Capítulo 16: Foto no deseada.
Una vez más estoy desayunando. Sola. Je me ha mandado un
mensaje diciendo que hoy no me vendría a hacer compañía a la hora del desayuno.
Pero sí vendría más tarde. Después de todo él también tiene una vida que hacer
al margen de nosotras. Pero era tan aburrido desayunar sola. Podría haber
esperado a que las demás se despertaran. Bueno, ya no tiene caso.
Cuando termino de desayunar me voy al sofá. No me
molesto en encender el televisor. Cojo el móvil y empiezo a mirar el twitter.
Desde que pasó lo de los Bangs, siempre hay menciones en el twitter haciendo
referencias a nosotras y no hablemos del incremento de seguidores. Aunque no sé
si eso es bueno o es malo. La verdad es que decidí ignorarlo y sigo
ignorándolo. Me gusta ver las menciones pero por si tengo alguna de alguien de
la VIP Family o de mi hermana. La verdad es que tenía al mundo bastante
abandonado. En LINE los mensajes se acumulan pero no tengo ganas de mirarlos.
Estoy de vacaciones y no queda mucho para que se acaben. No quiero tener que
estar pendiente de lo que pasa más allá. Eso está mal este mes estamos dejando
bastante de lado a la VIP Family. Aunque ya no queda mucho para que todo vuelva
a la normalidad.
-Buenos días. – dicen Silvia y la maknae saliendo de la
habitación.
-Hola. – respondo.
-Que raro verte sola a estas horas. – me dice Silvia.
-Me ha dicho Je que no podía venir, que luego vendría. – explico.
-Ya veo. – responde Silvia entrando en la cocina.
-Hola. – respondo.
-Que raro verte sola a estas horas. – me dice Silvia.
-Me ha dicho Je que no podía venir, que luego vendría. – explico.
-Ya veo. – responde Silvia entrando en la cocina.
Me levanto del sofá y voy a la cocina con ellas. Así el
aburrimiento no sería tal. Mientras desayunan no hablamos de mucho y después de
un rato ya nos acompañan Luchi y Ari.
-Luchi, tenemos que pensar que vamos a cantar. – dice la
maknae.
-Sí, pero de momento no se me ha ocurrido nada. – continúa diciendo Luchi.
-Da igual lo que cantemos, pero lo tenemos que hacer bien para que nuestros oppas se queden con la boca abierta. – dice la maknae emocionada.
-Bueno, tranquilidad. – dice Ari.
-¿No tienes ganas de ver a Dong Ri oppa cantar y bailar? – pregunto como quien no quiere la cosa.
-¿Y tú no tienes ganas de escuchar a Je oppa? – me pregunta ella.
-Ya le he escuchado. – le digo – No será nada nuevo para mí.
-Pues yo sí quiero escuchar a Soo Bin oppa. – dice Silvia.
-No sé que podríamos cantar. – sigue diciendo la maknae a su rollo.
-Ya lo pensaréis. – digo – Voy a ir a vestirme.
-Sí, pero de momento no se me ha ocurrido nada. – continúa diciendo Luchi.
-Da igual lo que cantemos, pero lo tenemos que hacer bien para que nuestros oppas se queden con la boca abierta. – dice la maknae emocionada.
-Bueno, tranquilidad. – dice Ari.
-¿No tienes ganas de ver a Dong Ri oppa cantar y bailar? – pregunto como quien no quiere la cosa.
-¿Y tú no tienes ganas de escuchar a Je oppa? – me pregunta ella.
-Ya le he escuchado. – le digo – No será nada nuevo para mí.
-Pues yo sí quiero escuchar a Soo Bin oppa. – dice Silvia.
-No sé que podríamos cantar. – sigue diciendo la maknae a su rollo.
-Ya lo pensaréis. – digo – Voy a ir a vestirme.
Salgo de la cocina y como cada mañana cojo las cosas
para ir a la ducha. Esto se ha convertido en la rutina de todos los días.
Cuando termino Luchi y la maknae siguen hablando sobre que cantar. Tengo la
sensación de que no se van a poner de acuerdo.
Ari toma el relevo de la ducha. En el momento en el que
me iba a sentar en el sofá llaman a la puerta. Por lo que antes de sentarme me
dirijo a ver quien es.
-Hola Je. – saludo con una sonrisa de oreja a oreja
cuando le veo.
-Hola. – me dice – ¿Podemos hablar un momento? – me pregunta.
-Hola. – me dice – ¿Podemos hablar un momento? – me pregunta.
Entiendo que me quiere decir algo que solo yo tengo que
escuchar. Por lo que salgo fuera de casa entornando la puerta.
-Hay alguien esperándote en mi casa que quiere hablar
contigo. – me dice – No te preocupes, yo me quedo con ellas. – finaliza
entrando a casa y cerrando la puerta.
No me da tiempo ni a articular media palabra. Camino
hasta la puerta de la casa de Je. Está cerrada. ¿Se supone que debo llamar? La
puerta está cerrada, por lo que si alguien está dentro me tendrá que abrir. Me
decido a llamar y oigo pasos acercarse en el interior. Desconozco el motivo
pero me empiezo a poner nerviosa.
-Hola. – oigo
cuando se abre la puerta.
-¡Oh! Hola Soo Bin oppa. – digo pasando al interior cuando me abre la puerta y me invita a pasar.
-A lo mejor se te hace raro esto. – empieza a decir – Pero quería hablar contigo sobre algo.
-Sí, eso me ha dicho Je. – continúo diciendo yo – Pero no me ha dicho de qué.
