sábado, 17 de agosto de 2013

Capítulo 16: Foto no deseada.

Capítulo 16: Foto no deseada.

Una vez más estoy desayunando. Sola. Je me ha mandado un mensaje diciendo que hoy no me vendría a hacer compañía a la hora del desayuno. Pero sí vendría más tarde. Después de todo él también tiene una vida que hacer al margen de nosotras. Pero era tan aburrido desayunar sola. Podría haber esperado a que las demás se despertaran. Bueno, ya no tiene caso.

Cuando termino de desayunar me voy al sofá. No me molesto en encender el televisor. Cojo el móvil y empiezo a mirar el twitter. Desde que pasó lo de los Bangs, siempre hay menciones en el twitter haciendo referencias a nosotras y no hablemos del incremento de seguidores. Aunque no sé si eso es bueno o es malo. La verdad es que decidí ignorarlo y sigo ignorándolo. Me gusta ver las menciones pero por si tengo alguna de alguien de la VIP Family o de mi hermana. La verdad es que tenía al mundo bastante abandonado. En LINE los mensajes se acumulan pero no tengo ganas de mirarlos. Estoy de vacaciones y no queda mucho para que se acaben. No quiero tener que estar pendiente de lo que pasa más allá. Eso está mal este mes estamos dejando bastante de lado a la VIP Family. Aunque ya no queda mucho para que todo vuelva a la normalidad.

-Buenos días. – dicen Silvia y la maknae saliendo de la habitación.
-Hola. – respondo.
-Que raro verte sola a estas horas. – me dice Silvia.
-Me ha dicho Je que no podía venir, que luego vendría. – explico.
-Ya veo. – responde Silvia entrando en la cocina.

Me levanto del sofá y voy a la cocina con ellas. Así el aburrimiento no sería tal. Mientras desayunan no hablamos de mucho y después de un rato ya nos acompañan Luchi y Ari.

-Luchi, tenemos que pensar que vamos a cantar. – dice la maknae.
-Sí, pero de momento no se me ha ocurrido nada. – continúa diciendo Luchi.
-Da igual lo que cantemos, pero lo tenemos que hacer bien para que nuestros oppas se queden con la boca abierta. – dice la maknae emocionada.
-Bueno, tranquilidad. – dice Ari.
-¿No tienes ganas de ver a Dong Ri oppa cantar y bailar? – pregunto como quien no quiere la cosa.
-¿Y tú no tienes ganas de escuchar a Je oppa? – me pregunta ella.
-Ya le he escuchado. – le digo – No será nada nuevo para mí.
-Pues yo sí quiero escuchar a Soo Bin oppa. – dice Silvia.
-No sé que podríamos cantar. – sigue diciendo la maknae a su rollo.
-Ya lo pensaréis. – digo – Voy a ir a vestirme.

Salgo de la cocina y como cada mañana cojo las cosas para ir a la ducha. Esto se ha convertido en la rutina de todos los días. Cuando termino Luchi y la maknae siguen hablando sobre que cantar. Tengo la sensación de que no se van a poner de acuerdo.

Ari toma el relevo de la ducha. En el momento en el que me iba a sentar en el sofá llaman a la puerta. Por lo que antes de sentarme me dirijo a ver quien es.

-Hola Je. – saludo con una sonrisa de oreja a oreja cuando le veo.
-Hola. – me dice – ¿Podemos hablar un momento? – me pregunta.

Entiendo que me quiere decir algo que solo yo tengo que escuchar. Por lo que salgo fuera de casa entornando la puerta.

-Hay alguien esperándote en mi casa que quiere hablar contigo. – me dice – No te preocupes, yo me quedo con ellas. – finaliza entrando a casa y cerrando la puerta.

No me da tiempo ni a articular media palabra. Camino hasta la puerta de la casa de Je. Está cerrada. ¿Se supone que debo llamar? La puerta está cerrada, por lo que si alguien está dentro me tendrá que abrir. Me decido a llamar y oigo pasos acercarse en el interior. Desconozco el motivo pero me empiezo a poner nerviosa.

-Hola. – oigo cuando se abre la puerta.
-¡Oh! Hola Soo Bin oppa. – digo pasando al interior cuando me abre la puerta y me invita a pasar.
-A lo mejor se te hace raro esto. – empieza a decir – Pero quería hablar contigo sobre algo.
-Sí, eso me ha dicho Je
. – continúo diciendo yo – Pero no me ha dicho de qué.
-Digamos que de lo que te quiero hablar tiene nombre. – me dice mientras nos sentamos en el  sofá.
-Entiendo. – creo que ya sé que rumbo empieza a tomar esto.
-A ver, si te soy sincero no sé lo que quiero decir exactamente. – dice sin evitar reírse provocándome a mí una leve sonrisa.
-Veamos oppa. – digo poniéndome seria intentando romper el hielo - ¿Qué problema tienes? – pero casi que no ayuda porque hace que nos dé la risa a los dos.
-Mi problema se llama… – se me queda mirando a los ojos, en verdad sé el nombre del problema – Silvia.
-No me digas que era, pero esa impresión me daba. – digo intentando no darle mucha importancia.
-Ella… – empieza a decir – Bueno, ella…
-Sí, me imagino lo que quieres decir. – intento ayudarle.
-Bien. – dice – El problema es… – vuelve a cortarse – Que sé que tarde o temprano os tenéis que ir. – finaliza dejándome estupefacta.
-Soo Bin oppa… – empiezo a decir – ¡Te quiero!
-¡¿Qué?! – exclama él con los ojos como platos.
-¡No! – intento aclarar – No me malinterpretes. Pero es que eres el único que parece darse cuenta de ese dato a parte de mí.
-Ah…
– se limita a decir él.
-¿La cuestión cuál es entonces? – pregunto.
-Que quiero al problema. – me dice serio de nuevo.
-Todavía no me explico cómo hemos llegado a esto… – empiezo a decir – Mira, Silvia puede que esté interesada en ti. Digo puede porque no me lo ha dicho directamente. Te voy a dar dos consejos: el mío, no hagas las cosas más difíciles y deja las cosas como están; y el que te diría Je: aprovecha hasta el momento antes de que se vaya, piensa en el ahora y olvídate del resto.
-He estado hablando esta mañana con él. – dice – Me ha dicho algo parecido. – no puedo evitar reírme ante el comentario – ¿Qué crees que haría ella? – vuelve a preguntarme serio.
-¿Ella? – digo pensativa – Pues no sé muy bien lo que haría, pero creo que su forma de pensar se parece más a la de Je.

Nos quedamos los dos un momento en silencio mirando a la televisión apagada.

-Creo que sé lo que quiero hacer. – comienza a hablar una vez más – Pero no sé como hacerlo. Y puede que al final me arrepienta.
-Quédate hoy con nosotras y con Je.
– le propongo – Así mientras decides que hacer.
-Supongo que no es mala idea
. – termina diciendo él.

Salimos de la casa de Je y vuelvo en compañía de Soo Bin oppa a casa. Entramos y vemos a Je y a la maknae discutir.

-Pero que más te da decírmelo. – dice Je riéndose por la rabieta que se estaba cogiendo la maknae.
-No oppa. – dice firme Olga – No te lo voy a decir. ¡Y tú tampoco le digas nada Luchi! – dice la maknae señalando a Luchi.
-Yo no digo nada… – comenta Luchi intentado no entrar al trapo.
-¡Soo Bin oppa! – grita la maknae saludado a mi compañero.
-Oh, ya habéis vuelto. – dice Je con una sonrisa.
-Sí. – respondo devolviéndosela mientras entramos por fin los dos al interior.
-¿Qué os pasa? – pregunta Soo Bin sentándose en el sofá junto a Je.
-Que Je insiste en que le diga lo que vamos a cantar Luchi y yo. – explica la maknae seria.
-No es para tanto.
– dice Je – Solo era curiosidad.
-¿Por qué no nos decís vosotros que vais a cantar? – pregunta la maknae.
-La verdad es que no lo hemos hablado todavía. – dice Je.
-No sé como he acabado metido en eso. – comenta Soo Bin.
-Perdón oppa, culpa mía. – dice Ari saliendo de la habitación.
-¿Y Silvia? – pregunto al ver que no está.
-Se fue a duchar, debe estar a punto de salir. – responde Luchi a mi pregunta.

Así es Silvia no tarda en salir de la ducha. Al principio cuando sale del baño no se da cuenta de la presencia de Soo Bin en el salón ya que va directamente a la habitación sin reparar en nosotros. Cundo vuelve a salir de la habitación y nos ve, se queda parada.

-¿Oppa? – pregunta mirando a Soo Bin.
-Hola. – saluda él.

No puedo evitar girar la cabeza y aguantar la respiración. Si respiro probablemente me empiece a reír. Intento controlarme.

-¿Qué tienes pensado hacernos de comer hoy? – pregunta Ari.
-Pues no lo sé. – la verdad no me he parado en pensarlo - ¿Os apetece algo?
-Si queréis invito a un japonés. – propone Soo Bin.
-¡NO! – digo rotunda – Me niego a que sigáis pagando.
-Marta tiene razón. – dice Silvia – Hoy invitamos nosotras.
-No puedo permitir tal cosa. – dice Je.
-¿Y sí puedes permitir que tu amigo se arruine? – pregunto.
-Que ganas de darles vueltas a todo. – dice la maknae.
-Y si cada uno se paga lo suyo. – dice Luchi.
-He dicho que yo invito. – vuelve a decir Soo Bin.
-¡Y dale! – dice Silvia.
-¿Pero qué más da? – pregunta él.
-Pues si invita él como en casa. – vuelve a decir Silvia.
-Vale, pues la pido para llevar entonces. – insiste Soo Bin.
-¡Este es tonto! – salta Silvia en español haciendo que nos riamos todas provocando cara de confusión en el chico.
-Oppa no nos puedes estar invitando siempre. – digo – Ni tú ni los demás.
-Si no os pudiera invitar no lo haría
. – dice él.
-Ahí también lleva razón. – añade Ari.
-Si fuese otro me pondría de la parte de ellas, pero si eres tú hyung, no veo inconveniente. – comenta Je.
-No nos ayudas. – le digo.
-No seáis tontas, no me cuesta ningún trabajo invitaros.
-No es trabajo, es dinero. – continúa Silvia.
-Lo mismo da. – termina diciendo él.
-Veréis como hoy también nos miren mal. – comenta Luchi.
-Envidia que tienen todas. – interviene la maknae.
-Mis vacaciones no se van a arruinar por una manada de envidiosas. – añade Ari.
-Bueno, pues comemos aquí tranquilamente y luego nos vamos por ahí a dar una vuelta. – propone Soo Bin.
-Me parece bien. – acepta Silvia.

