miércoles, 23 de enero de 2013

Capítulo 6: Día soleado.


Capítulo 6: Día soleado. 

Hoy hace 3 semanas y 5 días que estamos en Seúl.

Jamás pensé que nos lo podríamos pasar así, pero así es, un día más soy la primera en levantarse. Me pongo a desayunar cuando oigo que tocan despacito a la puerta. Ya reconocía esa llamada, solo podía ser él y le abrí la puerta.

-¡Hola Je! – le digo contenta.
-Buenos días. – me dice en un susurro y me da un beso.
-Todavía se me hace raro que me saludes así. – le digo hablando en su mismo tono.
-Pues deberías hacerte a la idea. – me dice riéndose – Toma, os he traído esto.

Me entregó una bolsa con bollitos rellenos de chocolate, mientras desayunamos me empieza a explicar los planes que tenemos para hoy.

-Bueno, he pensado en llevaros a un parque que hay por las afueras.
-¿Es bonito? – le pregunto mientras miro lo mono que se ve metiéndose un trozo de bollo en la boca.
-Sí, hay un estanque muy grande, con un merendero.
-Entonces tengo que ir a comprar, para llevar la comida. – digo mientras me pongo en marcha para vestirme.
-No hay prisa. – me dice él la mar de tranquilo. ¡Cómo si el tiempo no volase!
-Prefiero ir ahora que Ari y Olga duermen. – le explico mientras me pongo en marcha.

Miro el armario, no hay luz, por lo que para elegir la ropa escojo el modo aleatorio. Me visto rápido y cojo mi mochila para salir.

-Espera, te acompaño. – sabía que me iba a decir eso, parece que no puedo ir sola a ninguna parte.
-Pues venga, vamos. – le digo mientras le meto prisas para que salga.

Hoy estoy muy enérgica, la verdad es que me ha sentado bien al cuerpo venir a Seúl. Hacía mucho tiempo no me sentía tan bien. Las vacaciones parecían estar siendo perfectas.  Pero Je una vez más corta mis pensamientos.

-Se me ha olvidado decirte una cosa. – me dice raro.
-¿Qué cosa es esa? – le pregunto mientras entro en la tienda.
-También van a venir Dong Ri, Soo Ki y Rae Seok. – me dice como con miedo.
-Que mal. A hablar en coreano otra vez. – digo resignada.
-¿No te enfadas? – me pregunta extrañado.
-¿Enfadarme por qué? – le pregunto extrañada.
-Pensé que no te gustaban.
-No es que no me gusten. Mientras que no haya alcohol de por medio no tengo ninguna objeción. – le aclaro mientras voy cogiendo cosas por la pequeña tienda de la cual ya me había hecho cliente habitual. 
-Son buenos chicos. – me dice como si me tuviera que convencer de algo.
-No lo pongo en duda, es más, Dong Ri y Rae Seok me caen bien. Con el que tengo menos trato en con Soo Ki. Por cierto, ¿Hyo Rim y el otro chico no vienen? – le pregunto indiferente mientras me dispongo a pagar.
-No, me dijo Soo Ki que no venían.
-Pues nada, nos tendremos que apañar con los que somos. – le digo saliendo de la tienda.
Cuando llegamos a casa Ari y Olga ya estaban despiertas.
-Que raro veros aparecer juntos. – dice la maknae – ¡Buenos días oppa!
-¿Y para mi no hay buenos días? – pregunto ofendida.
-No, ya que prefieres fugarte con nuestro oppa antes que esperarnos para desayunar. – me dice una Ari indignada.
-¡He tenido que ir a comprar! – levanto la voz empezándome a alterar.
-No a ti que te de los buenos días tu oppa. – me dice Olga con tono de burla.
-Lo intento cada vez que puedo. – dice Je mientras me coge de la cintura por la espalda haciendo que me ponga toda roja.
-¡Estáis mal! – digo soltándome del lazo del chico – Muy mal… ¡Ah! Se me olvidaba iros vistiendo que hoy vamos a ver a vuestros oppas. – las digo enfatizando el vuestro.

Las chicas se fueron a la habitación sin protestar a vestirse. Yo con curiosidad fui a ver si escuchaba lo que cuchicheaban. Y Je me siguió curioso a ver que decían.

-Va a venir Soo Ki – oigo decir a la maknae con tono nervioso.
-¿Y qué pasa con eso? – le pregunta Ari indiferente.
-Que no me acuerdo de nada de lo que pasó en casa de Je Won oppa.
-No pasó nada, simplemente bailasteis un poco. – la intentaba tranquilizar Ari.
-Pero aun así, me da mucha vergüenza…
-Que no tonta, ya verás como no pasa nada. – continuaba tratando de tranquilizar a la maknae.
-¿Y tú qué? – le empieza a preguntar Olga - ¿No te da cosa ver a Dong Ri oppa?
-También me da un poco de miedo verle, pero no recuerdo haber hecho nada malo, es más, pasé una noche tranquila dentro de lo que cabe. – le responde Ari.
-Supongo que sí. A parte, estoy segura de que si hubieras hecho algo malo Marta te lo hubiera dicho. – expone la maknae molesta – Y lo que más me cabrea es que ella si se puede ir todas las mañanas con Je Won oppa y nadie la puede decir nada.

¿¡Pero qué!? Las voy a matar, pero cuando estoy a punto de pasar a la habitación a gritarles cuatro cosas, Je me tapa la boca ahogando el grito y me sujeta por la espalda.

-No hagas ninguna tontería. – me dice susurrando de nuevo en el oído y hace que me dé un escalofrío.
-Está bien. – le respondo de mala gana zafándome de él y continuamos escuchando.
-No se va todos los días. – me defiende Ari – A parte lo único que hace es preocuparse por nosotras, nos cuida, nos cocina, nos lo paga todo.
-En eso llevas razón, se tomó en serio la palabra de nuestros padres. No me acuerdo de lo que hice con Soo Ki, pero sí de como me sentía cuando llegamos a casa y no se separó de mi hasta que me fui a la cama. – explica la maknae apenada y se me hace un nudo en la garganta con sus palabras.
-¿Ves? Lo que hace es portare como una hermana mayor, un poco histérica de vez en cuando, pero hace bien su papel. – continúa diciendo Ari y se me empiezan a sonrosar las mejillas.
-¿Te digo la verdad?
-¿Qué verdad? – pregunta Ari curiosa.
-Me gusta la pareja que hacen Je Won oppa y Marta. – dice la maknae empezándose a reír.
-La verdad es que sí. Marta necesita a un hombre que la tranquilice, sobre todo cuando le dan sus ataques.

Ari y Olga se empiezan a reir y yo me quedo roja, no sé si de la vergüenza o de la rabia, pero cuando me pongo derecha y me giro para ir a la cocina ahí está él con su sonrisa. Le evito como buenamente puedo y me pongo a hacer unas tortillas de atún y unas tortas de patatas.

Mientras cocino Je intenta que no me tome en serio las palabras de las chicas. Que me las tome a broma y que me ría como lo hacen ellas. Que no me debo de tomar las cosas tan a pecho. Relajarme y vivir mi vida más tranquila y no preocupada de todo el mundo como siempre hago.

-Ya estamos listas. – dice la maknae entrando en la cocina. 
-Pues termino esto y nos vamos. – le contesto mientras frio una torta de patata.

No tardamos mucho en salir. Vamos hasta el bus y mientras vamos Je les cuenta al sitio al que vamos y ellas quedan fascinadas con la descripción.

La verdad no le hago mucho caso a la conversación. Me gusta ver la ciudad y es ahí cuando caigo.

-¡Chicas! – digo alterada mirándolas.
-¿Qué pasa? – me pregunta la maknae asustada.
-¡Todavía no hemos ido a ver la YG! – sigo diciendo alterada.
-¿¡Qué!? ¿¡Cómo se nos ha podido pasar!? – gritaba esta vez Ari.

Escucharlo de forma casual en todas partes debe de haber aplacado la necesidad de verlo. Y Je también ayuda a la distracción.

-No sé pero tenemos que ir. – digo decidida.
-Como comprenderás no me voy a ir de Seúl sin verlo. – afirmaba una maknae indignada por nuestro descuido.
-Bueno venga que ya hemos llegado. – nos dice Je haciendo una señal para bajar.

El sitio la verdad es que es muy bonito. Tiene un estanque enorme. No sabría decir si es un estanque gigante o un lago con muchos patos. También tiene el famoso merendero que mencionó Je. Y a lado de un paseo había puestos de comida.

-Podría haberme librado de cocinar. – digo moleta al ver los puestos.
-Yo prefiero tu comida. – me dice Ari con una sonrisa.
-Gracias. – respondo agradecida.
-¿Y los demás oppa? – pregunta la maknae.
-Ahora llegaran. – le dice sonriendo – No te impacientes.
-¿Tantas ganas tienes de ver a tu oppa? – le digo acordándome de la conversación que había tenido con Ari.
-Es que yo no le puedo ver todos los días. – me dice enfadada.
-Bueno dejarlo estar, que hace un día muy bonito. – dice Ari para calmar el ambiente.
-¡Oh! Ahí están. – dice Je mientras se gira para ver a sus amigos.
-¡Hola! – saluda Dong Ri con una reverencia.
-¡Buenos días! – nos dice en esta ocasión Rae Seok.
-Buenos días oppas. – saluda Ari sonriendo.

