sábado, 1 de junio de 2013

Capítulo 13: Kimchi y aliento de limón.

Capítulo 13: Kimchi y aliento de limón.

Me cuesta despertarme, pero finalmente me levanto. Un día más las demás duermen plácidamente. Cojo el móvil y voy al salón. Me siento en el sofá y me meto en el LINE, GD me da los buenos días como cada día… Esto no sería nada nuevo de no ser porque ahora veo la foto que nos mandó ayer. La que nos hicimos todos juntos tras grabar la canción… Bueno ahora esa foto también la tendrán miles de personas, ¿pero acaso importa? Ya habrá rulado también por twitter. Conclusión, miles de personas ya saben que BIGBANG ha grabado una canción y que cinco chicas estuvieron con ellos… A lo mejor creen que formamos parte de YG, pero después de lo del programa lo dudo… Nuestras caras ya pueden ser conocidas. Probablemente lo esté sacando todo de quicio.

Es lunes, ¿qué haremos hoy? Siento que no tiene sentido seguir aquí. Ahora me parece un sitio vacío. Es curioso, desde que llegamos no teníamos tampoco una ganas incontrolables de ir a la YG, pero después de lo que ha pasado, es como que ya nada importa o tiene sentido. No, eso tampoco es. Todavía podíamos hacer muchas más cosas, aunque ninguna vaya a ser tan increíble como las de estos tres días atrás. Sigo con mi reflexión hasta que es interrumpida por unos leves golpes en la puerta.

-Hola Je. – le saludo con una sonrisa.
-Buenos días.

Cuando me saluda, va a darme dos besos, pero hoy no los quiero, siempre he sido de las que piensa que dos se pueden dar a cualquiera, entonces me acerco a él y le doy un abrazo. Al principio se queda rígido, pero al final me lo devuelve, hacía mucho que no sentía esta sensación, quizás demasiado.

-¿Y esto? – me pregunta con una sonrisa separándose un poco de mí.
-Hoy me he levantado bipolar. – le explico invitándole a pasar.
-Podrías levantarte así todos los días. – me dice.
-No gracias, no me gusta pensar y contradecir lo que pienso a cada segundo, me acaba doliendo la cabeza…
-Pues es una lástima. – dice haciendo una mueca – Pagaba por un recibimiento así todas las mañanas.
-No tienes que pagar por ello. Simplemente hazlo. Dos besos siempre se los puedo dar a cualquiera un abrazo no.
-¿Entonces yo no soy cualquiera?
-Pues claro que no. ¿Acaso te crees que si te considerase un cualquiera te dejaría entrar en lo que es por un tiempo en mi casa cuando estoy recién despierta y sigo en pijama con los pelos de una recién salida del manicomio? – le digo una vez que llegamos a la cocina.
-Diría que no. Cualquier persona que te viese así saldría corriendo. – me dice con una sonrisa que me pone mala.
-Así que estoy de espanto. – le afirmo.
-Exacto. – me dice él.
-Pues lo siento, si no te gusta no mires o simplemente llega a una hora en la que ya esté vestida. – le digo mientras me echo el café en la taza.

Es ahí cuando siento que una vez más me abraza por la espalda. Siento que la jarra de la cafetera me tiembla en la mano al tacto de él.

-Yo no he dicho que no me guste. – me dice en el oído haciendo que me dé un escalofrío.
-Pues déjame decirte que si te gusta una persona así tienes un gusto pésimo. – le digo deshaciéndome de su abrazo.
-¿Y si fuese G-Dragon el que te lo dijera? – me pregunta él sirviéndose su desayuno.
-¿A qué viene eso? – le respondo con otra pregunta según me siento en la mesa.
-No sé, curiosidad. – me dice en un tono seco. No me gusta este Je.
-G-Dragon no es real. No en ese aspecto al menos. Yo no soy una persona que está hecha para estar con una persona de ese nivel. – le explico mientras se siente en frente mío.
-¿Y por qué no? – me continúa preguntando.
-¿Me has visto? – le pregunto – Yo no soy nada, para alguien como G-Dragon, ni se me plantearía por la cabeza algo así. Es cierto que se pueden decir muchas tonterías en el sentido de que es mi marido o bla, bla, bla, pero no más. En mi vida quiero a alguien normal.
-Dices que no eres nada, en cambio para mi eres todo.