-Digamos que de lo que te quiero hablar tiene nombre. – me dice mientras nos sentamos en el sofá.
-Entiendo. – creo que ya sé que rumbo empieza a tomar esto.
-A ver, si te soy sincero no sé lo que quiero decir exactamente. – dice sin evitar reírse provocándome a mí una leve sonrisa.
-Veamos oppa. – digo poniéndome seria intentando romper el hielo - ¿Qué problema tienes? – pero casi que no ayuda porque hace que nos dé la risa a los dos.
-Mi problema se llama… – se me queda mirando a los ojos, en verdad sé el nombre del problema – Silvia.
-No me digas que era, pero esa impresión me daba. – digo intentando no darle mucha importancia.
-Ella… – empieza a decir – Bueno, ella…
-Sí, me imagino lo que quieres decir. – intento ayudarle.
-Bien. – dice – El problema es… – vuelve a cortarse – Que sé que tarde o temprano os tenéis que ir. – finaliza dejándome estupefacta.
-Soo Bin oppa… – empiezo a decir – ¡Te quiero!
-¡¿Qué?! – exclama él con los ojos como platos.
-¡No! – intento aclarar – No me malinterpretes. Pero es que eres el único que parece darse cuenta de ese dato a parte de mí.
-Ah… – se limita a decir él.
-¿La cuestión cuál es entonces? – pregunto.
-Que quiero al problema. – me dice serio de nuevo.
-Todavía no me explico cómo hemos llegado a esto… – empiezo a decir – Mira, Silvia puede que esté interesada en ti. Digo puede porque no me lo ha dicho directamente. Te voy a dar dos consejos: el mío, no hagas las cosas más difíciles y deja las cosas como están; y el que te diría Je: aprovecha hasta el momento antes de que se vaya, piensa en el ahora y olvídate del resto.
-He estado hablando esta mañana con él. – dice – Me ha dicho algo parecido. – no puedo evitar reírme ante el comentario – ¿Qué crees que haría ella? – vuelve a preguntarme serio.
-¿Ella? – digo pensativa – Pues no sé muy bien lo que haría, pero creo que su forma de pensar se parece más a la de Je.
-¡Oh! Hola Soo Bin oppa. – digo pasando al interior cuando me abre la puerta y me invita a pasar.
-A lo mejor se te hace raro esto. – empieza a decir – Pero quería hablar contigo sobre algo.
-Sí, eso me ha dicho Je. – continúo diciendo yo – Pero no me ha dicho de qué.
-Digamos que de lo que te quiero hablar tiene nombre. – me dice mientras nos sentamos en el sofá.
-Entiendo. – creo que ya sé que rumbo empieza a tomar esto.
-A ver, si te soy sincero no sé lo que quiero decir exactamente. – dice sin evitar reírse provocándome a mí una leve sonrisa.
-Veamos oppa. – digo poniéndome seria intentando romper el hielo - ¿Qué problema tienes? – pero casi que no ayuda porque hace que nos dé la risa a los dos.
-Mi problema se llama… – se me queda mirando a los ojos, en verdad sé el nombre del problema – Silvia.
-No me digas que era, pero esa impresión me daba. – digo intentando no darle mucha importancia.
-Ella… – empieza a decir – Bueno, ella…
-Sí, me imagino lo que quieres decir. – intento ayudarle.
-Bien. – dice – El problema es… – vuelve a cortarse – Que sé que tarde o temprano os tenéis que ir. – finaliza dejándome estupefacta.
-Soo Bin oppa… – empiezo a decir – ¡Te quiero!
-¡¿Qué?! – exclama él con los ojos como platos.
-¡No! – intento aclarar – No me malinterpretes. Pero es que eres el único que parece darse cuenta de ese dato a parte de mí.
-Ah… – se limita a decir él.
-¿La cuestión cuál es entonces? – pregunto.
-Que quiero al problema. – me dice serio de nuevo.
-Todavía no me explico cómo hemos llegado a esto… – empiezo a decir – Mira, Silvia puede que esté interesada en ti. Digo puede porque no me lo ha dicho directamente. Te voy a dar dos consejos: el mío, no hagas las cosas más difíciles y deja las cosas como están; y el que te diría Je: aprovecha hasta el momento antes de que se vaya, piensa en el ahora y olvídate del resto.
-He estado hablando esta mañana con él. – dice – Me ha dicho algo parecido. – no puedo evitar reírme ante el comentario – ¿Qué crees que haría ella? – vuelve a preguntarme serio.
-¿Ella? – digo pensativa – Pues no sé muy bien lo que haría, pero creo que su forma de pensar se parece más a la de Je.
Nos quedamos los dos un momento en silencio mirando a la
televisión apagada.
-Creo
que sé lo que quiero hacer. – comienza a hablar una vez
más – Pero no sé como hacerlo. Y puede
que al final me arrepienta.
-Quédate hoy con nosotras y con Je. – le propongo – Así mientras decides que hacer.
-Supongo que no es mala idea. – termina diciendo él.
-Quédate hoy con nosotras y con Je. – le propongo – Así mientras decides que hacer.
-Supongo que no es mala idea. – termina diciendo él.
Salimos de la casa de Je y vuelvo en compañía de Soo Bin
oppa a casa. Entramos y vemos a Je y a la maknae discutir.
-Pero que más te da decírmelo. – dice Je riéndose por la
rabieta que se estaba cogiendo la maknae.