Nos saludamos todos y se vuelve a crear ese momento incómodo de reverencias infinitas que te hace parecer tonto en vez de educado.

Como se nos ha hecho la hora de comer, nos sentamos en una de las mesas del merendero y saco la comida para ponernos a ello. Mientras Rae Seok saca un pastel de chocolate que había preparado su madre, tenía una pinta estupenda.

-¿Y qué tal todo? – nos pregunta Dong Ri mientras comía.
-Muy bien gracias. – digo preocupada de que no le guste la tortilla de atún.
-La verdad es que me lo estoy pasando mejor de lo que me esperaba. – explica Ari.
-Conoceros también ha ayudado mucho. – continúa la maknae.
-Gracias. – responde Soo Ki – Martita, la torta de patata está buenísima.
-¿Martita? – pregunta Je extrañado.
-Sí, en tu casa dijo que la podía llamar así. – dice una malvada maknae.
-¿Y por qué él te llama así y yo no? – sigue preguntando Je indignado.
-Lo dije en general. – intento aclarar buscando las palabras correctas – Ni siquiera me imaginé que se fuera a acordar. – le digo en un susurro en español para que solo él me entienda.
-Bueno, es igual. – intenta ignorarlo el chico, no raía, la primera vez que no le veía sonreír.
-Este sitio es muy bonito. – dice de repente la maknae mirando volar a un pato.
-Sí que lo es. – le contesta el mayor de los oppas a Olga, haciendo que esta se ponga toda roja.
-Me recuerda un poco al Retiro. – comento sin pensar.
-¿Qué es el Retiro? – pregunta Rae Seok curioso.
-Es algo parecido a esto, pero es diferente. – intento explicar de forma que me entienda – Pero allí se puede montar en unas barquitas.
-¿Prefieres Seúl o Madrid? – me pregunta Ari.
-Me gusta viajar, pero no cambio España por nada. Así que supongo que Madrid. – le respondo comiendo me un trozo del pastel de chocolate.
-Echo de menos la paella. – dice la maknae.
-La paella también la podemos hacer aquí. – le digo a la maknae – Si queréis os hago paella un día.
-¡Vale!
– responde la maknae emocionada ante la idea.

Mientras Je, explicaba a sus amigo lo que es la paella. Y entonces Dong Ri interviene.

-Yo también quiero comer paella. – dice intentando pronunciar correctamente la palabra paella y le queda muy gracioso.
-Bueno, pues un día paella para todos. – digo riendo.

Nos lo estamos pasando muy bien y cuando terminamos de comer nos vamos a un pequeño campo de césped verde con árboles en el que hace calor sin que te dé el sol.

Cuando estoy poniéndome cómoda para tumbarme, Je me coge y me tira hacia él.

-¿Qué haces? – del susto me salieron las palabras en español.
-Deja de protestar. – me dice serio, pero una vez más sin perder la sonrisa.
-Marta, necesitas un hombre como Je en tu vida. – dice muy seria la maknae en coreano, con lo que me pongo roja.
-Olga un día de estos tus padres reciben una llamada diciéndoles que te han asesinado. – la digo a punto de estallar de nuevo.
-No te preocupes pequeña, que yo te protejo. – interviene Soo Ki y con ese comentario hace que la maknae casi explote de la vergüenza.
-Oppa no deberías decirle esas cosas. – comienza a explicarle Ari – Olga funciona bien hasta que se avergüenza, ahí se para.

Todos nos empezamos a reír con ese comentario y la maknae empieza a pegar a Ari por su comentario, lo que produce que la chica se ría cada vez más. Llega a un punto que la risa se le contagia a la propia maknae y nos reímos todos. Me duele el estómago y todo de tanto reírme.

Dong Ri coge a Ari por la espalda de nuevo y la tumba hacia él. Y es en esta ocasión ella la que se pone roja de la vergüenza. No sé si no dice nada porque le gusta, o porque le da vergüenza decir palabra. La cuestión es que aquí estamos todos, los siete tumbados en el césped viendo las nubes pasar entre las copas de los árboles según va avanzando el día.

-¿Nos vamos ya? – pregunta Je - ¿O nos quedamos a ver las estrellas?
-¡Estrellas! – responden la maknae y Ari a la vez.

Cuando el Sol cayó, se empezaron a ver un centenar de aquellas pequeñas bolitas de fuego en el cielo, hacía mucho tiempo que no veía una cosa así.

-Es hermoso… - dije en un leve susurro.
-No tanto como tú. – me dice mi acompañante en el que aún estaba recostada.

¿¡Qué!? ¿Qué clase de comentario es ese? Este hombre necesita graduarse con máxima urgencia. De todos modos, me siento bien aquí, no sé si su presencia influía o no, pero me gustaría saber cómo se siente Ari recostada en el cuerpo de Dong Ri o la maknae con Soo Ki. La verdad es que me daba un poco de pena Rae Seok, hay que buscarle pareja.

¿¡QUÉ DEMONIOS DIGO!? ¡Aquí no hay ninguna pareja!

Capítulo 5: Consecuencias del descontrol.


Capítulo 5: Consecuencias del descontrol.

Olga, está mal, si yo hubiera sido más inteligente, ahora no estaríamos así. No me queda otra que sujetarla el pelo, pobre Je la que tiene que estar pasando. Pero aquí está, ayudándome con la maknae.

La escena no es agradable, pero era mi responsabilidad cuidar de ella, no lo he hecho, pues ahora me toca apoquinar. La verdad es que no me importa, todos hemos estado así alguna vez. Miento, jamás he vomitado por beber, pero sí me he pasado infinidad de veces.

-Olga, ¿estás mejor? – le digo mientras que la intento poner en pie con ayuda de Je.
-Si… - nos responde a duras penas – Pero la boca me sabe fatal…
-Creo que será mejor que se lave los dientes. – me dice Je mientras la llevamos al lavabo.
-¿Puedes tu sola Olga? – pregunto a la maknae mientras se apoya en el lavabo.
-Sí, podéis salir si queréis, puedo apañármelas yo sola. – nos dice mientras consigue poner la pasta de dientes en el cepillo.
-Bueno, si necesitas algo estamos en el salón.

No me quedo tranquila, pero estoy cansada. Me siento en el sofá a esperar a que salga la maknae del baño y Je se sienta a mi lado.

-No debería haberla dejado beber. – cada vez el sentimiento de culpa es mayor.
-En verdad la culpa la tengo yo. – me dice mientras me tumba hacia él.

Estoy cansada, así que me quedo tal y como me ha dejado, hecha un ovillo utilizando su pierna a modo de cojín. Aun así no dejo de mirar al baño, hasta que por fin Olga sale del baño.

-Me voy a la cama, a ver si mañana me encuentro mejor. – nos dice mientras consigue entrar en la habitación.
-Mañana será peor. – digo mirando al techo y sin saber cómo me quedo dormida.

Siento como me empieza a doler la espalda, sí la espalda me duele. Lo peor es que no es lo único, la cabeza me duele un poco, lo bueno es que no demasiado. También siento las piernas agarrotadas, la estiro y la dejo caer por el borde de la cama. ¡Un momento! No duermo en cama, duermo en futón, ¡dónde estoy! Abro los ojos y me levanto de golpe. ¡Uf! Demasiado deprisa, me he mareado.

-Buenos días – oigo decir a una voz conocida, haciendo que gire bruscamente y me suene cada vertebra de la espalda. Pero ahí sigue Je. ¿Por qué no se ha ido?
-¿Qué haces aquí? – le pregunto automáticamente – Perdón, buenos días. – los modales ante todo Martita, no estás en tu casa.
-Tranquila, anoche te quedaste dormida en mi pierna y no quería despertarte, después de la noche que hemos tenido. – me explica con una sonrisa.

En cuanto me dice eso caigo en la cuenta, empiezo a recordar todo lo pasó anoche y me entra el pánico.

-¿Qué hora es? ¿Dónde están Ari y Olga? ¿Has dormido algo? – empiezo a preguntar todo lo que se me pasa por la cabeza, ¿pero en serio he preguntado si ha dormido?
-Son las diez, todavía es pronto. Ari y Olga aún duermen no se ha levantado ninguna. Y sí he dormido. – me responde paciente sonriendo, ¡¿por qué siempre sonríe!?, si un día lo veo llorando le digo que se case conmigo.
-De todos modos voy a ir a verlas. – me consigo levantar del sofá pero siento que mi cuerpo es como un peso muerto que cuesta mover.

Allí están las dos durmiendo plácidamente, me quedo un rato ahí, la verdad es que no tengo noción del tiempo en este instante, hasta que siento una voz susurrante en mi oído, noto como su aliento roza mi cuello y hace que me dé un escalofrío.

-¿Ves cómo  aún duermen?
-Ya lo sé, pero me siento culpable por lo de anoche. – le digo mientras me giro y me dirijo a la cocina - ¿Quieres desayunar?
-Vale. ¿Te ayudo? – se ofrece gentilmente.
-Tranquilo, hay café hecho, pero si quieres otra cosa te la preparo en un momento.
-¡No! – café está bien.

Mientras desayunamos, hablamos de lo que pasó anoche. He de reconocer que durante un tiempo no me he enterado de lo que me ha dicho, mientras le miraba mover los labios se me ha quedado la mente en blanco, por lo que he perdido el hilo de la conversación y decido cortarle.