Ante ese comentario me quedo quieta, se me hiela el cuerpo, no puedo decir nada, solo observo su semblante serio. ¿Está de coña? ¿Qué me quiere decir con eso? Creo que no se da cuenta de muchas cosas. Y mucho menos de la más importante y lo peor es que la sabe.

-Buenos días. – saludan Silvia y Ari al entrar en la cocina.
-Buenos días. – saluda Je.
-Que seriedad desde por la mañana. – dice Ari poniéndose el desayuno.
-Que va, es simplemente que no hay mucho de lo que hablar. – digo mirando mi taza casi vacía con el contenido prácticamente frío.
-¿Y qué os parece ir a dar una vuelta e ir a ver la tienda oficial de la SM? – propone Je.
-¿De verdad? – pregunta Ari.
-Sí, claro. Si no fuese de verdad no lo diría.
-¡Guay! – exclama Silvia.
-Espero que me quede dinero. – dice Ari.
-Ir vosotros si queréis, yo prefiero quedarme en casa. – digo terminándome el café frío y llevando la taza a la pila.
-Puedes venir, y si quieres me puedo quedar contigo dando una vuelta. –me dice Je.
-No, no hace falta. A parte no quiero que se queden solas. – le sigo diciendo mientras friego la taza.
-No te preocupes no estarán  solas los demás van a venir, he quedado con los demás para comer, las pueden acompañar. – me explica él – Podéis venir a comer con nosotros.
-¿Sí? ¡Genial! – exclama Silvia.

Cuando Luchi y la maknae se levantan, mientras desayunan Ari y Silvia les explican el plan. Las dos se ponen felices al saber que vamos a comer fuera y con los demás. No tardan mucho en desayunar y en irse corriendo a preparar. Yo termino de recoger la cocina mientras las demás se pegan por el baño.

Cuando terminan me preparo yo. No tardo mucho ya que no tengo ni las más mínimas ganas de salir, pero tampoco es cuestión de estar así. Hay que divertirse. No hay que hacer un océano de una gota de agua.

Cuando nos vamos, cogemos un autobús en una parada que está un poco más lejos del que solemos coger normalmente. Tardamos como veinte minutos en llegar. Todas hablan de lo que se van a comprar y de lo que quieren mirar.

Hemos llegado, no habíamos estado en esta parte de la ciudad, pero está bien. Vamos andando hasta una especie de placita en la que nos esperan los chicos.

-Hola. – saluda Je cuando llegamos.
-Que raro, Je y su séquito de mujeres guapas occidentales. – dice Dong Ri con su humor habitual.
-Hyung, de verdad que a veces me planteo el pegarte. – le dice Je.
-No te lo tomes a mal, sabes que lo dice para hacer la gracia. – le dice Soo Ki – Me alegro de que hayáis venido. – nos dice el chico.
-¿Y qué vamos a hacer en el día de hoy? – pregunta Rae Seok.
-Supongo que lo tendrás todo planeado. – dice Soo Ki refiriéndose a Je.
-¿Planeado? – pregunta – Habíamos quedado para comer, ¿no?
-¿A qué estamos esperando entonces? – pregunta Soo Bin que hasta este instante se había mantenido en silencio.
-Por mi cuando queráis.  – dice Je.

Cuando se ponen a andar yo saco la cámara. Hago fotos a la placita, pero en mi tarea de hacer fotos veo que me quedo un poco atrás. No soy la única que se da cuenta de esto y Rae Seok para mi sorpresa me espera. Voy hasta donde se encuentra él y continuamos andando.

