lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 8: De los pelos.


Capítulo 8: De los pelos.

Como cada mañana me despierto, pero hoy tenemos a dos personitas más que nos acompañan. No sé porqué siempre soy la primera en despertar.  Supongo que da lo mismo. No, no da lo mismo, la verdad es que estoy feliz, me gustaría poder gritar y dar saltos de alegría, pero será mejor que no. No quiero que nadie me mate por interrupción de sueño.

Mejor me voy a desayunar. Se me hace raro que no esté Je en la casa, pero se me hace raro porque últimamente se la pasa con nosotras. La verdad es que se agradece. Probablemente sino fuese por él, no hubiéramos visto ni la mitad de cosas. Pero realmente me molesta que nos haya retrasado la visita a la YG.

Mientras tengo este monólogo interior me preparo el desayuno, voy al baño un momento y es cuando me miro en el espejo.

Que desgracia de ser humano soy, el que me vea sale corriendo. No sé qué voy a hacer con estos pelos y el pijama tampoco ayuda, parece que llevo el típico disfraz de niña psicópata.

Vuelvo con mi desayuno y veo a Silvia en la cocina.

-Buenos Días… - me dice ella en un susurro emocionada - ¡Uh!
-¿Qué pasa? – le pregunto ante la cara que pone.
-Nunca te había visto así… - me dice intentando comprender lo que ve.
-Ari y Olga las primeras veces no vieron así porque me solía levantar antes que ella y me ponía los pelos medianamente en condiciones, Olga cuando me vio así por primera vez casi se cae al suelo de la risa. – le explico indiferente mientras me tomo el café.
-Mientras que solo te vean ellas. – continúa mientras busca algo de desayunar.
-El vecino también me ha visto, creo que cuando me vio fue una de las pocas veces que no le he visto sonreír.
-¿Qué te traes tú con el vecino? – interrumpe Luchi en la cocina.
-No me traigo nada. – digo a punto de ahogarme.
-Pues me parece muy majo. – interviene Silvia en esta ocasión.
-Nadie ha dicho que no lo sea. – expongo cuando oigo que alguien llama a la puerta – Debe de ser él. – digo mientras me dirijo a la puerta.
-Buenos días. – me dice su cara sonriente cuando le abro la puerta.
-Buenos días por la mañana. – le respondo mientras le dejo pasar y me da ese beso que ya no me resulta tan desconcertante.
-Buenos días chicas. – saluda el chico ya en la cocina.
-Buenos días. – saludan ellas.
-¿Quieres desayunar? – digo mientras le echo el café automáticamente.
-No sé para qué preguntas. – me dice como si nada.
-¿Hoy qué vamos a hacer? – pregunta Luchi curiosa.
-Pues no lo sé, si queréis vamos al centro y lo veis. – propongo sin saber bien a donde podría llevarlas.
-¡Perfecto! – exclama Silvia ante la idea.
-¿Qué vais a ver? – pregunta Je en esta ocasión.
-Tenemos que ir a la YG. – interrumpe Ari en la cocina seguida de Olga.
-Al paso que vamos nos vamos a ir y no la vamos a ver. – dice la maknae.
-¡Nada de YG hasta la semana que viene por lo menos! – exclama Je haciendo que sea Luchi la que casi se ahogue en esta ocasión.
-¿Se puede saber qué demonios te pasa? – pregunto ante la continua negación de ir a la YG.
-No me pasa nada, simplemente que Seúl tiene muchas cosas que ver, y todavía hay tiempo de sobra de ir a la YG. – explica el chico alterado.
-Está bien, pero cálmate. – digo cuando ya termino de desayunar.
-Bueno, ¿pero vamos al centro o no? – pregunta Silvia echa un lío.
-Que sí, ir a donde queráis, pero a la YG, ¡NO! – termina de exponer Je.
-Pues nada, nos vamos al centro. – comenta Luchi mientas va a la habitación.
-Con un poco de suerte y sigue el cartel gigante de GD. – dice la maknae encantada mientras parece recordar aquella imagen.
-¿¡Había un cartel gigante de GD!? – exclama en esta ocasión Silvia.
-¡Sí! Más guapo que sale… Bueno no sé si seguirá puesto. – continúa diciendo la maknae.
-Yo quiero uno gigante de Taemin. – dice Ari desmenuzando el bollo que tiene en la mano mientras se lo va comiendo.
-No tenéis remedio. – dice Je ante la situación.
-Deja de poner pegas. – le digo a su queja - ¿Vas a querer venir?
-No, hoy he quedado con Soo Bin. – me dice mientras me pasa su taza para que la ponga a lavar.
-¿Con quién? – le pregunto sin saber quién me dice.
-Con, Soo Bin. – me repite el nombre que si así le fuese a conocer – El chico de la fiesta que estaba Hyo Rim. – me continúa explicando.
-¡Ah! Ya sé quien es. – ya caigo, es el chico que no mencionó apenas palabra en la fiesta.
-Estaría bien que vinieras. – dice Ari.
-La verdad es que cuando no estás, Marta no se lo pasa igual de bien. – dice la maknae y hace que Je se empiece a reir.
-¡Maknae al final te mando a tu casa en un tarro! – la digo mientras la empiezo a seguir por la cocina y se escapa al salón y dejo la persecución.
-Marta no te enfades, ya sabes como es. – intenta calmarme Ari.
-¿Y esto es así todos los días? – pregunta Silvia mientras se ríe.
-Todos y cada uno de ellos. – le responde Ari.
-Bueno, yo me tengo que ir. – empieza a despedirse y finalmente se va.

