Capítulo 1: El comienzo.
El reloj marcaba las seis de la mañana y no podía
conciliar el sueño. Lo tenía todo preparado maletas, mochila, la ropa que me
pondría en unos momentos, todo.
No podía dejar de dar vueltas una y otra vez, los
nervios me estaban matando, tenía esa sensación en el estómago de querer
gritar, pero no podía, todos dormían aún en casa a diferencia de mí.
A las siete en punto sonaría mi despertador, eran ya las
seis y media cuando me di por vencida, esa noche no dormiría, me iba a resultar
imposible.
Me levanté, cogí mi móvil y dibujé una nota musical en
la pantalla de éste. Una canción empezó a sonar y no pudo evitar sonreír, esa
canción le hacía sentir llena, esa y todas las de la lista de reproducción en
la que se encontraba.
Dejé el agua correr, no me importaba el ruido que
hiciera, todos se tendrían que despertar en breves. Subí la música para así
poder escuchar mejor ya que el ruido del agua no me lo permitía.
Tardé poco más de 15 minutos y después oí sonar los
despertadores de la casa. Todos tenían puesta su alarma, nadie se podía quedar
dormido.
Aún con la música puesta me empecé a vestir, quería
gritar, estaba emocionada, por tener tenía ganas hasta de llorar. Mientras me
peino no me importan los tirones de pelo que me producen los rizos enredados,
eso quería decir que sí que hoy era el día, no soñaba como tantas otras veces
ya lo había hecho.
Hoy era el día en que iría
a Corea del Sur.
-¡Marta termina ya que me tengo que duchar! – grita mi
hermano mayor tras la puerta del baño.
-¡Me estoy vistiendo! – dije empezando a ponerme de los nervios.
-¡Me estoy vistiendo! – dije empezando a ponerme de los nervios.
Los pantalones no subían como es debido ya que no me
había podido secar en condiciones, la camiseta se caló cuando me la puse al
contacto con el pelo, pero me daba igual la cosa era acabar rápido y me dispuse
a echarme la espuma del pelo.
-¡Neechita acaba rápido que yo también me tengo que
preparar! - grita mi hermana en esta ocasión.
-¡ME ESTOY PEINANDO! – le grito cada vez más nerviosa. -¡¿Una no se puede preparar tranquila!?-le espeto en la cara mientras abro la puerta de golpe.
-Lo que no puedes hacer es tardar media hora.-me dice mi hermano mientras se cuela en el baño.
-¡ME ESTOY PEINANDO! – le grito cada vez más nerviosa. -¡¿Una no se puede preparar tranquila!?-le espeto en la cara mientras abro la puerta de golpe.
-Lo que no puedes hacer es tardar media hora.-me dice mi hermano mientras se cuela en el baño.
-Hija, ¿ya estás?-me pregunta mi padre con cara de
preocupación.
-Sí, lo tengo todo listo y todo preparado.
-Sí, lo tengo todo listo y todo preparado.
No entendía a que venían esas caras largas, yo estaba
feliz, es cierto que no sonreía, tenía miedo de que los nervios me jugaran una
mala pasada y empezara a reírme como una psicótica.
En la casa
avanzaba todo con rapidez, sus padres estaban preparados con cara de
poco amigos, su hermana no paraba de decir que porqué no se iba con ella, por
suerte su hermano se limitaba a decir tontería tras tontería sobre chinos.
-¡LUIS! ¡QUÉ NO SON CHINOS! – le digo yo desesperada a
causa de los nervios que cada vez iban en aumento.
Ya todos preparados nos fuimos al coche. En él nadie
decía nada, el ambiente era cortante, pero ya nada podía hacer que no fuese a Corea,
era ahora o nunca, bueno nunca tampoco, pero no solo quería ir a Corea del Sur
para ver las ciudades y paisajes, tenía que ver una vez más a sus Bangs antes
de que éstos se metiesen a hacer el servicio militar.
De Alcalá de Henares a Guadalajara, no se tardaba más de
veinte minutos por lo que no tardamos mucho en llegar. Era el momento de
comenzar el viaje y ahí empezaría todo.
-Vamos pitufa, espabila que si nos entretenemos mucho
perdemos el tren.-me dice mi hermano después de comprar lo billetes.
-Voy…
-Voy…
Ahora iba a ser lo más difícil, mis padres no me podían
acompañar hasta Barcelona donde me esperaba el avión, así que me acompañaría mi
hermano en el AVE. La despedía iba a ser horrible, tenía ese presentimiento.
Pero no fue así.
-Ten cuidado, ¿vale cariño? - decía mi madre a punto de
llorar.