-No oppa. – dice firme Olga – No te lo voy a decir. ¡Y tú tampoco le digas nada Luchi! – dice la maknae señalando a Luchi.
-Yo no digo nada… – comenta Luchi intentado no entrar al trapo.
-¡Soo Bin oppa! – grita la maknae saludado a mi compañero.
-Oh, ya habéis vuelto. – dice Je con una sonrisa.
-Sí. – respondo devolviéndosela mientras entramos por fin los dos al interior.
-¿Qué os pasa? – pregunta Soo Bin sentándose en el sofá junto a Je.
-Que Je insiste en que le diga lo que vamos a cantar Luchi y yo. – explica la maknae seria.
-No es para tanto. – dice Je – Solo era curiosidad.
-¿Por qué no nos decís vosotros que vais a cantar? – pregunta la maknae.
-La verdad es que no lo hemos hablado todavía. – dice Je.
-No sé como he acabado metido en eso. – comenta Soo Bin.
-Perdón oppa, culpa mía. – dice Ari saliendo de la habitación.
-¿Y Silvia? – pregunto al ver que no está.
-Se fue a duchar, debe estar a punto de salir. – responde Luchi a mi pregunta.
-No oppa. – dice firme Olga – No te lo voy a decir. ¡Y tú tampoco le digas nada Luchi! – dice la maknae señalando a Luchi.
-Yo no digo nada… – comenta Luchi intentado no entrar al trapo.
-¡Soo Bin oppa! – grita la maknae saludado a mi compañero.
-Oh, ya habéis vuelto. – dice Je con una sonrisa.
-Sí. – respondo devolviéndosela mientras entramos por fin los dos al interior.
-¿Qué os pasa? – pregunta Soo Bin sentándose en el sofá junto a Je.
-Que Je insiste en que le diga lo que vamos a cantar Luchi y yo. – explica la maknae seria.
-No es para tanto. – dice Je – Solo era curiosidad.
-¿Por qué no nos decís vosotros que vais a cantar? – pregunta la maknae.
-La verdad es que no lo hemos hablado todavía. – dice Je.
-No sé como he acabado metido en eso. – comenta Soo Bin.
-Perdón oppa, culpa mía. – dice Ari saliendo de la habitación.
-¿Y Silvia? – pregunto al ver que no está.
-Se fue a duchar, debe estar a punto de salir. – responde Luchi a mi pregunta.
Así es Silvia no tarda en salir de la ducha. Al
principio cuando sale del baño no se da cuenta de la presencia de Soo Bin en el
salón ya que va directamente a la habitación sin reparar en nosotros. Cundo
vuelve a salir de la habitación y nos ve, se queda parada.
-¿Oppa? –
pregunta mirando a Soo Bin.
-Hola. – saluda él.
-Hola. – saluda él.
No puedo evitar girar la cabeza y aguantar la
respiración. Si respiro probablemente me empiece a reír. Intento controlarme.
-¿Qué
tienes pensado hacernos de comer hoy? – pregunta Ari.
-Pues no lo sé. – la verdad no me he parado en pensarlo - ¿Os apetece algo?
-Si queréis invito a un japonés. – propone Soo Bin.
-¡NO! – digo rotunda – Me niego a que sigáis pagando.
-Marta tiene razón. – dice Silvia – Hoy invitamos nosotras.
-No puedo permitir tal cosa. – dice Je.
-¿Y sí puedes permitir que tu amigo se arruine? – pregunto.
-Que ganas de darles vueltas a todo. – dice la maknae.
-Y si cada uno se paga lo suyo. – dice Luchi.
-He dicho que yo invito. – vuelve a decir Soo Bin.
-¡Y dale! – dice Silvia.
-¿Pero qué más da? – pregunta él.
-Pues si invita él como en casa. – vuelve a decir Silvia.
-Vale, pues la pido para llevar entonces. – insiste Soo Bin.
-¡Este es tonto! – salta Silvia en español haciendo que nos riamos todas provocando cara de confusión en el chico.
-Oppa no nos puedes estar invitando siempre. – digo – Ni tú ni los demás.
-Si no os pudiera invitar no lo haría. – dice él.
-Ahí también lleva razón. – añade Ari.
-Si fuese otro me pondría de la parte de ellas, pero si eres tú hyung, no veo inconveniente. – comenta Je.
-No nos ayudas. – le digo.
-No seáis tontas, no me cuesta ningún trabajo invitaros.
-No es trabajo, es dinero. – continúa Silvia.
-Lo mismo da. – termina diciendo él.
-Veréis como hoy también nos miren mal. – comenta Luchi.
-Envidia que tienen todas. – interviene la maknae.
-Mis vacaciones no se van a arruinar por una manada de envidiosas. – añade Ari.
-Bueno, pues comemos aquí tranquilamente y luego nos vamos por ahí a dar una vuelta. – propone Soo Bin.
-Me parece bien. – acepta Silvia.
-Pues no lo sé. – la verdad no me he parado en pensarlo - ¿Os apetece algo?
-Si queréis invito a un japonés. – propone Soo Bin.
-¡NO! – digo rotunda – Me niego a que sigáis pagando.
-Marta tiene razón. – dice Silvia – Hoy invitamos nosotras.
-No puedo permitir tal cosa. – dice Je.
-¿Y sí puedes permitir que tu amigo se arruine? – pregunto.
-Que ganas de darles vueltas a todo. – dice la maknae.
-Y si cada uno se paga lo suyo. – dice Luchi.
-He dicho que yo invito. – vuelve a decir Soo Bin.
-¡Y dale! – dice Silvia.
