitación.
Todo estaba en calma, cuando
entraron en el salón no estaba del todo desastroso y se fueron a la cocina a
por algo de comer. La pelicafé abrió la nevera y se puso a revolverla hasta que
encontró lo que quería.
-Quiero fresas, ¿quieres
fresas?-le dijo la pelicafé mientras se metía una en la boca.
-Bueno, te quiero a ti, pero las fresas tampoco están mal.-le respondió el ojiperla llevándola al salón.
-Bueno, te quiero a ti, pero las fresas tampoco están mal.-le respondió el ojiperla llevándola al salón.
El se sentó en el sofá y ella
se tumbó apoyada en su pecho con el cuenco de las fresas.
En la habitación de la
pelirosa ella estaba sentada en la cama cuando el pelinegro aún dormía. Éste no
tardó en despertarse y el primer lugar en el que se posaron sus ojos fue en el
rostro de ella, estaba ausente, era, como si solo su cuerpo estuviese en la
habitación.
El pelinegro se inquietó y
rápidamente se sentó junto a ella.
-Sakura, ¿pasa algo?-preguntó
él sin obtener respuesta.-¿Sakura?
-Lo siento.-dijo mientras escondía la cabeza en sus rodillas.
-Ya te dije anoche que no tenías nada que sentir, no hiciste nada malo.
-Aun así… Lo siento pero no puedo…-continuó lamentándose ella a punto de que sus lágrimas rebosaran de los ojos.
-No por favor. Sakura, no llores, no hagas que me sienta como una mierda.-le pidió él intentando buscar su mirada.
-¿Y por qué te sentirías como una mierda? No lo entiendo.-respondió ella sin levantar la cabeza.
-¿Por qué? Porque me duele que te pongas a llorar y no sepa el motivo o la razón. Que no pueda encontrar algo o hacer algo para que estés mejor.-le decía él con tono desesperado hasta que ella lo miró a los ojos.-Y tú tampoco me ayudas porque no me dices lo que te pasa. Tampoco te quiero obligar si no quieres, pero por favor no llores.
-Lo siento.-dijo mientras escondía la cabeza en sus rodillas.
-Ya te dije anoche que no tenías nada que sentir, no hiciste nada malo.
-Aun así… Lo siento pero no puedo…-continuó lamentándose ella a punto de que sus lágrimas rebosaran de los ojos.
-No por favor. Sakura, no llores, no hagas que me sienta como una mierda.-le pidió él intentando buscar su mirada.
-¿Y por qué te sentirías como una mierda? No lo entiendo.-respondió ella sin levantar la cabeza.
-¿Por qué? Porque me duele que te pongas a llorar y no sepa el motivo o la razón. Que no pueda encontrar algo o hacer algo para que estés mejor.-le decía él con tono desesperado hasta que ella lo miró a los ojos.-Y tú tampoco me ayudas porque no me dices lo que te pasa. Tampoco te quiero obligar si no quieres, pero por favor no llores.
Ella se quedó sin habla, se
limitó a mirarlo a los ojos y ver su expresión casi de alma torturada.
-Espero que jamás sepas el
porqué… Y que yo pueda… En fin, ya sabes…
-Mira, mejor dejamos el tema y bajamos, ¿vale?-le propuso él.
-Me parece bien.
-Mira, mejor dejamos el tema y bajamos, ¿vale?-le propuso él.
-Me parece bien.
El pelinegro le dejó su
camiseta, pero sus pantalones seguían en la que antes era su habitación.
-Espera que voy a por mis
pantalones y así miro a ver si Kiba sigue durmiendo.
-Vale, mientras yo voy a mirar como está Hanabi.
Sasuke fue a la que en un
principio fue su habitación, pero allí no había nadie, se limitó a ponerse sus
pantalones y a salir lo más rápido que pudo de la habitación.
-Kiba debe estar ya en el
salón.-le dijo a Sakura que estaba parada delante de la puerta según iba por el
pasillo.
-Kiba no está en el salón.-le dijo ella sin quitar la mirada del interior de la habitación.
-Kiba no está en el salón.-le dijo ella sin quitar la mirada del interior de la habitación.
El ojinegro sin entender nada,
se limitó a mirar lo que Sakura tanto observaba. Se quedó con la boca abierta
cuando vio al ojinegro abrazando a la pequeña ojiperla la cual ésta estaba acurrucada
en su pecho.
-Esto… ¿Nos vamos o les
decimos algo?-preguntó la pelirosa todavía un poco shockeada.
-Mejor hacemos como que no hemos visto nada, va a ser lo más productivo.-respondió el pelinegro cerrando la puerta.
-Mejor hacemos como que no hemos visto nada, va a ser lo más productivo.-respondió el pelinegro cerrando la puerta.
Cuando bajaron se encontraron
a sus dos amigos en el sofá.
-Buenos días parejita.-dijo
Sasuke sentándose en el otro sofá.
-Buenos días Sasuke.-respondió Tenten al saludo de su amigo.
-Buenos días Sasuke.-respondió Tenten al saludo de su amigo.
Sakura que se había ido a la
cocina a por un vaso de zumo ahora se sentó junto al palinegro.
-Sakura, ¿estás bien?-preguntó
la pelicafé mirándola.-Tienes los ojos un poco hinchados.
-Tranquila estoy bien es que no he dormido bien.-le respondió la pelirosa para salir del apuro mientras que empezó a beber del zumo.
-¿Es que mis primas no te han dejado dormir?
-Tranquila estoy bien es que no he dormido bien.-le respondió la pelirosa para salir del apuro mientras que empezó a beber del zumo.
-¿Es que mis primas no te han dejado dormir?
Cuando Neji dijo eso, la
pelirosa no pudo evitar escupir el sorbo de zumo que había tomado segundos
antes, lo que provocó que la chica empezase a toser y cuando por fin pudo
hablar respondió:
-Para empezar desconozco el
paradero de Hinata, bueno, está claro donde está, pero vamos que no ha dormido
con nosotras. Y respecto a Hanabi…-comenzó a decir, cuando giró la cabeza hacia
el pelinegro que estaba a punto de echarse a reír.-Da muchas patadas en la
cama.
-Vaya, entonces entiendo que no hayas descansado bien.- le dijo Tenten a la pelirosa.
-La que está claro que ha tenido que dormir bien es Hanabi.-dijo el pelinegro a punto de reírse cuando la mano de Sakura acabó en su cabeza.-¿Por qué me das?-se quejó el pelinegro.
-Pues no lo sé, dímelo tú.-respondió ella exagerando el gesto con la cara.
-Vaya, entonces entiendo que no hayas descansado bien.- le dijo Tenten a la pelirosa.
-La que está claro que ha tenido que dormir bien es Hanabi.-dijo el pelinegro a punto de reírse cuando la mano de Sakura acabó en su cabeza.-¿Por qué me das?-se quejó el pelinegro.
-Pues no lo sé, dímelo tú.-respondió ella exagerando el gesto con la cara.
Mientras que el pelinegro se
rascaba la zona dolorida de la cabeza, Tenten y Neji no consiguieron entender
una sola palabra.
La pequeña ojiperla estaba que
creía que iba a explotar de lo roja que estaba, se había despertado allí,
pegada al pecho de un chico sin camiseta al que había conocido hacía menos de
veinticuatro horas. No podía moverse pues él le tenía presa entre sus brazos,
pero tampoco le importaba. Hasta que él se despertó. Él se quedó mirándola por
un instante y ella le empezó a dar vueltas la cabeza. La soltó rápidamente y se
puso de pie.
-Perdona, Hanabi me quedé
dormido, no me di cuenta.-dijo el ojinegro sin saber bien porqué se disculpaba.
-No… No pasa nada… Voy al baño…-respondió ella en un susurro casi intangible.
-Vale, yo voy a… Ponerme unos pantalones.-dicho eso el pelinegro se fue a por sus pantalones.
-No… No pasa nada… Voy al baño…-respondió ella en un susurro casi intangible.
-Vale, yo voy a… Ponerme unos pantalones.-dicho eso el pelinegro se fue a por sus pantalones.
La pequeña ojiperla bajó las
escaleras y con la cabeza gacha pasó al lado de los que se encontraban en el
salón.
-¡Buenos días prima!-saludó
Neji a su prima pequeña.
-Bu… Bueno días… Voy al baño…-volvió a decir en un susurro sin levantar la cabeza.
-Bu… Bueno días… Voy al baño…-volvió a decir en un susurro sin levantar la cabeza.
Justo cuando entraba ella al
baño el ojinegro bajaba por las escaleras y se sentó al lado del pelinegro.
-¿Qué tal has dormido
Kiba?-preguntó Sasuke con tono receloso.
El ojinegro no sabía que
contestar, Sakura no apareció en toda la noche, eso que significaba que ellos
dos habían dormido juntos o Sasuke se había dado cuenta de que no había dormido
en su cuarto. Después se limitó a contestar:
-Sí, he dormido bien.-contestó
él en el preciso momento en el que Hanabi salía del baño.
Hanabi una vez más no pudo
evitar ponerse roja hasta el punto de que parecía echarle humo. Kiba en esta
ocasión también se puso nervioso y el pelinegro parecía disfrutar con la
escena. La pequeña ojiperla se sentó al lado de su primo que al mirarla
detenidamente no pudo evitar preguntar:
-¿De dónde has sacado la
camiseta?
La pequeña ojiperla por un
momento pensó que se iba a morir, rezaba todo lo que sabía para que la tierra
se la tragase allí mismo y no pudo evitar mirar a Kiba en busca de ayuda.
-La camiseta es mía.-dijo éste
con tono despreocupado.
-¿Y qué hace Hanabi con tu camiseta?-esta vez intervino la pelicafé.
-Pues…-empezó a decir el ojinegro.
-Por la noche me levanté al baño y tenía frío y me encontré con Kiba y tenía frío y como tenía frío pues, pues, pues, me dejó la camiseta.-respondió Hanabi de carrerilla.
-Que atento Kiba.-dijo esta vez el pelinegro a su amigo que le mandó una mirada de odio por el comentario.
-Ya bueno, ¿y mi hermana no ha bajado todavía?-preguntó Kiba cambiando radicalmente de tema.
-No, no ha bajado.-dijo Neji.-Tenten y yo llevamos aquí un buen rato y no ha bajado.
-Pues ya bajará.-finalizó el ojinegro sin tener ni idea de lo que decía.
-¿Y qué hace Hanabi con tu camiseta?-esta vez intervino la pelicafé.
-Pues…-empezó a decir el ojinegro.
-Por la noche me levanté al baño y tenía frío y me encontré con Kiba y tenía frío y como tenía frío pues, pues, pues, me dejó la camiseta.-respondió Hanabi de carrerilla.
-Que atento Kiba.-dijo esta vez el pelinegro a su amigo que le mandó una mirada de odio por el comentario.
-Ya bueno, ¿y mi hermana no ha bajado todavía?-preguntó Kiba cambiando radicalmente de tema.
-No, no ha bajado.-dijo Neji.-Tenten y yo llevamos aquí un buen rato y no ha bajado.
-Pues ya bajará.-finalizó el ojinegro sin tener ni idea de lo que decía.
En la habitación del rubio, ya
no quedaba nadie en la cama, ambos estaban en la ducha del baño de su
habitación, cuando salieron el rubio le dejó una camiseta suya.
-Naruto, tengo la ropa que me
regalaron ayer.
-Ya. Pero yo quiero que te pongas mi camiseta.-le dijo él mientras la besaba.
-Ya. Pero yo quiero que te pongas mi camiseta.-le dijo él mientras la besaba.
La chica se puso la camiseta y
le quedaba ancha pero no era muy larga lo suficiente para que no se le viese
nada.
-Bueno, ¿bajamos?-dijo ella
acercándose al chico.
-Me parece bien señorita.-ambos salieron del cuarto riendo y bajaron al salón.
-Me parece bien señorita.-ambos salieron del cuarto riendo y bajaron al salón.
Cuando bajaron vieron como
Kiba decía algo, y después se sentaron en el sofá que quedaba libre.
-Bueno, ¿qué tal habéis pasado
la noche?-preguntó Naruto a sus invitados.
-Muy bien Naruto.-dijo Tenten mirando a su novio.
-Si, aunque hay algunas que han recibido patadas y demás pero nosotros bien.-continuó diciendo Sasuke.
-¿Patadas?-preguntó el rubio sin entender nada.
-Si, resulta que aquí mi primita, no ha dejado dormir a Sakura porque se mueve de más en la cama.-ante este comentario del ojiperla Hanabi volvió a ruborizarse.
-Que raro.-intervino en esta ocasión Hinata-Si Hanabi no se suele mover cuando duerme, es más, se suele quedar acurrucadita a ti.
-Muy bien Naruto.-dijo Tenten mirando a su novio.
-Si, aunque hay algunas que han recibido patadas y demás pero nosotros bien.-continuó diciendo Sasuke.
-¿Patadas?-preguntó el rubio sin entender nada.
-Si, resulta que aquí mi primita, no ha dejado dormir a Sakura porque se mueve de más en la cama.-ante este comentario del ojiperla Hanabi volvió a ruborizarse.
-Que raro.-intervino en esta ocasión Hinata-Si Hanabi no se suele mover cuando duerme, es más, se suele quedar acurrucadita a ti.
Cuando la ojiperla terminó de
decir eso Kiba estaba blanco y el pelinegro a punto de explotar a reír se llevó
un codazo de la pelirosa.
En ese instante bajaba Hana
por las escaleras que había dejado de lado su vestido de cuero para llevar una
camiseta enorme de Bon Jovi con los tacones puestos.
-Mierda… ¿Soy la última en
levantarme?-dijo bostezando a la vez que se sentaba en el sofá al lado de
Hinata.
-Si hermanita se te han pegado las sábanas.
-¡JA! No me hagas reír Kiba…-dijo ésta recostada con los ojos cerrados.-Si me hubierais dejado dormir no se me pegaría nada.
-¿No has dormido bien Hana?-le preguntó Neji con cara confusa.
-Pues la verdad no, no te ofendas Naruto, pero no se puede dormir cuando no se para de entrar y salir de las habitaciones, había gente gritando en la cocina, y no miraré a nadie, por cierto, ¿quién tiró algo al suelo y se rompió?, o pasar corriendo por el pasillo, y ya hubo un momento en el que creí que me estaba volviendo loca porque me daba la impresión de oír llorar a alguien.-argumentaba Hana, mientras que a los demás se les iba poniendo la cara más y más roja-Pero bueno por lo demás muy bien Naruto, hay que venir más veces. Pero la próxima vez me traigo tapones que soy de oído fino.