-Sí mamá, no te preocupes. – le dije con una sonrisa.
-Tráeme algo de BIGBANG neechis o de 2ne1. – Me dijo mi hermana mientras me daba un abrazo – Bueno y si ves algo de Super Junior también o de DBSK.
-Sabes que no te voy a traer nada que no sea de la YG. – la digo de forma cortante.
-¿Ni de BoA? – me dice haciendo un puchero.
-Ya veremos cómo voy con el dinero.
-¡Vámonos que no llegamos! – dice mi hermano mientras que coge su bolsa y mi maleta grande.
-Bueno, adiós entonces. – digo mientras le doy un beso a mis padres por última vez en el verano.
-Sí mamá, no te preocupes. – le dije con una sonrisa.
-Tráeme algo de BIGBANG neechis o de 2ne1. – Me dijo mi hermana mientras me daba un abrazo – Bueno y si ves algo de Super Junior también o de DBSK.
-Sabes que no te voy a traer nada que no sea de la YG. – la digo de forma cortante.
-¿Ni de BoA? – me dice haciendo un puchero.
-Ya veremos cómo voy con el dinero.
-¡Vámonos que no llegamos! – dice mi hermano mientras que coge su bolsa y mi maleta grande.
-Bueno, adiós entonces. – digo mientras le doy un beso a mis padres por última vez en el verano.
El viaje en el AVE es una pasada, todos los paisajes se
ven pasar a una velocidad increíble, es todo como un gran borrón de colores. Son
solo un par de horas más o menos lo que se tarde en llegar por lo que no se me
haría muy largo el viaje. Pero todo mi cuerpo tiembla. Y mi hermano sigue diciendo
tonterías.
-Bueno, ¿y vas a ver a muchos chinos de los que escuchas?
– me dice con tono de burla.
-Pues no lo sé, no sé cómo se nos dará. - le digo con maña cara.
-¿Y vas a comer comida rara que comen ellos?
-Tampoco lo sé, estoy convencida, de que en el primer restaurante que entre me encuentro con que tienen jamón y tortilla de patatas. - le respondo con sarcasmo.
-Vas tú lista si crees que vas a comer de eso allí.
-Pues no lo sé, no sé cómo se nos dará. - le digo con maña cara.
-¿Y vas a comer comida rara que comen ellos?
-Tampoco lo sé, estoy convencida, de que en el primer restaurante que entre me encuentro con que tienen jamón y tortilla de patatas. - le respondo con sarcasmo.
-Vas tú lista si crees que vas a comer de eso allí.
Con ese último comentario se me quedó cara de retrasada,
por lo que preferí ponerme los cascos y terminar el viaje con la música
sonando. Las canciones pasan, canto para mí a modo de relajación.
Después ya se acabaron las dos horas de viaje y nos encontrábamos
allí, cuando salimos del AVE, mi hermano pidió un taxi que nos llevara al
Aeropuerto. Como siempre en el taxi me maree, siempre me mareo en los coches y
en esta ocasión los nervios no ayudaban.
Llegamos al aeropuerto, y empiezo a sentir medio, tengo
ganas de vomitar no sé bien si del taxi o de los nervios que llevaba encima. Mi
hermano me acompañó hasta donde ponía punto de encuentro. Había llegado un poco
antes de la hora así que era normal no encontrarme con las dos chicas con las
que había quedado para realizar el viaje.
Sentía que las personas se me quedaban mirando cuando
pasaban a mi lado, eso aumentaba más los nervios, intentaba esconderme detrás
de mi hermano, pero no lo conseguía. Mi hermano al ver que me trato de esconder
interviene.
-¿Qué haces? – me pregunta como si estuviese loca.
-Me escondo, la gente me mira.
-¿Y te sorprende? Llevas una camiseta amarilla fosforita, como no quieres que te miren, lo que me extraña es que no te hayan comido los moquitos… - decía mi hermano indiferente.
-Me escondo, la gente me mira.
-¿Y te sorprende? Llevas una camiseta amarilla fosforita, como no quieres que te miren, lo que me extraña es que no te hayan comido los moquitos… - decía mi hermano indiferente.
Me enfado ante ese comentario, era vital llevar esa
camiseta. Ésa era nuestra seña de identidad y nuestro método para vernos con
rapidez. Efectivamente ya casi era la hora y a lo lejos vi a una chica con una
camiseta amarilla en la que ponía VIP Family junto con una coronita, la veo y
le hago una señal con el brazo.
La chica acelera el paso y viene en mi dirección.