-No te quedes atrás Martita a ver si te vamos a perder. – me dice él.
-Gracias oppa, la verdad es que tengo una orientación pésima. – digo, haciendo que se ría con mi comentario.
-¿Te puedo hacer una pregunta? – me pregunta mientras empieza a andar más despacio.
-Sí, claro. - ¿por qué no me iba a poder hacer una pregunta?
-¿Cuánto tiempo más vais a estar aquí? – me pregunta quizás demasiado serio para lo que me gustaría.
-Pues, ¿unas tres semanas más? – digo dudosa la verdad es que no sé cuanto queda para que volvamos, pero no debe de quedar mucho tampoco.
-Es increíble como pasa el tiempo. – me dice en tono melancólico – Parece que fue ayer cuando nos conocimos en la fiesta o cuando fuimos a buscar a Luchi y a Silvia al aeropuerto.
-Si… - es lo único que soy capaz de decir ya que esa última frase me ha sentado como un jarro de agua fría. Sé a que venía esa pregunta. Y realmente me hubiese gustado poder coger a las demás y salir corriendo de allí.
-Marta foto. – me sobresalta Soo Ki que en ese momento llevaba a la maknae a caballito.
-Listo. – digo sonriendo ante la actitud de ambos después de hacerles la foto.
-Gracias. – me dice la maknae mientras se reúnen con el resto.
-Se os ve muy serios por aquí. – dice Je quedándose atrás con nosotros - ¿Qué pasa?
-Nada tranquilo. – le digo para restarle importancia – Sabes que hoy no tenía muchas ganas de salir de casa.
-¿Y eso?
– me pregunta Rae Seok.
-No sé, me he despertado rara. – explico quitándole una vez más importancia al tema.
-Demasiadas emociones juntas. – le explica Je.
-Entiendo. – dice el chico.

Recuperamos el paso del resto y mientras yo hago fotos a diestro y siniestro los demás van hablando su una cosa y de la otra. De vez en cuando me piden que les haga una foto haciendo alguna pose ridícula. No puedo negar que con ellos es muy complicado no pasarlo bien. La gente a veces se nos queda mirando, cuando nos ve haciendo alguna tontería.

Finalmente llegamos al restaurante. Era un restaurante pequeño especializado en kimchi, todavía era temprano por lo que no había mucha gente tampoco. Los señores que nos atendieron para darnos mesa sonrieron al ver que entraba tanta gente. Nos prepraron una mesa para que nos pudiéramos sentar todos juntos y tomamos asiento.

-No entiendo por qué se han puestos tan contentos. – empieza a decir Soo Bin – Si siempre está lleno, por eso hemos venido un poco más pronto.
-Será para dar buena imagen a los turistas.
– dice Luchi.
-Puede ser, pero verás como se pone esto de aquí a una hora. – dice Rae Seok.
-¿Y qué se pide aquí? – pregunto yo curiosa.
-Kimchi. – me responde Soo Ki.
-De eso ya me había dado cuenta, pero se pide Kimchi a secas. – digo ante la obviedad.
-El kimchi a veces lo usamos para acompañar otros platos, pero aquí lo hacen por estaciones. – me explica Je – Y créeme la ración es lo suficientemente grande como para que no te quedes con hambre.
-Entiendo.
– digo sin realmente entender muy bien.

El camarero nos toma nota de lo que queremos de beber. Al cabo de unos minutos nos lo trae todo y vuelve a irse.

-¿No nos va a preguntar por lo que queremos comer? – pregunta Silvia.
-Al ir por estaciones, el plato es el mismo. No hay variedad. – le explica Rae Seok.
-¿Y les va bien en el negocio trabajando así? – pregunta la maknae.
-Pues la verdad sí. – le responde Soo Bin – Es raro no encontrarte esto lleno.
-El kimchi que hacen aquí está realmente bueno. – le explica Soo Ki.
Al cabo de un rato empieza a entrar más gente, y gente joven a demás.
-¿Cómo es que tardan tanto en traer la comida? – pregunta Ari.
-Hasta que no está el restaurante un poco lleno no sirven. – explica una vez Soo Bin.
-La razón de venir pronto es para conseguir sitio más que nada. – continúa Dong Ri.
-Ya veo. – dice Ari ante la explicación de los chicos.
-Por cierto, no sé si habéis notado que las chicas de la mesa de al lado nos llevan mirando un rato. – dice Silvia bajando el tono de voz.
-¿Por qué? – pregunta Luchi preocupada.
-Pues no lo sé, pero me están poniendo nerviosa. – continúa diciendo Silvia.
-Tranquila Silvia no merece la pena alterarse. – le dice Soo Bin dirigiendo una mirada hacia la mesa de las chicas.