-Si hermanita se te han pegado las sábanas.
-¡JA! No me hagas reír Kiba…-dijo ésta recostada con los ojos cerrados.-Si me hubierais dejado dormir no se me pegaría nada.
-¿No has dormido bien Hana?-le preguntó Neji con cara confusa.
-Pues la verdad no, no te ofendas Naruto, pero no se puede dormir cuando no se para de entrar y salir de las habitaciones, había gente gritando en la cocina, y no miraré a nadie, por cierto, ¿quién tiró algo al suelo y se rompió?, o pasar corriendo por el pasillo, y ya hubo un momento en el que creí que me estaba volviendo loca porque me daba la impresión de oír llorar a alguien.-argumentaba Hana, mientras que a los demás se les iba poniendo la cara más y más roja-Pero bueno por lo demás muy bien Naruto, hay que venir más veces. Pero la próxima vez me traigo tapones que soy de oído fino.
El resto del día siguió su
curso normal todos comentaron lo que hicieron por el día de Navidad, justo
cuando sonó el teléfono del pelinegro.
-¿Qué día que quedemos no le
suena el teléfono a Sasuke?-dijo la pelirosa mientras observaba al pelinegro
hacer movimientos espasmódicos en la puerta de la cocina.
-Por cómo se está poniendo debe ser su hermano.-dijo Neji que también miraba al pelinegro.
-¿Sasuke tiene hermanos?-preguntó Naruto.
-Sí, se llama Itachi, son los dos mejores hermanos que te puedes encontrar.-empezó diciendo la ojiperla-Pero a la vez no se soportan.
-Exacto esa es la relación de los hermanos Uchiha.-continuó Kiba con la explicación.-Se podrían matar el uno al otro pero también dar la vida por el otro.
-Parece sacado de novela antigua.-intervino Hana.
-Así son los Uchiha.-finalizó el ojiperla cuando vio al pelinegro acercarse de nuevo.
-¡Dios! Si no me saca de mis casillas el tío no es feliz…-decía Sasuke cabreado.
-¿Qué ha pasado?-le preguntó Sakura interesada por el problema del chico.
-Chicos tengo algo que proponeros.-comenzó a decir el pelinegro.
-Por el amor a Caos Sasuke, ¿qué pasa ahora?-dijo la ojiperla-Y no te andes por las ramas.
-¿Tenéis plan para Nochevieja?-preguntó el pelinegro con cara de miedo.
-Pues comer uvas ¿no?-dijo Hana.
-Ya, ¿pero lo tenéis que pasar con vuestras familias?-continuó preguntando el pelinegro.
-A mis padres el día que les importaba era Noche Buena y Navidad y los pasé con ellos asique Noche Vieja les dará igual.-le explicó el rubio-¿Pero por qué? ¿Qué pasa?
-Pues, que mis padres van a celebrar como cada Noche Vieja una maldita fiesta con un montón de gente insoportable, a la cual odio a toda, y siempre es una basura.-explicó Sasuke-Pero si vais vosotros por lo menos no estaré amargado toda la noche. Por favor, venir si podéis.-terminó de decir el pelinegro.
-Bueno Sasuke, pues cuenta conmigo.-le dijo el rubio-Mis padres irán a su bola, no creo que pongan ninguna objeción.
-Gracias Naruto. ¿Y vosotros?-preguntó el chico con cara de súplica.
-Vale Sasuke, antes de decirte nada, ¿dónde va a ser?-preguntó la pelicafé.
-Pues es un sitio que ninguno de vosotros, más que nada porque ningún amigo ha ido ahí antes, y porque a decir verdad odio ese lugar.
-Sasuke, ¿dónde es tío?-dijo la ojiperla-Estoy empezando a tener miedo y todo.
-Bueno, es una mansión que tienen mi padres.
-¿Una mansión?-preguntó Kiba sorprendido.
-¿Hablas en serio tío?-continuó preguntando el ojiperla.
-Si… Es una mansión que tienen en… La Moraleja…-terminó de decir el pelinegro.
-¿En La Moraleja?-preguntó Hana en esta ocasión.
-Sasuke, nos tienes que estar vacilando.-dijo Hinata.
-Bueno pues yo me apunto entonces.-dijo Kiba-Quiero ver esa casa.-continuó el ojinegro riendo-¿Tú vienes hermanita?
-¿Puedo ir?-preguntó Hana a Sasuke.
-Si quieres, claro que puedes.-le contestó encantado de que quisiese ir-Hinata si te dejan ir también puede ir Hanabi.
-¿Podría ir yo?-preguntó Hanabi ilusionada ante la idea.
-Si dejan a Hinata no veo conveniente en que a ti no te dejen, bueno si Hinata está de acuerdo.
-A mí si me dejan, no tengo ningún problema en llevarme a mi hermana a cualquier parte.-dijo Hinata sonriendo a la pequeña ojiperla-Pero Neji si vas tú seguro que ya no ponen ninguna objeción.
-Entonces, yo también intentaré ir.-dijo la pelicafé mirando a su novio que le respondió con una sonrisa y un beso.
-Pues no se hable más intentáis venir todos pues.-respondió el pelinegro-Por cierto se me olvidaba… ¡Hay que ir de etiqueta!
-Por cómo se está poniendo debe ser su hermano.-dijo Neji que también miraba al pelinegro.
-¿Sasuke tiene hermanos?-preguntó Naruto.
-Sí, se llama Itachi, son los dos mejores hermanos que te puedes encontrar.-empezó diciendo la ojiperla-Pero a la vez no se soportan.
-Exacto esa es la relación de los hermanos Uchiha.-continuó Kiba con la explicación.-Se podrían matar el uno al otro pero también dar la vida por el otro.
-Parece sacado de novela antigua.-intervino Hana.
-Así son los Uchiha.-finalizó el ojiperla cuando vio al pelinegro acercarse de nuevo.
-¡Dios! Si no me saca de mis casillas el tío no es feliz…-decía Sasuke cabreado.
-¿Qué ha pasado?-le preguntó Sakura interesada por el problema del chico.
-Chicos tengo algo que proponeros.-comenzó a decir el pelinegro.
-Por el amor a Caos Sasuke, ¿qué pasa ahora?-dijo la ojiperla-Y no te andes por las ramas.
-¿Tenéis plan para Nochevieja?-preguntó el pelinegro con cara de miedo.
-Pues comer uvas ¿no?-dijo Hana.
-Ya, ¿pero lo tenéis que pasar con vuestras familias?-continuó preguntando el pelinegro.
-A mis padres el día que les importaba era Noche Buena y Navidad y los pasé con ellos asique Noche Vieja les dará igual.-le explicó el rubio-¿Pero por qué? ¿Qué pasa?
-Pues, que mis padres van a celebrar como cada Noche Vieja una maldita fiesta con un montón de gente insoportable, a la cual odio a toda, y siempre es una basura.-explicó Sasuke-Pero si vais vosotros por lo menos no estaré amargado toda la noche. Por favor, venir si podéis.-terminó de decir el pelinegro.
-Bueno Sasuke, pues cuenta conmigo.-le dijo el rubio-Mis padres irán a su bola, no creo que pongan ninguna objeción.
-Gracias Naruto. ¿Y vosotros?-preguntó el chico con cara de súplica.
-Vale Sasuke, antes de decirte nada, ¿dónde va a ser?-preguntó la pelicafé.
-Pues es un sitio que ninguno de vosotros, más que nada porque ningún amigo ha ido ahí antes, y porque a decir verdad odio ese lugar.
-Sasuke, ¿dónde es tío?-dijo la ojiperla-Estoy empezando a tener miedo y todo.
-Bueno, es una mansión que tienen mi padres.
-¿Una mansión?-preguntó Kiba sorprendido.
-¿Hablas en serio tío?-continuó preguntando el ojiperla.
-Si… Es una mansión que tienen en… La Moraleja…-terminó de decir el pelinegro.
-¿En La Moraleja?-preguntó Hana en esta ocasión.
-Sasuke, nos tienes que estar vacilando.-dijo Hinata.
-Bueno pues yo me apunto entonces.-dijo Kiba-Quiero ver esa casa.-continuó el ojinegro riendo-¿Tú vienes hermanita?
-¿Puedo ir?-preguntó Hana a Sasuke.
-Si quieres, claro que puedes.-le contestó encantado de que quisiese ir-Hinata si te dejan ir también puede ir Hanabi.
-¿Podría ir yo?-preguntó Hanabi ilusionada ante la idea.
-Si dejan a Hinata no veo conveniente en que a ti no te dejen, bueno si Hinata está de acuerdo.
-A mí si me dejan, no tengo ningún problema en llevarme a mi hermana a cualquier parte.-dijo Hinata sonriendo a la pequeña ojiperla-Pero Neji si vas tú seguro que ya no ponen ninguna objeción.
-Entonces, yo también intentaré ir.-dijo la pelicafé mirando a su novio que le respondió con una sonrisa y un beso.
-Pues no se hable más intentáis venir todos pues.-respondió el pelinegro-Por cierto se me olvidaba… ¡Hay que ir de etiqueta!
Capítulo 26: Vestidos por
todas partes.
El sábado a 29 de diciembre se
encontraban todas las chicas en una tienda para comprarse el vestido para la
fiesta de Noche Vieja. Todas consiguieron ir, y los preparativos eran
elementales, en ese día tenían que tener el vestido si o si.
Cuando entraron en la tienda
se pusieron a ver vestidos y fueron por turnos probándoselos para que así
tuviesen cada una su opinión.
La primera fue Tenten que no
tardaron en encontrarla vestido.
-Tía ese te queda
perfecto.-dijo Hinata mirándola con la boca abierta.
-Es una pasada, en serio, es como si estuviera hecho para ti.-le dijo Hana.
-Gracias.-dijo la pelicafé-¿Me quedo con éste?
-Tenten, cuando te vea Neji con ese vestido, se va a quedar sin respiración.-le dijo Hinata para que se terminara de convencer.
-Bueno pues entonces me quedo con éste.-terminó diciendo mientras se miraba al espejo contemplando cada ángulo del vestido.
-Es una pasada, en serio, es como si estuviera hecho para ti.-le dijo Hana.
-Gracias.-dijo la pelicafé-¿Me quedo con éste?
-Tenten, cuando te vea Neji con ese vestido, se va a quedar sin respiración.-le dijo Hinata para que se terminara de convencer.
-Bueno pues entonces me quedo con éste.-terminó diciendo mientras se miraba al espejo contemplando cada ángulo del vestido.
En segundo lugar fue Hinata,
que era una inconformista, no le gustaba como le quedaba ningún vestido hasta
que dio con el idóneo.
-Me gusta cómo me queda.-dijo
la ojiperla mientras se observaba.
-A mi también, además, el color es perfecto.-le afirmó Hana.
-Hana, para ti todo lo que sea negro es bonito.-le dijo Tenten en protesta.
-Es que tengo razón, le queda perfecto, y vale, el que sea negro ayuda a que me guste más, pero el color no tiene nada que ver con cómo le quede a ella.
-Bueno, en eso te doy la razón. Le queda perfecto.-cedió Tenten.
-Hanabi, ¿a ti te gusta?-consultó la ojiperla con su hermana.
-Te queda muy bien Hinata, y es muy bonito.-respondió Hanabi de muy buena gana al ver a Hinata tan guapa.
-Yo, simplemente añado, que quien te mire un poco más por debajo de la cara no te la vuelve a mirar en el resto de la noche.-le dijo la pelirosa riéndose.
-Bueno, pues entonces a Naruto le encantará el vestido.
-A mi también, además, el color es perfecto.-le afirmó Hana.
-Hana, para ti todo lo que sea negro es bonito.-le dijo Tenten en protesta.
-Es que tengo razón, le queda perfecto, y vale, el que sea negro ayuda a que me guste más, pero el color no tiene nada que ver con cómo le quede a ella.
-Bueno, en eso te doy la razón. Le queda perfecto.-cedió Tenten.
-Hanabi, ¿a ti te gusta?-consultó la ojiperla con su hermana.
-Te queda muy bien Hinata, y es muy bonito.-respondió Hanabi de muy buena gana al ver a Hinata tan guapa.
-Yo, simplemente añado, que quien te mire un poco más por debajo de la cara no te la vuelve a mirar en el resto de la noche.-le dijo la pelirosa riéndose.
-Bueno, pues entonces a Naruto le encantará el vestido.
Con el comentario de Hana
todas se echaron a reír y después continuaron con el vestido de Sakura.
-Yo me pruebo todos los
vestidos que vosotras queráis, pero que sea de cualquier color menos rojo, por
favor.-suplicaba a sus amigas mientras miraban los vestidos.
Se estuvo probando varios,
pero el que más le gustó fue uno rosa.
-Este me gusta… Pero ya son
demasiadas cosas rosas, ¿no?-dijo la pelirosa, tocándose el pelo.
-Sakura, ¿cómo es posible que tengas el pelo rosa de forma natural?-preguntó Hana invadida por la curiosidad.
-Es… Por mi madre, bueno mi madre es peliroja, pero por una alteración de ADN, mi pelo es rosa. No creo que haya muchas pelo chicles en el mundo.-dijo ella mirándose en el espejo como si fuese un bicho raro.
-Sakura, ¿cómo es posible que tengas el pelo rosa de forma natural?-preguntó Hana invadida por la curiosidad.
-Es… Por mi madre, bueno mi madre es peliroja, pero por una alteración de ADN, mi pelo es rosa. No creo que haya muchas pelo chicles en el mundo.-dijo ella mirándose en el espejo como si fuese un bicho raro.
-Pues a mí me da igual.-dijo Hinata.
-Hinata tiene razón.-esta vez intervino Hanabi-Así eres única en el mundo.
-Exacto, y por cierto…-añadió la pelicafé-El vestido te queda más que perfecto. Independientemente de que sea rosa, morado o azul.
-Gracias.-concluyó la palirosa sonriendo.
-Hinata tiene razón.-esta vez intervino Hanabi-Así eres única en el mundo.
-Exacto, y por cierto…-añadió la pelicafé-El vestido te queda más que perfecto. Independientemente de que sea rosa, morado o azul.
-Gracias.-concluyó la palirosa sonriendo.
El siguiente turno era para la
pequeña ojiperla, las chicas estaban empeñadas en buscarle algo más bien
infantil, pero Sakura intervino rápido para llamar la atención de las demás.