-¿Pero qué más da? – pregunta él.
-Pues si invita él como en casa. – vuelve a decir Silvia.
-Vale, pues la pido para llevar entonces. – insiste Soo Bin.
-¡Este es tonto! – salta Silvia en español haciendo que nos riamos todas provocando cara de confusión en el chico.
-Oppa no nos puedes estar invitando siempre. – digo – Ni tú ni los demás.
-Si no os pudiera invitar no lo haría. – dice él.
-Ahí también lleva razón. – añade Ari.
-Si fuese otro me pondría de la parte de ellas, pero si eres tú hyung, no veo inconveniente. – comenta Je.
-No nos ayudas. – le digo.
-No seáis tontas, no me cuesta ningún trabajo invitaros.
-No es trabajo, es dinero. – continúa Silvia.
-Lo mismo da. – termina diciendo él.
-Veréis como hoy también nos miren mal. – comenta Luchi.
-Envidia que tienen todas. – interviene la maknae.
-Mis vacaciones no se van a arruinar por una manada de envidiosas. – añade Ari.
-Bueno, pues comemos aquí tranquilamente y luego nos vamos por ahí a dar una vuelta. – propone Soo Bin.
-Me parece bien. – acepta Silvia.
Así pues Soo Bin pide la comida. En lo que la traen Olga
y Luchi deciden hablar por teléfono sobre la canción, Je las molesta
continuamente intentando cotillear que tanto hablan. Hasta que por fin traen la
comida. Como cuando tenemos visita improvisamos la mesa en el suelo y comenzamos
a comer.
-¿Os
habéis puesto ya de acuerdo? – pregunta Je.
-No todavía no. – responde Luchi.
-Pero creo que nos vamos acercando. – continua la maknae.
-¿Tú has pensado que podemos hacer? – pregunta Soo Bin en esta ocasión.
-Puede ser. – responde él.
-¿Vas a elegir tú la canción? – pregunta Ari.
-No, pero he pensado en alguna. – vuelve a responder.
-Sinceramente me da igual la canción que sea, mientras que no tenga que cantar soy feliz. – comenta Soo Bin.
-Hyung, se supone que tienes que rapear, no voy a elegir una canción en la que tengas que cantar. – le explica.
-¿Cuándo es que vais a hacer la cosa esta? – pregunta Silvia.
-Pues no lo sé. – responde una vez más Je.
-La cosa es que no puede ser de inmediato, yo necesito ensayar. – dice la maknae toda seria.
-Tranquila, habrá tiempo. – comenta Soo Bin.
-Bueno, tampoco vamos a estar aquí toda la vida, si se tiene que hacer algo es mejor hacerlo cuanto antes, ¿no? – dice Silvia haciendo que nos quedemos todos en silencio. No puedo evitar mirar a Je y después miro a Soo Bin. La mira, y luego la miro a ella y noto que pasa fugazmente su mirada por la de él y no puedo evitar pedir ayuda a gritos con los ojos a Je.
-Pues en tres días lo hacemos. – dice Je decidido.
-Pero oppa, necesito ensayar. – se queja la maknae.
-Tres días he dicho. – repite cortante.
-Bueno Olga, no pasa nada. – interviene Luchi – Nos ponemos ya de acuerdo con la canción y nos ponemos a ensayar hoy mismo aunque no salgamos esta tarde.
-Me parece bien. – acepta complacida.
-No todavía no. – responde Luchi.
-Pero creo que nos vamos acercando. – continua la maknae.
-¿Tú has pensado que podemos hacer? – pregunta Soo Bin en esta ocasión.
-Puede ser. – responde él.
-¿Vas a elegir tú la canción? – pregunta Ari.
-No, pero he pensado en alguna. – vuelve a responder.
-Sinceramente me da igual la canción que sea, mientras que no tenga que cantar soy feliz. – comenta Soo Bin.
-Hyung, se supone que tienes que rapear, no voy a elegir una canción en la que tengas que cantar. – le explica.
-¿Cuándo es que vais a hacer la cosa esta? – pregunta Silvia.
-Pues no lo sé. – responde una vez más Je.
-La cosa es que no puede ser de inmediato, yo necesito ensayar. – dice la maknae toda seria.
-Tranquila, habrá tiempo. – comenta Soo Bin.
-Bueno, tampoco vamos a estar aquí toda la vida, si se tiene que hacer algo es mejor hacerlo cuanto antes, ¿no? – dice Silvia haciendo que nos quedemos todos en silencio. No puedo evitar mirar a Je y después miro a Soo Bin. La mira, y luego la miro a ella y noto que pasa fugazmente su mirada por la de él y no puedo evitar pedir ayuda a gritos con los ojos a Je.
-Pues en tres días lo hacemos. – dice Je decidido.
-Pero oppa, necesito ensayar. – se queja la maknae.
-Tres días he dicho. – repite cortante.
-Bueno Olga, no pasa nada. – interviene Luchi – Nos ponemos ya de acuerdo con la canción y nos ponemos a ensayar hoy mismo aunque no salgamos esta tarde.
-Me parece bien. – acepta complacida.
Terminamos de comer y todo parece volver a la
normalidad. Seguimos hablando de cualquier cosa, hasta que me paro a coger el
móvil. Y como siempre tengo el móvil petado. Primero miro el LINE. Mi hermana
me grita por el LINE, ¿por qué me grita?
Según voy leyendo no puedo evitar que me entren arcadas.