-Tengo que pensar en algo de comer. – me frustro y dejo caer mi cabeza contra la mesa.
-Si eso podemos salir a comer fuera. – me propone de buen grado.
-No me apetece salir de casa. – le digo mientras volteo la cabeza y veo el saco de patatas – A parte, ya sé que voy a hacer de comer.

Je una vez más se ofrece a ayudarme. Por pesado le pongo a pelar patatas, pero me compadezco y le ayudo con la tarea. Una vez que las tenemos todas peladas las cortamos finito, y cuando está todo cortado, a la sartén. Mientras se fríen empiezo a batir los huevos en una fuente. Cuando las patatas están listas las añado a la fuente y a mezclar.

En el tiempo que tardo en hacer este proceso siento pegada a mí la mirada de Je. Se podría ir a ver la tele un rato… Echo la mezcla en la sartén y se empieza a freír, cuando empieza a cuajar con un plato le doy la vuelta, y así hasta que la termino. Una vez que dejo el plato con la tortilla de patatas terminada. Je me aplaude.

-¡Bravo! – dice forzando un acento raro.
-Y así es como se hace una tortilla de patatas.

Los dos nos empezamos a reír, pero la llegada de una persona nos corta.

-Buenos días… - nos dice Ari en un tono casi inaudible.
-¿Cómo amaneciste? – le pregunto mientras regresa mi sentimiento de culpa.
-Mal, me duele la cabeza.
-Voy un momento a mi apartamento y te traigo un calmante. – se ofrece Je desapareciendo por la puerta.
-¿Y él por qué está aquí? – me pregunta mientras se sienta en la mesa de la cocina.
-Esta mañana aparecí con él.
-¿¡Cómo!? – se escucha una voz en la puerta, la maknae se h levantado.
-¿Qué hiciste anoche? – me dice Ari, como si hubiese matado a un ser humano.
-¡Pero qué me estáis contando! – las empiezo a decir mientras se asustan – Ari, ¡tú te la pasaste toda la noche abrazada a Dong Ri! – la digo mientras se sujeta las sienes - ¡¿Y tú Olga!? ¡Estoy esperando a que me des una explicación de por qué estaban tan juntitos tú y el chico ese! – todavía soy incapaz de saber cuál es el nombre del amigo guapo de Je.

-Tranquila Marta. – se oye decir desde la puerta de la entrada y como se cierra – Vas a hacer que les explote la cabeza. Ya te dirán luego lo que sea.

Ya es la una y nos ponemos a comer la super tortilla de patatas. Le estoy muy agradecida a Je por los calmantes, ya que no tenía ningún medicamento. El ambiente es un poco tenso pero aun así, la presencia de la alegría de Je, rompía con todo mal ambiente.

Je se quedó con nosotras esa tarde, debido a la noche anterior decidimos no salir, y empezamos a proponer planes para hacer a lo largo del verano. El haberle conocido ayuda mucho, en especial a mí con el idioma, pero ya me lo ha dejado claro, no me va a ayudar si tengo que dirigirme a alguien en su idioma. Me va a dejar sola en los momentos más difíciles. Que ser más malvado…

-Marta… - me empieza a decir la maknae.
-¿Qué cosa te pasa?
-Llevo desde que me he levantado dándole vueltas… - me empieza a decir como con miedo y con cara preocupada - ¡No me acuerdo de nada de lo que hice anoche! ¡Y no sé de qué chico me hablas!

Por un momento he pensado que se iba a poner a llorar y no puedo evitarlo, me empiezo a reír como una descosida. Je y Ari se ríen por mi reacción, pero la maknae se enfada ante nuestro gesto.

-Marta no te rías… ¡No tiene gracia! – me empieza a gritar - ¡Ari, oppa! Vosotros tampoco os riais… - termina diciendo encogiéndose en un ovillo.
-No te preocupes Olga. No hiciste nada de lo que te tengas que arrepentir. – le dice Je muy serio y seguro de sí mismo.
-Pero si es cierto que estuvo muy pegado a ti. – digo seca volviendo a mi faceta responsable.
-Soo hyung, no es ningún pervertido. – me dice Je para que me tranquile cuando se me enciende la bombilla.
-¡Soo Ki! ¡Se llama Soo Ki! – grito sin darme cuenta y todos me miran como si estuviera loca.
-¿Perdón? – es lo único capaz de decir Je.
-Lo siento, pero llevo toda la noche intentándome acordar de su nombre. – digo victoriosa de mi triunfo.

Ahora son ellos los que ríen por mi actitud. Se nos ha hecho tarde y Je nos invita a pizza para cenar.

Ha sido un día tranquilo, pero a la vez nos hemos reído mucho, pero ahora es hora de dormir.

-Buenas noches. – les digo a mis compañeras de sueño.
-Buenas noches. – nos dice Ari mientras acomoda su almohada.
-Good Night. – termina diciendo la maknae.

lunes, 21 de enero de 2013

Capítulo 4: Descontrol.


Capítulo 4: Descontrol.

Aquí estamos las tres, preparándonos para la supuesta fiesta del vecino. No sé porque pero algo me dice que va a pasar algo y no bueno precisamente. Odio este sexto sentido que tengo para ciertas situaciones.

No nos habíamos puesto nada especial, es más, yo creo que me había arreglado más para ver la ciudad que para la fiesta. Yo siempre fiel a los pantalones cortos y las zapatillas, camiseta, la primera de montaña del armario. Ari más de lo mismo al igual que la maknae.

Voy al baño y me miro en el espejo, prefecto, una vez más los rizos hacen que parezca una loca salida del manicomio. Sigo mirándome pensando que hacer con los pelos, se acabó, cojo el peine e intento deslizarlo por el lado izquierdo de la cabeza, con cuidado de no cargarme el peine como en más de una ocasión me ha pasado, me sujeto el pelo de ese lado con horquillas. No sé porque me lo he pensado tanto. Siempre me acabo peinando así cuando los rizos me trolean. Vale lo admito, me peino así en mi vago intento de parecerme a G-Dragon en Fantastic Baby.

La maknae y Ari se pegan ahora para coger el espejo del baño.  La maknae gana la batalla y se empieza peinar ella, cuando ésta acaba Ari corre a terminar de prepararse.

Ya estamos todas listas, pero tenemos que cenar algo antes de irnos, algo me dice que lo mejor va a ser que tengamos el estómago lleno.

Hago tres tortillas francesas, la cosa no da para mucho y no tengo ganas de mancharme. Después de postre me como una galleta de las que tienen trocitos de chocolate y Ari y la maknae se comen un par de bollos que tiene relleno de crema.

Es la hora, dudo en dejar la puerta abierta o cerrada, la dejo cerrada por lo que pueda pasar, solo llevo el móvil y las llaves no creo conveniente llevar nada más.

-¡Qué nervios! – dice la maknae emocionada - ¿Creéis que habrá chicos guapos?
-No lo sé, pero ojalá que sí.- dice Ari igual de emocionada.

Mis peores temores se cumplen… No sé qué cosa pueda pasar hoy, pero lo estoy empezando a ver todo negro.

-Bueno tranquilizaros. – digo intentando calmarme a mi misma por el miedo a la situación antes que a ellas – primero hay que mirar que ambiente hay.

Llamo al timbre, me pongo nerviosa recordando que si hay coreanos, como habrá, tengo que hablar coreano. Intento recordar frases hechas. Se abre la puerta.

-¡Hola! – saluda el vecino contento.
-Hola. – soy lo único capaz de decir.
-Pasar.

Nos abre la puerta del todo para que pasemos. Y cuando paso me da dos besos. ¿Por qué me da dos besos? No lo entiendo. Dentro se escucha hablar a varias personas. Ari y Olga saludan con una gran sonrisa a Je como si tal cosa. ¿Soy yo la única que lo ve raro? Debe de ser que sí.

-Mirar os presento a los demás. – nos dice Je cuando entramos al salón – Él es Choi Dong Ri. – empieza a hablar en coreano, mierda.
-Encantado. – dice haciendo una reverencia y se la devolvemos.
-Ella es Shim Hyo Rim. – repetimos el saludo.
-Y ellos tres son Kaan Soo Ki, Jung Soo Bin y Han Rae Seok. – nos dice señalando a los tres chico  que se encontraban en el sofá mientras se levantan.
-Encantados. – nos dicen.
-Igualmente. – respondemos tímidas respondiéndoles la reverencia.
-Por cierto ellos tres tienen 23 años, Dong Ri tiene 21 y Hyo Rim tiene 22. – nos aclara Je. Esta información me hace feliz todos oppas nada de acordarme de nombres. Y de Hyo Rim me acurdo seguro – Bueno presentaros vosotras.
-Hola, yo soy Marta y tengo, ¿qué edad digo? – le pregunto preocupada a Je.
-La de aquí. – me dice riendo, ¿por qué siempre ríe?
-Bueno, soy Marta y tengo 19 años para cumplir 20 en otoño. – digo haciendo una vez más la reverencia y el resto me la responden.
-¡Hola! – empieza emocionada la maknae – Soy Olga y tengo 16 años ya cumplidos. – ante la edad de la chica es como que todos ponen cara de ternura.
-Yo soy Ari y tengo 19 años ya cumplidos. – dice Ari haciendo la reverencia, juntándose con las de Olga y hace que se cree un momento estúpido en el que los amigos de Je no paraban de hacer reverencias.

Cuando ya nos sentimos más o menos integrados, por mi parte más menos que más. Intentamos establecer conversaciones las cuales a veces me cuesta seguir.