-Hinata no te ofendas, pero
Hanabi tiene ya 15 años, no digo que vaya como nosotras pero si le podríamos
buscar un vestido que sea para un poco más mayor pero sin que pierda el lado de
niña…-expuso la pelirosa al resto de sus compañeras.
-Gracias Sakura.-dijo la pequeña ojiperla a su defensora.
-Bueno vale, me parece bien.-dijo Hinata-Quien sabe, a lo mejor hasta consigues un novio.
-Gracias Sakura.-dijo la pequeña ojiperla a su defensora.
-Bueno vale, me parece bien.-dijo Hinata-Quien sabe, a lo mejor hasta consigues un novio.
Ante este comentario a la
pelirosa casi le sale la risa tonta, mientras que a la pequeña ojiperla se le
quedó la cara blanca.
La hicieron probarse varios
vestidos, pero ninguna se ponía de acuerdo, y a Hanabi ni si quiera la dejaban
dar su opinión.
Cuando le tocó el turno a un
vestido azul, a la pequeña ojiperla le gustaba como le quedaba, pero tenía
miedo de salir del probador y que todas empezasen a poner pegas de las opiniones
de las otras. Pero no fue así, todas se quedaron contemplando lo bien que se
veía.
-Hanabi, definitivamente ese.-dijo
la pelirosa sonriendo a la pequeña ojiperla.
-Sakura tiene razón hermanita, ese te queda perfecto.-continuó Hinata maravillada de lo guapa que se encontraba su hermana.
-Sakura tiene razón hermanita, ese te queda perfecto.-continuó Hinata maravillada de lo guapa que se encontraba su hermana.
Por último quedaba Hana, que
todos y cada uno de los vestidos tenía un defecto que producía que no fuese el
idóneo. Se estaban volviendo todas locas, no sabían que vestido darle ya, ponía
pegas por el color, por si era demasiado cargado, por si era demasiado
estrecho, o ancho.
-¿Y si voy en vaqueros?-decía
Hana mientras se contemplaba mirando al espejo después de probarse un vestido
de color azul marino-Esto es horrible, no me gusta nada.
-Hana, si vas en vaqueros no te van a dejar pasar.-le dijo la pelicafé.
-Pues llamo a Sasuke y le digo que no voy.-decía Hana desde dentro del probador intentando deshacerse del vestido.
-Pero como no vas ir, ¿estás tonta?-le dijo la ojiperla mientras le pasaba otro vestido.
-Hinata es demasiado claro.-se quejaba Hana desde el interior del probador mirando el vestido.
-Tú caya y pruébatelo.-le replicó la pelirosa.
-No sé, ni para que me molesto en ir.-continuaba quejándose la chica desde el probador mientras se terminaba de poner el vestido.-Todos vais a tener con quien pasar la noche, con quien bailar y demás.-terminó de decir cuando salía del probador con el vestido puesto.
-Hana, si vas en vaqueros no te van a dejar pasar.-le dijo la pelicafé.
-Pues llamo a Sasuke y le digo que no voy.-decía Hana desde dentro del probador intentando deshacerse del vestido.
-Pero como no vas ir, ¿estás tonta?-le dijo la ojiperla mientras le pasaba otro vestido.
-Hinata es demasiado claro.-se quejaba Hana desde el interior del probador mirando el vestido.
-Tú caya y pruébatelo.-le replicó la pelirosa.
-No sé, ni para que me molesto en ir.-continuaba quejándose la chica desde el probador mientras se terminaba de poner el vestido.-Todos vais a tener con quien pasar la noche, con quien bailar y demás.-terminó de decir cuando salía del probador con el vestido puesto.
Todas se quedaron con la boca
abierta. Le quedaba perfecto, de largo, de ancho, de todo.
-Hana, estás perfecta.-le dijo
la pelicafé.
-Pero es demasiado claro.-seguía quejándose Hana.
-Te está estupendamente bien.-le dijo la ojiperla.-Así a lo mejor encuentras churri como mi hermana.
-No creo que tu hermana tenga la necesidad de buscar churri.-se le escapó a la pelirosa, mientras que Hanabi se volvía a quedar tan blanca como la pared.
-¿Cómo que tiene la necesidad?-preguntó la ojiperla extrañada por el comentario de la pelirosa.
-Esto… Hana, ¿te quedas con ese al final?-cambió rápidamente de tema Sakura.
-Que remedio… Por cierto, ¿cómo vamos pagar todo esto?-preguntó Hana extrañada de que no pusieran los precios en los vestidos.
-Me dijo Sasuke que dijéramos que íbamos de parte de los Uchiha.-respondió la pelirosa-Y que no tendríamos que pagar si decíamos eso.
-Bueno, pues vamos a la dependienta, le decimos eso y nos vamos.-decía la pelicafé mientras se dirigía al mostrador en el que se encontraba una dependienta muy arreglada.
-Disculpe.-comenzó a hablar la pelirosa.
-¿Las puedo ayudar en algo?-dijo la mujer muy respetuosa.
-Sí, queríamos llevarnos estos vestidos.-continuó la ojiperla.
-Muy bien, ahora mismo les preparo todos los vestidos.
-Pero es demasiado claro.-seguía quejándose Hana.
-Te está estupendamente bien.-le dijo la ojiperla.-Así a lo mejor encuentras churri como mi hermana.
-No creo que tu hermana tenga la necesidad de buscar churri.-se le escapó a la pelirosa, mientras que Hanabi se volvía a quedar tan blanca como la pared.
-¿Cómo que tiene la necesidad?-preguntó la ojiperla extrañada por el comentario de la pelirosa.
-Esto… Hana, ¿te quedas con ese al final?-cambió rápidamente de tema Sakura.
-Que remedio… Por cierto, ¿cómo vamos pagar todo esto?-preguntó Hana extrañada de que no pusieran los precios en los vestidos.
-Me dijo Sasuke que dijéramos que íbamos de parte de los Uchiha.-respondió la pelirosa-Y que no tendríamos que pagar si decíamos eso.
-Bueno, pues vamos a la dependienta, le decimos eso y nos vamos.-decía la pelicafé mientras se dirigía al mostrador en el que se encontraba una dependienta muy arreglada.
-Disculpe.-comenzó a hablar la pelirosa.
-¿Las puedo ayudar en algo?-dijo la mujer muy respetuosa.
-Sí, queríamos llevarnos estos vestidos.-continuó la ojiperla.
-Muy bien, ahora mismo les preparo todos los vestidos.
La mujer comenzó a guardar los
vestidos en fundas de modo que no se les pudiera arrugar ninguno. Cuando ya los
tuvo listos se los entregó a las chicas y preguntó:
-¿Pagarán en tarjeta?
-No verá, venimos de parte de los Uchiha.-dijo Sakura algo insegura.
-¿Disculpe?-preguntó la mujer de la tienda.
-Que venimos de parte de los Uchiha…-volvió a decir la pelirosa.
-Oh… Creo recordar que el señorito Sasuke me dijo que vendrían a la tienda unas chicas.-dijo pensativa la dependienta-Le importa que vaya a comprobarlo.-continuó poniendo el tono de voz más serio.
-¡Pues sí que me importa!-espetó la pelirosa, mientras que el resto de las chicas pegaron un brinco del susto-¿Sabe usted con quién está hablando? Soy la futura señora Sakura Haruno de Uchiha, y no quiero que moleste a al señorito Sasuke ¿me ha entendido?-concluyó dando una fuerte golpe en el mostrador.
-Sí, discúlpeme señorita Haruno, ya puede irse entonces, que pasen buena tarde.-terminó de decir la mujer asustada ante la actitud de la pelirosa.
-No verá, venimos de parte de los Uchiha.-dijo Sakura algo insegura.
-¿Disculpe?-preguntó la mujer de la tienda.
-Que venimos de parte de los Uchiha…-volvió a decir la pelirosa.
-Oh… Creo recordar que el señorito Sasuke me dijo que vendrían a la tienda unas chicas.-dijo pensativa la dependienta-Le importa que vaya a comprobarlo.-continuó poniendo el tono de voz más serio.
-¡Pues sí que me importa!-espetó la pelirosa, mientras que el resto de las chicas pegaron un brinco del susto-¿Sabe usted con quién está hablando? Soy la futura señora Sakura Haruno de Uchiha, y no quiero que moleste a al señorito Sasuke ¿me ha entendido?-concluyó dando una fuerte golpe en el mostrador.
-Sí, discúlpeme señorita Haruno, ya puede irse entonces, que pasen buena tarde.-terminó de decir la mujer asustada ante la actitud de la pelirosa.
Cuando salieron de la tienda
con todos los vestidos ya comprados, las chicas no entendían nada de lo que
acaba de pasar, y mucho menos la actitud de Sakura ante la pobre señora.
-Sakura, ¿de qué iba
eso?-preguntó Hana.
-¿Me explicas qué es eso de señora de Uchiha?-siguió preguntando en esta ocasión la pelicafé.
-Venga, venga, no le deis la mayor importancia. Sasuke me dijo que llamaría a la tienda, pero aun así le llamarían para comprobarlo. Entonces me dijo que me buscara alguna excusa para que no llamara la dependienta porque iba a estar con los chicos para no sé qué cosa.-explicó Sakura.
-Entiendo.-finalizó la ojiperla.
-¿Me explicas qué es eso de señora de Uchiha?-siguió preguntando en esta ocasión la pelicafé.
-Venga, venga, no le deis la mayor importancia. Sasuke me dijo que llamaría a la tienda, pero aun así le llamarían para comprobarlo. Entonces me dijo que me buscara alguna excusa para que no llamara la dependienta porque iba a estar con los chicos para no sé qué cosa.-explicó Sakura.
-Entiendo.-finalizó la ojiperla.
Capítulo 27: De preguntas va
la cosa.
Los chicos se encontraban
todos en casa del Uchiha, en la casa que todo el mundo creía que únicamente
tenía mientras se tomaban unas cervezas.
-Menos mal que vais a venir a
la mierda de la fiesta esa.-dijo Sasuke.
-Seguro que no está tan mal.-quiso animar Naruto a su amigo.
-Es lo peor del mundo, todo lleno de personas estiradas e insoportables…
-Pues mi hermana se lo va a pasar chachi piruleta entonces.-dijo el ojinegro de forma sarcástica ante el comentario de Sasuke.
-Bueno os he traído una cosita.-dijo Sasuke mientras que iba y volvía con un montón de fundas de ropa en los brazos.
-¿Qué es?-preguntó Neji.
-Para que no tuvierais que molestaros con el tema de la ropa pues me he encargado yo de ello.
-Vaya, gracias.-dijo el rubio.
-¿Son esmóquines?-preguntó Kiba.
-No, son chaqués.-respondió el pelinegro.
-Bueno, pues con chaqué iremos entonces.-terminó de decir el ojiperla cuando comenzó a sonar una vez más el móvil del pelinegro.
-Voy a tirar el móvil por la ventana. ¿Sí?-preguntó Sasuke contestando el teléfono.
-Buenos días señorito Sasuke, quería informarle de que han estado aquí un grupo de chicas y querías asegurarme de que eran ellas.-dijo la voz del teléfono.
-¿Y bien?-preguntó él cabreado con la llamada.
-La que me ha dicho que venía de su parte, bueno, tenía el pelo de color rosa.-le contestó ella con voz temblorosa.
-Vale, eran ellas no hay problema, gracias por todo.-se despidió él con voz cortante.
-A usted señorito Sasuke, y felicidades.-se despidió la dependienta de la tienda colgando el teléfono.
-¿Felicidades?-preguntó Sasuke mirando el teléfono.
-¿Qué pasa?-preguntó el ojiperla.
-Pues nada, que las chicas ya tienen los vestidos para la fiesta. Y la mujer de la tienda no sé porqué me ha dicho felicidades.
-Pues menos lo sé yo.-dijo Naruto.
-La verdad es que tengo ganas de que llegue la fiesta solo para verlas.-dijo Kiba.
-¿Para ver a quién Kiba?-preguntó el pelinegro.
-No empieces otra vez Sasuke, me refiero todas en general ¿vale?-dijo el ojinegro de forma cortante a su amigo.
-Tío relájate.-le dijo Sasuke riéndose-Pero si no pasase nada no te pondrías así.
-¿De qué estáis hablando ahora?-preguntó Naruto confuso.
-¡A la mierda todo!-gritó Kiba cabreado-En tu casa por la noche me levanté al baño, cuando salí Hanabi se tropezó conmigo, como estaba en ropa interior le dejé mi camiseta y me fui a comer helado a la cocina, Hanabi vino después a la cocina creyendo que yo era Hinata porque no estaba en la cama cuando se levantó, se quedó comiendo helado conmigo y luego nos fuimos a dormir, cuando llegué arriba ella estaba en el pasillo porque resulta que luego tampoco estaba Sakura en la cama y me pidió que me acostara con ella hasta que llegara Sakura o Hinata, pero al no aparecer ninguna de las dos me quedé dormido. Ya está eso es lo que pasa.-explicó el pelinegro con un humor de perros.
-Espera, ¿dormiste con mi prima?-preguntó Neji sin saber bien si sorprendido o cabreado.
-Sí, dormí con ella.
-¿Y dónde estaba Hinata?-preguntó el ojiperla en dirección al rubio.
-¿Y Sakura?-preguntó el rubio en dirección a Sasuke.
-¿Pero pasó algo entre Hanabi y tú, Kiba?-preguntó una vez más el pelinegro.
-¡Cómo! ¿Pasó algo entre mi primita y tú?-continúo el ojiperla ahora si algo cabreado con la ronda de preguntas.
-¡Pues claro que no!-volvió a responder Kiba más cabreado aún.
-¿Pero dónde estaban Hinata y Sakura?-preguntó una vez más el ojiperla.
-¿Lo estás preguntando de verdad?-preguntó el ojinegro en esta ocasión.
-Bueno Hinata lo entiendo, ¿pero Sakura?-cuando el ojiperla dijo eso todos se quedaron mirando a Sasuke.
-Vale, estaba conmigo.-dijo Sasuke como si le fuesen a colgar en la horca.
-¿Y eso?-preguntó ahora el rubio.
-No sé, porque no llegue a entender nada de lo que pasó esa noche.-respondió Sasuke acordándose de lo sucedido.
-Alto ahí, mi hermana dijo que alguien estuvo llorando…
-Sí, tu hermana no está loca, Sakura estaba llorando.
-¿Qué la hiciste para que llorara?-preguntó el rubio.