Y es ahí cuando me doy cuenta de lo sucedido. Me levanto y me dirijo a la
habitación sin decir nada. Dejo la puerta entornada y me limito a coger el
portátil y encenderlo. Rápidamente miro el twitter y ahí están. Justo en ese
instante Je llama a la puerta.
-¿Puedo pasar? – pregunta asomando por el poco espacio
que permite la puerta.
-Pasa. – digo volviendo la vista al ordenor.
-¿Qué pasa? – pregunta serio.
-La he jodido de lo lindo. – le respondo mientras se acerca a mi posición.
-¿Qué estás diciendo? – continúa preguntando mientras se sienta a mi lado.
-Míralo tú mismo. – digo entregándole el portátil.
-Pasa. – digo volviendo la vista al ordenor.
-¿Qué pasa? – pregunta serio.
-La he jodido de lo lindo. – le respondo mientras se acerca a mi posición.
-¿Qué estás diciendo? – continúa preguntando mientras se sienta a mi lado.
-Míralo tú mismo. – digo entregándole el portátil.
Je, puso mala al ver las fotos y los comentarios. Lo
comentarios eran como siempre, mierda. El problema eran las fotos, las fotos en
el Mousse Rabbit. Alguien debió de echar las fotos y subirlas a twitter.
-Esto es un problema. – me dice Je.
-Lo sé, lo sé, lo sé… – empiezo a decir – Yo no quería causar eso.
-Tú no tienes la culpa. – dice intentando convencerme de ello.
-Pero él no puede salir en fotos. – digo nerviosa.
-Lo sé, por eso es un problema. – continúa diciéndome él.
-Soy imbécil. – continúo culpándome enredando mis manos en mi pelo.
-Tranquila, ¿qué te parece si volvemos hoy al Mousse Rabbit a ver cómo están las cosas? – me propone él mientras me regala una de esas sonrisas suyas que te transmiten paz.
-No sé como voy a poderle mirar a la cara. – termino diciendo.
-Lo sé, lo sé, lo sé… – empiezo a decir – Yo no quería causar eso.
-Tú no tienes la culpa. – dice intentando convencerme de ello.
-Pero él no puede salir en fotos. – digo nerviosa.
-Lo sé, por eso es un problema. – continúa diciéndome él.
-Soy imbécil. – continúo culpándome enredando mis manos en mi pelo.
-Tranquila, ¿qué te parece si volvemos hoy al Mousse Rabbit a ver cómo están las cosas? – me propone él mientras me regala una de esas sonrisas suyas que te transmiten paz.
-No sé como voy a poderle mirar a la cara. – termino diciendo.
Salimos de la habitación y como era de esperar, los
demás preguntan que ha pasado. Intento evitar el tema. Je y yo proponemos salir
ya a dar la supuesta vuelta y todos aceptan encantados, en especial la maknae
porque así tiene más tiempo para ensayar. Ari, sin llegar a entender porqué
decide quedarse con ellas. En lo que salimos Je empieza a escribir un mensaje
en su móvil y veo que Soo Bin acto seguido echa mano al suyo. Soo Bin mira a Je
y asiente con la cabeza haciendo que siga sin entender nada.
Je y yo volvemos a tomar el camino del día anterior. A
diferencia de Soo Bin y Silvia que se han ido vete tú a saber donde. Por el
camino Je me explica que le ha dicho a Soo Bin que se fuera con Silvia para que
así no se formara un alboroto en la cafetería.
Cuando ya estábamos llegando sentía unas terribles ganas
de llorar, pero Je seguía con su sonrisa transmitiéndome tranquilidad.
Por fin llegamos y entramos, no me cambio las gafas,
quizás con las de sol pase más desapercibida, la verdad es que es una tontería.
Hay gente en la cafetería, y hay que hacer un poco de cola. Miro al suelo para
intentar que me note lo menos posible. ¿Por qué me siento como si fuese alguien
muy conocido? Solo soy una persona normal. No soy ninguna estrella ni nada que
se le parezca. Je parece notar esto y me abraza haciendo que me resguarde en
él. Así estamos hasta que está a punto de que nos toque y ahí estaba él una vez
más junto con su hermano. Afortunadamente éramos los últimos de la cola. Por lo
que despacio me cambié las gafas y me terminé de acercar al mostrador.
-Hola. –
saludo, quizás ya no se acuerde de mí.
-¡Oh! Hola. – me dice él - ¿Quieres más tazas? – me pregunta con una sonrisa.
-No… – empiezo a decir de nuevo quedándome en el intento cuando siento que Je me agarra con fuerza la mano.
-¿Qué te pongo entonces? – vuelve a preguntar.
-Yo quería… – comienzo una vez más tomando aire para poder continuar – Quería pedirle perdón. – consigo terminar mirándole.
-¿Perdón? – pregunta sin entender mis palabras.
-¡Oh! Hola. – me dice él - ¿Quieres más tazas? – me pregunta con una sonrisa.
-No… – empiezo a decir de nuevo quedándome en el intento cuando siento que Je me agarra con fuerza la mano.
-¿Qué te pongo entonces? – vuelve a preguntar.
-Yo quería… – comienzo una vez más tomando aire para poder continuar – Quería pedirle perdón. – consigo terminar mirándole.
-¿Perdón? – pregunta sin entender mis palabras.
Yo me limito a tomar el móvil y a buscar cualquiera de
los tweets que tuviera la foto en la que él sale. Cuando la encuentro se la
muestro y no sé como describir la cara que pone, quizás una mezcla de asombro,
miedo, perplejidad y cabreo.