-¿Y os gusta Corea? – pregunta el chico de gafas, Rae Seok, si no me equivoco.
-Sí, nos gusta mucho. – dice la maknae que no ha parado de sonreír desde que entramos por la puerta.
-Llevamos toda esta semana dando vueltas por ahí. – continúa diciendo Ari, pero se para y se tapa la boca - ¿Lo he dicho bien?
-Sí tranquila, la pronunciación es mejorable pero el vocabulario lo lleváis bastante bien. – continúa diciendo Dong Ri, mientras se ríe, es un chico muy majo y gracioso.
-Gracias, oppa. – le responde Ari.
-¿Bueno y tú que Marta? – me dice el guapo, ¿Sung Kim se llamaba? Mierda, no me acuerdo - ¿Está bien llamaros por vuestros nombres? – sigue preguntando haciendo una guiño que le hace la mar de mono.
-¡Por supuesto oppa! – bendita palabra -  Llámame Marta o Martita, como prefieras. - ¿por qué digo lo de Martita? – Y también me gusta mucho Corea. Quería venir hace mucho.
-Que bien entonces. – termina diciendo.
-Bueno, esto hay que animarlo un poco ¿no? Voy a la cocina a por algo de beber, ¿me ayudas? – dice Je dirigiéndose a mí.
- Sí, claro.

Estamos en la cocina, al igual que en nuestro apartamento está al lado del salón.

-¿Qué tal te lo estás pasando? – me pregunta, para mi fortuna de nuevo en español.
-Bien. – le digo, pero no queda muy convencido, por lo que sigo hablando – Aunque se me hace un poco pesado el hablar en coreano. No estoy acostumbrada.
-Bueno, ya verás cómo al final no te cuesta nada.
-Eso espero.
-Por cierto, ahora viene lo complicado. –me dice poniendo un puchero y me huelo lo que va a pasar en breves, eso que llevo temiendo toda la tarde.
-No te andes con rodeos. – le digo de forma directa y seria.
-¿Dejas que Ari y la maknae beban un poquito de esto? – me pregunta mientras que sacaba un botella de soju, ¡LO SABÍA!
-Ari me da lo mismo, en verdad para mí ya es mayor de edad y aquí soy tan menor como ella, pero no es el caso de la maknae. – le digo sin saber muy bien que gesto poner ya que sabía lo que era ser menor y querer beber alcohol – Soy la responsable y no quiero que la pase nada.
-Bueno, ¿y si lo hablamos con ella? – me propone Je – A lo mejor ya ha bebido y se ha emborrachado más que tú y yo juntos.
-De acuerdo. – me asomo por la puerta y veo como ríen todos, mientras hablan sobre cómo ha pronunciado la maknae una palabra, pero la corto y la llamo – Olga, ven un momentito.
-¡Voy! - ¿por qué me responde en coreano?
-Olga, ¿has bebido alcohol alguna vez? – por un momento creí parece la típica madre preocupada por el tipo de adolescencia que lleva su hija.
-Sí, en más de una ocasión, pero nunca me he llegado a poner borracha. – me explica ella seria.
-Entonces, no tengo nada más que añadir… - digo resignada – Anda ve. – la digo para que vuelva al salón con los demás.
-En ese caso, ¡que corra el soju! – dice sacando dos botellas más con 9 vasos de chupitos.
-¿Los llevo al salón?
-No, mejor sacamos algo de comer también. – me dice mientras saca unas bolsas de patatas y cosas varias, las cuales me hacen mucha gracia porque están llenas de símbolos coreanos – Coge unos cuencos de ese armario de arriba.

Voy al armario lo abro y efectivamente, ahí están los cuencos, estiro el brazo pero no llego, me pongo de puntillas y sigo sin llegar, mientras me cago en la genética bracicorta que me toca.

-Je, no llego. – le digo mientras intento dar mi último esfuerzo estirándome todo lo que puedo.
En ese momento noto como su cuerpo se pega al mío y como su largo brazo alcanza los dichosos cuencos puñeteros.
-Para ser alta, tienes los brazos cortos. – me dice riendo.
-¡Perdón es mi genética!  A lo mejor eres tú el que los tiene largos para su altura. – le digo cabreada.
-Soy más alto que tú. – continúa diciéndome, mientras que sigue riéndo, le va ha dar algo con tanta risa.
-Bueno sí, cinco cabezas me sacas.

Después de decirle esto, me pongo en frente de él para ver la diferencia, solo me saca tres dedos, solo tres, no es tan alto.

-Tres dedos me sacas. – pero se lo digo sin retirarme y cuando lo miro a los ojos lo tengo muy cerca, demasiado cerca, casi roza la zona de peligro – Preparemos las patatas. – es lo único capaz de salir de mi boca cuando siento que mi cara se empieza a poner toda roja.
-Es igual, soy más alto que tú. ¿Sabes qué? – me pregunta indiferente mientras que abre lo que parece ser un combo.
-¿Qué cosa? – continúo preguntando y si saber porqué me pongo nerviosa.
-Se me hace raro que me llames Je.

Me quedo paralizada. ¿Se supone que debo decirle oppa? ¡No me sale llamarle así! ¿Se habrá molestado? A lo mejor piensa que soy una mal educada. Quizás le debo decir Je Won… ¡Mierda!

-¿Te molesta? – digo poniéndome nerviosa – Lo siento, quizás deba decirte oppa, pero te prometo que no me sale llamarte así, lo siento si te he ofendido. – termino diciendo dando velocidad a mis palabras por lo que me falta el aire.
-¡Oh! No me molesta, solo se me hace raro, y no me llames oppa, en ti queda rara esa palabra. – me dice mientras termina de prepararlo todo.
-¿Cómo debo llamarte entonces? – pregunto más tranquila.
-Je, está bien.
-De acuerdo. – termino diciendo mientras le devuelvo la sonrisa.

Le ayudo a coger todas las cosas para ponerlas sobre la mesita que hay en frente del sofá. Ari y Olga se emocionan al ver el soju.

-¡Que empiece la fiesta! – dice Hyo Rim poniéndose en pie y poniendo música.

Para mi sorpresa y por la expresión de Ari y Olga, también para ellas, empieza a sonar, sí exacto empieza sonar Fantastic Baby. Nos volvemos locas. Empezamos a gritar y a saltar y cantar claro está. Lo demás también cantan por supuesto y cabe decir que por mucho coreano que sepamos, no sé si es por la emoción pero parece que cantamos canciones distintas. Eso hace que me de la risa. Cuando acaba la canción todos nos reímos.

-No es igual escuchar aquí esta canción que en casa. – dice la maknae riendo.
-Tomar. – Dang Ri nos ofrece un vaso de soju a cada una y claro está lo aceptamos.
-Gracias oppa. – dice Ari sin quitarle la vista al vasito.
-Tener cuidado, el primero quema un poco. – le previene Rae Seok.
Las tres cogemos y nos los bebemos de golpe, no me parece mucho más fuerte que un chupito de Ballentines, y tiene un sabor similar al Vodka, quizás un poco más empalagoso, pero sabe bien. En cambio la maknae empieza a toser y Ari pone cara rara mientras saborea.
-Olga, ¿estás bien? – la pregunto preocupada pero riendo ante la graciosa situación.
-¡Ponerle otro! – grita el buenorro, sigo sin acordarme de su nombre, ¿Song Key?, no tampoco se llama así - ¡Ya verás cómo ahora pasa solo Olga!
-De acuerdo, ¡ponme otro oppa! – pide la maknae emocionada.
-Marchando. –dice Dong Ri y nos llena a las tres el vasito.

Los volvemos a beber de golpe y ahora la maknae no se ahoga, pero sí se le empieza a sonrojar la cara. Ari le coge el gusto a la bebida y pide más. Vale yo tampoco me quedo atrás y pido otro.
Ahora empieza a sonar Crayon, el desfase, me faltan piernas para saltar, voz para gritar y cantar. 
Acaba la canción y me siento un poco mareada, no sé porqué pero siempre que bebo antes de emborracharme o ponerme a hacer el pavo siempre me mareo, eso a veces no ayuda mucho, pero aprovecho que está sonando una canción que no sé de quién es y me siento. Yo no sé qué canción es pero a los demás parece gustarles mucho.

Je se acerca al sofá con otro vaso de soju. Lo acepto y me lo bebo. Se sienta a mi lado y observamos como los demás bailan. La verdad es que Ari y Olga se lo están pasando en grande y Ari lleva bailando ya un buen rato Dong Ri. Sospechoso me parece, pero me resulta gracioso y me río.

-¿Qué pasa? – me pregunta Je al oírme reír.
-Nada un pensamiento gracioso. – le digo volviendo a reír.
-¿No bailas? – me dice.
-Uh… Estoy mareada, a parte no sé qué es lo que está sonando.

Pasaron más canciones y mientras Ari se lo pasa en grande, la maknae se lo estaba pasando mejor. Ya no suelta el vaso de soju. Eso me preocupa. Empieza a sonar una melodía que me suena y mientras que je hace que me beba otro vaso de soju tira de mi mano para que me levante.

-¿Qué pasa? – le digo intentando no perder el equilibrio.
-Olga, parece que se lo está pasando en grande. – me dice mientras que giro la cabeza para mirar en su dirección.
-¿Pero qué hace? – no tengo muchas luces en este momento, pero la maknae estaba bailando agarrada del buenorro cuyo nombre no consigo acordarme.
-Pasárselo bien. – me dice mientras me lleva al centro de la sala.
-Ya lo veo.

cuando digo ésto busco con la mirada a Ari que esta vez estaba hablando con Dong Ri y Rae Seok sentada en el suelo mientras que no paraban de reír. El otro chico del cual tampoco me acordaba el nombre y que tampoco había hablado con él en toda la noche, estaba bailando con Hyo Rin.