-¡Hola! – Me saluda ella dándome un abrazo.
-¡Hola Ari! ¿Qué? ¿Qué tal? – le pregunto a punto de reírme y empezar a gritar como una loca.
-No sé, todavía no me lo creo. – y empieza a reírse – Mira te presento a mis padres.
-Hola, encantada. – digo mientras hago una reverencia, mierda, dos besos Marta, dos besos, con el gesto los padres de la chica se raían.
-Igualmente, dijeron ellos. Así que tú eres la mayor ¿no? – me pregunta su padre.
-Así es, me hago totalmente responsable de su hija. – digo poniéndome roja y haciendo otra reverencia, mierda Marta, deja las reverencias.
-¡Hola Ari! ¿Qué? ¿Qué tal? – le pregunto a punto de reírme y empezar a gritar como una loca.
-No sé, todavía no me lo creo. – y empieza a reírse – Mira te presento a mis padres.
-Hola, encantada. – digo mientras hago una reverencia, mierda, dos besos Marta, dos besos, con el gesto los padres de la chica se raían.
-Igualmente, dijeron ellos. Así que tú eres la mayor ¿no? – me pregunta su padre.
-Así es, me hago totalmente responsable de su hija. – digo poniéndome roja y haciendo otra reverencia, mierda Marta, deja las reverencias.
Ari se empezó a reír con esto y no ayudaba nada. Por
suerte su madre al verme en el apuro intervino.
-¿Has venido sola hasta aquí?
-Que va, me ha acompañado mi hermano, hemos venido en el AVE. – le explicaba mientras me giro a buscar a mi hermano – Luis, ven.
-¿Qué pasa? – me dice él mientras se acerca todo serio.
-Mira ellos son los padre de Ari, una de las chicas con las que me voy a Corea.
-Encantado. – dice mi hermano mientras le estrechaba la mano ambos.
-Olga ya llega cinco minutos tarde. – digo mirando el reloj.
-No te preocupes tenemos tiempo de sobra. – me dice Ari.
-Es lo que tienen los viajes en avión siempre hay que estar antes para organizar todo lo del equipaje y demás, así que no os preocupéis. – explicaba el padre de ella.
-Que va, me ha acompañado mi hermano, hemos venido en el AVE. – le explicaba mientras me giro a buscar a mi hermano – Luis, ven.
-¿Qué pasa? – me dice él mientras se acerca todo serio.
-Mira ellos son los padre de Ari, una de las chicas con las que me voy a Corea.
-Encantado. – dice mi hermano mientras le estrechaba la mano ambos.
-Olga ya llega cinco minutos tarde. – digo mirando el reloj.
-No te preocupes tenemos tiempo de sobra. – me dice Ari.
-Es lo que tienen los viajes en avión siempre hay que estar antes para organizar todo lo del equipaje y demás, así que no os preocupéis. – explicaba el padre de ella.
Ya habían pasado 10 minutos más cuando empezamos a
escuchar los gritos de una chica que corría por delante de sus padres con una
maleta de ruedas arrasando con todo lo que viene por delante.
-Ahí llega nuestra evil maknae. – digo yo ya más
relajada.
-¡Hooolaa! – viene gritando hasta que llega a nosotras y nos da una abrazo como saludo.
-¡Hola, Olga! – saludamos Ari y yo.
-Perdón por el retraso. – se disculpan sus padres.
-¡Hooolaa! – viene gritando hasta que llega a nosotras y nos da una abrazo como saludo.
-¡Hola, Olga! – saludamos Ari y yo.
-Perdón por el retraso. – se disculpan sus padres.
Los padres de ambas y mi hermano se presentaron y fue en
esta ocasión la propia Olga quien me presentó a sus padres como la responsable.
-Mira mamá ella es Marta, es la chica que te dije que ya
es mayor de edad, bueno Ari también lo es pero Marta es la mayor.
-Encantada Marta, espero que tengas cuidado con ellas. – me decía su madre con una sonrisa en la cual se veía su preocupación.
-Me encargaré de cuidar a su hija, en todo el verano. La respondí nerviosa poniendo roja una vez más mientras, FUCK, ¿otra reverencia? Soy retrasada…
-Encantada Marta, espero que tengas cuidado con ellas. – me decía su madre con una sonrisa en la cual se veía su preocupación.
-Me encargaré de cuidar a su hija, en todo el verano. La respondí nerviosa poniendo roja una vez más mientras, FUCK, ¿otra reverencia? Soy retrasada…
Los padres de mis compañeras de viaje y mi hermano
empezaron a hacer todo el lío de las maletas y yo como la mayor que era me
estaba intentando enterar de todo para cuando tuviésemos que regresar.