-Salid
fuera y esperadme, salgo en un momento. – dice serio.
Je, que aún me sujeta de la mano me arrastra despacio a
fuera de nuevo haciéndonos notar lo menos posible. Cuando salimos nos ponemos
en uno de los límites de la cafetería y no puedo evitar sentirme una mierda una
vez más.
-La he jodido. – digo mirando a Je.
-Tú no tienes la culpa de nada por lo que dej…
-¿Qué es lo que ha pasado? – corta alguien a Je.
-Oh. – me limito a decir cuando veo a Yesung.
-El otro día cuando vinimos alguien que se encontraba en la cafetería debió de hacer la foto que te ha enseñado ella antes. – explica de forma tranquila Je.
-Sí, eso ya lo he visto. – empieza a decir él – Pero creo que ya había quedado bastante claro que no estaba permitido sacarme fotos. – continúa diciendo mientras toma su móvil y empieza a hacer algo con él.
-Yo… - digo intentando sonar audible – Lo siento, no era mi intención buscarle problemas.
-Tranquila, tú no tienes la culpa. – dice él mientras sigue mirando su teléfono.
-Ves, no soy el único que te lo dice. – interviene Je.
-Lo raro, es que nadie me ha avisado. – continúa él mirando cosas por su teléfono – Ni la compañía, ni nadie.
-Bueno, en la foto sales de espaldas, a lo mejor la gente no sabe que eres tú. – digo intentando quitarle importancia.
-Lo malo es si hay más. – sigue diciendo él.
-De verdad, lo sentimos. – continúo disculpándome – Ni yo ni las demás queríamos meterle en problemas.
-Como ya te he dicho antes vosotras no tenéis la culpa. No parece haber más fotos. – termina diciendo quitando la vista de su móvil.
-No, en las demás solo salimos nosotros. – termino diciendo.
-Os habéis ganado una buena fama. – comenta Yesung sonriendo.
-Nosotras no hemos buscado nada de lo que nos ha pasado. – explico.
-Lo sé, vi el programa. – comenta Yesung – Tú eres la que solo es VIP, ¿no? – me pregunta haciéndome sentir un poco mal por el comentario.
-Sí, pero he escuchado toda la música de Super Junior. – intento explicar deprisa para que no se lleve una mala impresión de mí.
-Tranquila no pasa nada. – dice riéndose – Cada cual tiene sus gustos.
-No, pero de verdad hay canciones de Super Junior me gustan. – sigo diciendo deprisa – Bueno, la mayoría son de Super Junior M, pero también a canciones de Super Junior que me gustan. – me siento retrasada hablando.
-Que bueno que te guste Super Junior M. – comenta riéndose.
-Es que antes de saber que era Super Junior ya sabía de la existencia de Henry. – explico – No soy ELF, pero sí soy String y Gamer.
-Se lo haré saber a Henry y a Kyu en cuanto les vea. – dice Yesung riéndose.
-¿Eh? – es lo único que soy capaz decir haciendo que Yesung se ría más.
-Mira, ¿qué te parece si me saco la selca del fin de semana contigo y así muestro mi descontento con las ELF que me sacaron la foto? – me pregunta.
-Tú no tienes la culpa de nada por lo que dej…
-¿Qué es lo que ha pasado? – corta alguien a Je.
-Oh. – me limito a decir cuando veo a Yesung.
-El otro día cuando vinimos alguien que se encontraba en la cafetería debió de hacer la foto que te ha enseñado ella antes. – explica de forma tranquila Je.
-Sí, eso ya lo he visto. – empieza a decir él – Pero creo que ya había quedado bastante claro que no estaba permitido sacarme fotos. – continúa diciendo mientras toma su móvil y empieza a hacer algo con él.
-Yo… - digo intentando sonar audible – Lo siento, no era mi intención buscarle problemas.
-Tranquila, tú no tienes la culpa. – dice él mientras sigue mirando su teléfono.
-Ves, no soy el único que te lo dice. – interviene Je.
-Lo raro, es que nadie me ha avisado. – continúa él mirando cosas por su teléfono – Ni la compañía, ni nadie.
-Bueno, en la foto sales de espaldas, a lo mejor la gente no sabe que eres tú. – digo intentando quitarle importancia.
-Lo malo es si hay más. – sigue diciendo él.
-De verdad, lo sentimos. – continúo disculpándome – Ni yo ni las demás queríamos meterle en problemas.
-Como ya te he dicho antes vosotras no tenéis la culpa. No parece haber más fotos. – termina diciendo quitando la vista de su móvil.
-No, en las demás solo salimos nosotros. – termino diciendo.
-Os habéis ganado una buena fama. – comenta Yesung sonriendo.
-Nosotras no hemos buscado nada de lo que nos ha pasado. – explico.
-Lo sé, vi el programa. – comenta Yesung – Tú eres la que solo es VIP, ¿no? – me pregunta haciéndome sentir un poco mal por el comentario.
-Sí, pero he escuchado toda la música de Super Junior. – intento explicar deprisa para que no se lleve una mala impresión de mí.
-Tranquila no pasa nada. – dice riéndose – Cada cual tiene sus gustos.
-No, pero de verdad hay canciones de Super Junior me gustan. – sigo diciendo deprisa – Bueno, la mayoría son de Super Junior M, pero también a canciones de Super Junior que me gustan. – me siento retrasada hablando.
-Que bueno que te guste Super Junior M. – comenta riéndose.
-Es que antes de saber que era Super Junior ya sabía de la existencia de Henry. – explico – No soy ELF, pero sí soy String y Gamer.