-¡Eres tonto! Jamás le haría nada para que llorara, es más, ojalá y supiera porqué lo hacía.
-Bueno vale, cálmate…-le respondió el rubio.
-No sé que la pasa… ¡Y eso me pone enfermo!-gritó Sasuke.
-¿Se lo has preguntado?-dijo Neji al ver como se ponía su amigo.
-Claro que la he preguntado. Pero se limitó a decirme que espera que no me entere nunca. Y eso no ayuda.
-Seguro que al final te acabarás enterando.
-Bueno, cambiemos de tema.-dijo el pelinegro- El lunes tenéis que estar en casa a las once y media, para así tomar las uvas allí.
-Vale pero yo por lo menos no tengo ni idea de ir.-dijo el rubio-Es más, ¿cómo se supone que vamos a ir?
-Creo que tienes una cosa denominada coche.-respondió el pelinegro.
-Sasuke, va a ser Noche Vieja, la carretera va a estar petada de coches de la policía.
-Y yo sigo sin saber cómo ir.-dijo el ojinegro.
-Por la policía no os preocupéis, no hagáis tonterías y no os pararán. Y para ir quedamos aquí y luego me seguís a mí. Por cierto, a las chicas las van a llevar en limusina.
-¿Y eso por qué?-preguntó Neji.
-Pues, no sé… Cosas de mi madre, no preguntes.
-Pues nada, ya hasta fin de año chicos.
Una vez en el interior de la limusina, las chicas se hallaban alucinadas con el interior del auto en el que se encontraban.
-Me parece bien.-dijo rápidamente la pequeña ojiperla poniéndose toda roja.
Cuando se encontraba por fin dentro de la cama se
acomodó. No sabe cuanto tiempo pasó pero notó la necesidad de moverse y así lo
hizo. Giró y cambió de lado. Y como de un imán se tratase notó como la pequeña
se juntaba a él, pegaba su pequeño cuerpo al suyo. Y él le pasó un brazo por
encima y la miró mientras la aferraba a
su cuerpo de forma suave. La poca luz que se colaba por la venta de las luces
de exterior le permitía contemplarla levemente. Justo en ese momento la pequeña
ojiperla levantó su cabeza y se encontró con la mirada del mayor. Se miraron y
Kiba pudo ver como aquella poca luz que se colaba por la ventana hacía que sus ojos
brillasen como dos estrellas más en la oscuridad. No puedo evitar sonreír
provocando que la pequeña se volviera a sonrojar, pero aun así le dedicó otra
sonrisa y acto seguido hundió su cabeza en el pecho del ojinegro y éste
le diera en suave beso en la cabeza.
-Seguro que no está tan mal.-quiso animar Naruto a su amigo.
-Es lo peor del mundo, todo lleno de personas estiradas e insoportables…
-Pues mi hermana se lo va a pasar chachi piruleta entonces.-dijo el ojinegro de forma sarcástica ante el comentario de Sasuke.
-Bueno os he traído una cosita.-dijo Sasuke mientras que iba y volvía con un montón de fundas de ropa en los brazos.
-¿Qué es?-preguntó Neji.
-Para que no tuvierais que molestaros con el tema de la ropa pues me he encargado yo de ello.
-Vaya, gracias.-dijo el rubio.
-¿Son esmóquines?-preguntó Kiba.
-No, son chaqués.-respondió el pelinegro.
-Bueno, pues con chaqué iremos entonces.-terminó de decir el ojiperla cuando comenzó a sonar una vez más el móvil del pelinegro.
-Voy a tirar el móvil por la ventana. ¿Sí?-preguntó Sasuke contestando el teléfono.
-Buenos días señorito Sasuke, quería informarle de que han estado aquí un grupo de chicas y querías asegurarme de que eran ellas.-dijo la voz del teléfono.
-¿Y bien?-preguntó él cabreado con la llamada.
-La que me ha dicho que venía de su parte, bueno, tenía el pelo de color rosa.-le contestó ella con voz temblorosa.
-Vale, eran ellas no hay problema, gracias por todo.-se despidió él con voz cortante.
-A usted señorito Sasuke, y felicidades.-se despidió la dependienta de la tienda colgando el teléfono.
-¿Felicidades?-preguntó Sasuke mirando el teléfono.
-¿Qué pasa?-preguntó el ojiperla.
-Pues nada, que las chicas ya tienen los vestidos para la fiesta. Y la mujer de la tienda no sé porqué me ha dicho felicidades.
-Pues menos lo sé yo.-dijo Naruto.
-La verdad es que tengo ganas de que llegue la fiesta solo para verlas.-dijo Kiba.
-¿Para ver a quién Kiba?-preguntó el pelinegro.
-No empieces otra vez Sasuke, me refiero todas en general ¿vale?-dijo el ojinegro de forma cortante a su amigo.
-Tío relájate.-le dijo Sasuke riéndose-Pero si no pasase nada no te pondrías así.
-¿De qué estáis hablando ahora?-preguntó Naruto confuso.
-¡A la mierda todo!-gritó Kiba cabreado-En tu casa por la noche me levanté al baño, cuando salí Hanabi se tropezó conmigo, como estaba en ropa interior le dejé mi camiseta y me fui a comer helado a la cocina, Hanabi vino después a la cocina creyendo que yo era Hinata porque no estaba en la cama cuando se levantó, se quedó comiendo helado conmigo y luego nos fuimos a dormir, cuando llegué arriba ella estaba en el pasillo porque resulta que luego tampoco estaba Sakura en la cama y me pidió que me acostara con ella hasta que llegara Sakura o Hinata, pero al no aparecer ninguna de las dos me quedé dormido. Ya está eso es lo que pasa.-explicó el pelinegro con un humor de perros.
-Espera, ¿dormiste con mi prima?-preguntó Neji sin saber bien si sorprendido o cabreado.
-Sí, dormí con ella.
-¿Y dónde estaba Hinata?-preguntó el ojiperla en dirección al rubio.
-¿Y Sakura?-preguntó el rubio en dirección a Sasuke.
-¿Pero pasó algo entre Hanabi y tú, Kiba?-preguntó una vez más el pelinegro.
-¡Cómo! ¿Pasó algo entre mi primita y tú?-continúo el ojiperla ahora si algo cabreado con la ronda de preguntas.
-¡Pues claro que no!-volvió a responder Kiba más cabreado aún.
-¿Pero dónde estaban Hinata y Sakura?-preguntó una vez más el ojiperla.
-¿Lo estás preguntando de verdad?-preguntó el ojinegro en esta ocasión.
-Bueno Hinata lo entiendo, ¿pero Sakura?-cuando el ojiperla dijo eso todos se quedaron mirando a Sasuke.
-Vale, estaba conmigo.-dijo Sasuke como si le fuesen a colgar en la horca.
-¿Y eso?-preguntó ahora el rubio.
-No sé, porque no llegue a entender nada de lo que pasó esa noche.-respondió Sasuke acordándose de lo sucedido.
-Alto ahí, mi hermana dijo que alguien estuvo llorando…
-Sí, tu hermana no está loca, Sakura estaba llorando.
-¿Qué la hiciste para que llorara?-preguntó el rubio.
-¡Eres tonto! Jamás le haría nada para que llorara, es más, ojalá y supiera porqué lo hacía.
-Bueno vale, cálmate…-le respondió el rubio.
-No sé que la pasa… ¡Y eso me pone enfermo!-gritó Sasuke.
-¿Se lo has preguntado?-dijo Neji al ver como se ponía su amigo.
-Claro que la he preguntado. Pero se limitó a decirme que espera que no me entere nunca. Y eso no ayuda.
-Seguro que al final te acabarás enterando.
-Bueno, cambiemos de tema.-dijo el pelinegro- El lunes tenéis que estar en casa a las once y media, para así tomar las uvas allí.
-Vale pero yo por lo menos no tengo ni idea de ir.-dijo el rubio-Es más, ¿cómo se supone que vamos a ir?
-Creo que tienes una cosa denominada coche.-respondió el pelinegro.
-Sasuke, va a ser Noche Vieja, la carretera va a estar petada de coches de la policía.
-Y yo sigo sin saber cómo ir.-dijo el ojinegro.
-Por la policía no os preocupéis, no hagáis tonterías y no os pararán. Y para ir quedamos aquí y luego me seguís a mí. Por cierto, a las chicas las van a llevar en limusina.
-¿Y eso por qué?-preguntó Neji.
-Pues, no sé… Cosas de mi madre, no preguntes.
-Pues nada, ya hasta fin de año chicos.
Capítulo 28: La llegada para
ellas.
Las chicas se encontraban
todas en casa de la ojiperla preparándose para la fiesta. Habían cenado en casa
de Hinata ya que sus padres se encontraban en una reunión familiar.
-Dios, estoy de los
nervios.-dijo la ojiperla.
-Hinata, cálmate y vamos a prepararnos, no sea que vayamos a llegar tarde.-le intentó tranquilizar la pelicafé.
-Bueno venga, a prepararse se ha dicho.-dijo Hana
-Vale, pero antes que nada poneros esto.-dijo la ojiperla mientras sacaba unas cajitas de color rojo-Espero que no me haya confundido con las tallas.
-Hinata, cálmate y vamos a prepararnos, no sea que vayamos a llegar tarde.-le intentó tranquilizar la pelicafé.
-Bueno venga, a prepararse se ha dicho.-dijo Hana
-Vale, pero antes que nada poneros esto.-dijo la ojiperla mientras sacaba unas cajitas de color rojo-Espero que no me haya confundido con las tallas.
La ojiperla había comprado
para todas unos conjuntos de ropa interior rojo de encaje.
-¿Y esto?-preguntó la pelirosa
riendo.
-Pues la ropa interior de color roja.-le respondió la ojiperla-Para que empecemos el año con suerte.
-Pues entre el vestido rosa y la ropa interior roja, voy a quedar monísima.
-Pero si la ropa interior no se te ve.-dijo la pelicafé-Que más dará que sea roja, verde o azul.
-Pues también tienes razón.
-Pues la ropa interior de color roja.-le respondió la ojiperla-Para que empecemos el año con suerte.
-Pues entre el vestido rosa y la ropa interior roja, voy a quedar monísima.
-Pero si la ropa interior no se te ve.-dijo la pelicafé-Que más dará que sea roja, verde o azul.
-Pues también tienes razón.
Las chicas ya estaban
terminadas de preparar, cuando escucharon que alguien llamaba a la puerta.
-Ese va a ser el de la
limusina. ¿Estamos todas listas?-dijo Hinata yendo y viniedo.
-Si Hinata, ya estamos todas, por lo que relájate.-intentó tranquilizarla la pelirosa.
-Vale, Hanabi vas bien con los tacones, mira que no quiero que te caigas.
-Hinata, estoy bien, tranquila.-le respondió la pequeña ojiperla.
-Venga, vámonos que al final la limusina se va.
-Si Hinata, ya estamos todas, por lo que relájate.-intentó tranquilizarla la pelirosa.
-Vale, Hanabi vas bien con los tacones, mira que no quiero que te caigas.
-Hinata, estoy bien, tranquila.-le respondió la pequeña ojiperla.
-Venga, vámonos que al final la limusina se va.
Todas salieron de la casa y en
frente les esperaba una lujosa y enorme limusina negra.
Una vez en el interior de la limusina, las chicas se hallaban alucinadas con el interior del auto en el que se encontraban.
-Esto es alucinante.-dijo la
pelicafé.
-Señora de Uchiha, te lo has montado bien.-dijo Hana riéndose.
-No empieces con eso Hana, solo fue una broma.-dijo Sakura poniendo mala cara.
-No te enfades Sakura, es que me hizo mucha gracia.-seguía riendo Hana.
-Ya, bueno… Dios, que nervios.-decía una y otra vez la ojiperla-¿Imagináis los guapos que estarán?
-Seguro que tienen pintas de pingüino.-dijo Hana-¡Anda! Si hay champán y todo, ¿queréis?
-Señora de Uchiha, te lo has montado bien.-dijo Hana riéndose.
-No empieces con eso Hana, solo fue una broma.-dijo Sakura poniendo mala cara.
-No te enfades Sakura, es que me hizo mucha gracia.-seguía riendo Hana.
-Ya, bueno… Dios, que nervios.-decía una y otra vez la ojiperla-¿Imagináis los guapos que estarán?
-Seguro que tienen pintas de pingüino.-dijo Hana-¡Anda! Si hay champán y todo, ¿queréis?
Hana repartió copas a las
chicas y mientras hablaban de esto y aquello se acabaron terminando la botella
de champán a la pequeña ojiperla ya se le habían enrojecido las mejillas a
causa del alcohol. La limusina se detuvo y el chofer les abrió la puerta.
Cuando las chicas se encontraron
fuera del vehículo no podían creer lo que veían ante sus ojos. Una casa de
dimensiones descomunales se alzaba ante sus pies y a sus espaldas quedaba una
fuente. El exterior de la mansión se encontraba decorada con guirnaldas
navideñas, había ya personas en la entrada, mujeres con vestidos muy elegantes
y hombres con fracs, chaqués, esmóquines.
-¿Pasamos?-preguntó Hana no
muy segura de sí misma mientras contemplaba la casa.
-Hinata, tengo miedo.-dijo en esta ocasión Hanabi mientras cogía el brazo de su hermana.
-Yo también Hanabi, yo también.-le dijo a su hermana.
-Después de esto ya no voy a poder considerar a Sasuke como una persona normal-expuso la pelicafé.
-Y yo me iba a considerar señora de Uchiha… No llego ni a señora de Maceta al lado de esto…-dijo Sakura considerándose una basura al lado de todas las chicas jóvenes con dinero que podrían encontrarse en aquella terrible mansión.
-Voy a repetir, ¿pasamos?-dijo de nuevo Hana.
-Bueno, no nos vamos a quedar aquí paradas después de todo.-dijo Tenten.
-Hinata, tengo miedo.-dijo en esta ocasión Hanabi mientras cogía el brazo de su hermana.
-Yo también Hanabi, yo también.-le dijo a su hermana.
-Después de esto ya no voy a poder considerar a Sasuke como una persona normal-expuso la pelicafé.
-Y yo me iba a considerar señora de Uchiha… No llego ni a señora de Maceta al lado de esto…-dijo Sakura considerándose una basura al lado de todas las chicas jóvenes con dinero que podrían encontrarse en aquella terrible mansión.
-Voy a repetir, ¿pasamos?-dijo de nuevo Hana.
-Bueno, no nos vamos a quedar aquí paradas después de todo.-dijo Tenten.