La gente sigue entrando, y después de un rato el restaurante está completamente lleno, nos empezaron a servir la comida por fin. El plato se ve raro. No sé como sabrá pero el aspecto ya digo que es raro.

-Esto está bueno, ¿no? – pregunta Silvia mirando el plato de la comida.
-Tú prueba a ver si te gusta. – le dice Je.

Damos el primer bocado, no sabe mal, pica de lo lindo, pero no sabe mal.

-Creo que voy a necesitar más bebida. – dice Luchi cuando consigue tragar lo que se ha metido en la boca y se termina lo que tiene en el vaso.
-Respira Luchi. – dice Rae Seok riendo por la expresión de ella.
-Sí que pica. – dice Silvia.
-Vosotras no habéis comido la comida que cocina mi padre. – digo mientras me arde la lengua – Pero esto lo supera.
-Venga, que ya os acostumbráis. – dice Dong Ri.
-¿En qué momento es en el que dejas de sentir la lengua? – pregunta Luchi.

Todos nos reímos y seguimos comiendo, pero empiezo a sentir como las miradas caen sobre nosotros. Esa sensación extraña de sentirte observado. No puedo evitar mirar a la mesa en la que se encuentran las tres chicas y efectivamente dos de ellas nos miran. Al darse cuenta de que las miro giran rápidamente su mirada y empiezan a susurrar cosas.

-¿Qué tan mal educada puede llegar a ser la gente? – pregunto haciendo que todos me miren sin entender palabra.
-¿Qué? – pregunta Je.
-Las de la mesa de al lado, nos estaban mirando, las he mirado y han empezado a susurrar cosas. – explico a los demás – Eso me parece una falta de respeto.
-¿Qué pretendes? – empieza a decir Soo Bin – Creo que os habéis convertido en las chicas más odiadas de Corea del Sur.
-¿Y por eso nos tienen que mirar así? – pregunta Silvia.
-Si tuviese que odiar a cada mujer que se ha acercado a G-Dragon, la lista sería infinita. – digo.
-A parte, nosotras no hicimos nada para buscar aquella situación. – dice la maknae.
-Nosotros eso lo sabemos, pero ellas eso no lo entienden. – le dice Rae Seok.

Continuamos comiendo hasta que finalmente conseguimos acabar de comer.

-Os invito a un Frapuccino. – dice de repente Soo Bin.
-En España lo rechazaría de inmediato, pero no sé si eso está bien aquí. – digo mirando a los demás.
-Está mal. – me dice él – Así que nada de pegas, vamos a pagar.

Fui a coger la bolsa al igual que el resto de las chicas pero Dong Ri nos para.

-¿Qué hacéis? – pregunta él.
-Habéis dicho que hay que pagar, ¿no? – digo yo mirando a los demás.
-Pero vosotras no pagáis nada. – dice Soo Ki.
-¿Pero cómo no vamos a pagar nada? – pregunta Silvia.
-Pues sin pagarlo. – le dice Je.

Todas nos quedamos quietas sin saber bien que hacer. Los chicos se van a pagar y nosotras nos quedamos en la mesa. Seguimos notando las miradas de los demás, en especial de la tres chicas de la mesa de al lado.

-Me están poniendo mala. – les digo a las demás.
-Si estuviéramos en España ya me habría levantado a preguntarlas qué problema tienen. – dice Silvia.
-Bueno, no nos pongamos violentas. – dice Ari.
-Ya está. – nos sobresalta Dong Ri haciendo aparición.
-¿Nos podemos ir ya? – pregunta Luchi que no le gusta la situación en la que nos encontramos.
-Claro que sí. – le dice Rae Seok.