-Se lo haré saber a Henry y a Kyu en cuanto les vea. – dice Yesung riéndose.
-¿Eh? – es lo único que soy capaz decir haciendo que Yesung se ría más.
-Mira, ¿qué te parece si me saco la selca del fin de semana contigo y así muestro mi descontento con las ELF que me sacaron la foto? – me pregunta.
No respondo nada, pero igual nos hacemos la foto, tengo
una cara que da pena, pero bueno ya está hecha.
-Ahora
las ELF, también me odiarán. – comento – Mi hermana me va a odiar.
-Tú dale la taza y seguro que se le pasan todos los males. – dice – Bueno, tengo que irme y no te preocupes, ni tú ni tus amigas tenéis la culpa de nada.
-Lo siento de todos modos y gracias por todo. – termino diciendo.
-Tú dale la taza y seguro que se le pasan todos los males. – dice – Bueno, tengo que irme y no te preocupes, ni tú ni tus amigas tenéis la culpa de nada.
-Lo siento de todos modos y gracias por todo. – termino diciendo.
Nos despedimos finalmente y él vuelve al interior del
Mousse Rabbit. Je y yo nos vamos a dar una vuelta por la zona. Ya me he quedado
más tranquila, eso hace que Je también esté de mejor humor.
Se empieza a hacer tarde por lo quedamos en un punto con
Soo Bin y Silvia. Cuando nos encontramos sus caras son de, ¿felicidad? No sé,
me limito a mirar a Je y él me responde con la mirada dándome a entender que
todo está bien. En mi interior siento que todo está mal, fatal, pero lo dejo
correr y que sea lo que GD quiera.
De camino a casa, le explico por fin todo lo que ha
pasado a Silvia, el porqué de no haberla dicho nada a ellas y a las demás.
Entiende la situación y dejamos el tema a un lado para no volver a estar como
al principio.
Cuando llegamos a casa, en la puerta del edificio Soo Bin
se empieza a despedir de nosotros.
-Bueno,
pues yo me tengo que ir ya. – comienza diciendo.
-¿No te quieres quedar a cenar? – pregunta Silvia.
-No, no puedo, lo siento. – le contesta con una sonrisa.
-Bueno, yo creo que voy a ir subiendo las chicas llevan mucho tiempo solas. – digo despidiéndome de Soo Bin.
-Yo subo también, nos vemos hyung. – se decide Je y me sigue.
-¿No te quieres quedar a cenar? – pregunta Silvia.
-No, no puedo, lo siento. – le contesta con una sonrisa.
-Bueno, yo creo que voy a ir subiendo las chicas llevan mucho tiempo solas. – digo despidiéndome de Soo Bin.
-Yo subo también, nos vemos hyung. – se decide Je y me sigue.
Cuando estamos ya en el interior del edificio respiro
tranquila.
-Por un momento he tenido ganas de salir corriendo. – le
digo a Je.
-¿Por qué? – me pregunta riéndose.
-Porque sentía que no pintaba nada allí, como si me gritasen: ¡lárgate! – le explico.
-Como te gusta exagerarlo todo. – me dice como si no tuviera remedio.
-Pero si es la verdad, ¿qué pintábamos ahí en ese momento? – pregunto entrando en casa.
-¡Martita! – me saluda Ari.
-Hola. – respondo el saludo.
-¿Te has enterado de lo de Yesung? – pregunta Luchi.
-Sí, de hecho esta tarde hemos ido a hablar con él para pedirle disculpas por lo sucedido. – empiezo a explicar haciendo que las demás se me queden mirando sin entender nada.
-¿Por qué? – me pregunta riéndose.
-Porque sentía que no pintaba nada allí, como si me gritasen: ¡lárgate! – le explico.
-Como te gusta exagerarlo todo. – me dice como si no tuviera remedio.
-Pero si es la verdad, ¿qué pintábamos ahí en ese momento? – pregunto entrando en casa.
-¡Martita! – me saluda Ari.
-Hola. – respondo el saludo.
-¿Te has enterado de lo de Yesung? – pregunta Luchi.
-Sí, de hecho esta tarde hemos ido a hablar con él para pedirle disculpas por lo sucedido. – empiezo a explicar haciendo que las demás se me queden mirando sin entender nada.
Me dirijo a la cocina y les empiezo a explicar todo lo
sucedido a la vez que empiezo a preparar la cena. En eso, por fin llega Silvia.
Mientras que sigo contándoles lo que ha pasado, las demás van poniendo la mesa.
Luchi se enfada por las ELFs que no saben respetar a los miembros de su grupo, por
otro lado comentamos el amor que nos van a tener ya no solo las VIPs sino las
ELFs también. La maknae, nos cuenta como le ha ido el ensayo, sin mencionar
claro la canción que va a cantar junto con Luchi ya que Je se halla presente.
La cena pasa rápido, la pasamos hablando de lo
agradables que son las fans coreanas sean del grupo que sean, nótese la ironía.
Después de cenar Je se va y mi atención es llamada en cuanto él sale por la
puerta.
-Marta. – me llama Silvia.
-¿Qué pasa? – pregunto indiferente.
-¿Cuándo se duerman las demás puedo hablar contigo? – me responde con otra pregunta.
-Claro. – acepto de buena gana.
-¿Qué pasa? – pregunto indiferente.
-¿Cuándo se duerman las demás puedo hablar contigo? – me responde con otra pregunta.
-Claro. – acepto de buena gana.