Finalmente las chicas
temerosas subieron por las escaleras y pasaron por la enorme puerta de entrada.
Si desde el exterior sentían miedo, aquello no sabían si definirlo como sueño o
pesadilla. Aquella casa era la cosa más monstruosamente hermosa que habían
visto en su vida.
Nada más pasar por la puerta se encontraba una
recepción el doble de grande que el salón de la casa de Naruto. A mano
izquierda una enorme fila de escaleras daban lugar a un segundo piso y en
frente de la puerta principal una doble puerta daba lugar a un salón
infinitamente grande con tres enormes lámparas de araña colgando del techo de
la estancia la cual también estaba decorada con numerosos adornos navideños y
una pantalla plana en uno de los lados de la cual se vería las campanadas de
fin de año.
Cuando estaban en la recepción
se dieron cuenta de que un grupo de chicos las estaban contemplando como si
fuesen ángeles caídos del mismísimo cielo.
Capítulo 29: La llegada para
ellos.
Sasuke se encontraba delante
del espejo poniéndose la pajarita cuando alguien llamó al telefonillo. Cuando
contestó era Neji al que le dijo que subiera. El tiempo que tardó Sasuke en
ponerse la pajarita fue el que tardó el ojiperla en subir por el ascensor y
llamar al timbre.
Cuando el pelinegro abrió la
puerta ambos no pudieron evitar mirarse de arriba a bajo.
-Qué sexy Sasuke.-dijo Neji
observando a su amigo.
-Sexy tu padre no te jode.-le respondió el pelinegro a su amigo mientras éste se reía.
-Sakura no se va a poder resistir con esa mezcla de pingüino y emo.-con ese último comentario el ojiperla no pudo volver echarse a reír.
-Me meto yo con tu pelo a caso.-dijo Sasuke irritado- Cualquiera pensaría que se te olvidó que existen las peluquerías.
-Para que te enteres, voy a la peluquería cada mes para sanearme el pelo.-dijo el ojiperla muy orgulloso de su larga melena castaña-Lo que no entiendo es por qué llevas un corte de pelo que te hace parecer algo que no eres.
-No voy a contestar a eso.-dijo el pelinegro en respuesta al comentario de su amigo.
-Sexy tu padre no te jode.-le respondió el pelinegro a su amigo mientras éste se reía.
-Sakura no se va a poder resistir con esa mezcla de pingüino y emo.-con ese último comentario el ojiperla no pudo volver echarse a reír.
-Me meto yo con tu pelo a caso.-dijo Sasuke irritado- Cualquiera pensaría que se te olvidó que existen las peluquerías.
-Para que te enteres, voy a la peluquería cada mes para sanearme el pelo.-dijo el ojiperla muy orgulloso de su larga melena castaña-Lo que no entiendo es por qué llevas un corte de pelo que te hace parecer algo que no eres.
-No voy a contestar a eso.-dijo el pelinegro en respuesta al comentario de su amigo.
El rubio y el ojinegro
llegaron instantes más tarde a la casa de Sasuke.
-No me siento más raro con
esto puesto porque no puedo-dijo el rubio observándose al espejo.
-Pues ya os podríais haber peinado los dos un poco.-dijo el ojiperla.
-Si hombre, bastante tengo con llevar la cosa esta puesta como para que también me repeine.-se quejó el rubio.
-Yo no recuerdo cuando fue la última vez que me peiné, y hoy no iba a ser menos.-contestó el ojinegro.
-Tranquilos, no sé que le ha dado hoy aquí al colega con el pelo de la gente.-replicó Sasuke.
-No se os puede decir nada.-dijo el ojiperla en defensa propia.
-¡Mierda! Vámonos que al final llegan antes las chicas que nosotros, la limusina ya las habrá recogido.
-Esperar antes de irnos vamos a ponernos todos en una misma llamada por si tenemos problemas en la carretera o algo.-dijo el rubio a modo de precaución.
-Me parece bien, pero recordar poner el manos libres, no le demos escusas a la poli para que nos pare.-dijo el ojiperla a la propuesta del rubio.
-Pues ya os podríais haber peinado los dos un poco.-dijo el ojiperla.
-Si hombre, bastante tengo con llevar la cosa esta puesta como para que también me repeine.-se quejó el rubio.
-Yo no recuerdo cuando fue la última vez que me peiné, y hoy no iba a ser menos.-contestó el ojinegro.
-Tranquilos, no sé que le ha dado hoy aquí al colega con el pelo de la gente.-replicó Sasuke.
-No se os puede decir nada.-dijo el ojiperla en defensa propia.
-¡Mierda! Vámonos que al final llegan antes las chicas que nosotros, la limusina ya las habrá recogido.
-Esperar antes de irnos vamos a ponernos todos en una misma llamada por si tenemos problemas en la carretera o algo.-dijo el rubio a modo de precaución.
-Me parece bien, pero recordar poner el manos libres, no le demos escusas a la poli para que nos pare.-dijo el ojiperla a la propuesta del rubio.
Todos estaban ya en los coches
de camino y con los teléfonos iban hablando de una cosa y de la otra. Cuando
Sasuke avisó a sus amigos:
-Cuidado que en la próxima
rotonda estoy viendo un coche de policía, tomar algo de distancia.
-Vale.-dijo el rubio.
-Sin problemas.-respondió el ojiperla
-Hecho.-contestó el ojinegro.
-Vale.-dijo el rubio.
-Sin problemas.-respondió el ojiperla
-Hecho.-contestó el ojinegro.
Una vez pasado el control de
policía la tensión desapareció de los chicos y volvieron a tomar algo más de
velocidad, cuando el pelinegro se puso a la altura de una limusina negra en la
cual sabía perfectamente que iban las chicas pues él mismo la había elegido.
-La limusina que tenemos al
lado es en la que van las chicas.-dijo Sasuke sin poder evitar sonreir.
-¿Cómo lo sabes si llevan los cristales tintados?-preguntó el ojiperla que iba detrás del Porche.
-Porque yo mismo la elegí.
-¿Pero no era cosa de tu madre?-preguntó el ojinegro.
-La idea fue de mi madre, pero no iba a dejar que cualquier limusina llevase a… En fin las llevase a todas.
-¿Llevase a quién Sasuke?-preguntó el rubio.
-Ahora no vengas con aires de cubito de hielo imposible de derretir, que a nosotros no nos engañas campeón.-dijo el ojiperla
-Bueno yo por lo menos no voy asaltando cunas.-dijo el pelinegro.
-¿¡Pero de qué vas!?-espetó Kiba al móvil ante el comentario.
-Relajaros, ¿vale?-dijo el ojiperla intentando poner orden-A parte Sasuke, solo saca dos años a Hanabi, no es para tanto la cosa.
-Pero si me da igual, como si quiere tener hijos con ella.
-¡Sasuke!-fue lo único que consiguió decir el ojinegro.
-¿Pero qué dije ahora? Solo era un comentario para mostrar mi indiferencia.-se defendió Sasuke.
-Dejemos el tema.-intervino el rubio.
-Me parece bien.-dijo el ojinegro ante el comentario de Naruto.
-Por cierto, como os vais a quedar a dormir os he preparado las habitaciones.
-Claro seguro que las has preparado tú.-dijo el rubio riendo.
-Es una forma de hablar payaso. Pero que a lo que iba es que he supuesto que Naruto, tú querrías dormir con Hinata, y tú Neji con Tenten.
-Ves, eso es una buena iniciativa Sasuke.-dijo el ojiperla.
-No pongo ninguna objeción a eso.-dijo también de acuerdo el rubio.
-Y aquí está el problema de nuevo Kiba, ¿con quién prefieres dormir tú con Hanabi o con tu hermana?
-Hanabi no va a querer dormir sola, pero sé que si duermo con ella no te voy a poder aguantar en todo el año que entra. Así que lo mejor sería que ellas dos durmieran juntas.
-Kiba, que respuesta tan madura, si no te oigo decir esa frase con mis propios oídos jamás me hubiera creído que la has dicho.-dijo el ojiperla riéndose.
-Mira que gracioso él-se volvió a quejar Kiba.
-Bueno es igual, ya lo hablamos más tarde de eso, de todos modos en la puerta está puesto el nombre de cada uno de vosotros menos en uno que pone el de Hana. Por cierto ya hemos llegado.
-¿Cómo lo sabes si llevan los cristales tintados?-preguntó el ojiperla que iba detrás del Porche.
-Porque yo mismo la elegí.
-¿Pero no era cosa de tu madre?-preguntó el ojinegro.
-La idea fue de mi madre, pero no iba a dejar que cualquier limusina llevase a… En fin las llevase a todas.
-¿Llevase a quién Sasuke?-preguntó el rubio.
-Ahora no vengas con aires de cubito de hielo imposible de derretir, que a nosotros no nos engañas campeón.-dijo el ojiperla
-Bueno yo por lo menos no voy asaltando cunas.-dijo el pelinegro.
-¿¡Pero de qué vas!?-espetó Kiba al móvil ante el comentario.
-Relajaros, ¿vale?-dijo el ojiperla intentando poner orden-A parte Sasuke, solo saca dos años a Hanabi, no es para tanto la cosa.
-Pero si me da igual, como si quiere tener hijos con ella.
-¡Sasuke!-fue lo único que consiguió decir el ojinegro.
-¿Pero qué dije ahora? Solo era un comentario para mostrar mi indiferencia.-se defendió Sasuke.
-Dejemos el tema.-intervino el rubio.
-Me parece bien.-dijo el ojinegro ante el comentario de Naruto.
-Por cierto, como os vais a quedar a dormir os he preparado las habitaciones.
-Claro seguro que las has preparado tú.-dijo el rubio riendo.
-Es una forma de hablar payaso. Pero que a lo que iba es que he supuesto que Naruto, tú querrías dormir con Hinata, y tú Neji con Tenten.
-Ves, eso es una buena iniciativa Sasuke.-dijo el ojiperla.
-No pongo ninguna objeción a eso.-dijo también de acuerdo el rubio.
-Y aquí está el problema de nuevo Kiba, ¿con quién prefieres dormir tú con Hanabi o con tu hermana?
-Hanabi no va a querer dormir sola, pero sé que si duermo con ella no te voy a poder aguantar en todo el año que entra. Así que lo mejor sería que ellas dos durmieran juntas.
-Kiba, que respuesta tan madura, si no te oigo decir esa frase con mis propios oídos jamás me hubiera creído que la has dicho.-dijo el ojiperla riéndose.
-Mira que gracioso él-se volvió a quejar Kiba.
-Bueno es igual, ya lo hablamos más tarde de eso, de todos modos en la puerta está puesto el nombre de cada uno de vosotros menos en uno que pone el de Hana. Por cierto ya hemos llegado.
En ese instante estaban
pasando por una entrada formada por una verja enorme y negra de la cuales solo
se veían los límites que indicaban la entrada. Siguiendo por el camino al final
se encontraba una fuente de la cual a mano izquierda seguía un camino que daba
a un aparcamiento más grande que toda la parcela en la que se encontraba la
casa del rubio.
Una vez que aparcaron los
coches se volvieron a reunir todos.
-Tío, esto es flipante.-dijo
el rubio a su amigo.
-Esto es una puta basura que solo sirve para intentar hacer que el resto del mundo se sienta inferior a ti.-le dijo el pelinegro de mala gana a Naruto.
-Pues créeme que lo consiguen.-dijo Kiba mirando uno de los laterales de la mansión que se veía desde el aparcamiento.
-Solo hay que mirar los coches que hay aquí.-dijo el ojiperla mientras observaba los automóviles que se encontraban estacionados.
-¡Pero qué coño me estáis contando!-espetó el pelinegro-Naruto, tú tienes un Lamborghini y tienes tu propia casa; Kiba tienes maldito Audi R8; y tú Neji tienes un puto Bugatti, un puto Bugatti Veyron. No podéis ser tan jodidamente pobres.
-Lo siento Sasuke, pero como ya creo que dije una vez, en mi familia el que tiene pasta es mi abuelo.-se excusó el rubio.
-Mi familia tiene dinero, pero no en estas dimensiones.-dijo en esta ocasión el ojiperla.
-Yo estoy con Neji, y seguro que mi familia está más por debajo económica que la suya.-explicó el ojinegro.
-¡A la mierda todo! Anda, mejor vamos dentro que empieza a hacer frío.-dijo Sasuke.
-Esto es una puta basura que solo sirve para intentar hacer que el resto del mundo se sienta inferior a ti.-le dijo el pelinegro de mala gana a Naruto.
-Pues créeme que lo consiguen.-dijo Kiba mirando uno de los laterales de la mansión que se veía desde el aparcamiento.
-Solo hay que mirar los coches que hay aquí.-dijo el ojiperla mientras observaba los automóviles que se encontraban estacionados.
-¡Pero qué coño me estáis contando!-espetó el pelinegro-Naruto, tú tienes un Lamborghini y tienes tu propia casa; Kiba tienes maldito Audi R8; y tú Neji tienes un puto Bugatti, un puto Bugatti Veyron. No podéis ser tan jodidamente pobres.
-Lo siento Sasuke, pero como ya creo que dije una vez, en mi familia el que tiene pasta es mi abuelo.-se excusó el rubio.
-Mi familia tiene dinero, pero no en estas dimensiones.-dijo en esta ocasión el ojiperla.
-Yo estoy con Neji, y seguro que mi familia está más por debajo económica que la suya.-explicó el ojinegro.
-¡A la mierda todo! Anda, mejor vamos dentro que empieza a hacer frío.-dijo Sasuke.
Los compañeros del ojinegro
intentaron no sobresaltarse mucho con las cosas que veían pero cuando entraron
fue inevitable, aquellas estancias parecían de película. Antes de entrar a la que sería la habitación en la que se
encontraban los preparativos de la fiesta un camarero se acercó al grupo de los
chicos con copas de champán.
-Adelante coger.-dijo el
pelinegro, y acto seguido cogieron todos una copa.
-¿Y tus padres?-preguntó el ojinegro.
-Mis padres esta noche van a estar pendientes de cualquier cosa menos de lo que haga su hijo.
-Creo que ya están aquí.-dijo el rubio mirando a la puerta.
-¿Y tus padres?-preguntó el ojinegro.
-Mis padres esta noche van a estar pendientes de cualquier cosa menos de lo que haga su hijo.
-Creo que ya están aquí.-dijo el rubio mirando a la puerta.
Efectivamente, las chicas ya
se encontraban allí. Los cuatros se quedaron anonadados con la presencia de
ellas.