Siento como algo me sujeta la cintura, miro y veo una mano. Levanto la vista y veo a Je.

-¿Qué haces?-pregunto fuera de honda.
-¿Bailas? – y cómo ve que pongo mala cara me dice – Eres la única que no se está divirtiendo… - ante ese comentario acepto.

Consigo saber que canción es  I Don't Understand, la empezamos a bailar  y sin saber porqué me da la risa cuando Daesung dice te quiero y Je lo canta. Seguimos bailando hasta que acaba la canción y empieza otra canción que desconozco y me vuelvo a sentar en el sofá.

Parece que ya el soju deja de hacer efecto y tengo más claridad. Sigo viendo a la maknae bailando con el guapo y ahora Ari continúa sentada en el suelo pero la está abrazando Dong Ri. ¡MAÑANA VOY A QUERER EXPLICACIONES!

La fiesta parece llegar a su fin y nos despedimos todos en medio de la escalera, cuando se van todos nos quedamos Je, una maknae que no ve de cómo va, Ari que solo le queda dormirse apoyada en la pared y yo.

Entro en el apartamento y consigo meter a Ari en la cama sin mayor problema.
Solo queda el segundo problema, la maknae, habla un idioma que desconozco. Hasta que consigo entender una cosa más que por las palabras por su cara. Solo me da tiempo a decir una cosa.

-Je, vamos a llevarla al baño.


domingo, 20 de enero de 2013

Capítulo 3: A la aventura.


Capítulo 3: A la aventura.

Hace calor, es la causa de que me despierte tan temprano, Olga y Ari aún duermen. Mejor me levanto sin hacer ruido y me voy a desayunar.

-¡Mierda! No hay nada con lo que nos podamos tomar la leche…

Despacio entro de nuevo en la habitación cojo unos pantalones y una camiseta de tirantes. Me voy al baño me ducho rápido y me visto. Cojo la mochilita y meto la cartera, el móvil y las llaves. Me dispongo a salir y cuando cierro despacio la vuelta y me giro una figura me asusta.

-Buenos días… - me saluda Je en un susurro para no despertar a los vecinos supongo.
-Buenos días. – le digo mientras me intento reponer del susto.
-¿A dónde vas? – me pregunta curioso.
-Ayer se nos olvidó comprar cosas para desayunar y solo tenemos leche. Y quería aprovechar para comprar ya que Ari y Olga siguen durmiendo. – le explico sin saber si le estoy diciendo de más.
-¡Oh! Yo también tengo que ir a comprar, si quieres vamos juntos. – me propone con una sonrisa.
-Vale, ¿si quieres?

Salimos del edificio y nos pusimos en camino de la tienda en la que estuvimos la tarde anterior. Je, me preguntaba sobre una cosa y otra, me cuanta que sabe español porque estuvo estudiando dos años en España. Entramos a la tienda y me lleva a donde se encontraban un mostrador con mil y una clases de bollos.

-Que de dulces… - digo observando el mostrador.
-Los de chocolate de la esquina están muy buenos, y esos de ahí también. – me dice señalando otros redonditos – los tienes rellenos de chocolate, crema y nata. También las magdalenas de chocolate están muy buenas también.

Mientras intento tomar nota de todo lo que me dice, miro a ver si hay alguna cosa que me llame la atención.

-¿Y eso de ahí? – le digo señalando unas galletas grandes con trozos de chocolate.
-También están muy ricas. Y empalagan menos que los bollos.

Compro un poco de todo para tener durante unos días, también compro café y Cola Cao.

Una vez que estamos fuera de la tienda, él me vuelve a preguntar.

-¿Qué os llevó a ti y a tus amigas a venir a Seúl?
-Bueno, yo antes que Corea del Sur siempre quise ir a Japón. – mientras le explico me mira curioso – Pero un día se metieron en mi vida cinco coreanos.
-¿BIGBANG? – me pregunta riendo.
-¿Cómo sabes eso? – le pregunto exaltada.
-Fácil, por la camiseta que llevabais ayer. – me responde mientras me pongo roja.
-Bueno, pues sí, a causa de BIGBANG me empecé a interesar por Corea del Sur. Y después conocí a la VIP Family. La verdad es que conocerlas me ayudó mucho, era un poco incomprendida en mi casa con respecto a eso. Siempre me decían que estaba obsesionada.
-¿Y no lo estabas? – me pregunta riéndose- Es más, ¿no lo estás?
-Bueno, vale, un poco. – le digo mientras me mira con resignación – Vale, estoy obsesionada del todo. Pero ahora me consigo controlar un poquito más. – con este comentario Je se empezó a reír a carcajadas con lo que yo no sabía cómo reaccionar y sin darme cuenta también me empecé a reír.

Llegamos a casa, me despido de él y entro en casa. Ari y Olga me esperan levantadas en la mesa de la cocina.

-¿Dónde estabas? – me pregunta la maknae enfadada.
-Te hemos mandado mil WhatsApps y no nos has contestado. – me recrimina Ari.
-Tranquilas, ayer se nos olvidó comprar cosas para desayunar y como me he levantado temprano he ido a comprar. – les explico dejando las bolsas en la mesa.
-¿Qué has comprado? – pregunta la maknae emocionada abriendo la bolsa.
-Bollos, galletas, café y Cola Cao. – digo sacando tres tazas del armario.

Mientras me pongo a hacer el café, Ari y Olga se hacen un Cola Cao. Empiezan a comerse los bollos y me veo obligada a decirlas que paren para que no lo devoren todo. Cuando el café está hecho, me lo tomo con las galletas que había comprado.

-¿Qué hacemos hoy entonces? – pregunta Ari recién salida de la ducha.
-Nos vamos al centro, ¿no? – le digo mientras recojo las cosas del desayuno.
-Vale, me parece bien. – dice secándose el pelo.
-Pero esperar, que yo también me quiero duchar. – dice la maknae corriendo con su ropa en las manos de un lado para otro.
-Tranquila Olga. – le digo para que no corra – No tenemos prisa.

Mientras la maknae se ducha, para hacer tiempo ordeno la ropa en el armario de forma que las demás también puedan guardar sus cosas. Ari hace lo mismo lo guardamos todo y aún queda espacio para la maknae. Si es porque el armario ocupa una pared entera no metemos ni la mitad pero lo conseguimos y por fin la maknae sale del baño.

-¿Ya has terminado? – la pregunto.
-Sí ya estoy lista.
-¿A qué esperamos entonces? – dice Ari cogiendo su mochila.

Mientras salimos decimos y comentamos a todos los sitios a los que podríamos ir, pero la verdad es que primero tenemos que llegar al centro y ahí estaba el problema. Llegamos sin ningún problema a la parada de bus, esperamos durante 10 minutos y por fin llega. Mientras vamos de camino observamos todo. La verdad es que el sitio es muy bonito.

-¡AHHH! – comienza a gritar la maknae haciendo que todo el mundo se nos quede mirando – ¡Mirar!
-¿El qué? ¿Qué pasa? – el autobús está parado en un semáforo, y desde él se ve una tienda de K-Pop.
-¡Qué pasada! – dice Ari arrimándose al cristal.

Después nos bajamos en lo que parece ser el centro de Seúl, no sé cómo describirlo porque no tengo palabras para describir tal maravilla de sitio. Por un momento creo que me voy a poner a llorar, pero tanto Ari como la maknae me sacan del trance.

-¡MIRAR ALLÍ! – grita en esta ocasión Ari.
-¡AHHHHHH! – sí esta vez soy yo la que grito y me empiezan a dar los nervios.

De un edificio enorme cuelga un cartel gigante con la cara de G-Dragon, no tengo ni idea de que es el edificio o si se trata de publicidad o qué cosa pueda ser. Pero se ve hermoso en aquella foto gigante. No lo pienso dos veces, cojo de la mochila mi Ninkon y obligo a la maknae y a Ari que se pongan delante del cartel para hacerlas una foto, así hago y después me hago yo una con cada una.

Me cuelgo la cámara del cuello, le podría echar una foto a cada cosa que veo. Todo es increíble. Miramos tiendas aquí y allá. Nos volvemos locas con cada cosa que vemos.

-¡AHHHHH! – grita otra vez Ari.
-¿¡QUÉ PASA!? – le grito yo emocionada.
-¡UN CARTEL DE TAEMIN! – dice mientras corre hacia él - ¡HAZME UNA FOTO!
-¡ESPERA, YO TAMBIÉN QUIERO! – grita la maknae corriendo en dicción a donde se encontraba Ari.

Las hago la foto y seguimos andando. Voy echando fotos hasta la cosa más tonta. La gente que pasa a nuestro alrededor debe pesar que estamos recién sacadas del psiquiátrico ya que a la mínima cosa que vemos gritamos como posesas.

Es la hora de comer y buscamos algún sitio para comer, no nos queremos arriesgar, y encontramos un Mc Donald’s. No dudamos en entrar y nos ponemos a comer. De momento hemos tenido suerte y no hemos tenido que dirigirnos a nadie en coreano, solo para pagar en el restaurante.