Así cuando las demás se van a acostar, Silvia y yo nos
quedamos viendo la tele hasta que se queden dormidas.
-Cuéntame. – digo pasado un rato.
-Bueno, hoy… – empieza diciendo Silvia sin saber bien como continuar.
-Soo Bin oppa y tú os habéis dado amor. – digo con mi más buena intención de ayudar consiguiendo únicamente que Silvia se ponga roja y a mí me dé la risa.
-No te rías. – me dice pegándome en el brazo – Esto es serio.
-Perdón, pero yo no veo lo serio por ninguna parte. – digo intentándole quitar importancia.
-¿Cómo que no? – dice ella como si hubiese dicho un pecado – Él me gusta. – Me dice completamente seria. – Me gusta de verdad.
-¿Y eso es malo? – pregunto sin entender bien.
-Pues no, pero nos vamos a ir. – dice finalemente.
-¡Tarde! – digo por no soltar un “esto ya lo sabía yo” – Ahora hay que tirar con las consecuencias. Que te gusta, pues ahora vive con ello. Que nos tenemos que ir, lo sé. Y déjame decirte que eso es lo que había que tener presente desde un principio.
-¿Es un poco tarde para eso no crees? – deja caer la pregunta al aire.
-Pues sí, pero ya no podemos hacer nada. – respondo.
-Es que… – empieza a decir de nuevo - ¡Ha sido la mejor tarde que he tenido en muchísimo tiempo!
-Mujer, relájate, vas a despertar a todo el mundo. – la digo intentando que se calme.
-Te prometo que todo lo que te diga es poco. – me dice llevándose una mano sus labios a la vez que se muerde el inferior.
-Bueno, déjame algo a la imaginación mejor. – digo intentando evitar entrar en detalles.
-No me quites mi felicidad. – me dice mirándome con mala cara.
-¿Qué estás diciendo? – pregunto sin entender nada – Ya te terminaste de volver loca del todo. – me respondo sin sentido alguno – Por cierto, ¿cómo es que me lo has contado así sin más? – pregunto una vez más.
-¿Y por qué no? – me vuelve a responder con una pregunta – Tampoco es que me fueras a matar. – responde seguido.
-No, supongo que no. – digo mientras me quedo mirando a la nada.
-Cuando nos vayamos… ¿No vas a echar de menos a Je? – me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué? – pregunto shokeada.
-Que si no vas a echar de menos a Je. – repite.
-Pues supongo que sí. – explico – Se la pasa aquí metido, va a ser raro que luego cuando me levante no me esté dando el coñazo. – continúo para que no haya malos entendidos.
-Pero no le vas a echar de menos en sent…
-En nada. – le corto – Vamos a la cama que se hace tarde. – digo llevándola a la habitación.
-Bueno, hoy… – empieza diciendo Silvia sin saber bien como continuar.
-Soo Bin oppa y tú os habéis dado amor. – digo con mi más buena intención de ayudar consiguiendo únicamente que Silvia se ponga roja y a mí me dé la risa.
-No te rías. – me dice pegándome en el brazo – Esto es serio.
-Perdón, pero yo no veo lo serio por ninguna parte. – digo intentándole quitar importancia.
-¿Cómo que no? – dice ella como si hubiese dicho un pecado – Él me gusta. – Me dice completamente seria. – Me gusta de verdad.
-¿Y eso es malo? – pregunto sin entender bien.
-Pues no, pero nos vamos a ir. – dice finalemente.
-¡Tarde! – digo por no soltar un “esto ya lo sabía yo” – Ahora hay que tirar con las consecuencias. Que te gusta, pues ahora vive con ello. Que nos tenemos que ir, lo sé. Y déjame decirte que eso es lo que había que tener presente desde un principio.
-¿Es un poco tarde para eso no crees? – deja caer la pregunta al aire.
-Pues sí, pero ya no podemos hacer nada. – respondo.
-Es que… – empieza a decir de nuevo - ¡Ha sido la mejor tarde que he tenido en muchísimo tiempo!
-Mujer, relájate, vas a despertar a todo el mundo. – la digo intentando que se calme.
-Te prometo que todo lo que te diga es poco. – me dice llevándose una mano sus labios a la vez que se muerde el inferior.
-Bueno, déjame algo a la imaginación mejor. – digo intentando evitar entrar en detalles.
-No me quites mi felicidad. – me dice mirándome con mala cara.
-¿Qué estás diciendo? – pregunto sin entender nada – Ya te terminaste de volver loca del todo. – me respondo sin sentido alguno – Por cierto, ¿cómo es que me lo has contado así sin más? – pregunto una vez más.
-¿Y por qué no? – me vuelve a responder con una pregunta – Tampoco es que me fueras a matar. – responde seguido.
-No, supongo que no. – digo mientras me quedo mirando a la nada.
-Cuando nos vayamos… ¿No vas a echar de menos a Je? – me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué? – pregunto shokeada.
-Que si no vas a echar de menos a Je. – repite.
-Pues supongo que sí. – explico – Se la pasa aquí metido, va a ser raro que luego cuando me levante no me esté dando el coñazo. – continúo para que no haya malos entendidos.
-Pero no le vas a echar de menos en sent…
-En nada. – le corto – Vamos a la cama que se hace tarde. – digo llevándola a la habitación.
En el camino le da un ataque de risa por mi reacción, yo
intento parecer lo más seria posible pero no puedo evitar caer en ataque de
risa igual. Mientras nos intentamos controlar para no despertar a nadie finalmente
conseguimos relajarnos e irnos a dormir.
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