Luchi ya está preparada cuando Je se va por lo que nosotras nos ponemos a ello. Cuando terminamos nos fuimos en el bus hasta el centro.

Una vez que ya estamos en el centro para mi desgracia ya no está el cartel de G-Dragon, pero aun así todas gritamos.

-¡AHHHHHH! – empieza a gritar la maknae.
-¡QUÉ GUAPO! – sigue Luchi.
-¡APORREAMIENTO DE TECLADO MASIVO! – exclamo yo en esta ocasión.
-¡QUIERO UNA FOTO! – dice Silvia dándome en el brazo para que saque la cámara.
-¡NYAAAA~~~~! – se limita a decir Ari.

Es tan perfecto. No hay otra forma de definirlo, acepto que no esté la hermosa cara de mi dragón hermoso, si el que va a estar es ese ser al que no le puede caer mejor un traje.

-¡DIOS! Me lo tiraba ahí mismo. – digo mientras hago la foto a las chicas.
-¡Tú y todas las presentes! – me dice Luchi mientras me coge la cámara para que me haga yo una con el resto.
-Que bien le sientan los trajes a este hombre… - dice la maknae con cara risueña.
-Es TOP, ¿qué quieres? – dice Silvia ante la obviedad que acaba de decir Olga.
-Bueno venga, que al final no vemos nada. – les digo para que nos pongamos en marcha.

La orden fue absurda hasta para mi. No sé cuanto tiempo estamos ya contemplando aquel cartel. Vale en verdad no más de dos minutos, pero aun así parece que el tiempo no existe cuando lo miras.
Una vez más hacemos fotos a diestro y siniestro hasta que se nos hace la hora de comer. Acabamos en el McDonalds de siempre y cuando comemos a la maknae no se le ocurre nada mejor que hacer que contar la historia de la foto.

-¡Por cierto! Tenemos que pasar por la tienda. – dice Ari mientras come.
-¿Qué tienda?  – pregunta Silvia.
-Una en la que se supone que estaba TOP. – le explica Ari.
-¿Y cómo sabéis que estaba TOP? – sigue preguntando Luchi.
-Porque en teoría sale en una foto que nos hicimos. – continúo explicando yo.
-¿¡Qué!? – exclama Silvia.
-No es seguro. – las tranquiliza la makane – Pero por probar no se pierde nada.

Cuando terminamos de comer fuimos a la famosa tienda y como era de esperarse no había nada ni nadie.

Seguimos la visita, las chicas me hacen parar con gritos, golpes, saltos, cada vez que ven algo con lo que quieren echarse una foto. Yo entada lo hago, pero mi brazo se resiente con los golpes.

Decidimos ir a un parque, en él hay un puesto de fideos instantáneos por lo que cenamos aquí.

-La verdad es que Seúl es bonito. – dice Luchi.
-Sí, pese a lo que digan, es genial. – le afirma la maknae.
-Yo creo que lo más bonito fue cuando nos fuimos al parque ese en el que se podían ver todas las estrellas. – digo mientras me acuerdo de aquel cielo tan bonito.
-Seguro que fueron las estrellas lo que te gustó. – me dice la maknae.
-¿Y qué me dices tú pequeña? – la respondo defendiéndome mientras la makane se pone roja.
-¡No vale! Nos hemos perdido muchas cosas… - se queja Silva.
-Que va, lo que pasa es que están las dos mal de la olla. – le dice Ari a la chica.
-Y tú estás la mar de bien, ¿no Ari? – dice la maknae ante el ataque.
-Seguro que sí. – respondo yo – Sobre todo cuando está entre los brazos de Dong Ri. – digo ganándome un golpe de ella, pero aun así no puedo parar de reir.
-Realmente no es justo, parece que nos hayamos perdido una vida. – se queja en Luchi en esta ocasión.

Les contamos todo lo que pasó la noche de las estrellas. Y tanto Ari, como la maknae y yo misma nos atacamos con el tema del vecino y sus amigos. Silvia y Luchi no pueden parar de reírse. Al final acabo revolcándome por el césped con la maknae y Ari no se queda atrás.

Terminamos las tres riéndonos hasta llegar al punto casi de llorar por la situación. Punto que Silvia y Luchi ya han pasado y casi le da un ataque. Pero no, lo máximo que pasa es que el camino de regreso la maknae lo pasa con un hipo que no se le quita ni con un estanque de agua.

Cuando llegamos a casa Olga consigue deshacerse del hipo y nos vamos a dormir que mañana nos espera un intenso día.

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