Así pues Soo Bin pide la comida. En lo que la traen Olga y Luchi deciden hablar por teléfono sobre la canción, Je las molesta continuamente intentando cotillear que tanto hablan. Hasta que por fin traen la comida. Como cuando tenemos visita improvisamos la mesa en el suelo y comenzamos a comer.

-¿Os habéis puesto ya de acuerdo? – pregunta Je.
-No todavía no. – responde Luchi.
-Pero creo que nos vamos acercando. – continua la maknae.
-¿Tú has pensado que podemos hacer? – pregunta Soo Bin en esta ocasión.
-Puede ser. – responde él.
-¿Vas a elegir tú la canción? – pregunta Ari.
-No, pero he pensado en alguna. – vuelve a responder.
-Sinceramente me da igual la canción que sea, mientras que no tenga que cantar soy feliz. – comenta Soo Bin.
-Hyung, se supone que tienes que rapear, no voy a elegir una canción en la que tengas que cantar. – le explica.
-¿Cuándo es que vais a hacer la cosa esta? – pregunta Silvia.
-Pues no lo sé. – responde una vez más Je.
-La cosa es que no puede ser de inmediato, yo necesito ensayar. – dice la maknae toda seria.
-Tranquila, habrá tiempo. – comenta Soo Bin.
-Bueno, tampoco vamos a estar aquí toda la vida, si se tiene que hacer algo es mejor hacerlo cuanto antes, ¿no? – dice Silvia haciendo que nos quedemos todos en silencio. No puedo evitar mirar a Je y después miro a Soo Bin. La mira, y luego la miro a ella y noto que pasa fugazmente su mirada por la de él y no puedo evitar pedir ayuda a gritos con los ojos a Je.
-Pues en tres días lo hacemos. – dice Je decidido.
-Pero oppa, necesito ensayar. – se queja la maknae.
-Tres días he dicho. – repite cortante.
-Bueno Olga, no pasa nada. – interviene Luchi – Nos ponemos ya de acuerdo con la canción y nos ponemos a ensayar hoy mismo aunque no salgamos esta tarde.
-Me parece bien. – acepta complacida.

Terminamos de comer y todo parece volver a la normalidad. Seguimos hablando de cualquier cosa, hasta que me paro a coger el móvil. Y como siempre tengo el móvil petado. Primero miro el LINE. Mi hermana me grita por el LINE, ¿por qué me grita?

Según voy leyendo no puedo evitar que me entren arcadas. Y es ahí cuando me doy cuenta de lo sucedido. Me levanto y me dirijo a la habitación sin decir nada. Dejo la puerta entornada y me limito a coger el portátil y encenderlo. Rápidamente miro el twitter y ahí están. Justo en ese instante Je llama a la puerta.

-¿Puedo pasar? – pregunta asomando por el poco espacio que permite la puerta.
-Pasa. – digo volviendo la vista al ordenor.
-¿Qué pasa? – pregunta serio.
-La he jodido de lo lindo. – le respondo mientras se acerca a mi posición.
-¿Qué estás diciendo? – continúa preguntando mientras se sienta a mi lado.
-Míralo tú mismo. – digo entregándole el portátil.

Je, puso mala al ver las fotos y los comentarios. Lo comentarios eran como siempre, mierda. El problema eran las fotos, las fotos en el Mousse Rabbit. Alguien debió de echar las fotos y subirlas a twitter.

-Esto es un problema. – me dice Je.
-Lo sé, lo sé, lo sé… – empiezo a decir – Yo no quería causar eso.
-Tú no tienes la culpa. – dice intentando convencerme de ello.
-Pero él no puede salir en fotos. – digo nerviosa.
-Lo sé, por eso es un problema. – continúa diciéndome él.
-Soy imbécil. – continúo culpándome enredando mis manos en mi pelo.
-Tranquila, ¿qué te parece si volvemos hoy al Mousse Rabbit a ver cómo están las cosas? – me propone él mientras me regala una de esas sonrisas suyas que te transmiten paz.
-No sé como voy a poderle mirar a la cara. – termino diciendo.

Salimos de la habitación y como era de esperar, los demás preguntan que ha pasado. Intento evitar el tema. Je y yo proponemos salir ya a dar la supuesta vuelta y todos aceptan encantados, en especial la maknae porque así tiene más tiempo para ensayar. Ari, sin llegar a entender porqué decide quedarse con ellas. En lo que salimos Je empieza a escribir un mensaje en su móvil y veo que Soo Bin acto seguido echa mano al suyo. Soo Bin mira a Je y asiente con la cabeza haciendo que siga sin entender nada.

Je y yo volvemos a tomar el camino del día anterior. A diferencia de Soo Bin y Silvia que se han ido vete tú a saber donde. Por el camino Je me explica que le ha dicho a Soo Bin que se fuera con Silvia para que así no se formara un alboroto en la cafetería.
Cuando ya estábamos llegando sentía unas terribles ganas de llorar, pero Je seguía con su sonrisa transmitiéndome tranquilidad.

Por fin llegamos y entramos, no me cambio las gafas, quizás con las de sol pase más desapercibida, la verdad es que es una tontería. Hay gente en la cafetería, y hay que hacer un poco de cola. Miro al suelo para intentar que me note lo menos posible. ¿Por qué me siento como si fuese alguien muy conocido? Solo soy una persona normal. No soy ninguna estrella ni nada que se le parezca. Je parece notar esto y me abraza haciendo que me resguarde en él. Así estamos hasta que está a punto de que nos toque y ahí estaba él una vez más junto con su hermano. Afortunadamente éramos los últimos de la cola. Por lo que despacio me cambié las gafas y me terminé de acercar al mostrador.

-Hola. – saludo, quizás ya no se acuerde de mí.
-¡Oh! Hola. – me dice él - ¿Quieres más tazas? – me pregunta con una sonrisa.
-No… – empiezo a decir de nuevo quedándome en el intento cuando siento que Je me agarra con fuerza la mano.
-¿Qué te pongo entonces? – vuelve a preguntar.
-Yo quería… – comienzo una vez más tomando aire para poder continuar – Quería pedirle perdón. – consigo terminar mirándole.
-¿Perdón? – pregunta sin entender mis palabras.

Yo me limito a tomar el móvil y a buscar cualquiera de los tweets que tuviera la foto en la que él sale. Cuando la encuentro se la muestro y no sé como describir la cara que pone, quizás una mezcla de asombro, miedo, perplejidad y cabreo.

-Salid fuera y esperadme, salgo en un momento. – dice serio.

Je, que aún me sujeta de la mano me arrastra despacio a fuera de nuevo haciéndonos notar lo menos posible. Cuando salimos nos ponemos en uno de los límites de la cafetería y no puedo evitar sentirme una mierda una vez más.

-La he jodido. – digo mirando a Je.
-Tú no tienes la culpa de nada por lo que dej…
-¿Qué es lo que ha pasado? – corta alguien a Je.
-Oh. – me limito a decir cuando veo a Yesung.
-El otro día cuando vinimos alguien que se encontraba en la cafetería debió de hacer la foto que te ha enseñado ella antes. – explica de forma tranquila Je.
-Sí, eso ya lo he visto. – empieza a decir él – Pero creo que ya había quedado bastante claro que no estaba permitido sacarme fotos. – continúa diciendo mientras toma su móvil y empieza a hacer algo con él.
-Yo… - digo intentando sonar audible – Lo siento, no era mi intención buscarle problemas.
-Tranquila, tú no tienes la culpa. – dice él mientras sigue mirando su teléfono.
-Ves, no soy el único que te lo dice. – interviene Je.
-Lo raro, es que nadie me ha avisado. – continúa él mirando cosas por su teléfono – Ni la compañía, ni nadie.
-Bueno, en la foto sales de espaldas, a lo mejor la gente no sabe que eres tú.
– digo intentando quitarle importancia.
-Lo malo es si hay más. – sigue diciendo él.
-De verdad, lo sentimos. – continúo disculpándome – Ni yo ni las demás queríamos meterle en problemas.
-Como ya te he dicho antes vosotras no tenéis la culpa. No parece haber más fotos. – termina diciendo quitando la vista de su móvil.
-No, en las demás solo salimos nosotros. – termino diciendo.
-Os habéis ganado una buena fama. – comenta Yesung sonriendo.
-Nosotras no hemos buscado nada de lo que nos ha pasado. – explico.
-Lo sé, vi el programa. – comenta Yesung – Tú eres la que solo es VIP, ¿no? – me pregunta haciéndome sentir un poco mal por el comentario.
-Sí, pero he escuchado toda la música de Super Junior. – intento explicar deprisa para que no se lleve una mala impresión de mí.
-Tranquila no pasa nada. – dice riéndose – Cada cual tiene sus gustos.
-No, pero de verdad hay canciones de Super Junior me gustan.
– sigo diciendo deprisa – Bueno, la mayoría son de Super Junior M, pero también a canciones de Super Junior que me gustan. – me siento retrasada hablando.
-Que bueno que te guste Super Junior M. – comenta riéndose.
-Es que antes de saber que era Super Junior ya sabía de la existencia de Henry. – explico – No soy ELF, pero sí soy String y Gamer.
-Se lo haré saber a Henry y a Kyu en cuanto les vea. – dice Yesung riéndose.
-¿Eh? – es lo único que soy capaz decir haciendo que Yesung se ría más.
-Mira, ¿qué te parece si me saco la selca del fin de semana contigo y así muestro mi descontento con las ELF que me sacaron la foto? – me pregunta.

No respondo nada, pero igual nos hacemos la foto, tengo una cara que da pena, pero bueno ya está hecha.

-Ahora las ELF, también me odiarán. – comento – Mi hermana me va a odiar.
-Tú dale la taza y seguro que se le pasan todos los males.
– dice – Bueno, tengo que irme y no te preocupes, ni tú ni tus amigas tenéis la culpa de nada.
-Lo siento de todos modos y gracias por todo.
– termino diciendo.