-Lo voy a preguntar ya porque me estoy volviendo loca. – dice la maknae dejando su hamburguesa en la mesa.
-¿Qué pasa? – digo casi atragantándome.
-¿Vamos a ir a buscar la YG o no? – pregunta la maknae cruzándose de brazos.
-Eso lo podemos dejar para otro día, hoy estamos viendo la ciudad. A parte a saber dónde está. – le responde Ari, de forma tranquila metiéndose una patata en la boca.
-Pues nada, venimos mañana entonces, y la buscamos. – dice Olga volviendo a comer.
-No tenemos ninguna prisa. Tenemos más de dos meses para buscarla. – le digo de forma calmada, para que no se note mi desesperación por ir.
-Está bien. – termina diciendo la maknae.

Terminamos de comer y seguimos vagando por la ciudad, hogo fotos a diestro y siniestro. Ari y Olga a cada cartel que ven de alguien que les gusta hacen que me pare para que les haga una foto. Seguimos gritando, corriendo y riendo.

-¡EPIK HIGH! – grita la maknae dándome tal golpe en el brazo que casi se me cae la cámara de las manos.
-¿¡DÓNDE!? – la digo mientras intento que la cámara no se desgracie.
-¡AHÍ! – me responde señalándome un cartel, no sé porqué había pensado que podía ser Epik High de verdad.

Hacemos la misma operación que con el cartel de G-Dragon. Y después empezamos a retroceder por nuestros propios pasos para encontrar la parada del autobús. La ciudad por la noche era aún más bonita, así que yo sigo echándole fotos a todo lo que pasa por mi objetivo.

Llegamos al bus y se nos hace corto el trayecto de regreso a casa.

Una vez en casa me pongo a pensar que podemos cenar. Miro todo lo que tenemos comprado y se me ocurren mil y una cosas que cocinar, cuando la maknae corta mis pensamientos.

-¡Me apetece ramen! ¿A vosotras no? – dice mientras se sienta en el sofá.
-Por mi está bien.

Ante la afirmación de Ari, me pongo a hacer la cena. No se tarda mucho en hacer, así que no tardamos mucho en ponernos a comer. Cuando terminamos nos ponemos a mirar en mi portátil las fotos que había hecho, algunas son muy graciosas, otras no tienen sentido o están borrosas. En cambio hay otras que están muy bien, sobre todo las que he hecho cuando era de noche. Embelesada en ese momento con mis creaciones fotográficas los gritos de Ari hacen que vuelva al mundo real.

-¡PARA! ¡RETROCEDE! ¡RETROCEDE! – grita señalando la pantalla del ordenador.
-¿Qué pasa? – le pregunto poniendo la foto que me pide.
-¡Mirar ahí! – dice señalando a una persona.
-¿Qué pasa con ella? – dice Ari acercándose a la pantalla.
-¡Es TOP! – sigue dando gritos la maknae.
-¿Cómo TOP? – pregunto sin encontrarle sentido a nada - ¿Cómo va a ser TOP?
-¡Qué sí! ¡Qué es él! – continúa la maknae exaltada.

Miro a Ari, me mira y miramos de nuevo a la pantalla. La verdad es que tenía parecido con él, pero no podía asegurar que fuese él, está lejos y solo se le ve el perfil.

-Bueno pues si es él, prefiero creer lo contrario. – digo resignándome.
-No creo que hayamos sido tan pavas de haberlo tenido al lado y no habernos dado cuenta. – dice Ari recostándose sobre la silla.
-Desde luego tiene una cosa en la que concuerda con TOP. – sigo diciendo mientras observo la foto.
-¿Qué cosa? – pregunta Olga emocionada.
-Estamos en verano y hace un calor tremendo y él va con una camisa de manga larga. – termino diciendo.

Si fue TOP o no, no lo sabemos, pero durante los siguientes días pasamos por el mismo sitio mil veces hasta el punto de llegar a conocernos esa zona como nuestro barrio. Incluso se nos olvidó nuestra pequeña excursión en busca de la YG.

Ya estamos a viernes y llevamos en Corea seis días, estamos comiendo en casa sin ningún plan para el día de hoy.

La maknae se encuentra separando el pimiento del arroz con pollo que había hecho, y no para de proponer planes cuando llaman a la puerta.

Me levanto a abrir y cuando la abro veo que es el vecino.

-¡Hola! – me dice dándome dos besos, gesto con el que me quedo tiesa como la puerta – En España se dan dos besos ¿no? – me dice el chico riéndose.
-Sí, supongo que sí. – digo todavía en shock.

El chico entra y saluda a Olga y a Ari, de la misma manera que a mí, pero ellas no se sobresaltan ni se quedan con la misma expresión que yo, debo de ser retrasada o algo, no lo sé, pero aún sigo en la puerta, cuando me doy cuenta la cierro y regreso a la mesa.

-¿Y qué querías? – pregunta Ari comiendo.
-Quería proponeros algo. – le responde el chico sin perder la sonrisa.
-¿Quieres comer arroz? Nos ha sobrado. – es lo único que soy capaz de decir.
-Sí, supongo que sí, todavía no he comido.  – dice el chico mientras ve la olla con el arroz por lo que voy a la cocina y le llevo un plato.
-¿Qué nos querías proponer? – pregunta la maknae enfrentándose a un trozo de pimiento que no quería separarse del trozo de pollo.
-Bueno, esta noche una amigo y yo vamos a dar una fiesta en mi casa, ¿queréis venir? – dice el de lo más normal.
-Una fiesta, ¿cómo una fiesta? – pregunto sin seguir entendiendo nada.
-Sí, una fiesta, a parte hoy no tenemos nada que hacer, ¡aceptamos oppa! – dice Olga emocionada, por lo  que el chico sonríe.
-¡Espera! ¿Qué clase de fiesta? – digo dejando a un lado la comida – Te recuerdo que aquí somos todas menores. – digo seria, conozco toda clase de fiestas y algunas que no sé si son apropiadas para la maknae y siento las voces de los padres de ambas en mi cabeza.
-Tranquila, no va a pasar nada, a parte la mayoría de edad es relativa, en España ya eres mayor de edad, ¿no? – me dice el como si tal cosa.
-Es verdad Marta. – me dice de forma clamada Ari – A parte estamos al lado, si pasa algo tardamos menos de 1 minuto en  volver a casa.
-Está bien. – acepto sin más.
-¡BIEN! – grita la maknae - ¡Esta noche fiesta!

Todos nos reímos ante la reacción de la maknae, pero esta noche sí, teníamos fiesta.

sábado, 19 de enero de 2013

Capítulo 2: La llegada.


Capítulo 2: La llegada.

-Nyaa~~ Se mueve. –digo mientras siento como el avión comienza el despegue.
-Ralajación señoras, esto no hace nada más que empezar. – dice la maknae con cara de emoción.
-Nos vamos a Corea, nos vamos Corea, ¡no me lo creo! – continúa diciendo Ari.
-Vale, no pasa nada. -me intento tranquilizar a mí misma y cierro los ojos.

Empiezo a tener una sensación rara en el estómago, vale eso no puede ser otra cosa más que está terminando de despegar, entonces oigo un pitido que hace que abra los ojos de golpe y me vaya el corazón a mil.

-¿¡Qué pasa!? – pregunto asustada.
-Tranquila Marta, simplemente es la señal para que nos quitemos los cinturones si queremos. – me tranquiliza Olga riéndose con Ari.
- Pues yo no me río. Es la primera vez que monto en un trasto de éstos. –digo respirando hondo.
-Bueno venga, no pasa nada, mejor porqué no practicamos un rato.

La maknae en ese momento saca un diccionario de coreano, por fin pondríamos en práctica todas esas clases que a todo el mundo les parecía inútiles.

Practicamos la pronunciación, si es buena o mala, no se sabe, nadie nos corrige, por lo que quién sabe si lo estamos diciendo bien, también nos hacemos preguntas y las respondemos como mejor podemos, en mi caso conseguir entender algo es un logro, mi relación con los idiomas es pésima, y en este instante estoy segura de que sé más coreano que inglés.

-Creo que cada vez pasa el tiempo más despacio.- dice la maknae cerrando el diccionario.
-Es lo malo de estas cosas, los viajes se hacen muy largos, son muchas horas metidas en el avión. – digo estirándome para estirar la espalda.
-Podrían poner una película o algo.
-Estoy contigo Ari. – dice la maknae recostándose en el asiento.
-Seguramente los de primera clase no están así.
-¿Os imagináis a los Bangs en el mismo avión que nosotras? – digo sin tener en cuenta el peso de mis palabras, y las dos chicas se me quedan mirando – Es imposible, hemos salido de España y si los Bangs hubiesen estado en España lo sabríamos.
-Tienes razón. – me dice Ari con cara de decepción.
-¿Sabéis de que me estoy acordando? – pregunta la maknae con cara risueña.
-¿De qué? – le pregunta Ari curisa.
-De la primera vez que nos vimos.
-Como no nos vamos a acordar de ese día. –digo pensando en aquel increíble momento.
-Fue una pasada. – sigue diciendo Ari.
-No sé si fue gracias al Twitter, a las firmas o a qué… Pero fue el mejor concierto de toda mi vida. – digo con los ojos cerrados como si recordar aquel momento fuese como estar en el cielo.
-Los tuvimos tan cerca. – comenta la maknae estirando el brazo como si fuese a alcanzar algo.
-Tercera fila, mereció la pena en la cola toda la noche anterior.
-Yo dije de ir la semana de antes, pero todas me tomasteis por loca. – digo con resignación.
-Bueno, ya no tiene caso. –me dice Ari.
-¿Cuánto queda?
-Unas… ¿Cinco horas? – le responde Ari a la maknae.
-Por el amor a Caos, menos mal que vamos para un tiempo largo, vamos solo para una semana y no merece la pena… - comento ante la respuesta de Ari.
-¿Creéis que podamos ver a los Bangs? – dice Ari emocionada ante la idea.
-Puede ser, todavía tengo una conversación pendiente con el señor Kwon Ji Yong. – digo molestándome.
-¿Todavía sigues con eso? – me dice la maknae riéndose.
-Sí, sigo indignada. Que tenía Francia que no tuviese España. ¿Por qué tuvo que ser Francia? – digo alterándome y levantando la voz sin querer.
-¿Qué más da? Total, luego vinieron en Noviembre.
-Supongo que tienes razón Ari, el 2013 fue nuestro año.
-Éste estamos yendo a Corea, tampoco nos quejemos. – termina diciendo la maknae.