Nos vamos del lugar y no dejo de sentir las miradas en mi nuca hasta que salimos y se cierra la puerta. Seguimos paseando por esa zona de la Ciudad nueva para nosotras. Hasta que damos con el Starbucks. Realmente hace calor por lo que se agradece algo fresquito. Pedimos los Frappuccinos, Soo Bin se va a arruinar. Starbucks es de todo menos barato. Salimos del Starbucks y obligo a todos a que nos hagamos una foto todos juntos con los Frapuccinos.

Seguimos caminado, uso a Je de sujeta vasos para así yo poder tomar fotos de todo lo que mis ojos ven. Todo es tan, tan, ¿diferente? No sé como definirlo.

-¡No! ¡NO! ¡NOO! – empieza a gritar la maknae mientras es perseguida por Soo Ki.
-¡No te escapas! – le dice él cuando la caza.
-Se van a acabar bañando en Frappuccino. – le digo a Je mientras nos adelantamos a donde estaban los demás.
-¿Qué hacemos? – Rae Seok en dirección a Je.
-Pues no lo sé. – le responde él.
-Tenemos que hacer un poco de tiempo. – comenta Soo Bin.
-Pero la tienda está lejos hyung. – continúa diciendo Je.
-Pues vamos dando un paseo. – sigue diciendo Soo Bin.
-Bueno, pero si vamos andando vamos ya. Que está lejos. – termina diciendo Dong Ri.

Nos ponemos otra vez en marcha. Me pongo al lado de Ari dejando la cámara descansar un rato. Hacía mucho calor, afortunadamente el Frappuccino parecía cundir bastante.

-¡Ay! – grita la maknae sujetándose la cabeza – ¡Qué mal!
-¿Qué te pasa? – le pregunto dirigiéndome a ella asustada.
-¡Se me subió el frío a la cabeza! – continúa gritando mientras se sigue sujetando la cabeza.
-Maknae me asustaste. – le digo de mala gana.
-Olga que no se te congelen las neuronas. – le dice Silvia riéndose.
-¡Tú ríete! – le dice Olga dándose un masaje en las sienes.

Seguimos con nuestro camino, Soo Bin va hablando con Je y Dong Ri por delante de mí, se ven muy bien. No tardo en encontrar un contenedor en el que echar el bote del Frappuccino vacío y les tomo una foto a los tres.

-¿Qué vais a mirar en la tienda de la SM? – le pregunto a Ari y a Luchi.
-Pues no lo sé, pero seguro que lo quiero comprar todo. – dice Luchi.
-Tenemos que tener autocontrol. – dice Ari riendo.
-Bueno, os recuerdo que aún necesitáis dinero. No nos vamos mañana. – les digo.
-No te preocupes, haremos todo lo posible para no quedarnos en números rojos. – interviene Silvia.
-¿Y tú que vas a hacer? – me pregunta Ari.
-Pues la verdad, no lo sé. Sabéis que tengo cero ganas de ir.
-Marta, sabes que no vas a ir. – me dice Silvia – Je se va a quedar contigo.
-Bueno, pues no sé que haremos, no me ha dicho nada. – les digo sin saber realmente a donde me va a llevar.
-¡Je oppa! – empieza a gritar Ari haciendo que el llamado se gire – ¡Je oppa!
-¿Qué pasa?
– pregunte Je.
-¿Qué vas a hacer con Marta mientras nosotros vamos a la tienda de la SM? – pregunta Ari.
-Yo la mato. – digo por lo bajo de forma en que solo me oyen Silvia y Luchi haciendo que se rían.
-Pues no lo había pensado. ¿Quieres hacer algo en especial? – pregunta dirigiéndose a mí.
-No… - me limito a decir.
-No te preocupes Marta. – empieza a decir la maknae – Seguro que Je oppa te lleva a un sitio bonito.
Las demás se empiezan a reír y siento que me arde la cara… La maknae y sus comentarios.
-Vosotras no me hagáis hablar que arde Troya. – le digo a las demás.
-No te enfades Marta. – dice Luchi.