Nos despedimos finalmente y él vuelve al interior del Mousse Rabbit. Je y yo nos vamos a dar una vuelta por la zona. Ya me he quedado más tranquila, eso hace que Je también esté de mejor humor.
Se empieza a hacer tarde por lo quedamos en un punto con Soo Bin y Silvia. Cuando nos encontramos sus caras son de, ¿felicidad? No sé, me limito a mirar a Je y él me responde con la mirada dándome a entender que todo está bien. En mi interior siento que todo está mal, fatal, pero lo dejo correr y que sea lo que GD quiera.

De camino a casa, le explico por fin todo lo que ha pasado a Silvia, el porqué de no haberla dicho nada a ellas y a las demás. Entiende la situación y dejamos el tema a un lado para no volver a estar como al principio.

Cuando llegamos a casa, en la puerta del edificio Soo Bin se empieza a despedir de nosotros.

-Bueno, pues yo me tengo que ir ya. – comienza diciendo.
-¿No te quieres quedar a cenar? – pregunta Silvia.
-No, no puedo, lo siento. – le contesta con una sonrisa.
-Bueno, yo creo que voy a ir subiendo las chicas llevan mucho tiempo solas. – digo despidiéndome de Soo Bin.
-Yo subo también, nos vemos hyung. – se decide Je y me sigue.

Cuando estamos ya en el interior del edificio respiro tranquila.

-Por un momento he tenido ganas de salir corriendo. – le digo a Je.
-¿Por qué? – me pregunta riéndose.
-Porque sentía que no pintaba nada allí, como si me gritasen: ¡lárgate! – le explico.
-Como te gusta exagerarlo todo. – me dice como si no tuviera remedio.
-Pero si es la verdad, ¿qué pintábamos ahí en ese momento? – pregunto entrando en casa.
-¡Martita! – me saluda Ari.
-Hola. – respondo el saludo.
-¿Te has enterado de lo de Yesung? – pregunta Luchi.
-Sí, de hecho esta tarde hemos ido a hablar con él para pedirle disculpas por lo sucedido. – empiezo a explicar haciendo que las demás se me queden mirando sin entender nada.

Me dirijo a la cocina y les empiezo a explicar todo lo sucedido a la vez que empiezo a preparar la cena. En eso, por fin llega Silvia. Mientras que sigo contándoles lo que ha pasado, las demás van poniendo la mesa. Luchi se enfada por las ELFs que no saben respetar a los miembros de su grupo, por otro lado comentamos el amor que nos van a tener ya no solo las VIPs sino las ELFs también. La maknae, nos cuenta como le ha ido el ensayo, sin mencionar claro la canción que va a cantar junto con Luchi ya que Je se halla presente.

La cena pasa rápido, la pasamos hablando de lo agradables que son las fans coreanas sean del grupo que sean, nótese la ironía. Después de cenar Je se va y mi atención es llamada en cuanto él sale por la puerta.

-Marta. – me llama Silvia.
-¿Qué pasa? – pregunto indiferente.
-¿Cuándo se duerman las demás puedo hablar contigo? – me responde con otra pregunta.
-Claro. – acepto de buena gana.

Así cuando las demás se van a acostar, Silvia y yo nos quedamos viendo la tele hasta que se queden dormidas.

-Cuéntame. – digo pasado un rato.
-Bueno, hoy… – empieza diciendo Silvia sin saber bien como continuar.
-Soo Bin oppa y tú os habéis dado amor. – digo con mi más buena intención de ayudar consiguiendo únicamente que Silvia se ponga roja y a mí me dé la risa.
-No te rías. – me dice pegándome en el brazo – Esto es serio.
-Perdón, pero yo no veo lo serio por ninguna parte. – digo intentándole quitar importancia.
-¿Cómo que no? – dice ella como si hubiese dicho un pecado – Él me gusta. – Me dice completamente seria. – Me gusta de verdad.
-¿Y eso es malo? – pregunto sin entender bien.
-Pues no, pero nos vamos a ir. – dice finalemente.
-¡Tarde! – digo por no soltar un “esto ya lo sabía yo” – Ahora hay que tirar con las consecuencias. Que te gusta, pues ahora vive con ello. Que nos tenemos que ir, lo sé. Y déjame decirte que eso es lo que había que tener presente desde un principio.
-¿Es un poco tarde para eso no crees? – deja caer la pregunta al aire.
-Pues sí, pero ya no podemos hacer nada. – respondo.
-Es que… – empieza a decir de nuevo - ¡Ha sido la mejor tarde que he tenido en muchísimo tiempo!
-Mujer, relájate, vas a despertar a todo el mundo. – la digo intentando que se calme.
-Te prometo que todo lo que te diga es poco. – me dice llevándose una mano sus labios a la vez que se muerde el inferior.
-Bueno, déjame algo a la imaginación mejor. – digo intentando evitar entrar en detalles.
-No me quites mi felicidad. – me dice mirándome con mala cara.
-¿Qué estás diciendo? – pregunto sin entender nada – Ya te terminaste de volver loca del todo. – me respondo sin sentido alguno – Por cierto, ¿cómo es que me lo has contado así sin más? – pregunto una vez más.
-¿Y por qué no? – me vuelve a responder con una pregunta – Tampoco es que me fueras a matar. – responde seguido.
-No, supongo que no. – digo mientras me quedo mirando a la nada.
-Cuando nos vayamos… ¿No vas a echar de menos a Je? – me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué? – pregunto shokeada.
-Que si no vas a echar de menos a Je. – repite.
-Pues supongo que sí. – explico – Se la pasa aquí metido, va a ser raro que luego cuando me levante no me esté dando el coñazo. – continúo para que no haya malos entendidos.
-Pero no le vas a echar de menos en sent…
-En nada. – le corto – Vamos a la cama que se hace tarde. – digo llevándola a la habitación.


En el camino le da un ataque de risa por mi reacción, yo intento parecer lo más seria posible pero no puedo evitar caer en ataque de risa igual. Mientras nos intentamos controlar para no despertar a nadie finalmente conseguimos relajarnos e irnos a dormir.

sábado, 22 de junio de 2013

Capítulo 15: Taza rata.


Capítulo 15: Taza rata.

¿Qué hora es?

Cojo las gafas y mi móvil. Miro la hora y me doy cuenta de que son las seis de la mañana. Que guay no tengo nada de sueño, cosa lógica y normal, con todo lo que dormí ayer y lo pronto que me fui a dormir anoche es imposible que tenga sueño. Mierda, anoche… ¿Cuánto tardará la maknae en contarme lo de Soo Ki? ¿Y si no me lo cuenta? Los ruidos de mi estómago llaman mi atención. Ayer no cené y tengo hambre, voy a ir a desayunar.

Con cuidado me levanto y voy a la cocina. Mierda, no hay café. Dejo a la cafetera que lo haga y me pongo en el twitter a pasar el rato. “Buenos días” escribo en un tweet. Cojo una galleta y me la como. El olor a café empieza a inundar la cocina. Sigo tweeteando “Hoy me he despertado muy pronto no sé que hacer”; “El café tarde en hacerse”; “Me aburro muuuuucho”. Dejo el móvil en la encimera un momento para coger una taza y oigo como me llega un mensaje. Es de Je: “Ya despertaste? Si quieres voy para que no te aburras?”. No tardo en responderle: “Sí, ya me he despertado. Cómo lo has sabido? Tienes cámaras en mi casa?”. Acto seguido vuelve a contestarme: “No hace falta que ponga cámaras, vale con que te siga en twitter. Quieres que vaya o no?”. Que pocas luces tengo, le contesto al mensaje después de reírme por la obviedad del asunto: “Ven si quieres. Así me haces compañía.”

No tardo mucho en escuchar unos golpecitos en la puerta. Voy a abrir. Y aquí está él. No puedo evitar que me dé un ataque de risa. Jamás le había visto así. Intento controlarme para no despertar a las demás y él se me queda mirando raro.

-¿De qué te ríes? – me pregunta alzando una ceja.
-De ti. – digo.
-Bueno sí, fue a hablar. – se defiende él – ¿Te has visto?
-No, pero no necesito verme para saber que estoy horrible. – contesto parando de reír.
-Tonterías. – me dice sonriendo – ¿Puedo pasar? – Se me había olvidado que seguíamos en la puerta.
-Perdona. – digo haciéndome a un lado y le doy paso.
-¿Está hecho ya el café? – pregunta.
-No, pero ya no debe quedar mucho para que esté listo. – le digo de camino a la cocina.
-Te veo de buen humor. – dice el una vez que nos encontramos los dos en la cocina.
-¿Es malo? – pregunto.
-No, al contrario. – dice él – Pero como anoche te fuiste así.
-Ya sabes que ayer no fue uno de mis mejores días. – le digo mientras cojo otra taza y empiezo a servir el café recién hecho – Por cierto, ayer por la noche pasó algo gracioso.
-¿Ayer por la noche? – pregunta a lo que yo asiento con la cabeza – ¿Pero no dormías?
-Que va. – respondo – Me fui a escuchar música a ver si me relajaba un poco. Y bueno me tuve que levantar al baño, justo cuando os fuisteis vosotros. – digo haciendo memoria – Y Olga empezó a contar a las demás lo que pasó con Soo Ki oppa.
-¿Y eso es lo gracioso? – pregunta Je.
-No, lo gracioso es que no me lo quiere contar por si me enfado. – digo indiferente.
-Vaya…  – empieza a decir él tomando un bollo - ¿Y si te lo dice te vas a enfadar?
-Pues no lo sé, pero me cabrea que no me lo quiera decir. – le digo dando un sorbo al café.
-Ya te lo dirá, no te preocupes. – me dice él.
-Si no me preocupo, a ver sí. – me corrijo por la cara que me pone – A lo que me refiero es que siento que no confía en mí y eso no me gusta.
-Marta, no es que no confíe en ti. – me empieza a decir – Simplemente tiene miedo a que te enfades.
-Pero por mucho que me enfadase tampoco es que la fuese a matar. – termino y no puedo evitar reírme por la cara que me pone Je tras decir mi último comentario – Quizás ayer la hubiese matado, pero hoy ya no tiene caso.
-¿Quieres decir que ya no te importa lo que hagan? – pregunta Je.
-No, con eso quiero decir que no sirve de nada que me cabreé por algo que ya está perdido. – digo comiéndome otra galleta.
-¿Y las demás? – pregunta Je de nuevo – Hoy se supone que hemos quedado todos.
-Todos no, Soo Ki oppa dijo que no podía venir y respecto a las demás… - digo dejando la frase en el aire y me quedo mirando a la taza – Sinceramente si a Silvia le gusta Soo Bin va a pasar de mi culo y va a hacer lo que le dé la gana, tengo que decir que me preocupan más Luchi y Ari.
-¿Y Olga? – vuelve a preguntar.
-A la maknae le voy a dar yo de lo bueno en cuanto se digne a contarme lo que pasa con Soo Ki oppa. – le digo – Que en cuanto tenga oportunidad quiero hablar con él.
-No hay un dios que te entienda. – me dice Je.
-Eres tú, que no pones empeño en entenderme. – le digo recogiendo las cosas del desayuno.
-No mientas. – me dice riendo - ¿Vas a venir esta tarde?
-Pues todavía no lo sé. – digo mientras me quedo apoyada en la encimera – La verdad es que tengo ganas de ir. Pero he pensado que si no voy ellas van a estar más a su aire y bueno…
-Eres mala. – me dice Je riendo.
-¿Por qué? – pregunto sin caso alguno, sé que me ha entendido a la primera.
-No quieres ir para saber hasta donde son capaces de llegar. – continúa diciéndome.
-Vale, me has pillado. – digo riéndome de nuevo.
-Hacemos una cosa. – me empieza a decir – Vamos pero los dejas a su aire.
-Siempre los dejo a su aire cuando salimos. – digo molesta.
-Bueno, vale ahí tienes algo de razón. Pero ven. – me pide haciendo un puchero la mar de mono.
-¿Ahora me viene con aegyo? – pregunto riéndome.
-¿Yo? Que va. – y continúa poniéndome caras monas.
-¡Para! – le digo riéndome y dándole un golpe en el brazo.
-¿Por qué no nos vamos a arreglar mejor? – me pregunta Je.
-La verdad es que me da mucha pereza. – digo – Pero bueno, no es cuestión que las demás se levanten y te vean así.
-Bueno, ni que estuviera tan horrible. – dice él.
-¿Ahora es cuando tengo que decir yo: que va Je, no estás horrible, estás perfecto? – digo riéndome de nuevo.
-Pues sería un bonito detalle por tu parte. – me dice todo serio.
-Venga, que contra antes nos vayamos a arreglar, antes estamos listos. – le digo poniéndome en pie.
-Tantas ganas tienes de verme de nuevo. – me dice él cogiéndome por la espalda.
-Pero mira que eres tonto. – digo riéndome.
-Me encanta que estés así. – me dice justo antes de salir por la puerta.