Durante el resto del viaje hablamos de mil y una cosas distintas, muchos de los pasajeros duermen durante el viaje por lo que probablemente se les esté pasando más rápido, pero no es nuestro caso. Por lo que cada vez los temas de conversación se nos hacen más pesados. Pero el trayecto no es para siempre, y ya empezamos a descender lentamente.

-Hemos llegado, hemos llegado, ¡hemos llegado! – gritaba la maknae emocionada en la escalera del avión.

Yo no puedo decir nada, esas escaleras me dan pánico mientras las otras bajan corriendo y riendo, yo lo tengo que hacer despacio y agarrándome a la barandilla para no tropezar con mi propio pie. Una vez que consigo poner los pies en el suelo, me paro y miro a las dos chicas que me miran sonrientes, las miro sonriendo y no puedo evitarlo.

-¡Estamos en Corea! – grito corriendo hacia ellas.
-¡Hemos llegado! – continúa gritando Ari.
-¡Síííííííííí! – se limita a seguirnos la maknae mientras que las tres saltamos.

En ese momento es cuando me doy cuenta de que la gente que baja del avión se nos queda mirando. Y ahí ya lo entiendo todo, están mirando a tres locas, como hacen el ganso, vestidas con tres camisetas amarillas fosforitas, muy bien, esa gente ya tendría de lo que hablar en la hora de la cena. Pero a mí eso ahora me da igual.

Cuando ya nos serenamos vamos de camino a por las maletas y una vez que las tenemos todas nos disponemos al puesto de cambio de dinero. Cambiamos una importante cantidad, para así tener para todo el verano, y siempre intentaríamos pagar con las tarjetas con la finalidad de dejar ese dinero para emergencias.

-Vale, ya lo tenemos todo. – dice Ari.
-¿Y ahora? – me pregunta Olga mirándo.
-Bueno, supongo que ir al apartamento.
-¿Y cómo se supone que vamos? – me pregunta de nuevo la maknae.
-¿Cogemos un taxi? – sigue preguntando Ari
-Me parece bien, vamos allá pues.

Justo en la salida del aeropuerto tenemos una fila de taxis, nos dirigimos a uno y es en ese momento en el que nos damos cuenta que las maletas no entran en un solo coche.

-Será mejor que vosotras vayáis juntas en uno y me vaya yo en otro. – les digo resignada – ¿tenéis apuntada la dirección?
-Sí. - me respondieron ambas.
-Pues nada vamos.

Me monto en el taxi intranquila. No me gusta la idea de dejarlas sola, pero no quedaba de otra. Mierda, la primera vez que me tengo que dirigirme a alguien en coreano y me pilla sola. Bueno no pasa nada. Ya dentro del taxi, saco el papel de mi bolsillo que contiene la dirección y me dirijo al conductor.

-Perdone, quiero ir a esta dirección. – le digo al conductor con la mejor pronunciación posible intentando no cometer un error, mientras le doy el papel.
-Vale. – me responde él mirándolo, después me lo devuelve y me dice algo más que no conseguí entender, no sé si porque no sabía lo que significaba o por los mismos nervios.

El camino no ha sido muy largo poco más de cinco minutos, por lo que no sé si hacía falta coger un taxi. Deberíamos haber cogido un mapa, pero ya tarde. Pago al conductor y sale del coche para ayudarme con las maletas.

En un instante veo como llega el otro taxi. Cuando ya lo tenemos todos y ambos taxis se van, nos quedamos mirando el pequeño edificio.

-Bueno, pues ya hemos llegado. – las digo a ambas.
-Venga entremos. – dice la maknae cargando como podía con las dos maletas.

Subimos al segundo piso en el que se encuentra nuestro apartamento y allí buscamos la C en las cuatro puertas que hay en la que vimos una nota escrita en coreano.

-A ver, hora de traducir. –dice Ari emocionada.

Lo que conseguimos traducir es:
La señora anciana del 2ºA os dará la llave del apartamento. Lee Sung Jin.

-¿La señora anciana? – me quedo pensando por un momento mirando la puerta del 2ºA.
-Supongo que tendremos que llamar, ¿no?
-¿A qué esperamos entonces? – pregunta una decidida maknae.
-Espera, si nos presentamos a la señora, ¿hay que hacer la reverencia no? – pregunto dudosa.
-Llevas todo el día haciendo reverencias, ¿y ahora preguntas eso? – me dice Ari riendo.
-También tienes razón.

Nos disponemos a llamar, le doy al timbre con miedo y al momento abra la puerta una señora mayor.

-Buenas tardes. – saludamos a la vez que hacemos la reverencia.
-Somos las vecinas del C, ¿tiene nuestra llave? – pregunta Ari.
-Sí, un momento jovencitas. – la anciana se va y vuelve al momento con tres llaveros – tomar una para cada una, soy la señora Shin, si necesitáis alguna cosa no dudéis en pedírmela.

En ese momento me colapso un poco con todas las cosas que me dice, pero me limito a tomar los tres llaveros y a darle las gracias.

-Muchas gracias, señora Shin. –digo haciendo otra reverencia.

Me dispongo a abrir el apartamento, mientras que Olga y Ari cogen sus maletas y las empujan como pueden.

Una vez que estamos las tres en el interior, no quedamos mirando el lugar. No está nada mal, es más, para lo que cuesta, está genial. Hay una pequeña sala y al lado tiene la conocía. La sala tiene una tele que no está nada mal con un sofá que se ve muy confortable. La cocina está bien equipada con toda clase de cosas para cocinar. Todo parece estar bien. El baño también estaba bien, un baño normal y corriente. Y la habitación.

-Vale, no hay camas. – dice Olga sorprendida.
-¿Por qué no hay camas? – pregunto yo confusa.
-¿Se supone que tendría que haber algo para dormir? – continua diciendo Ari.

En ese momento veo el armario y lo abro, es ahí cuando vemos lo que pasa.

-¿Creía que lo de los futones era cosa de los japoneses? – sigo diciendo un poco confundida.
-No sé, ¿en Family Outing dormían en el suelo no? – dice la maknae esta vez.

Mientras intentamos sacar los futones de armario, Ari y yo, Olga va a mirar a ver si hay algo de comer en el frigorífico. Justo cuando conseguimos sacar uno se nos cae otro encima.

-¿Estás bien? – me pregunta Ari.
-Sí. – le contesto intentando ponerme de pie.
-Bueno, con la tontería ya tenemos dos fuera.
-¡Ari! ¡Marta! – oímos gritar a la maknae desde la cocina – ¡La nevera está vacía!
-¡Luego vamos a comprar! – le grito mientras está a punto de caérseme encima el otro futón.
-¡Olga, ven a ayudarnos! – le grita Ari.
-¿Pero qué hacéis? – pregunta la maknae mientras que viene corriendo al ver que nuestras vidas están en peligro a causa de los futones asesinos.
-¿Cómo que qué hacemos? – le pregunto sujetando como puedo las cosas del aramrio para no tirarlas todas abajo.
-Ya está. – dice Ari victoriosa cuando consigue sacar el ultimo futón.
-Bueno, ¿ahora habrá que ponerles algunas sábanas no? – pregunta la maknae.
-Supongo que sí. – digo mirando el armario.
-¿Cuánta gente vive aquí? – pregunta Ari.
-No lo sé, ¿por qué? – la digo estañada.
-Es que hay dos futones más.
-Ni idea. – dice la maknae revolviendo en el armario en busca de ropa de cama – ¡Ah! Éstas me gustan. – dice mientras saca una sabanas de colores llamativos con una gran clave de sol en medio.
-Vaya sábanas más raras, para una señora. – digo mirando lo que había cogido la maknae.
-Pues yo me quedo con éstas de momento.

Las de Arí son azul pastel como con flores blancas dibujadas, quizás sea porque me gusta el negro pero las que cojo yo comparadas con las de ellas eran un poco sosas, solo tienen rayas blancas, grises y negras, pero para mí son perfectas.

-¿Creo que va siendo hora de que vayamos a comer no? – las pregunto mientras pongo las sábanas en el futón.
-¿Pero comemos fuera o vamos a comprar comida? – pregunta en esta ocasión Ari.
-A mí me da igual como vosotras veáis. – dice la maknae indiferente.
-Bueno, salgamos y ya vemos lo que hacemos. - digo ante la situación.