Continuamos caminando un largo rato. La maknae va hablando con Je y con Soo Ki. Silvia y Ari van hablando con Dong Ri y Rae Seok. Y Soo Bin va hablando con Luchi. Yo mientras me limito a ir haciendo fotos de todo, no me pierdo detalle. Le hago una foto hasta la cosa más insignificante.

-Chicas aquí nos separamos. – dice Dong Ri.
-¿A qué hora nos encontramos? – pregunta Je.
-No sé. No creo que tardemos mucho tampoco. – comenta Soo Ki.
-Cuando acabéis me llamáis y ya nos vemos. – le dice Je.
-Me parece bien. – le responde Soo Ki.
-Pues nada, luego no vemos. – nos dice la maknae.
-Hasta luego. – les digo mientras se dan la vuelta y se van.
-Pues nos han dejado solos. – me dice Je.
-Eso parece…
-¿Y qué quieres hacer? – me pregunta.
-No lo sé, me da igual, pero si es un sitio en el que no haga mucho calor mejor. – le digo.
-Te invito a un granizado. – me dice con una de esas sonrisas suyas.
-No, invito yo. – le digo decidida.
-¿Me estás vacilando? – me dice serio.
-No, poro estoy harta de que paguéis siempre. – le digo quejándome.
-Pues te aguantas. – me dice tajante.
-¿Y si no quiero?

Je se me queda mirando serio. Vale, ¿la he cagado? Je continúa quieto sin moverse mirándome fijamente y se empieza reír a carcajada limpia.

-¡¿Pero estás tonto?! – le grito.
-Tenías que verte la cara. – me dice aún riéndose.
-Pues yo no sé que es tan gracioso. – le digo indignada.
-Tu cara.
-¡Ah! ¿Ahora te ríes de mi cara?
-No, no te enfades. – me dice dándome un abrazo.
-Eres un payaso.
-Lo sé.
-Encima de payaso, tonto.
-Deja de quejarte y vámonos.

Empezamos a andar de nuevo, se va riendo todo el camino y sabe que me crispa los nervios. Me lleva hasta una cafetería en la que hacen granizados. Al final me invita a un granizado de limón. Y subimos a la segunda planta de la cafetería. Se estaba fresquito, o por lo menos no hacía tanto calor como en la calle. Nos sentamos en un mesa que hacía esquina y nos sentamos en el sillón.

-¿Qué tal? – me pregunta Je cuando nos sentamos y se empieza a hacer un silencia incómodo.
-Bien… - me limito a decir.
-¿Bien? – me pregunta.
-Sabes que hoy no es uno de mis mejores días.
-¿Puedo hacer algo para cambiar eso?
-No lo creo.
-Seguro que se me ocurre algo.
-¿Por qué está tan vacío esto? – le pregunto mirando a nuestro alrededor, que solo había un chico joven con una Tablet.
-Por la hora supongo. – me dice – Pero mejor, ¿no?
-Supongo…

Mientras nos tomamos el granizado Je mira su móvil.

-Mira. – me dice enseñándome la pantalla de su teléfono.
-No tienen remedio. – le digo mientras observo la selca que ha subido Soo Ki al twitter de él con la maknae.
-Seguro que se lo están pasando bien. – me dice.
-Ya, pero algo me dice que esto está mal.
-No empieces con eso otra vez Marta.
-Pero es que está mal. – le digo y me empiezo a alterar – Esto no es bueno.
-No puedes evitar lo inevitable. – me dice utilizando un tono que me empieza a producir un nudo en el pecho.
-Pero es que no es inevitable. – le digo intentando controlar la respiración para que no me dé un ataque de ansiedad – No es inevitable Je, no lo es…
-Ssss… - me calla abrazándome por la espalda.
-No es inevitable, ¿verdad Je? – le pregunto mirándole a los ojos.