Voy con cuidado a la habitación cojo ropa que ponerme y me voy al baño. Me ducho tranquila, me apetece disfrutar del agua. Cuando salgo me visto y me seco despacio, la verdad es que hoy estoy perezosa.

Por fin me termino de vestir y me arreglo medianamente como puedo los pelos. Salgo del baño y voy a la cocina. Voy a por mi móvil, que sigue allí y veo que tengo un mensaje: “Avísame cuando termines”. Voy a la puerta la abro y le respondo el mensaje: “Ya estoy”. Y acto seguido sale por la puerta.

-Que rapidez. – le digo.
-Me aburro en casa solo. – me dice él entrando de nuevo al interior.
-Bueno, ¿y ahora qué hacemos? – le pregunto. Aún son las nueve y media de la mañana y las demás no tienen mucha pinta de levantarse, por lo que espero a su respuesta.
-¿Quieres que llame a Dong Ri y le pregunto qué vamos a hacer hoy? – me pregunta.
-Bueno, vale. – no me parece mala idea.

Je llama a su amigo, yo intento enterarme de todo, pero hay cosas que se me escapan. A estas horas de la mañana mi cerebro todavía no funciona muy bien aunque lleve ya como tres o cuatro horas despierta. Después de unos cinco minutos Je se despide de su amigo y vuelve a dirigirse a mí.

-Parece que Soo Bin hyung no puede venir. – me comunica él.
-¿Y eso? – pregunto.
-Pues no lo sé, no me lo ha dicho, tampoco yo he preguntado. – me responde.
-Lástima. A Silvia no le va a hacer gracia. – digo haciendo que él se ría ante el comentario – ¿Y a dónde vamos a ir?
-Dong Ri no me deja decirlo. – me dice.
-Que malvado. – digo – Seguro que nos lleváis a un lugar raro para hacernos cosas malas.
-Si te quisiera hacer cosas malas me limitaría con llevarte a mi casa. – me dice serio.
-¡Y lo dices así! – le digo escandalizada.
-¿Y cómo quieres que te lo diga? – volvemos a reírnos cuando somos interrumpidos.
-¿Qué es tan gracioso? – pregunta Silvia.
-Nada, que el señorito se cree muy gracioso. – digo mirando a la recién levantada – Buenos días.
-Buenos días, y no sé de donde sacas eso. – dice él para luego dirigirse a mí.
-Buenos días a los dos. – nos responde Silvia mientras va a la cocina.

Me levanto para ir a la cocina junto a Silvia y siento como Je viene detrás.

-¿Cómo es que ya estáis vestidos y todo? – pregunta Silvia.
-Llevo desde las seis despierta. – digo.
-Me he despertado más o menos a la misma hora. – dice Je.
-Pues ya son ganas. – dice ella.
-Cuando me he despertado no tenía más sueño. – añado al asunto.
-Pues yo sigo teniendo sueño, pero no puedo dormir más. – se queja.
-¿Anoche os fuisteis a dormir muy tarde? – pregunto como quien no quiere la cosa.
-Estuvimos hablando un rato. – dice ella indiferente. Con que ella no me lo iba a decir, bueno, no es a ella quien le corresponde decírmelo.
-Entonces no creo que las demás se levanten pronto. – dejo en el aire.
-Míralo por el lado bueno. – interviene Je – Así no te pegas con nadie por la ducha.
-Tienes razón. – dice ella riéndose – Por cierto, ¿qué vamos a hacer hoy? – pregunta.
-Pues no lo sé, el señor Je no me quiere decir. – digo mirándole con mala cara.
-Es una sorpresa. – dice él.
-¿Sorpresa? – pregunta Silvia – La última vez que nos quisiste dar una sorpresa acabamos con los Bangs.
-Vale, ahora no sé si ponerme nerviosa. – digo ante la idea de poder ver a algún oppa.
-No, no vais a ver a los Bangs. – dice Je riendo.
-¿Qué pasa con los Bangs? – pregunta Ari entrando por la puerta.
-Nada, que Je no nos quiere decir a donde vamos a ir esta tarde. – dice Silvia.
-Oh… ¿Esta tarde no hemos quedado con Dong Ri oppa? – pregunta Ari.
-¡Ah! Se me olvidaba Dong Ri… – digo riéndome – Voy a tener que hablar con él seriamente.
-¿Por qué? – pregunta Ari con miedo como si hubiese dicho algo horrible haciendo que Silvia y Je se me queden mirando sin saber porqué había dicho eso ahora.
-Tengo que decirle que no se haga ilusiones, que está muy lejos de parecerse a Taemin. – digo como si el asunto fuera el más serio del mundo.

Silvia y Je se empiezan a reír como si la vida les fuera en ello. Yo intento mostrarme seria en el asunto como si hablara totalmente en serio.

-¡¿Que tiene que ver ahora eso?! – me dice ella.
-Era una broma. – le digo para que no se enfade.
-¡Pues no tiene gracia! – dice ella.
-En verdad, Dong Ri si tiene algo en común con Taemin. – dice Je cuando se relaja.
-¿El qué? – pregunta Ari sin dar tiempo a Je a explicarse.
-Baila bastante bien, y bueno, no canta muy mal. – dice él.
-¿De verdad? – pregunta Ari, haciendo que Silvia y yo intercambiemos una mirada.
-La hemos perdido. – digo haciendo que Silvia asienta con la cabeza.
-A ver, mi Taemin es único, no hay punto de comparación. – dice Ari.
-¡Uy! Nos vamos a chivar a Dong Ri. – digo de nuevo.
-¿Ahora me vas a decir que para ti GD no es lo mejor del mundo? – pregunta Ari.
-GD para ella no es lo mejor del mundo. – interviene Je – GD está por encima de lo mejor del mundo.
-No lo podía haber explicado mejor. – digo ante su intervención.
-Pues ya está. – dice ella sentándose con su desayuno listo.

Entre las tres intentamos sacarle a Je a donde vamos a ir esta tarde, pero no hay forma alguna, sabemos que si Je no nos quiere decir a donde vamos a ir no lo haría aun así lo torturáramos. Después vino Luchi que mientras se preparaba su desayuno y se sentaba con nosotros también intentaba sonsacarle a Je nuestro destino. Pero al igual que nosotras se quedó en el intento.

-La maknae parece que hoy no se va a levantar. – digo a los demás.
-Tú ayer también te levantaste tarde. – dice Luchi.
-Pues haberme despertado. – digo mirando a Je.
-Lo admito. – dice – Culpa mía.

Ya era cerca de la una y la maknae seguía sin despertarse, por lo que me puse a hacer la comida. Mientras los demás veían cosas en la tele comentando una cosa y la otra.

Cuando termino de hacerla me siento en el suelo con el resto a ver que tan interesante estaba la televisión.

-No echan nada que merezca la pena. – se queja Ari.
-A esta hora la gente suele estar comiendo. – dice Silvia.
-Olga despiértate ya por favor. – dice Ari de nuevo.
-¿Qué pasa conmigo? – pregunta la maknae saliendo de la habitación.
-¿Qué horas de despertarse son estas jovencita? – pregunto dramáticamente como si fuera su mamá haciendo que los demás se rían.
-Tú ayer también te despertaste tarde. – se queja ella.

Sin poner muchas más pegas nos ponemos a comer. Je se empieza a desesperar, ahora tiene a cinco moscones dándole la lata. Pero como esta mañana nos quedamos en el intento de sonsacarle el sitio al que vamos.

Cuando terminamos de comer la maknae se va a preparar mientras nosotros seguimos a lo nuestro.

-¿Entonces Soo Bin oppa no viene? – pregunta Silvia.
-No, tampoco le he preguntado a Dong Ri el motivo. – dice Je.
-No importa, sus motivos tendrá para no venir. – dice intentándole restar importancia.
-Bueno, pero Rae Seok oppa si viene. – intervengo yo.
-Qué bien, ¿no Luchi? – dice Silvia.
-¿El qué? – pregunta - ¿Qué pasa conmigo?
-Nada, no importa. – digo a punto de reírme.
-No, yo me quiero enterar. – dice ella haciendo un puchero.
-Que esta tarde también viene Rae Seok oppa. – le digo.
-¿Sí? – pregunto mirando a Je que le contesta asintiendo con la cabeza – Pues que bien. – se limita a decir con una sonrisa.