Por la cabeza del pelinegro no
había nada más en todo el mundo que aquella chica vestida con aquel vestido
rosa. En la del ojiperla todo se volvió turbio y solo podía diferenciar una
silueta cuyo cabello ahora colgaba por sus hombros con largos y perfectos
tirabuzones. El rubio por un momento creyó que el cielo se había partido en dos
y que habían dejado caer al ángel más bello de todos. En cambio para el
ojinegro le cambio el punto gravitacional al ver a la pequeña ojiperla.
Capítulo 30: La fiesta.
Los chicos se dirigieron
lentamente a sus amigas y éstas también se fueron acercando a ellos mientras se
contemplaban los unos a los otros. Cuando ya no había más pasos que dar, el
primero en romper el hielo fue Neji que cogió a la pelicafé por los aires y la
dio un largo beso.
-Estás hermosa.-le susurró al
oído y ella no pudo evitar sonrojarse.
El rubio también saludo a la
ojiperla con un beso y le resultó imposible no alagar a la ojiperla.
-Hoy el cielo ha dejado caer
al ángel más bonito del mundo.
-Creo que es lo más cursi que me han dicho nunca.
-Pues me he quedado corto.
-Creo que es lo más cursi que me han dicho nunca.
-Pues me he quedado corto.
Se dijeron ambos entre
susurros cuando se fundieron en otro beso.
El pelinegro no sabía cómo
reaccionar con la pelirosa, por lo que se limitó a darle un abrazo en el que
intentó transmitir cada una de las cosas que sentía en ese instante. Después se
limitó a mirarla a los ojos y a sonreír.
Una vez que ya se encontraban
todos hablando la sala en la que se iban a dar las campanadas se encontraba
llena de gente de todas las edades.
Los camareros empezaron a
repartir cuencos con uvas a todo el mundo.
-Verás tú como alguien se
atragante.-dijo el ojinegro.
-No empieces Kiba como todos los años.-se quejó su hermana.
-Hana, hoy no te pongas rancia que estás muy guapa.-le picó su hermano.
-Mira, prefiero no responderte nada.-dijo ella ya alterada por el comentario del ojinegro.
-Venga no discutáis, que estamos a punto de cambiar de año.-dijo la ojiperla emocionada con el cuenco de las uvas en una mano y una uva en la otra.
-No empieces Kiba como todos los años.-se quejó su hermana.
-Hana, hoy no te pongas rancia que estás muy guapa.-le picó su hermano.
-Mira, prefiero no responderte nada.-dijo ella ya alterada por el comentario del ojinegro.
-Venga no discutáis, que estamos a punto de cambiar de año.-dijo la ojiperla emocionada con el cuenco de las uvas en una mano y una uva en la otra.
Efectivamente todos se
encontraban mirando a esa pantalla en la que estaba emitiendo las campanadas y
empezaban a sonar los cuartos. Después empezaron a sucederse las campanadas
unas tras otras hasta 12.
Cuando en la tele apareció un
enorme 2013 la gente comenzó a aplaudir y a felicitar el año nuevo a todo el
mundo que tenía alrededor.
Neji dio un beso a Tenten y Naruto
hizo lo mismo con la ojiperla. Sasuke se fue junto a la pelirosa y no pudo
evitarlo, también la beso. Para el ojinegro no fue tan fácil ya que sin saber
cómo sucedió le dio un abrazo a Hanabi que la levantó del suelo.
La pequeña ojiperla, no sabía
de qué modo reaccionar, por lo que simplemente se dejó llevar, pero cuando
volvió a poner los pies en la tierra ambos se separaron y se fueron a felicitar
a sus respectivas hermanas y después al resto.
Los camareros comenzaron de
nuevo a repartir copas de champán. Todos cogieron una y brindaron por un nuevo
año lleno de amor y salud. Justo después de que todos bebieran un joven ya de
unos 23 años se acercó al grupo.
-Feliz año hermanito.-saludó a
Sasuke.
-Feliz año nuevo Itachi.-le respondió el pelinegro de forma seca.
-Bueno y feliz año nuevo también a vosotros-dijo mientras miraba a los amigos de su hermano.
-Igualmente.-dijeron todos.
-Feliz año nuevo Itachi.-le respondió el pelinegro de forma seca.
-Bueno y feliz año nuevo también a vosotros-dijo mientras miraba a los amigos de su hermano.
-Igualmente.-dijeron todos.
Sasuke presentó a su hermano a
los amigos que no conocía y se quedaron un rato hablando, hasta que Itachi se
fue a saludar a otros invitados.
La música empezó a sonar y
todos empezaron a bailar, las copas de champán ya comenzaron a hacer de la
suyas hasta tal punto de que el ojinegro comenzó a bailar una vez más con la
pequeña ojiperla.
Como ya había predicho Hana se
quedó sola, y decidió irse a la barra en la que estaban sirviendo copas y se
limitó a pedirse un whiscky con el cual pasar el rato.
El resto se encontraba
bailando, y el pelinegro no podía dejar de mirar a la pelirosa.
-¿Qué tanto me miras?-le
preguntó ella.
-Todavía no he podido encontrar algo con lo que comparar lo guapa que estás.-le dijo él serio y pensativo.
-Ya bueno, seg…-pero la pelirosa no pudo terminar de hablar ya que fue interrumpida.
-Pero mira a quien tenemos aquí.-dijo una voz conocida.
-Mierda…-fue lo único que consiguió decir el pelinegro.-¿Qué coño haces aquí Temari?-cuando Sasuke pronunció esas palabras el resto de sus amigos también dejaron de bailar.
-Bueno, también he sido invitada, simplemente quería felicitarte el año nuevo.-dijo ella.
-Hubiera podido sobrevivir sin tus felicitaciones gracias.-le dijo el pelinegro a la rubia.
-De verdad Sasuke, desde que te juntas con ciertas personas estás insoportable.
-Cierra la bocaza.-le dijo el pelinegro perdiendo los nervios.
-Pero, ¿esto qué es?-preguntó la ojiazul que acaba de aparecer de detrás de Temari-Tanto rosa me deja cegada.
-Todavía no he podido encontrar algo con lo que comparar lo guapa que estás.-le dijo él serio y pensativo.
-Ya bueno, seg…-pero la pelirosa no pudo terminar de hablar ya que fue interrumpida.
-Pero mira a quien tenemos aquí.-dijo una voz conocida.
-Mierda…-fue lo único que consiguió decir el pelinegro.-¿Qué coño haces aquí Temari?-cuando Sasuke pronunció esas palabras el resto de sus amigos también dejaron de bailar.
-Bueno, también he sido invitada, simplemente quería felicitarte el año nuevo.-dijo ella.
-Hubiera podido sobrevivir sin tus felicitaciones gracias.-le dijo el pelinegro a la rubia.
-De verdad Sasuke, desde que te juntas con ciertas personas estás insoportable.
-Cierra la bocaza.-le dijo el pelinegro perdiendo los nervios.
-Pero, ¿esto qué es?-preguntó la ojiazul que acaba de aparecer de detrás de Temari-Tanto rosa me deja cegada.
La pelirosa no se lo podía
creer, cómo era posible que ella estuviera ahí, todo iba perfecto, por qué
tuvieron que aparecer en esa noche.
-Temari, por lo visto aquí
dejan pasar a cualquiera.-en esta ocasión fue Sai el que intervino de la nada.
La pelirosa no pudo evitarlo y
salió corriendo de la escena.
-Dais asco.-dijo la ojiperla
seguida de la pelicafé en busca de su amiga.
-Vaya, parece que se fue corriendo.-dijo la rubia.
-Por qué no me haces un favor y te largas de mi casa.-y cuando dijo eso el pelinegro también salió en busca de Sakura.
-¿Qué está pasando aquí?-Gaara apareció junto con Kankuro.
-Tu hermanita.-dijo Kiba que se había puesto delante de la pequeña ojiperla- Que le gusta ir armando bronca.
-Temari, ¿ni en Noche Vieja puedes dejar tranquila a la gente?-le dijo Gaara con tono exasperante.
-Hago lo que me da la gana.-le dijo la rubia a su hermano-Por cierto Kiba, ¿qué pasa, que ahora te gustan las niñas?
-De ella no se te ocurra decir ni una palabra.-dijo el ojinegro que sentía como en ese momento la pequeña ojiperla le estaba agarrando fuerte del chaqué.
-Temarí, vámonos, no tengo ganas de que por tu culpa se me amargue la noche.-Gaara la cogió del brazo y consiguió que la rubia se fuera de la escena.-Lo siento mucho.-se disculpó el pelirojo cuando se fueron de donde se encontraban todos.
-Vaya, parece que se fue corriendo.-dijo la rubia.
-Por qué no me haces un favor y te largas de mi casa.-y cuando dijo eso el pelinegro también salió en busca de Sakura.
-¿Qué está pasando aquí?-Gaara apareció junto con Kankuro.
-Tu hermanita.-dijo Kiba que se había puesto delante de la pequeña ojiperla- Que le gusta ir armando bronca.
-Temari, ¿ni en Noche Vieja puedes dejar tranquila a la gente?-le dijo Gaara con tono exasperante.
-Hago lo que me da la gana.-le dijo la rubia a su hermano-Por cierto Kiba, ¿qué pasa, que ahora te gustan las niñas?
-De ella no se te ocurra decir ni una palabra.-dijo el ojinegro que sentía como en ese momento la pequeña ojiperla le estaba agarrando fuerte del chaqué.
-Temarí, vámonos, no tengo ganas de que por tu culpa se me amargue la noche.-Gaara la cogió del brazo y consiguió que la rubia se fuera de la escena.-Lo siento mucho.-se disculpó el pelirojo cuando se fueron de donde se encontraban todos.
La pelirosa había corrido
hasta una terraza que tenía la estancia en la que se encontraban. Tenía ganas
de llorar, no entendía por qué el pasado la perseguía siempre.
-¿Sakura?
La voz la sorprendió, pero era
la de Hinata, cuando la vio no pudo evitar salir corriendo y darle un abrazo.
La ojiperla llevó de nuevo a su amiga a la barandilla de piedra junto con
Tenten.
-¿Sakura qué es lo que pasa
con esa gente?-preguntó la pelicafé en esta ocasión.
-Sabes que puedes contárnoslo.-le dijo en esta ocasión la ojiperla.
-Sabes que puedes contárnoslo.-le dijo en esta ocasión la ojiperla.
La pelirosa se apoyó en la
barandilla y sus amigas se limitaron a imitarla.
-Antes de que me cambiara de
instituto yo iba con Ino y con Sai a clase. Ino era mi mejor amiga, pero llegó
Sai, hasta que, bueno digamos que comenzamos a salir y llegó el día en que por
fin me decidí entregarme a él. Al día siguiente lo único que pasó fue que Ino y
él se rieron en mi cara, pero jamás entendí la razón de por qué lo hicieron.
Desde ahí el resto del curso pasado se volvió un infierno y yo me sentía como
una basura. El primer cambio fue mi corte de pelo, pasé de tenerlo tan largo
como vosotras a cortármelo un poco más corto de cómo lo tenía al comienzo de
curso. El segundo fue cambiarme de instituto, no podía seguir en el mismo lugar
que aquellos dos seres despreciables. Luego llegó Sasuke, y él produjo que todo
aquel pasado desapareciera o se convirtiera en una pesadilla más. Hasta que volvieron
a aparecer, y todo volvió a resurgir en mi cabeza. Ahora cada vez que me acerco
a Sasuke, me siento como entonces, como una basura. Cada vez que me toca,
siento que quiero más, pero no puedo evitar acordarme de aquello y sentir que si Sasuke me toca, él vaya a tocar
a una basura como yo.-la pelirosa se desplomó en la barandilla de piedra
helada, comenzó a llorar sin ser capaz de levantar la cabeza.
-Sakura, no eres…
-Sakura, no eres…
La ojiperla no pudo terminar
la frase, se dio cuenta de una presencia más en aquella terraza. Hinata hizo
una señal a la pelicafé para que entraran en el edificio y cuando le vio lo
entiendo.
Sasuke lo había oído todo, se
sentía impotente mirando a la pelirosa, no sabía bien que hacer y se limitó a
acercarse lentamente a la chica.
Sakura al no terminar de oír
la frase de la ojiperla y como los pasos de sus dos amigas volvían al interior
del edificio no pudo evitar dar media vuelta.
-Sasuke...-dijo la pelirosa en
un leve susurro cuando vio al pelinegro-¿Cuánto tiempo llevas ahí?-preguntó la
pelirosa aterrada por lo que podría haber oído.
-El suficiente para haber oído lo que desde hace un tiempo quería saber…-dijo el pelinegro de forma fría.
-Sasuke, yo… Lo siento.-empezó a decir la pelirosa sin evitar ponerse a llorar-Supongo que ahora ya no querrás ni mirarme a la cara. Per…
-¡Sakura!
-El suficiente para haber oído lo que desde hace un tiempo quería saber…-dijo el pelinegro de forma fría.
-Sasuke, yo… Lo siento.-empezó a decir la pelirosa sin evitar ponerse a llorar-Supongo que ahora ya no querrás ni mirarme a la cara. Per…
-¡Sakura!
Interrumpió el pelinegro a la
pelirosa sin entender cómo podía estar diciendo ella esas cosas. Ella no podía
más que mirarlo con miedo, esperando su inmediato rechazo.
-No sé, que crees que siento
por ti.-comenzó a decir el pelinegro intentando buscar las palabras adecuadas-Pero
reza porque no me vuelva a encontrar a ese par de gilipollas delante de mi
porque no me hago responsable de mis actos.
-No… No tienes que hacerles nada… No merece la pena y menos por alguien como yo…-fue lo único que consiguió decir mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
-¿Y menos por alguien como tú?-dijo el pelinegro mientras se torturaba con sus palabras-Sakura… ¿Por quién quieres que lo haga sino?-preguntó el pelinegro sin obtener respuesta-Eres el ser que más quiero en este mundo.
-No… No tienes que hacerles nada… No merece la pena y menos por alguien como yo…-fue lo único que consiguió decir mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
-¿Y menos por alguien como tú?-dijo el pelinegro mientras se torturaba con sus palabras-Sakura… ¿Por quién quieres que lo haga sino?-preguntó el pelinegro sin obtener respuesta-Eres el ser que más quiero en este mundo.