No me responde, simplemente me recuesta un poco sobre él y siento como las palabras empiezan a fluir de su boca a mi oído casi en susurros. Es “Butterfly”, ¿por qué canta eso? No sé, pero se siente bien, me limito a cerrar los ojos y escuchar. Siento como algo se me vuelve a poner en el estómago, pero no termina de ser desagradable. Quizás sea cabezota, pero en ocasiones la mente no puede engañar a alguien o más bien a algo. Pero tengo, no, más bien necesito estar por encima de esto… Como continúe así lloro. Y no quiero hacerlo. Me sumerjo en un universo paralelo mientras Je continúa cantando.

-Hay a veces que sí es inevitable. – me susurra cuando termina de cantar.
-Lo sé… - digo y me empiezan a salir las lágrimas de forma lenta.
-No llores. – me dice él apretando el lazo que forman sus brazos en mi cuerpo.
-Es… Inevitable… - le digo limpiándome la cara con la mano.
-¿Por qué? – me pregunta en un susurro una vez más.
-No lo sé.
-Mentir está mal. – me afirma él.
-Lo sé.
-Entonces no digas que no sabes porqué lloras…
-Simplemente intento convencerme a mí misma.
-¿Lo consigues? – me pregunta de nuevo.
-No. – de qué sirve querer engañar a nadie…
-Tú no puedes cambiar lo que pasa, esta situación se ha dado así. – me dice ahora en un tono más alto y sereno.
-Pero no puede acabar bien, esto tiene un final.
-Sí, lo sé, pero no tiene que ser el final de la historia.
-Esto me lo dices a mí, pero ¿qué pasa con las demás? – le pregunto mirándole a los ojos de nuevo.
-Bueno, eso sí está más complicado.
-¿Complicado? – le pregunto incorporándome para poderle ver mejor.
-No sé lo que sienten ellas y tampoco lo que sienten ellos…
-No quiero que lo pasen mal, después de todo nos iremos.
-Deja de repetírmelo. – me dice él en un tono bajo.
-Pero es la verdad.

Acaso no se da cuenta de lo que va a pasar si todo sigue así, si no ponemos a esta locura un alto nos vamos a acabar estrellando contra un muro y vamos a acabar todos para recoger con cucharita.

-Marta, escúchame. – empieza a decirme mirándome a los ojos como si quisiera profundizar en ellos – Si pasa algo, que pase, déjalo estar. No puedes estar pendiente de todo ni pensar continuamente en lo que va a pasar mañana. Hoy es hoy. Y lo que tenga que pasar ahora, pasará. – empieza a decir mientras me sujeta la cara con su manos – Simplemente deja de preocuparte por el mañana, quien sabe si llegaremos a mañana, ahora estamos aquí, los dos, eso es lo importante.

Se empezó a acercar a mí lentamente, comencé a sentir su aliento, olía a limón. No puedo evitar cerrar los ojos y siento que me arde la garganta. Siento su punta de la nariz rozar la mía y como el corazón casi se me para al oír el teléfono de Je sonar de golpe. Je me suelta y contesta el teléfono.

-¿Sí hyung? – pregunta.

Mientras intento tranquilizarme y recuperarme del susto. Casi me da un infarto por culpa del teléfono. Je explica a su hyung, no sé cual de todos, donde nos encontraríamos. Después de unos minutos de conversación de besugos, Je cuelga el teléfono.

-Bueno, pues ya nos tenemos que ir. – me dice Je.
-Sí, va a ser lo mejor. – digo poniéndome de pie.

Salimos de la cafetería que ahora la planta baja parece estar más llena. Andamos durante un rato sin decir gran cosa. Sigo con una sensación rara en el estómago. Como no tenemos un gran tema de conversación saco la cámara y me pongo a hacer fotos de nuevo.

-¿Qué haces? – me pregunta Je cuando le saqué una foto de improvisto.
-Hacerte una foto. –le digo como si no entendiese lo que me dice.
-¿Y por qué? – continúa preguntándome.
-No sé, ¿necesito un motivo para hacerlo? – le pregunto yo en esta ocasión.
-Supongo que no. – me responde él – Mira allí están.