Esperamos a que la maknae se terminara de preparar. Cuando acabó nos fuimos de casa, era pronto y hacía mucho calor en la calle. Como siempre seguíamos a Je como si fuese mamá pato. Nos volvemos a subir a un autobús como hacemos siempre cada vez que queremos ir a algún sitio.
Cuando por fin nos bajamos estamos en un sitio que no habíamos visto hasta ahora. Por lo que yo para no perder la costumbre me puse a hacer fotos. Ari me pide la cámara y también se pone a hacer fotos a todo lo que ve. Cuando estaba a punto de hacer una foto al infinito, llama nuestra atención.

-Mirad. – dice señalando hacia donde estaba apunto de hacer la foto antes de que se parece – Allí están.
Efectivamente estaban esperándonos delante de lo que parece ser una cafetería, cuando llegamos a donde ellos se encuentran, mientras se saludan entre todos yo no pude evitar quedarme parada al ver donde nos encontrábamos.
-Esto es… – digo mirando hacia el cartel luminoso que ahora se encuentra apagado – ¿Es el Mouse Rabbit?
-¿Qué?
– pregunta Luchi mirando hacia la cafetería – ¡Es el Mouse Rabbit!

Obligo a Ari a que me haga una foto con la cafetería, se la pienso restregar a mi hermanita, soy una malvada, lo sé. Pero esta es mi venganza por haberme dado tanto el coñazo de Super Junior. Después de hacernos mil fotos, acto que hace que los chicos se rían de nosotras, saludo a Dong Ri y Rae Seok como es debido. 

Cuando vamos a entrar, como sé en el sitio en el que vamos a entrar guardo la cámara, no quiero que haya problemas.

-Está ahí, está ahí. – empieza a decir Luchi intentando no gritar mientras zarandea el brazo de Rae Seok. Él se ríe, pero le ha podido haber arrancado el brazo.
-Por el amor a GD, mi hermana daría su vida por ser yo en este instante. – digo mirando al chico que se encuentra tras el mostrador.
-A ver no nos volvamos locas. – dice Silvia.
-Por favor, tenemos a Yesung delante. – dice Luchi – ¡A Yesung!
-Jamás pensé que llegaríamos a ver a tantos oppas. – dice la maknae.
-Hacemos una cosa. – interviene Dong Ri – Vosotras os sentáis tranquilitas y nosotros vamos a pedir.
-Pero yo me quiero acercar oppa
. – dice Luchi.
-No. – dice Rae Seok – Os sentáis a esperar.

A pesar de las quejas al final nos sentamos en una mesa que no está muy lejos del mostrador, la cafetería no está llena, quizás por la hora, pero sí hay gente, aunque la mayoría son chicas.

-Todavía no me creo que esté viendo a Yesung. – dice Luchi.
-Bueno, también tuvimos delante a los Bangs. – dice Silvia.
-Y nos cantaron en un programa que pudo ver media Corea. – dice la maknae.
-Y grabaron una canción en nuestra presencia. – añade Ari.
-Sí y por eso mismo creo que nos miran mal. – digo mirando a una mesa que estaba pegada a la ventana.
-¿Cómo? – pregunta Ari.
-Que nos están mirando mal. – repito.
-Pues que nos miren como quieran. – dice Silvia restándole importancia.
-Creo que estas van a ser las mejores vacaciones de mi vida. – dice la maknae.
-Pues no sé si las mejores, pero poco las va a poder superar. – digo.
-Ya vienen. – dice Ari.

No giramos las que estábamos de espaldas a los chicos y venían hacia nosotras con una bandeja cada uno.

-¿Qué habéis comprado? – pregunta Silvia.
-¿Os ha atendido Yesung? – pregunta Luchi sin dejar que respondan a la pregunta de Silvia.
-Las bebidas son parecidas al Frappuccino, seguro que os gusta. – responde Dong Ri.
-Y no, no nos ha atendido Yesung, nos ha atendido su hermano. – dice Rae Seok.
-Vaya…  – lamenta Luchi.
-Que de pasteles. – dice la maknae viendo los trozos de pastel que llevaba la bandeja de Je.
-Como no preguntamos que queríais compramos un poco de todo. – le dice Je.
-Os vais a arruinar como sigáis así. – intervengo.
-Tonterías. – dice Rae Seok.
-Bueno, ¿y qué tal el día? – pregunta Dong Ri.
-Pues bien, aunque me desperté muy temprano hoy. – respondo a su pregunta.
-En cambio la maknae se ha despertado a la hora de comer. – dice Ari.
-Ya me estaba planteando llamar a un príncipe para que la diera un beso y despertara a la bella durmiente. – digo haciendo que la maknae se atragante con lo que estaba bebiendo - ¿Estás bien maknae? – pregunto como quien no quiere la cosa y no puedo evitar mirar a Je que se ha llevado una mano a la cara para evitar que se apreciara su expresión de risa. Las demás también se quedan un poco paradas mirándome – ¿He dicho algo malo? – pregunto haciéndome la ignorante.
-No. – responde Ari.
-¿Maknae estás bien? – vuelvo a preguntar ya que su cara se había vuelto morada a causa del repentino atragantamiento.
-Sí, estoy bien. – responde mirando al trozo de pastel que está a punto de meterse en la boca.
-Ah, que bien. – digo finalmente.
-Bueno, ¿y qué más nos contáis? – dice Rae Seok.
-Pues poca cosa. – responde Silvia – Ayer no es que pasara mucho.
-Fue un día un poco raro, pero vamos, no pasó nada en especial. – continúa Luchi.
-Dong Ri oppa. – dice Ari con un tono bajo y la cabeza gacha.
-¿Qué pasa? – pregunta él. Casi me meo de la risa con la cara que ha puesto cuando le ha llamado, pero no, me he podido controlar.
-Es cierto…  – empieza a decir – ¿Es cierto que sabes bailar?
Je, las chicas y yo nos empezamos a reír, no sé si por el comentario de Ari o por la cara de Dong Ri. Menudo poema.
-¿De qué os reís? – pregunta Ari indignada.
-De nada. – dice Luchi intentando parar.
-Yo me he reído pero no sé porqué. – dice la maknae - ¿Dónde estaba el chiste?
-Es por una conversación que hemos tenido esta mañana. – le aclaro a la maknae un poco más calmada.
-Es que Je oppa ha dicho que bailas bien. – dice Ari sin hacer caso a lo que decimos.
-¿Eso has dicho? – pregunta Dong Ri.
-Sí. – responde él indiferente.
-No sé de que te sorprende. – dice Rae Seok – ¿Es mentira?
-Pues no lo sé. – dice él.
-A ver, ¿sabes bailar o no oppa? – pregunta Silvia.
-Claro que sabe. – dice Je.
-¿Bailaras para mí oppa? – pregunta Ari emocionada y ahora nos reímos todos.
-Ari cualquiera que te oiga piensa cualquier cosa. – dice Rae Seok.
-Que directa. – dice Silvia.
-Yo solo quiero verlo bailar. – se defiende Ari – No es para tanto.
-No creéis que yo debería decir algo. – dice Dong Ri medio rojo.
-Claro oppa.- intervengo yo - ¿Bailaras para nosotras? ¿O solo para Ari? – pregunto haciendo que todos nos volvamos a reír.
-Venga, la próxima vez que os vea os bailo algo. – dice Dong Ri queriendo quitar importancia.
-¿Y es cierto que no cantas mal? – pregunta Ari de nuevo.
-¿Tú qué les has contado de mí? – le pregunta Dong Ri a Je.
-Tenía que defenderte ante la comparación de Marta. – dice Je echando el muerto.
-¿Qué comparación? – me pregunta a mi ahora.
-Yo no he comparado a nadie, yo solo quise dar a ver la admiración de Ari por Taemin. – digo en mi favor.
-¿Taemin? – pregunta él.
-¿Por qué vuelve a salir Taemin en la conversación? – dice Ari llevándose las manos a la cara.
-Bueno, es igual. – dice Luchi queriendo restar importancia al asunto – ¿Pero sabes cantar oppa? – pregunta.
-No sé si sé cantar o bailar. – explica – Me limito a hacerlo cuando me aburro. Es como si digo que Je o Soo Bin hyung saben rapear.
-Sabemos que Je rapea bien
. – digo yo.
-¿Sabe rapear Soo Bin oppa? – pregunta Silvia.
-Pues no lo hace mal. – dice Dong Ri.
-A mí me parece que rapea mejor Je. – interviene Rae Seok – Pero Soo Bin también lo hace muy bien.
-Pero es porque yo escucho más rap que él.
– explica Je – La voz de Soo Bin hyung es mejor.
-¿Qué es mejor?
– pregunta Silvia.
-Es más grave que la mía, por lo que queda más profunda. – continúa explicando Je.
-Entiendo… dice Silvia.
-¡Yo también canto bien! – salta de repente la maknae que había pasado desapercibida.
-No lo dudamos maknae. – dice Ari.
-Luchi también canta bien. – añado yo.
-¿En serio? – pregunta Rae Seok.
-Bueno… - dice ruborizándose – La maknae tiene mejor voz que yo.
-Tonterías.
– salta Silvia – Lo que pasa es que son distintas.
-Hacemos un trato. – dice Dong Ri – La próxima vez quedamos todos y Je, Dong Ri y yo preparamos algo si vosotras preparáis algo.
-Eso solo incluye a la maknae y a Luchi, ¿no? – pregunto – No quiero que os sangren los oídos.
-Estoy con Martita. – dice Ari.
-Vale, solo Olga y Luchi. – dice Dong Ri.
-¿Por qué nos metes a mí y a Soo Bin hyung? – pregunta Je
-Deja de quejarte. – dice Dong Ri.

Continuamos hablando durante largo rato, hasta que una estantería llamó mi atención.

-¿Esas tazas son para comprar? – pregunto a los chicos señalando al estante donde había tazas, termos, chapas y más cosas del Mouse Rabbit.
-Sí. – me dice Je – ¿Por qué? – me pregunta.
-Voy a intentar hacer una locura.

No dejo que nadie más me diga nada y me levanto de la mesa acercándome al mostrador. Voy mirando la estantería observando todo lo que hay. Cuando me quiero dar cuanta alguien me habla.