Cuando dijo esto la pelirosa
no pudo evitar fijar sus ojos en los de él. En ellos se apreciaba un brillo de
dolor y desesperación. Él no lo resistió más y sin decir ninguna palabra más se
limitó a besarla. Ella se lo respondió, pero no pudo evitar separarse del
pelinegro.
-Sakura… Para mí eres el ser
más puro que han podido tocar mis manos.-le explicaba de forma suplicante el
pelinegro-No me importa lo que haya pasado. Y si tengo que esperar mi vida y
más lo haré.
La pelirosa a pesar de sus
lágrimas se le pintó una sonrisa con las palabras del pelinegro. Fue ella en
esta ocasión la que lo besó a él. El pelinegro no se detuvo en ningún momento,
pero la piel de la pelirosa se empezó a amoratar por consecuencia del frío.
-Será mejor que entremos.-le
dijo él teniéndose que separar de la pelirosa al sentir su piel fría.
-Vale.-le respondió ella mientras que cogida de su mano seguía al pelinegro.
-Vale.-le respondió ella mientras que cogida de su mano seguía al pelinegro.
Hana continuaba en la barra,
pero lo que había empezado por un whiscky continuó por Martinis y JinTonics,
ella notaba que ya las copas la estaban pasando factura.
-¿Qué hace aquí una señorita
tan sola a merced del alcochol?-preguntó una voz masculina.
-Ahogar las penas de la soledad.-dijo ella de forma dramática.
-Pues no me parece nada bien.-continuó diciendo él.
-Pero qué cojones te import…-empezó a decir Hana cuando se dio cuenta de quién era-El famoso Itachi, lo que me faltaba.
-¿Te puedo acompañar?-preguntó él de forma cortés.
-Como si estuvieras en tu casa.-le respondió ella de forma sarcástica.
-Ahogar las penas de la soledad.-dijo ella de forma dramática.
-Pues no me parece nada bien.-continuó diciendo él.
-Pero qué cojones te import…-empezó a decir Hana cuando se dio cuenta de quién era-El famoso Itachi, lo que me faltaba.
-¿Te puedo acompañar?-preguntó él de forma cortés.
-Como si estuvieras en tu casa.-le respondió ella de forma sarcástica.
Ambos se quedaron tomando una
copa cuando de repente la gente de la fiesta se empezó a colocar en una especie
de círculo.
Sasuke que junto a Sakura
habían vuelto a reunirse con los demás les estaba explicando a sus amigos lo
que por costumbre tenían sus padres por hacer esa noche.
-Veréis, como tradición, mis
padres hacen que sus invitados bailen un vals.
-¿Un vals?-preguntó el ojinegro.
-¿Me explicas como coño bailamos un vals Sasuke?-expuso esta vez el rubio.
-No es para tanto, es la cosa más fácil del mundo, simplemente dejaros llevar.
-¿Un vals?-preguntó el ojinegro.
-¿Me explicas como coño bailamos un vals Sasuke?-expuso esta vez el rubio.
-No es para tanto, es la cosa más fácil del mundo, simplemente dejaros llevar.
El vals comenzó a sonar y
Sasuke muy seguro de sí mismo cogió a la pelirosa y empezó a bailar al ritmo de
la música. Sus amigos no se iban a quedar atrás y los empezaron a imitar.
Hana e Itachi continuaban
bebiendo pero Itachi la paró y de la mano la puso de pie.
-¿Qué haces?-preguntó Hana
procurando pronunciar todas las sílabas con claridad.
-Es hora de que deje de beber y me haga el honor de bailar con esta pobre alma solitaria.-le dijo Itachi haciendo una reverencia.
-¿Me estás vacilando? No sé si has notado, que estoy un poco, pero, solo un poco borracha. ¿Y pretendes que me ponga a dar vueltas?
-Si lo pretendo.-le dijo mientras se la llevaba al centro de la sala donde todo el mundo estaba bailando.
-Pues si no me tropiezo, ni te piso, ni me caigo con los tacones dame un premio.
-Es hora de que deje de beber y me haga el honor de bailar con esta pobre alma solitaria.-le dijo Itachi haciendo una reverencia.
-¿Me estás vacilando? No sé si has notado, que estoy un poco, pero, solo un poco borracha. ¿Y pretendes que me ponga a dar vueltas?
-Si lo pretendo.-le dijo mientras se la llevaba al centro de la sala donde todo el mundo estaba bailando.
-Pues si no me tropiezo, ni te piso, ni me caigo con los tacones dame un premio.
Todos estuvieron bailando
aquel vals.
La pelirosa se sentía feliz,
simplemente se dejaba llevar por aquel chico que la volvía loca en aquellos
suaves movimientos rítmicos. Él no podía
dejar de sonreírla por lo que ambos no podían sentirse mejor en aquel momento.
Cuando el baile finalizó Hana
se echó las manos a la cabeza.
-Creo que me voy a ir a mi
habitación. Estoy empezando a ver doble y todo.-consiguió decir.
-Siento decirle una cosa.-le contrarió el chico.
-No me digas que ahora hay que ponerse a bailar un paso doble o algo por el estilo.-se quejó ella exagerando su expresión como si fuera una niña pequeña.
-Nada de bailes, pero… Ni se ha tropezado, ni me ha pisado, ni se ha caído…
-¡Anda! Pues ahora que lo dices tienes razón. Qué control tengo.-celebró Hana orgullosa de su logro.
-Bueno, pero falta su premio.-dijo él con una sonrisa malvada.
-¿Premio? ¿Qué premio?-le preguntó ella sin saber ni cómo le salieron las palabras en aquel momento de cómo le daba vueltas la cabeza.
-Sígame.-le dijo él cogiéndola de la mano y tirando de ella.
-¿Podrías dejar de tratarme de usted?-se quejó Hana mientras seguía a duras penas al Uchiha-Haces que me sienta como una vieja.
-No es esa mi intención.-dijo mientras se paraba delante de la escalera que se encontraba en la recepción de la casa.
-¿Y bien? ¿Qué hay de mi regalo?
-Se encuentra al final de la escalera.-le respondió el sin perder aquella sonrisa.
-¡Hostias!-dijo ella al mirar la larga fila de escaleras-¿Tenéis ascensor? Porque no me encuentro capacitada para subir escaleras.
-Yo seré su ascensor pues.
-Siento decirle una cosa.-le contrarió el chico.
-No me digas que ahora hay que ponerse a bailar un paso doble o algo por el estilo.-se quejó ella exagerando su expresión como si fuera una niña pequeña.
-Nada de bailes, pero… Ni se ha tropezado, ni me ha pisado, ni se ha caído…
-¡Anda! Pues ahora que lo dices tienes razón. Qué control tengo.-celebró Hana orgullosa de su logro.
-Bueno, pero falta su premio.-dijo él con una sonrisa malvada.
-¿Premio? ¿Qué premio?-le preguntó ella sin saber ni cómo le salieron las palabras en aquel momento de cómo le daba vueltas la cabeza.
-Sígame.-le dijo él cogiéndola de la mano y tirando de ella.
-¿Podrías dejar de tratarme de usted?-se quejó Hana mientras seguía a duras penas al Uchiha-Haces que me sienta como una vieja.
-No es esa mi intención.-dijo mientras se paraba delante de la escalera que se encontraba en la recepción de la casa.
-¿Y bien? ¿Qué hay de mi regalo?
-Se encuentra al final de la escalera.-le respondió el sin perder aquella sonrisa.
-¡Hostias!-dijo ella al mirar la larga fila de escaleras-¿Tenéis ascensor? Porque no me encuentro capacitada para subir escaleras.
-Yo seré su ascensor pues.
El Uchiha la cogió en brazos y
la llevó hasta arriba del todo. Cuando la bajó Hana volvió a insistir:
-Ajá, ¿y dónde es que está mi
regalo?
El Uchija la besó, así tal
cual como el mundo le dio a parecer. Ella shockeada se quedó parada.
-Aquí está su regalo.-le dijo
él-Para que se sienta un poco menos sola.
-Pues vaya basura de regalo entonces.-dijo mientras se internaba en el comienzo de buscar su habitación.
-Pues vaya basura de regalo entonces.-dijo mientras se internaba en el comienzo de buscar su habitación.
Con ese comentario el Uchiha
no se iba a quedar contento. Cogió a la chica por la cintura la levantó del
suelo y la volvió a besar con una fuerza como si le fuera la vida en ello.
El resto seguía bailando, las
copas en ellos también empezaban a hacer estragos. La pelicafé y la ojiperla a
la más mínima tontería se empezaban a reír, incluso a Naruto se le había caído
la pajarita y ahora la llevaba en el bolsillo.
Ya entrada la madrugada, la
pelicafé y el ojiperla se fueron a su respectiva habitación, al igual que más
tarde la ojiperla y el rubio. Cuando pasó esto el ojinegro se dio cuenta de que
su hermana no estaba.
-Sasuke, ¿has visto a mi
hermana?-preguntó Kiba a su amigo.
-Pues no, no la he visto. ¿Por qué?
-Bueno, había pensado en irme a la cama y quería saber si iba a ser ella la que durmiera con Hanabi.
-Como si quisieras que apareciera.-le dijo el pelinegro-Duerme tú con Hanabi, si lo estás deseando.
-¿Perdón?-fue lo único que consiguió decir el ojinegro.
-No te preocupes Kiba, nosotros te guardamos el secreto.-dijo en esta ocasión la pelirosa con una sonrisa.
-Ya, mejor voy a pensar que es el alcohol…-dijo Kiba pensando que a sus amigos se les había cruzado la pinza.
-Pues no, no la he visto. ¿Por qué?
-Bueno, había pensado en irme a la cama y quería saber si iba a ser ella la que durmiera con Hanabi.
-Como si quisieras que apareciera.-le dijo el pelinegro-Duerme tú con Hanabi, si lo estás deseando.
-¿Perdón?-fue lo único que consiguió decir el ojinegro.
-No te preocupes Kiba, nosotros te guardamos el secreto.-dijo en esta ocasión la pelirosa con una sonrisa.
-Ya, mejor voy a pensar que es el alcohol…-dijo Kiba pensando que a sus amigos se les había cruzado la pinza.
Kiba fue en busca de la
pequeña ojiperla, que se hallaba esperándolo para que le dijera por fin que debía
hacer.
-Será mejor que vayamos
subiendo. -se limita a decir el ojinegro.
-De…de acuerdo.
-De…de acuerdo.
Cuando la pequeña ojiperla se
dispuso a moverse notó como las copas de champán hicieron estragos en ella. Al
notar el ojinegro que la pequeña no se movía se giró para mirar que es lo que
la sucedía, pero solo la veía parada, con una mano es la cabeza y hermosamente
sonrojada.
-¿Pasa algo? -preguntó volviéndose
a acercar a ella.
-Est…estoy mareada. -dijo ruborizándose más sintiendo un gran calor en su cuerpo a causa del alcohol.
-Ven, yo te ayudo.
-Est…estoy mareada. -dijo ruborizándose más sintiendo un gran calor en su cuerpo a causa del alcohol.
-Ven, yo te ayudo.
La cogió del brazo y la ayudó
a subir por las escaleras, pero en uno de los escalones uno de sus tacones le
jugó una mala pasada.
-¡Hanabi! -gritó el ojinegro
usando sus reflejos para sujetar a la pequeña.
-Lo…lo siento. -se limitó a decir la ojiperla.
-Supongo que los tacones no ayudan si estás mareada. -añadió Kiba restándole importancia.
-Lo…lo siento. -se limitó a decir la ojiperla.
-Supongo que los tacones no ayudan si estás mareada. -añadió Kiba restándole importancia.
Cuando llegaron a la puerta de
la habitación, Kiba tomó aire y le explicó la situación a su acompañante.
-Verás Hanabi, en un principio
ibas a dormir con Hana, pero como no sé donde está vas a tener que dormir
conmigo.
-Me parece bien.-dijo rápidamente la pequeña ojiperla poniéndose toda roja.
Los últimos que quedaron en el
salón fueron la pelirosa y el pelinegro junto con unos poco invitados más.
-¿Y tú Sakura no te quieres ir
a dormir?-pregunto Sasukea la pelirosa.
-Ni siquiera sé cuál es mi habitación.
-Bueno, me he tomado el atrevimiento de poner tu habitación en el mismo lugar que la mía.-dijo Sasuke con una sonrisa pero con algo de miedo al no saber cómo reaccionaría la pelirosa.
-Me gusta ese atrevimiento.-dijo Sakura mientras abrazaba al pelinegro por el cuello-solo hay un problema.
-¿Cuál?-preguntó el preocupado.
-Que me quiero ir a la cama, pero no tengo sueño.-le contestó ella con una sonrisa.
-Eso tiene fácil solución.-terminó diciendo el pelinegro dándola un largo beso y después ambos se dirigieron a la habitación de él.
-Ni siquiera sé cuál es mi habitación.
-Bueno, me he tomado el atrevimiento de poner tu habitación en el mismo lugar que la mía.-dijo Sasuke con una sonrisa pero con algo de miedo al no saber cómo reaccionaría la pelirosa.
-Me gusta ese atrevimiento.-dijo Sakura mientras abrazaba al pelinegro por el cuello-solo hay un problema.
-¿Cuál?-preguntó el preocupado.
-Que me quiero ir a la cama, pero no tengo sueño.-le contestó ella con una sonrisa.
-Eso tiene fácil solución.-terminó diciendo el pelinegro dándola un largo beso y después ambos se dirigieron a la habitación de él.
Capítulo 31: Acciones
alcoholizadas.
Itachi consiguió llevar a Hana
hasta su habitación. Él se estaba dejando llevar por sus instintos masculinos o
eso pensaba ya que no podía entender que necesidad tan grande tenía de estar
con esa mujer a la que acababa de conocer. Pero las razones le importaban más
bien poco, él quería tenerla ahí y ahora.
Para Hana la situación no era
muy distinta, no sabía muy bien ni donde estaba ni lo que hacía, pero ya no se
consideraba una niña y tenía ganas de pasar un buen rato con aquel casi
completo desconocido.
A Hana le faltaban manos para
quitarle el esmoquin al chico y él en cambio
con un pequeño desliz le bajó la cremallera del vestido.
-Vaya… Tienes que tener mucha
práctica.-le dijo ella con una sonrisa.
-Solo la suficiente.-le respondió él mientras le bajaba el tirante del vestido y lo dejaba caer dejando al descubierto la ropa interior roja.
-Seguro que estás echo todo un rompe corazones.-le seguía diciendo ella mientras lo besaba y jugaba con el broche de los pantalones del chico hasta quitárselos definitivamente.