-Bueno pues ya está todo ahora tenemos que hacer tiempo
hasta que tengáis que embarcar en el avión. – nos comunicó el padre de Ari.
Nos fuimos todos a la cafetería del aeropuerto hacer
tiempo. Cada minuto se me hacía eterno me estaba poniendo cada vez más
nerviosa, no sé cómo se encontraban mis compañeras, pero probablemente estarían
como yo.
-Bueno, ¿y qué es lo primero que vais hacer cuando lleguéis?
– pregunto la madre de Ari.
-Supongo que ir a buscar el apartamento, ¿no? – respondo dudosa.
-Sí, no nos vamos a ir por todo Seúl, con las maletas a rastras. –continua diciendo Olga.
-¿De verdad creéis que ha sido mejor alquilar un apartamento que un Hotel? – nos pregunta el padre de Olga.
- Yo creo que sí, vamos a estar mucho tiempo, y el hotel a media pensión al final se iba a hacer caro para tener que estar comiendo siempre fuera, y con pensión completa hay que estar pendiente de los horarios de las comidas. – explico de forma segura y seria.
-Claro papá, tú no te preocupes que Marta se hace cargo de todo. – dice la maknae riendo.
-Pero vais a tener que cocinar vosotras. – dice mi hermano- Y vais a tener que limpiar y demás.
-Eso no es problema. – dijo Ari sonriendo- Nos repartimos las tareas y punto.
-Me alegro de que lo tengáis todo tan bien planeado. – dijo la madre de Olga dando un supiro.
-Supongo que ir a buscar el apartamento, ¿no? – respondo dudosa.
-Sí, no nos vamos a ir por todo Seúl, con las maletas a rastras. –continua diciendo Olga.
-¿De verdad creéis que ha sido mejor alquilar un apartamento que un Hotel? – nos pregunta el padre de Olga.
- Yo creo que sí, vamos a estar mucho tiempo, y el hotel a media pensión al final se iba a hacer caro para tener que estar comiendo siempre fuera, y con pensión completa hay que estar pendiente de los horarios de las comidas. – explico de forma segura y seria.
-Claro papá, tú no te preocupes que Marta se hace cargo de todo. – dice la maknae riendo.
-Pero vais a tener que cocinar vosotras. – dice mi hermano- Y vais a tener que limpiar y demás.
-Eso no es problema. – dijo Ari sonriendo- Nos repartimos las tareas y punto.
-Me alegro de que lo tengáis todo tan bien planeado. – dijo la madre de Olga dando un supiro.
Continuaron hablando durante largo rato, hasta que llegó
el momento y los altavoces anunciaron que ya se podía entrar en el avión con
destino a Seúl.
-Bueno Luis, pues nada, cuidaros mucho y cuando llegue
os aviso. – le digo a mi hermano mientras le doy un abrazo.
-Cuídate mucho pitufa. – me dijo con una sonrisa.
-Cuídate mucho pitufa. – me dijo con una sonrisa.
Olga y Ari también se despedían de sus padres y cuando
terminaron los cuatro se dirigieron a mí.
-Bueno Marta, como la mayor que eres ponemos a nuestras
hijas en tus manos. – dice el padre de Olga.
-No se preocupe, las cuidaré bien. –le contesto mientras se despeden de mi dándome dos besos.
-Aunque Ari tenga ya los dieciocho, vigílala bien. – me dice su madre.
-¡Mamá por favor! – dice Ari un tanto avergonzada e indignada por el comportamiento de su madre.
-Mejor nos vamos ya. – digo mientras saco mi billete.
-No se preocupe, las cuidaré bien. –le contesto mientras se despeden de mi dándome dos besos.
-Aunque Ari tenga ya los dieciocho, vigílala bien. – me dice su madre.
-¡Mamá por favor! – dice Ari un tanto avergonzada e indignada por el comportamiento de su madre.
-Mejor nos vamos ya. – digo mientras saco mi billete.
Las tres les mostramos los pasaportes y los billetes,
una vez que los aceptaron, nos pusimos de camino al avión.
Cuando subimos en él, buscamos nuestros asientos, nos
sentamos y pasó un rato hasta que subió todo el mundo.
Tenía esa sensación rara en el estómago, y ahí fue
cuando se encendió la luz de que nos teníamos que poner los cinturones para el
despegue. Las tres nos miramos nerviosas y no pudimos evitar reír de la
histeria y los nervios del momento.
Solo nos separaba de nuestro destino un viaje de unas 12
o 13 horas.
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