-Hola. – me saluda alguien en inglés.
-¡Ah! – es él. Marta acuérdate de no parecer retrasada – Hola. – saludo en coreano – Quería… Quería una taza de ahí. – digo señalando el estante.
-¡Oh! Ven y dime cual quieres. – me dice ya en coreano saliendo del mostrador y se dirige a la estantería. Yo me limito a seguirle. – ¿Cuál quieres? – me pregunta.

Cuando estaba mirando que taza coger la conversación de las chicas que había al lado sentadas en una mesa capta mi atención.

-¿Esa no es la chica de Sound Plex? – pregunta una de ellas.
-Sí, el resto está en esa mesa de ahí. – le responde la otra haciendo un gesto con la cabeza en dirección a la mesa en la que se encontraba el resto.

No puedo evitar escuchar lo que dicen, y me cabrean. Cuando miro a Yesung veo que también las mira, y tiene el ceño fruncido. ¿Las habrá escuchado? No, quería que pensara mal de nosotras.

-¿Viste la foto que subieron al twitter y mandaron por LINE? – pregunta la misma que al principio.
-Se creerán muy guays e importantes por eso. – le vuelve a responder la amiga.
-No nos creemos nada. – digo en un susurro mientras miro hacia el otro lado.
-Bueno, pues como regalo de la casa te voy a reglar a ti y a tus amigas una taza. – me dice Yesung. Y lo bastante alto como para que lo escucharan las chicas de la mesa.
-¿Eh? – me quedo perdida mientras veo como él coge cinco tazas y se las lleva al mostrador, sin saber muy bien como mis pies lo siguen. Y cuando me doy cuenta de a qué había ahí reacciono – Disculpe. – digo y me mira, me pongo nerviosa – Yo solo quería comprar una taza para mi hermana, que es ELF y no ha podido venir conmigo de vacaciones.
-¡Oh!
– dice él poniendo cara de sorprendido – Escucha, espera sentada con tus amigos y ahora voy a llevarte la taza.
-Gracias
. – digo haciendo una reverencia.

Me voy a sentar con los demás y me acribillan a preguntas en un momento.

-¿Qué has ido a hacer? – pregunta Silvia.
-¿Qué te ha dicho? – pregunta Luchi.
-¿No ibas a comprar una taza? – pregunta Je.
-Sí. – empiezo a decir – Pero cuando he ido a elegir la taza que quería las retrasadas de la mesa que había al lado han empezado a hablar de lo que pasó con los Bangs, y nos han dicho de todo menos bonitas. – termino de explicar.
-¿Delante de él? – pregunta Luchi con mala cara.
-Sí, y creo que lo ha oído. – respondo.
-Horror. – dice Ari.
-Ya os hemos dicho que vosotras no tenéis la culpa. – dice Je.
-Mirad ahí viene. – dice Silvia.

Es cierto, Yesung se acerca a nuestra mesa y vemos como todas las miradas de la cafetería se dirigen a nosotros.

-Hola. – saluda él.
-Hola. – saludamos todos.
-Vuestra amiga ha venido a comprar una taza, y cuando la estaba eligiendo no he podido evitar escuchar cierta conversación. – empieza a decir.
-Lo siento. – me disculpo sin saber porqué.
-¿Por qué te disculpas? – pregunta él quedándome en blanco.
-No… No… No queremos que pienses mal de nosotras. – dice Luchi.
-¿Y por qué iba a hacer tal cosa? – pregunta él sin obtener respuesta – Bueno, la cosa es que os habéis ganado una taza cada una – dice dándome una bolsa cuyo contenido supongo que serán las tazas – Y toma.
 me da una más pequeña Esta es la de tu hermana.
-Muchas gracias.
– decimos todas poniéndonos de pie haciendo una reverencia.

Cuando nos la responde se va hacia el mostrador, pero a mitad de camino se gira.

-Por cierto. – dice en un tono lo bastante alto para que lo oyeran en la cafetería – Cuando vea a Ji Yong le daré recuerdos de vuestra parte para él y para el resto. – nada más decirlo se gira sin que nos dé tiempo a responderle nada.
-Perfecto. – digo llevándome las manos a la cabeza – Haciendo amigos a donde quiera que vayamos.
-Al menos nos hemos llevado una taza.
– dice Ari.
-Yesung… Nos ha regalado una taza…  – dice Luchi.
-Ahora no solo nos odiarán las VIP, sino también las ELF… – continúo diciendo.
-Pues que las den por culo a todas. – dice Silvia – Envidian que tienen, y sino que no vayan hablando mal de los demás por ahí.
-Se está empezando a hacer tarde, ¿nos vamos? – pregunta Rae Seok.
-Vale.

Empezamos a recoger las cosas, ponemos los platos en los en las bandejas, cuando alguien nos interrumpe en el trabajo.

-No os preocupéis chicos, lo recogemos nosotros. – en esta ocasión era el hermano de Yesung el que se había dirigido a vosotros.
-Gracias. – decimos.

Justo cuando estamos a punto de salir por la puerta volvemos a ser interrumpidos.

-¡Adiós! – se despide Yesung de nosotros en español.

Ante ese hecho nosotras no nos íbamos a que dar a medias, por lo que nos acercamos un poco al mostrador y con una reverencia nos despedimos correctamente en español.

-Adiós oppa.

Cuando por fin salimos de la tienda tras sentir las miradas clavarse en la espalda como cuchillos. Nos ponemos a gritar como retrasadas.

-¡No me lo creo! – grita Luchi.
-¡Qué mono se ha despedido de nosotras en español! – grita la maknae.
-Ya se han vuelto locas. – dice Dong Ri.
-¡A ver las tazas! – grita emocionada Ari.

Abro la bolsa grande y ahí están las cinco tazas les doy una a cada una.

-¡Ha escrito Mouse! – grita Luchi.
-¿Tiene permitido firmar autógrafos? – pregunta Rae Seok.
-Ha puesto Mouse, eso no es un autógrafo. – dice Je.
-Es igual, para nosotras como si lo fuera. – dice Silvia.

Estuvimos dando una vuelta por la zona y yo empecé a hacer fotos de nuevo para captar cada ángulo de la ciudad.

Cuando nos despedimos de Dong Ri y Rae Seok, volvemos a tomar el bus de regreso y empezamos a despotricar contra las imbéciles del Mouse Rabbit, pero les estábamos agradecidas porque nos habíamos ganado unas tazas firmadas por Yesung.

No cenamos mucho por todo lo que habíamos comido por la tarde. Después nos despedimos de Je y nos fuimos a la habitación para irnos a dormir.

Antes de acostarme quiero guardar las tazas en la maleta. Es cuando saco la de mi hermana de la bolsa y tiene una nota escrita en hangul: Esto queda entre tú, tu hermana y yo. No puedo evitar sonreír cuando veo la taza.

viernes, 21 de junio de 2013

Capítulo 14: Instintos asesinos.

Capítulo 14: Instintos asesinos.

Hace calor, siento que las sábanas del futón se pegan al cuerpo. Que cosa más molesta. Yo quiero dormir, no es que sea una de las cosas que más me gusten pero hoy no me quiero despertar. Es tarde para eso, pero me niego a abrir los ojos, con un poco de suerte y me vuelvo a dormir. ¿Por qué arde el futón? En este lado parece que está más fresquito. ¿Las demás seguirán durmiendo? No voy a abrir los ojos para comprobarlo.

-¡Je oppa! – oigo gritar a Silvia - ¿Has despertado ya a Marta?

¿Qué está diciendo? ¿Por qué habla en coreano a estas horas? ¿Qué horas es? ¿Dónde demonios están mis gafas? ¡Oh, aquí están! Me las consigo poner pero sigo sin querer abrir los ojos. ¡Espera! ¿Silvia dijo Je? Abro los ojos por fin y…

-¡Ahhhh!
-Tranquila, no grites. – me dice Je riéndose.
-¡Me has pegado un susto de muerte! – le digo mientras el corazón me va a mil por hora.
-¿Qué pasa? – pregunta Ari asomándose por la puerta de la habitación.
-¡QUE EL RETRASADO ESTE HACE QUE CASI ME DE UN INFARTO! – empiezo a gritar mientras le pego a Je con la almohada en la cabeza.
-Ya le ha dado la locura. – dice Ari dándose media vuelta ignorando la escena.
-Marta tranquilízate. – me dice mientras me quita la almohada y me agarra para que no lo mate.
-¡No me toques! – le grito.
-¿Pero qué te ha dado? – me pregunta él como si estuviera loca.
-¡Que me sueltes! – vuelvo a gritarle - ¡No me toques!
-¿Por qué? – continúa preguntando.
-¡Porque me acabo de despertar y estoy pegajosa! – sigo gritándole, pero él lo único que hace es empezar a reírse - ¿Qué te hace tanta gracia? – pregunto yo ahora sin entender nada.
-Tú, me haces gracia. – me suelta tan fresco.
-Vate a la mierda.

Me levanto por fin ignorando al que me acompaña en la habitación y cojo ropa limpia del armario. Lo mejor es que me dé una ducha.

-¿A dónde vas? – me pregunta Je.
-¿Acaso te importa? – pregunto yo en esta ocasión sin mirarle a la cara.
-Pues a mí no… - empieza a decirme – Pero puede que a ti sí si sales al salón así estando Soo Ki en él.
-¿Qué está quién?
-Soo Ki, ayer dijo que vendría. – me responde.
-Es verdad… - digo haciendo memoria – Por favor, ¿podrías llevarlo a la cocina en lo que tardo en ir de la habitación al baño? Son dos segundos.
-No hay problema.

Je sale de la habitación, y vuelve para decirme que ya puedo salir. Así hago y me meto en el baño. No tardo mucho en ducharme y en vestirme. Tampoco es que me tenga que arreglar, simplemente estar un poco decente y presentable.

Cuando termino de prepararme recojo el baño, no es cuestión que lo deje todo hecho un desastre y menos teniendo visita, aunque con Je aquí todos los días son fiesta como quien dice. Ya está todo listo y por fin salgo del baño.