-Solo la suficiente.-le respondió él mientras le bajaba el tirante del vestido y lo dejaba caer dejando al descubierto la ropa interior roja.
-Seguro que estás echo todo un rompe corazones.-le seguía diciendo ella mientras lo besaba y jugaba con el broche de los pantalones del chico hasta quitárselos definitivamente.
Ambos parecían devorarse
completamente, como si tuviesen un hambre insaciable el uno del otro.
Él la
tiró literalmente en la cama y ella entre risas le hizo un gesto pera que fuese en su busca. Así lo hizo, se
abalanzó sobre ella y como si no fuese a haber un mañana continuaban
devorándose.
Entre mordiscos y arañazos,
risas y jadeos, suspiros y gemidos el Uchiha se dispuso a penetrar a la chica.
Él comenzó su cometido pero no lo quiso hacer deprisa hasta que un suplicante
“hazlo ya” de la chica entre un jadeo, él no tuvo reparos en envestirla con la
mayor fuerza que pudo. A pesar de temer partirla en dos ella no puso ninguna
pega es más parecía disfrutar de aquello y él por supuesto lo disfrutaba más.
Mientras que ella era mordida
hasta la última parte de su cuello y también, porqué no decirlo, de su pecho,
por un momento pensó volverse loca, cierto es que ya había estado con muchos
hombres, pero el mayor de los hermanos Uchiha la estaba haciendo enloquecer.
Según se movía él, ella no podía evitar gemir, gritar e incluso propiciarle al
joven un que otro arañazo.
Ella no iba a ser menos y al
igual que hizo él, le faltaba cuello al que poder hincar el diente, de vez en
cuando mientras ella se encontraba en la zona dicha y él hacía algunas de las
suyas gemía en el oído del chico lo que provocaba que se volviera loco y
aumentara su frenesí.
Por supuesto él cada vez tenía
más y más ansias de su acompañante por lo que aumenta el ritmo, a ambos se les
empiezan a notar las gotas de sudor correr por sus cuerpos. Entre movimiento y
movimiento las miradas penetrantes gritaban la necesidad de más y no había nada
que pudiera frenar aquella sensación, un beso no era lo suficiente apasionado,
los mordiscos en el cuello de ambos lo empeoraban todo y el calor aumentaba en
los dos.
La Inuzuka desconocía cuanto
tiempo llevaban allí, pero debía de reconocer que el chico tenía un aguante
casi inhumano.
Después cuando ella ya había
perdido la cuenta de los orgasmos que había tenido, el Uchiha aumenta una vez
más el ritmo hasta que la besa. En un último gemido ahogado por el beso el
chico frena bruscamente dentro de ella y por fin se derrumba al lado de la
chica.
El aire les falta a ambos, el
silencio se apodera de la estancia en la que solo se puede escuchar las fuertes
respiraciones para poder recuperar el oxígeno que les falta a ambos. No dicen
nada, porque no hay mucho que decir simplemente se limitan a recuperar el aire
y a quedarse profundamente dormidos.
Capítulo 32: Modo diferente y nuevo.
La pelicafé se sentía mareada pero
el ojiperla la sujetaba siendo para ella su punto de apoyo.
Cuando consiguieron encontrar
la habitación tras los enormes pasillos de aquella mansión, gracias a que los
nombres de los chicos se encontraban escritos una especie de plaquita en la
puerta ayudó mucho a realizar esa casi imposible tarea.
Ambos entraron en la
habitación y se quedaron un tanto perplejos con la estancia.
-Increíble… -dijo la pelicafé
impresionada.
-No sé de qué te sorprendes, toda la casa en si es increíble.-le dijo el ojiperla mientras le agarraba desde atrás y le daba un beso en la mejilla.
-Lo sé… Pero no creo que pueda acostumbrarme…
-Bueno, pues no te acostumbres si no quieres.-le dijo el ojiperla mientras bajaba de la mejilla al cuello de la pelicafé.
-Eres un chico malo, señor Hyuuga…- le contesta la pelicafé al chico mientras se voltea para ver a su novio a los ojos.
-Tú haces que me vuelva malo.-le dijo mientras besaba intensamente a la pelicafé.
-No sé de qué te sorprendes, toda la casa en si es increíble.-le dijo el ojiperla mientras le agarraba desde atrás y le daba un beso en la mejilla.
-Lo sé… Pero no creo que pueda acostumbrarme…
-Bueno, pues no te acostumbres si no quieres.-le dijo el ojiperla mientras bajaba de la mejilla al cuello de la pelicafé.
-Eres un chico malo, señor Hyuuga…- le contesta la pelicafé al chico mientras se voltea para ver a su novio a los ojos.
-Tú haces que me vuelva malo.-le dijo mientras besaba intensamente a la pelicafé.
Cuando se metieron en la cama
la pelicafé fue la que empezó a besar al chico y bajando juguetonamente por su
pecho el ojiperla le dice:
-¿Quién es la mala ahora?
-¿Yo? Si soy muy buena…-le dijo ella mirándolo con cara de corderito degollado.
-Y yo un ángel caído del cielo.-le dice él ante el comentario de la pelicafé mientras se pone encima de ella la comienza a besar de nuevo.
-¿Yo? Si soy muy buena…-le dijo ella mirándolo con cara de corderito degollado.
-Y yo un ángel caído del cielo.-le dice él ante el comentario de la pelicafé mientras se pone encima de ella la comienza a besar de nuevo.
El ojiperla empezó a cubrir
cada centímetro del cuerpo de la chica con sus besos, cuando la pelicafé empezó
a reírse.
-¿Qué pasa?-pregunta el
ojiperla confuso.
-El pelo me hace cosquillas.-le dijo mientras se reía.
-Vas a conseguir que me platee el cortármelo.-continuó Neji muy serio.
-Si te lo cortas… ¡Te mato!-el espeto ella mientras apartaba el pelo del chico a un lado.
-El pelo me hace cosquillas.-le dijo mientras se reía.
-Vas a conseguir que me platee el cortármelo.-continuó Neji muy serio.
-Si te lo cortas… ¡Te mato!-el espeto ella mientras apartaba el pelo del chico a un lado.
Él sonrió ante este último
comentario y continuó con lo que había empezado. La pelicafé no sabía muy bien
porqué paró al chico para decirle:
-Hoy mando yo.
El ojiperla se quedó parado
pero Tenten que no sabía porque se reía empujo al ojiperla y se colocó encima
de él. Neji la contemplo entera y con las manos la atrajo hacia si para poder
besarla. La pelicafé que notaba el notable aumento del miembro del chico se
dispuso a colocarse en una posición cómoda para que el chico empezase con la
faena. En el momento en el que él ya estaba completamente en el interior, ella
no se movía y en la posición en la que se encontraba él no se podía mover y se
estaba empezando a poner nervioso.
-Amor, si no te mueves me va a
dar algo, por favor, muévete, ¿si?-le dijo él suplicante.
La pelicafé no pudo evitar
volver a reírse a causa de la súplica de él. Pero decidió portarse bien y
comenzó a moverse. No tenía mucha práctica, pero lo hizo lo mejor que pudo.
Mientras ella se movía podía ver con más claridad la cara del chico y al
pensarlo no pudo evitar sonrojarse. El ojiperla no pudo evitar sonreír y la
volvió a besar. Cuando la pelicafé ya no podía más sintió como él también acabó
dentro de ella y no pudo evitar desplomarse sobre él.
-No ha sido lo mejor del
mundo, ¿verdad?-dijo mirándole con cara de preocupación por miedo a la
respuesta del chico.
-No sé si ha sido lo mejor del mundo pero a mí me ha encantado.
-No sé si ha sido lo mejor del mundo pero a mí me ha encantado.
Él la besó y la abrazó
quedándose los dos dormidos abrazados.
Capítulo 33: Las hermanas
ojiperlas.
Naruto, seguido de la ojiperla
iban en busca de su habitación. Cuando la encontraron y entraron en ella se quedaron
parados al ver la estancia.
-Creo que esto es como mi salón
de grande. – dijo el rubio.
-Bueno, a mí me gusta más tu habitación. – comentó la ojiperla poniéndose frente a su novio mientras lo sujeta del cuello para acercarse más a él.
-De todos modos, aquí también hay cama. – continuó el rubio sonriendo a la ojiperla.
-Pues, en ese caso va a ser mejor que la demos uso, ¿no crees? – insinuó la ojiperla acercándose a la boca de su novio.
-Lo creo y me parece perfecto.
-Bueno, a mí me gusta más tu habitación. – comentó la ojiperla poniéndose frente a su novio mientras lo sujeta del cuello para acercarse más a él.
-De todos modos, aquí también hay cama. – continuó el rubio sonriendo a la ojiperla.
-Pues, en ese caso va a ser mejor que la demos uso, ¿no crees? – insinuó la ojiperla acercándose a la boca de su novio.
-Lo creo y me parece perfecto.
Ambos se fundieron en un
desenfrenado beso. Se encaminaron hacia la cama de la habitación cuando se
empezaron a quitar toda la ropa que no pintaba nada en la situación.
Cuando la ojiperla se despojó
de su vestido Naruto una vez más quedó rendido ante el cuerpo de su novia. A más
lo miraba, más perfecto le parecía. Hinata notó la mirada del chico y le miró
de forma horriblemente adorable, haciendo notar sus perlados ojos en la
oscuridad que hizo al rubio volverse loco.
Tardó poco más de medio
segundo en quitarse la camisa que no entendía porqué seguía puesta y se dispuso
a besar una vez más a besar a la ojiperla.
Kiba entró al interior de la
habitación con Hanabi y los dos se quedaron mirando la enorme cama, quizás no
tan enorme. Pero lo suficiente como para entender que iban a dormir juntos.
El ambiente se podía cortar
con cuchillo. Ninguno de los dos decía nada. La pequeña ojiperla se limitaba a
mirar a una esquina. El ojinegro al darse cuenta de que esta situación no iba a
ninguna parte decidió hablar.
-Será mejor que nos acostemos.
-dijo mientras se daba cuenta de la elección de sus palabras por lo que no
quiso concluir ahí la frase- Se hace tarde, será mejor que durmamos.
-S…sí… -concluyó de decir la ojiperla.
-¡Oh! -dice Kiba mirando la puerta que se encontraba en el otro extremo de la habitación- Si quieres me voy a quitar la ropa en el baño y así tú pueden meterte en la cama tranquila.
-Va…va…vale.
-S…sí… -concluyó de decir la ojiperla.
-¡Oh! -dice Kiba mirando la puerta que se encontraba en el otro extremo de la habitación- Si quieres me voy a quitar la ropa en el baño y así tú pueden meterte en la cama tranquila.
-Va…va…vale.
Kiba se encerró en el baño y
se miró en el espejo. Hincó sus dientes en su labio inferior.
-Contrólate Kiba. – se dijo así
mismo en un susurro.
Respiró hondo y se empezó a
quitar la ropa, quedándose en ropa interior y con la camisa abierta puesta. Tomó
el pomo de la puerta, respiró tres veces antes de abrirla y cuando lo hizo, vio
a Hanabi con la cabeza gacha, ahora más bajita a causa de que ya no llevaba los
tacones pero sí seguía con el vestido puesto.
-¿Quieres que me quede un poco
más en el baño? -fue lo único capaz de decir.
-No… Es que yo… No consigo desabrocharme el vestido. -respondió la pequeña haciendo contacto visual con el chico haciendo que casi le dé un infarto.
-¿Te ayudo? -preguntó aún sin moverse.
-Por favor… -le respondió en un susurro volviendo a agachar la cabeza a la vez que se ponía roja.
-No… Es que yo… No consigo desabrocharme el vestido. -respondió la pequeña haciendo contacto visual con el chico haciendo que casi le dé un infarto.
-¿Te ayudo? -preguntó aún sin moverse.
-Por favor… -le respondió en un susurro volviendo a agachar la cabeza a la vez que se ponía roja.
El ojinegro dejó la ropa que
se había quitado en una silla y los zapatos al lado de esta. Caminó despacio
hasta Hanabi y se puso frente a la espalda de ella. Tenía miedo de tocarla,
pero se supone que debía ayudarla a quitarse el vestido. Con cuidado tomó su
melena suelta y la puso sobre su hombro haciendo un leve contacto con su tibia piel,
produciendo que a ella le diera un pequeño escalofrío. Respiró profundamente
una vez más y se dispuso a desabrochar el vestido. Al ojinegro casi que le
temblaban las manos y una vez desabrochado el vestido, éste se deslizó solo por
el cuerpo de la pequeña dejándolo al descubierto. Un escalofrío mayor le dio a
la pequeña haciendo que se llevara los brazos a su cuerpo y lo envolviera con
ellos.
Kiba creyó enloquecer. Las
pequeñas curvas formadas en el cuerpo de la pequeña, su nívea piel. Andaba
perdido contemplándola desde atrás. Pero
un leve movimiento de ella para poder poner el vestido sobre la silla lo volvió
en sí.
Cuando dejó el vestido en su
sitio y se giró hacia el mayor volvió a sonrojarse. Kiba notó como seguía
abrazando su cuerpo. No dudó en quitarse la camisa y en ofrecérsela.
-Te la puedes poner si tienes
frío. -le dijo con la camisa en la mano, provocando que la pequeña ojiperla se
sonrojase al ver una vez más el cuerpo del ojinegro.
-No hace falta. -dijo liberándose de su propio abrazo dejando ver ahora en su casi plenitud su pequeño cuerpo al ojinegro- Estoy bien así.
-No hace falta. -dijo liberándose de su propio abrazo dejando ver ahora en su casi plenitud su pequeño cuerpo al ojinegro- Estoy bien así.
Concluyó mientras le dedicaba
una pequeña sonrisa totalmente sonrojada. Kiba que se había quedado totalmente
shockeado vio como la pequeña se movía hacia la cama y se subía a esta como si
de un liviano felino se tratase, moviendo sus curvas hasta tal punto que el
ojinegro se sentía hipnotizado. No entendía esa forma de subirse a la cama. Era
incómoda para abrir la cama y sentía que totalmente innecesaria, pero le parecía
la cosa más hermosa que había visto en mucho tiempo. Ni si quiera Hinata le había
hecho sentirse tan ridículo como ahora.
Finalmente cuando la pequeña
se metió en el interior de la cama el ojinegro volvió en sí y maldiciendo sus
pensamientos, con paso lento y seguro dejó la camisa junto al resto de la ropa,
apagó la luz y se dirigió al sitio que quedaba libre en la cama.
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