Efectivamente, miro al frente y allí están todos. Las chicas se ven felices y los chicos llevan todos bolsas en sus manos. Supongo que los han usado de sujeta bolsas durante toda la tarde.

-Hola. – saludo cuando llego.
-¡Hola, hemos comprado muchas cosas! – me saluda la maknae entusiasmada.
-Me alegro. – le digo – Espero que no os hayan dado mucho la lata. – digo ahora hacia los chicos.
-¡Uy! ¿De qué vas? – me pregunta Silvia dándome la risa.
-Tranquila se han portado. – me dice Soo Bin.
-No mientas. – le corta Dong Ri – Di que no Marta, nos han vuelto locos.
-¡No mientas tú! – le dice Ari.
-Bueno, tranquilicémonos. – dice Je – Creo que es hora de que nos vayamos yendo.
-¿Ya?
– pregunta Luchi.
-Hasta que lleguemos a casa se hace tarde. – le dice Je.
-Yo quería quedarme más. – dice la maknae.
-Tranquila maknae, si se te hace tan difícil estar lejos de mí, mañana voy a verte. – le dice Soo Ki.
-¿De verdad oppa? – le pregunta emocionada.
-¡Maknae! – le llamo la atención ante la pregunta.

Todos se empiezan a reír y comienzan a hacer bromas tontas.

-Sabía yo que de esto no salía nada bueno. –dejo caer de forma en que solo Je me entendiese.
-No te preocupes. – me dice él de la misma forma.
-Tranquilo, he dejado de hacerlo.

Nos despedimos de los demás y nos vamos con Je de camino a casa. Van enseñándome todo lo que han comprado, yo me limito a asentir y a decir que todo es muy bonito. Cuando llegamos Je nos deja en casa y él se va a la suya.

-No tengo ganas de cocinar. – digo dejándome caer en el sofá.
-Esta noche no cenamos. – dice Silvia.
-¿Cómo no vamos a cenar? Pedimos algo y listo. – digo al aire a ver si alguien tiene la brillante idea de pedir algo para la cena.
-Elijo yo la cena entonces. – dice Ari.
-Me parece perfecto. – digo dando gracias a la señal divina que iluminó a Ari hace un instante.

Cuando nos traen las pizzas que había pedido Ari nos vamos a la cocina. Y ahí es donde yo me iba a enterar de todo.

-Bueno, ¿y qué tal la tarde de compras? – pregunto al aire.
-Pues muy bien. – dice la maknae.
-Claro, ¿qué vas a decir tú? – le dice Silvia.
-Silvia, no seas mala. – le dice Luchi.
-¡Eh! ¡Que tú tampoco te libras! – le dice Luchi.
-¿Cómo que no me libro? – pregunta Ari.
-Ari a Dong Ri y a ti se os ve el plumero. – le dice la maknae.
-Fue a hablar, yo no voy de la mano de nadie por la calle. – ataca ahora Ari.
-Soy la pequeña y me podía perder. – se defiende la maknae – Y Silvia también iba de la mano de Soo Bin. ¿Por qué a ella no le dices nada?
-A mí no me metas maknae. – dice Silvia.
-¡EY! – grito llamando la atención de las demás – ¿Se puede saber que habéis hecho? Porque sin ánimos de ofender no me entero de nada.
-¿Y tú qué? – me pregunta Silvia.
-¿Yo que de qué? – pregunto sin conseguir enterarme de algo.
-Has estado toda la tarde sola con Je. – dice Luchi.
-Exacto, por lo que tú tampoco te libras. – me dice la maknae.
-A mí no me digáis nada, yo tengo la mente muy tranquila. – digo a las demás – No sé si vosotras podéis decir lo mismo.
-Pues claro que sí. – dice la maknae.
-Vamos a dejarlo estar. – dice Ari.
-Sí, mejor terminamos de cenar y nos vamos a dormir.

Así hacemos, terminamos de cenar y nos vamos a dormir olvidando la conversación que tuvimos durante la cena. Hoy quiero dormir largo y tendido.

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