-Hola. – saludo viendo nada más salir a Soo Ki sentado en el sofá.
-Buenas tardes. – me dice él.
-¿Tardes? – pregunto confusa.
-Ya es la hora de comer. – me dice Luchi.
-¿¡Qué!? – pero, ¿están locas? - ¿¡Por qué no me habéis despertado antes!? – ¿cómo he podido dormir tanto?
-Mandamos a Je que lo hiciera. – empezó a decir Luchi.
-Sí, pero creo que falló en su misión. – continúa Ari.
-¿Qué más da que se despierte antes que después? – pregunta él.
-Pues no da igual. Tengo cosas que hacer, ¿sabes? – le digo indignada.
-Deja de quejarte, por la cara que tenías te hubieras quedado durmiendo tres décadas más. – sigue diciendo Je.
-¡Me sacas de mis casillas niño! – le espeto en la cara.
-¿Niño? – me pregunta él.
-Perdón, ya te digo que me pones de los nervios. – digo yéndome a la cocina.
-Definitivamente no la volvemos a dejar dormir tanto. – oigo decir a la maknae.
-Vaya despertar más malo. – oigo decir a Silvia en esta ocasión.
-Luego se le pasa seguro.

En esta ocasión es Soo Ki el que habla. Que bonita imagen de mí misma acabo de dar. ¡Óle yo! Sí es cierto, dormir mucho casi que me sienta peor que dormir poco. Pero yo estaba feliz hasta que le vi la cara al pavo de Je. A quién se lo ocurre quedarse mirando a alguien mientras duerme. Y para colmo casi me mata del susto. Luego la loca soy yo, pues aquí hay alguno que se lo tendría que hacer mirar. Tampoco quería ofender a nadie con lo de niño. Me salió solo… ¿Llaman a la puerta? Por los gritos de la maknae debe de ser la comida. Escucho todo el jaleo que tienen montado en el salón pegándose por si esto es mío o esto es del otro.

-GD, sálvame. – digo mientras apoyo la cabeza en la mesa con la vaga idea de volver a dormir.
-Siento decir que GD no está aquí. – no, está claro que ya no voy a poder dormir más.
-Pues es una lástima. – digo sin levantar la cabeza.
-¿No quieres comer? – pregunta mientras siento que se sienta delante de mí.
-Voy a acabar harta de tanta comida de chinos. – digo mirando el paquete de comida tailandesa.
-¿Comida de chinos? – pregunta confuso – La hemos pedido del tailandés.
-¡Ya sé que no es comida china! – vuelvo a gritarle.

No me responde. Vale, me he vuelto a pasar. No sé a que venía ese comentario, ni por qué estoy tan irritable. No puedo evitar mirarle, la verdad es que tampoco sé describir con que cara me está mirando… Pero me siento mal por como lo hace.

-Lo siento, no sé que me pasa. – intento disculparme.
-Pues si no lo sabes tú… - me dice él con tono seco.
-No me gusta que me hables así. – digo mirando hacia la esquina de la cocina.
-Es curioso, a mí no me gusta que me grites y lo haces. – me dice mientras se levanta de la silla con la comida y sale de la cocina.

Quiero gritarle que lo siento y no se vaya, pero no puedo. Los gritos se ahogan en el pecho haciendo que me duela. Realmente no sé que demonios me pasa hoy. Oigo cerrarse la puerta de la calle.

-¿Quién se ha ido? – pregunto sin saber como he llegado al salón.
-Je. – Me dice Ari.
-¿Por qué? ¿A dónde? – no sé porqué pregunto tanto.
-No sé, ha dicho que se iba a casa. – me responde Silvia.
-Simplemente ha cogido la comida y se ha ido. – continúa diciendo la maknae.


¿Por qué se ha ido? Me quedo un momento parada en medio del salón. Y de un momento a otro mis piernas se mueven solas hacia el apartamento de Je.

-¿Marta? – oigo preguntar a Luchi, pero no recibe ninguna respuesta.
-Déjala. – oigo decir a Soo Ki un instante antes de cerrar la puerta. No sé porqué pero este chico cada día me cae mejor.

Me hallo parada delante de la puerta de Je. ¿Por qué dudo ahora en llamar? Definitivamente hoy no me debería haber despertado. Me decido a llamar y el corazón me va a mil por hora. No debería haber llamado.

-¿Qué quieres? – me pregunta cortante cuando abre la puerta.
-Hola. – es lo único que me sale decir.
-Hola. – dice sin cambiar el tono.
No soy capaz de mirarle a la cara. Tampoco sé que decir. No sé si quiera que hago aquí parada.

-¿Querías algo? – pregunta en ese tono que sienta como si te clavasen algo.
-Pues…

¡Pero y yo que sé que quiero! No sé que mierdas estoy haciendo. Me estoy poniendo nerviosa y esta situación me la he buscado yo solita. Y encima la presión en el pecho se hace más grande, que mierda de todo.

-Vuelve cuando sepas lo que quieres. – me dice como una lija cuando se dispone a cerrar la puerta en mis narices.
-¡Espera! – grito parando la puerta antes de cerrarse.
-¿Qué?

No sé si es un impulso de esos involuntarios o qué. Pero no puedo evitar frenar la puerta y cuando vuelve a abrirla y me pregunta algo que no logro oír le abrazo como si fuese lo último que vaya a hacer en esta vida. Y si ya no entiendo bien lo que hago y me pasa, me pongo a llorar. Exacto, todo muy normal.

Oigo como Je cierra la puerta detrás de mí y me responde el abrazo. No puedo negar que se siente bien. Es reconfortante. Poco a poco siento como ese dolor del pecho desaparece.

-¿Y esto? – me pregunta él serio pero sin ser cortante y seco.
-Cuando me hablas mal, se me pone un dolor aquí. – digo señalando el pecho – Y cuando me abrazas se pasa.

No dice nada y me vuelve a abrazar. Pierdo la noción del tiempo.

-Lo siento, no sé que me pasa hoy. – vuelvo a disculparme sin soltarme del agarre – No sé a que venía lo de la comida.
-No pasa nada. – dice él en un susurro – Y perdóname tú por como te he hablado, no quería hacerte daño ni mucho menos.
-La culpa solo es mía yo lo he empezado todo.
-Bueno, fui yo el que te cabreó cuando despertaste. – me dice él con una sonrisa separándose de mí.
-Ahí no te quito razón casi me da un infarto.

Él empieza a reírse, este es el Je de siempre.

-¿Comemos? – pregunta.
-No me he traído mi comida.
-Tranquila, hay comida para los dos.

Prepara en dos platos la comida que había traído de casa y nos ponemos a comer. Estamos en silencio, pero es un silencio agradable, para nada incómodo. Cuando terminamos le ayudo a limpiar y a recoger. Finalizada la tarea nos sentamos en el sofá, más bien se tumba y me tuba con él, como cuando estábamos en la cafetería.

-Podríamos estar así siempre. – dice.
-¿Así como? – pregunto confusa.
-Como estamos ahora.
-Hay cosas que hacer más interesantes en esta vida que estar tumbados en el sofá de tu casa. – le digo expectante a su respuesta.
-Sí tienes razón, hay cosas más interesantes que hacer. – dice en un susurro poniéndome los pelos de punta.
-¿Sabes qué? – empiezo a decir – En ocasiones me pregunto que intentas con todo esto.
-Otra vez no Marta. – dice él resignado – ¿Por qué lo estropeas? ¿Cuál es tu problema?
-¿Cómo que mi problema? – ¿no ha notado que mi problema es él y una manada de personajes más que parecen no darse cuenta de la verdad?
-Imaginemos una situación. – comienza a decir de nuevo.
-Algo me dice que esto no me va a gustar.
-Calla y escucha. – así hago – Imagina que mañana se va a acabar el mundo. ¿Por qué no intentas disfrutar un poquito del hoy?
-¿Qué probabilidades hay de que mañana se acabe el mundo? – digo evitando su pregunta.
-Vas a acabar con mi paciencia. – me responde riendo.
-Creo que hoy ya acabé con ella.
-Cierto.

¿Por qué me siento tan bien así? No puedo evitar deslizarme por el sofá de forma que los dos encajamos a la perfección.

-Si el mundo se tiene que acabar mañana, prefiero que se acabe hoy así.
-Pues yo prefiero que no se acabe nunca y estar siempre así.

No puedo evitarlo y me da un ataque de risa. Por el amor a GD. Cómo puede ser tan fresa, de dónde sacó eso. Seguro que es un enfermo a ver doramas o algo. No en serio, me va a dar algo. Me duele el estómago de la risa.

-¿De qué te ríes? – me pregunta confuso.
-De ti. – digo intentándome controlar.
-¿Cómo que de mí? – pregunta indignado en esta ocasión.
-¡Oye! Tú te ríes de mí todas las veces que quieres, yo también tengo derecho a reírme de ti de vez en cuando. – le respondo intentando incorporarme pero sus brazos no me lo permiten.
-No te vas. – dice él apretando más fuerte.
-No iba a ninguna parte solo me quería poner derecha.
-Pues no quiero. – termina diciendo como un niño caprichoso.
-¿Y si vamos a casa? – pregunto.
-No, ¿por qué? – se queja.
-Porque quiero ver que hacen estos. – digo girándome para poderle ver.
-Está bien, vamos.

Muy a mi pesar nos levantamos. Je empieza a hacer tonterías para evitar ir. Claro está que no lo consigue, quiero ir a ver como están los demás. No he dado señales de vida desde que salí por la puerta sin decir nada. Salimos de su apartamento y me dispongo a abrir el mío. Que raro no escucha nada. Abro despacio, asomo la cabeza y veo ¡¿QUÉ?!

Justo cuando voy a empezar a gritar, Je me coge rápido por la espalda y me tapa la boca, mientras que con la otra consigue cerrar la puerta sin hacer el menor ruido. Vuelve a llevarme a su apartamento mientras yo hago todo lo posible de zafarme de su agarre en vano.

Consigue meterme en su casa a pesar de que no paro de hacer todo lo posible para que me suelte y no dejo de gritar aunque todos los gritos quedan ahogados a causa de su mano.

-Marta, como no te relajes no te suelto. – me dice una vez ya en el interior de su casa.
Intento poner en relajación el cuerpo para que note que me estoy tranquilizando y dejo de gritar.
-¿Puedo soltarte? – pregunta y me limito a asentir con la cabeza.
-¡Yo los mato! – grito en cuanto me suelta y salgo corriendo hacia la puerta.
Me quedo en el intento de huida asesina cuando Je me empotra contra la puerta de la entrada y vuelve a taparme la boca.
-Tú no vas a ningún lado. – empieza a decirme – Te vas a estar aquí quietecita, ¿vale? – continúa diciendo sin soltarme por lo que me limito a asentir la cabeza – Y no vas a gritar ni hacer ninguna tontería. – termina diciendo sin quitar el contacto visual y yo continúo asintiendo despacio.