Salimos a la calle y empezamos a caminar, sin rumbo. No sabemos dónde están las tiendas ni nada, pero vagamos por las calles con la idea de encontrar algo. Entonces Ari se para y mira en una parada de bus.

-Mirar, éste autobús lleva al centro de Seúl. – nos dice mientras nos acercamos y miramos todos los símbolos que ponían en el cartelito.
-Pues ya tenemos plan para mañana entonces. – las digo sonriendo.
-Pero tenemos que encontrar algo para comer. – nos dice la maknae con cara de pena y nos ponemos a caminar de nuevo - ¿Creéis que aquí habrá chinos?
-¿Chinos? – pregunto confusa.
-Sí, chinos de comida.
-Pues no lo sé. – le responde Ari – Pero supongo que habrá algo parecido a los ultramarinos.
-Mirar, ¿eso es una tienda de alimentos no? – les digo señalando el lugar.
-Sí, sí que lo es. – dice la maknae tomando velocidad hacia la tienda.

Entramos en la tienda, y empezamos a mirar las cosas que más podríamos necesitar.

-Yo creo que lo más fundamental aquí sería comprar arroz. – dice la maknae viendo un montón de productos raros.
-Vale ¿y eso está en…? – la digo mirando hacia los pequeños pasillos de la tienda - ¿Cuánto deberíamos comprar?
-Compra tres o cuatro paquetes y así no tenemos que comprar más en un tiempo. – decía Ari mientras miraba más cosas. – ¿Compramos algo de carne no?
-Supongo, no nos vamos a comer el arroz solo.
-¡Mirar! – venía la maknae corriendo – he encontrado ramen instantáneo.
-Pues otra cosa más que tenemos, pero con un paquete no tenemos para mucho tampoco. Vete a coger más.
-Ari , ¿que ves de carne para comprar? – le pregunto acercándome a ella.
-Hay pollo, tienes las pechugas en bandeja. - dice mostrándome la bandeja.
-Bien coge una, ¿eso de ahí son costillas? – le pregunto señalando otra bandeja en la que su interior parecía tener costillas.
-Sí, lo son.
-Pues cógelo también.
-Marta, Ari, he cogido huevos y leche. – nos muestra la cesta con las cosas que dice que ha comprado.
-Muy bien, ¿nos falta algo más? – pregunta Ari.
-Necesitaríamos papel de cocina y papel higiénico. – le digo mientras pienso en que más podemos comprar.
-¿Miramos a ver si hay algo de verduras o de hortalizas? – las digo al ver que es la única cosa así que nos falta.
-Vale, yo voy a buscar el papel de cocina y demás. – dice Ari en busca del papel perdido.
-¡Anda mira! – paro a Olga en frente de un estante de espacias – Vamos a coger curry y barbacoa. – la digo mientras busco sin equivocarme de especia.

Cuando llegamos a donde se encuentran las frutas, las verduras y las hortalizas, me dispongo a coger un poco de todo: pimiento verde, pimiento rojo, ajos, cebolla,  zanahorias, manzanas, muchas manzanas, tomates, y un saco de patatas.

-¿Vas a comprar un saco de patatas? – me pregunta Olga como si estuviera loca.
-Sí, ya verás cómo se acaban antes de lo que piensas – la respondo con una sonrisa.
-Si tú lo dices. – me decía la maknae poco convencida.
-Ya vengo. – interviene Ari con el papel higiénico y el de la cocina – También me ha parecido conveniente coger esto. – nos dijo mostrándonos paquetes de compresas de tipos distintos.
-¡Oh! Me parece bien. – le digo por la buena idea que había tenido.
-¿Compramos Coca-Cola?
-Vale. Ve a por ella. – le digo a la maknae que sale disparada.
-Yo creo que no nos dejamos nada, al menos de momento yo creo que así está bien. – le digo a Ari mirando todo lo que habíamos cogido.

Llega el momento de pagar y una vez más tenemos que poner en práctica nuestro coreano. Ari es la que se ofrece a entenderse con el señor, y yo la doy el dinero para que pague las cosas que hemos comprado. Cuando salimos de la tienda miramos hacia los lados para saber por dónde tenemos que volver. Cuando nos conseguimos orientar nos disponemos a llegar a casa, pero las cosas pesan y nos vemos obligadas a parar de vez en cuando.

Llegamos a casa, y cuando estoy abriendo la puerta sale el que debe ser nuestro vecino del D, un chico no mucho más mayor que nosotras. Olga y Ari lo saludan  con la reverencia correspondiente, pero yo como persona fácil que soy mientras llevo en una mano las bolsas, con la otra intento abrir la puerta y cuando voy a hacer la reverencia, la puerta se abre un poco y pierdo el equilibrio. Por no caerme, me sujeto en el pomo de la puerta, por lo que al tirar de ella hacia mí a la vez que hago la reverencia me doy con la puerta en la cabeza para que al final la puerta se vuelva a cerrar y yo pegue un grito a causa del golpe.

-¿Estás bien Marta? – vienen corriendo hacia mi Olga y Ari, que habían soltado las bolsas al ver que me daba el golpe.
-Sí, Ahhh… ¡Duele! – digo tocándome la frente y veo que el chico sigue ahí mirando la ridícula escena – Lo siento. – es lo único que se me ocurre decir mirando al chico haciendo de nuevo la reverencia.
-¡Oh! No lo sientas, todos nos podemos dar un golpe. –me dice el chico con una sonrisa, pero aun así hay algo que no me cuadra y no entiendo.
-¿Perdón? – es lo único que consigo decir.
-Que hablo español, no hace falta que me hables en coreano. – me sigue diciendo el chico con una sonrisa.
-Discúlpala, con el golpe debe haberse quedado tonta del todo. – dice la maknae cogiéndome del brazo.
-¡Oye! – la digo ante mi indignación.
-Nada, vamos adentro. – dice Ari mientras entra con las bolsas que ya se había encargado ella de abrir la puerta.
-Pues nada, nos vemos. – se despidió el chico.
-Adiós. – le dice la maknae haciendo le reverencia una vez más.
-Adiós. –la imito aunque sin saber porque sigo diciéndolo en coreano.

Ya estamos en el interior de la casa cuando me siento en el sofá un momento para que se me pase el dolor del golpe.

-¿Te sigue doliendo? – viene a preguntarme Ari.
-Un poco, golpe más tonto no me he podido dar. – la decía mientras me seguía masajeando la zona dolorida.
-Bueno, ya casi es la hora de cenar, ¿qué cenamos? – pregunta la maknae sentándose en el sofá.
-Creo que deberíamos llamar a casa, primero.
-Me parece bien, voy por mi portátil. – dice Ari encaminándose a donde se encontraba su equipaje y viene de regreso al momento. – Toma Olga llama tú primero.
-Voy, espero que a estas horas estés depiertos, supongo será por la mañana allí ¿no?
-Digo yo. – la respondo sin saber muy bien.

Cuando las tres terminamos de hablar con nuestras familias, empezamos a ordenar las cosas de la compra. Justo cuando me dispongo a llevar las compresas al baño llaman a la puerta. Cuando la abro resulta ser el vecino.

-Hola, ¿os pillo en mal momento?–dice mirando lo que llevo en los brazos.
-¿Eh? ¡Oh! No por favor, pasa. – le digo haciendo un gesto con la mano para que entre con las compresas en ella.-Ari, Olga es el vecino. Voy a dejar esto en su sitio. – y me voy en una carrera al baño a dejar las malditas compresas.

Cuando estoy de vuelta el chico comienza a hablar:
-Bueno, a causa del golpe de antes y demás he pensado que sería mejor que os trajera la cena. – decía el serio pero muy amable.
-¡Muchas gracias! – dice Olga al ver la pizza que llevaba el chico.
-Por cierto, soy Park Je Won. – dijo el chico haciendo otra reverencia más – Podéis llamarme solo Je si queréis.
-Yo soy Olga, encantada.
-Y yo soy Ari.-dice mientras hacen ambas la reverencia.
-Y tú eres Marta, ¿no? – me dice el chico
-Así es. - digo imitando a las demás.
-Por cierto, no es por ser indiscreto pero, ¿cuántos años tenéis?
-Yo tengo 18 ya cumplidos, pero supongo que aquí tengo 19. – le responde Ari pensativa en el cambio de edad.
-Yo soy la maknae, tengo 15 ya cumplidos, por lo aquí tengo 16. – le dice ésta sonriente.
-Yo también tengo 18, hago 19 en septiembre. Bueno aquí tendré ya los 19. – le digo indiferente - ¿Y tú?
-Tengo 21, pero fuera de Corea tengo 20.-dice sin dejar de sonreír – Pues nada, me voy  ya.
-¿No vas a quedarte a cenar? – le digo como si tal cosa.
-No, he quedado con unos amigos.
-Pues nada, hasta otro día. – le dice Ari mientras le muestra el camino a la puerta.
-Adiós. – se termina de despedir el chico antes de que la puerta sea cerrada.
-¿En serio Marta? – me pregunta la maknae sin entender que me quiere decir.
-¿Qué? – las pregunto a las dos sin entender la cara que me están poniendo.
-¿No vas a quedarte a cenar? – dice Ari con tono de burla.
-Ha traído la cena por el golpe que me he dado, ¿qué quieres que le diga? – les digo sin seguir entendiendo nada.

Mientras cenamos siguen con la broma, pero bueno lo importante es que estábamos pasando un rato agradable, después de cenar fregamos los platos y caemos rendidas en la cama.