Finalmente me suelta y  me lleva de nuevo al sofá.

-¿De verdad que no puedo ir a degollarlos? – pregunto.
-¿Cuál es tu problema? – pregunta sin responderme.
-¿Mi problema? – no entiendo.
-Sí, tú problema. – me dice serio.
-Yo no tengo ningún problema. – digo empezándome a cabrear – Son ellos los que tienen el problema.
-No Marta, ellos no tienen ningún problema. Eres tú la que todo lo ve mal y nada te parece bien o correcto. – vuelve a hablarme serio y seco – Ellos no están haciendo nada malo.

No puedo evitar cruzarme de brazos en el sofá, la mirada de Je me fulmina. Intento tranquilizarme y pensar con la cabeza fría. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo he podido permitir que pase algo así? Siento como se frunce el ceño. Estoy cabreada, pero conmigo misma. Esto es mi culpa.

-¿Qué piensas? – me pregunta él.
-Que la he jodido eso pienso. – respondo cortante.
-Ahora no te entiendo. – continúo contrariado.
-Es lo mismo de siempre Je. – digo llevándome a la cabeza – ¿Voy a solucionar algo si me pongo como una loca y entro ahí y me pongo a dar voces? No. Pues ya está, se acabó, cada cual que apechugue con lo suyo. – finalizo cabreada.
-No te lo crees ni tú que lo vas a dejar estar. – me vuelve a decir él – Pero sí, deberías dejarlos en paz.
-¿Cómo pretendes que lo deje estar? – le pregunto mirándole a los ojos a espera de una respuesta.
-Tú misma lo has dicho, es lo mismo de siempre. No pue…
-¡Espera! – le corto en mitad de la frase – ¿Dónde estaban las demás? – pregunto contrariada.
-Pues, no lo sé… - responde él igual que yo.

Je se sienta a mi lado. Y pasamos el resto de la tarde hablando de mil cosas diferentes intentando evitar el tema de siempre. Cuando se acerca la hora de cenar pensamos en ir a cenar con el resto, pero no sabemos el cuadro que nos podemos encontrar.

-Bueno, vamos y llamamos a la puerta. – me dice Je.
-¿Y si interrumpimos algo? – pregunto.
-Hace un rato querías entrar ahí y matarlos. – continúa diciéndome – ¿Ahora te preocupa interrumpir algo?
-¡Ay! Yo que sé, vamos de una vez. – digo saliendo de su apartamento.

Cuando nos acercamos a la puerta oímos ruido por lo que no nos paramos a llamar y abro directamente. No encontramos solo a Ari hablando por teléfono con alguien en coreano. Nos quedamos parados en la puerta para no interrumpir la conversación.

-Mañana no tenemos nada que hacer. – dice ella – No sé tendré que preguntárselo. – continúa con su monólogo – No puedo, ahora no están. Pues no sé, pero no están. – continúa diciendo haciendo después una larga pausa – Bueno, espero que nos veamos mañana. Adiós oppa. Y yo. – finaliza cortando la llamada – ¡Oh! – exclama Ari al vernos a Je y a mí – ¿Dónde estabais?
-En mi casa. – responde Je.
-¿¡Ari vienes a comer!? – se oye a Silvia desde la cocina.
-¡Sí! – responde.

Vamos los tres a la cocina. Habían ido al McDonald’s a comprar la cena.

-¿De dónde habéis sacado esto?
-Hemos ido a comprarlo por la tarde. – dice Luchi.

Ahora todo encaja, ya sabemos porqué se había quedado sola la maknae con Soo Ki. Je nota como me tenso y me sujeta la mano que ahora se cierra en un puño. Tranquilidad Marta. No tiene sentido alterarse.

-Toma oppa tu móvil. – dice Ari dándole su teléfono.
-¿Hablaste ya con Dong Ri? – pregunta él.
-Sí, me dijo de quedar mañana. – responde ella buscando su comida entre las bolsas.
-¿Y vas a quedar con él? – pregunta Silvia.
-Yo había pensado en quedar todos. – dice Ari.
-Yo mañana no puedo. – dice Soo Ki.
-¿Por qué no? – pregunta la maknae con un puchero.
-Mi madre me reclama. – dice sonriendo.

Creo que me estoy empezando a poner mala. Ya no es estar cabreada, no. No tiene caso cabrearse. Quizás sí. ¡Me voy a volver loca! No, eso ya lo estoy… ¡Aish!

-Me ha dicho que si queríais venir que también le avisara para decírselo a Soo Bin oppa y a Rae Seok oppa. – continúa Ari.
-Pues entonces yo me apunto. – dice animada Silvia.
-Yo también. – dice Luchi.
-Vale, ¿puedes avisarle tú oppa? – dice Ari refiriéndose a Soo Ki.
-Claro que sí. – responde cogiendo su móvil y empezando a escribir un mensaje.
-¿Vosotros venís? – pregunta la maknae.
-Yo no tengo nada que hacer. – dice Je mientras busca su cena.
-Perfecto. – dice Luchi dándole su comida perdida - ¿Y tú Marta?
-¿Yo? No sé, a ver como me despierto mañana. – digo sin entender muy bien mi actitud.
-¿Te pasa algo? – pregunta Silvia.
-Creo que me voy a ir a dormir. Lo siento. – digo dejando mis patatas en la mesa de las cuales solo me había comido tres.
-Pero si no has cenado. – dice Ari.
-No importa, coméroslo vosotros. – digo quitándole importancia – Que aproveche y paséis buena noche.

Según salgo de la cocina puedo notar como las miradas se quedan fijas en mi nunca, pero una de ellas siento que me fusila. No le doy importancia y me voy a la habitación. Me cambio y una vez que tengo puesto el pijama me voy a mi respectivo futón. Sé perfectamente que no me voy a dormir porque no tengo ni pizca de sueño. Pero ahí está mi móvil para hacerme compañía. Me pongo la música alta para que me explote el cerebro y lo oídos. En verdad odio la música alta, pero hoy es uno de esos días en que quieres te explote la cabeza.

Empieza el aleatorio, pero como siempre me vacila. Me pone todas las canciones lentas y hoy no quiero eso, necesito canciones que me anulen los pensamientos y sean animadas. ¡Uy! Parece que por fin, el móvil me entiende y me pone Michi Go. Me vuelvo loca yo sola en el futón. Cuando acaba la canción me dan ganas de reírme de mi misma. Después suena Gara Gara Go y Wolf, hasta que el reproductor me fastidia el momento cuando suena In My World. Al cuerno con la canción, Tonight, mucho mejor. Luego mi aleatorio decide poner Ain’t No Fun, no está mal y continúa con Two Moons y Crayon. Me vuelve a joder cuando suena la balada de Zhoumi. Yo misma pongo Fantastic Baby y que luego siga decidiendo el aleatorio. Pero no, después salta Café… Creo que voy a ir al baño.

Cuando estoy a punto de salir por la puerta de la habitación oigo como se despiden las chicas de nuestros invitados. Por lo que no salgo. Me quedo a la espera de que se vayan. Cuando lo hacen y estoy a punto de salir oigo como la maknae se empieza a volver loca.

-¿Qué ha pasado Olga? – pregunta Silvia emocionada.
-Venga, no te hagas de rogar y cuéntanos de una vez. – dice Ari.

Lo único que consiguen es que la maknae vuelva a hacer un montón de ruidos que no se entienden nada.

-Olga, relájate y cuéntanos que ha pasado. – vuelve a decir Silvia.
-Es que, no sé como empezar. – dice la maknae.
-Nos hemos ido a comprar, ¿y luego? – dice Luchi en esta ocasión.
-Pues estuvimos hablando. – responde la maknae.
-¿Pero hablando de qué? – pregunta Ari – ¡Cuéntanos sin que te tengamos que sacar las palabras con sacacorchos!
-A ver, estuvimos hablando de que me gusta cantar y demás. – empieza a decir la maknae – Y bueno no sé como ni de que manera pero me… Bueno, más bien nos…
-¡¿Lo habéis hecho?! – salta Silvia cortándola y automáticamente se me frunce el ceño.
-¡Tsss! – salta la maknae - ¡Claro que no!
-¿Y qué pasó entonces? – pregunta Ari.
-El caso es, que de un momento a otro me besó o nos besamos o no sé… - dice la maknae y se crea un momento de silencio.
-¡AHHH! –salta Luchi – ¿Y qué tal?
-¡Tsss! – vuelve a decir la maknae.
-¿Por qué haces ”Tsss”? – pregunta Silvia.
-No quiero que Marta se despierte. – responde.
-Estoy despierta. – digo en un susurro desde dentro de la habitación para que no me oigan.
-¿Vas a decírselo? – pregunta Ari.
-¿El qué? – pregunta la maknae.
-Lo de Soo Ki oppa. – responde Ari.
-¿A quién? – vuelve a preguntar la maknae.
-A Marta. – responde una vez más Ari perdiendo la paciencia.
-¡Ah! Pues no sé, ¿debería? – pregunta la maknae.
-Pues digo yo, ¿no? – dice Luchi.
-No sé, hoy ha estado muy rara. – dice Silvia.
-Tengo miedo de que se enfade. – dice la maknae.
-¿Por qué debería enfadarme? – pregunto irónica en otro susurro desde la habitación.
-No creo que se enfade. – dice Ari.
-Es Marta, todo puede pasar. – continúa Silvia.
-¿Qué le habrá pasado con Je oppa? – pregunta Ari.
-Pues no tengo ni idea. – responde Luchi.
-Ya se lo contaremos más adelante, ¿vale? – finaliza la maknae, en lo que todas estén de acuerdo.

¡Perfecto! Ahora no me lo quieren contar… ¡PUES QUE SEPAS MAKNAE QUE LO HE VISTO CON MIS PROPIOS OJOS! Si es que tendría que haber entrado a matarlos en su momento.
Recuerdo el porqué estaba al lado de la puerta, necesitaba ir al baño. Para que las demás no sospecharan me revolví el pelo y me quité las gafas y fui al baño con los ojos medio cerrados y el ceño fruncido ignorando que ellas estaban en el salón.

-¿No dormías Marta? – pregunta Silvia.
-Sí. – respondo – Pero quería ir al baño.

No quise decir más y tampoco escuchar más. Me metí en el futón y me puse la música de nuevo, pero ahora la lista de reproducción para dormir.