Capítulo 5: Consecuencias del descontrol.
Olga, está mal, si yo hubiera sido más inteligente,
ahora no estaríamos así. No me queda otra que sujetarla el pelo, pobre Je la
que tiene que estar pasando. Pero aquí está, ayudándome con la maknae.
La escena no es agradable, pero era mi responsabilidad
cuidar de ella, no lo he hecho, pues ahora me toca apoquinar. La verdad es que
no me importa, todos hemos estado así alguna vez. Miento, jamás he vomitado por
beber, pero sí me he pasado infinidad de veces.
-Olga, ¿estás mejor? – le digo mientras que la intento
poner en pie con ayuda de Je.
-Si… - nos responde a duras penas – Pero la boca me sabe fatal…
-Creo que será mejor que se lave los dientes. – me dice Je mientras la llevamos al lavabo.
-¿Puedes tu sola Olga? – pregunto a la maknae mientras se apoya en el lavabo.
-Sí, podéis salir si queréis, puedo apañármelas yo sola. – nos dice mientras consigue poner la pasta de dientes en el cepillo.
-Bueno, si necesitas algo estamos en el salón.
-Si… - nos responde a duras penas – Pero la boca me sabe fatal…
-Creo que será mejor que se lave los dientes. – me dice Je mientras la llevamos al lavabo.
-¿Puedes tu sola Olga? – pregunto a la maknae mientras se apoya en el lavabo.
-Sí, podéis salir si queréis, puedo apañármelas yo sola. – nos dice mientras consigue poner la pasta de dientes en el cepillo.
-Bueno, si necesitas algo estamos en el salón.
No me quedo tranquila, pero estoy cansada. Me siento en
el sofá a esperar a que salga la maknae del baño y Je se sienta a mi lado.
-No debería haberla dejado beber. – cada vez el
sentimiento de culpa es mayor.
-En verdad la culpa la tengo yo. – me dice mientras me tumba hacia él.
-En verdad la culpa la tengo yo. – me dice mientras me tumba hacia él.
Estoy cansada, así que me quedo tal y como me ha dejado,
hecha un ovillo utilizando su pierna a modo de cojín. Aun así no dejo de mirar
al baño, hasta que por fin Olga sale del baño.
-Me voy a la cama, a ver si mañana me encuentro mejor. –
nos dice mientras consigue entrar en la habitación.
-Mañana será peor. – digo mirando al techo y sin saber cómo me quedo dormida.
-Mañana será peor. – digo mirando al techo y sin saber cómo me quedo dormida.
Siento como me empieza a doler la espalda, sí la espalda
me duele. Lo peor es que no es lo único, la cabeza me duele un poco, lo bueno
es que no demasiado. También siento las piernas agarrotadas, la estiro y la
dejo caer por el borde de la cama. ¡Un momento! No duermo en cama, duermo en
futón, ¡dónde estoy! Abro los ojos y me levanto de golpe. ¡Uf! Demasiado
deprisa, me he mareado.
-Buenos días – oigo decir a una voz conocida, haciendo
que gire bruscamente y me suene cada vertebra de la espalda. Pero ahí sigue Je.
¿Por qué no se ha ido?
-¿Qué haces aquí? – le pregunto automáticamente – Perdón, buenos días. – los modales ante todo Martita, no estás en tu casa.
-Tranquila, anoche te quedaste dormida en mi pierna y no quería despertarte, después de la noche que hemos tenido. – me explica con una sonrisa.
-¿Qué haces aquí? – le pregunto automáticamente – Perdón, buenos días. – los modales ante todo Martita, no estás en tu casa.
-Tranquila, anoche te quedaste dormida en mi pierna y no quería despertarte, después de la noche que hemos tenido. – me explica con una sonrisa.
En cuanto me dice eso caigo en la cuenta, empiezo a
recordar todo lo pasó anoche y me entra el pánico.
-¿Qué hora es? ¿Dónde están Ari y Olga? ¿Has dormido
algo? – empiezo a preguntar todo lo que se me pasa por la cabeza, ¿pero en
serio he preguntado si ha dormido?
-Son las diez, todavía es pronto. Ari y Olga aún duermen no se ha levantado ninguna. Y sí he dormido. – me responde paciente sonriendo, ¡¿por qué siempre sonríe!?, si un día lo veo llorando le digo que se case conmigo.
-De todos modos voy a ir a verlas. – me consigo levantar del sofá pero siento que mi cuerpo es como un peso muerto que cuesta mover.
-Son las diez, todavía es pronto. Ari y Olga aún duermen no se ha levantado ninguna. Y sí he dormido. – me responde paciente sonriendo, ¡¿por qué siempre sonríe!?, si un día lo veo llorando le digo que se case conmigo.
-De todos modos voy a ir a verlas. – me consigo levantar del sofá pero siento que mi cuerpo es como un peso muerto que cuesta mover.
Allí están las dos durmiendo plácidamente, me quedo un
rato ahí, la verdad es que no tengo noción del tiempo en este instante, hasta
que siento una voz susurrante en mi oído, noto como su aliento roza mi cuello y
hace que me dé un escalofrío.
-¿Ves cómo aún
duermen?
-Ya lo sé, pero me siento culpable por lo de anoche. – le digo mientras me giro y me dirijo a la cocina - ¿Quieres desayunar?
-Vale. ¿Te ayudo? – se ofrece gentilmente.
-Tranquilo, hay café hecho, pero si quieres otra cosa te la preparo en un momento.
-¡No! – café está bien.
-Ya lo sé, pero me siento culpable por lo de anoche. – le digo mientras me giro y me dirijo a la cocina - ¿Quieres desayunar?
-Vale. ¿Te ayudo? – se ofrece gentilmente.
-Tranquilo, hay café hecho, pero si quieres otra cosa te la preparo en un momento.
-¡No! – café está bien.
Mientras desayunamos, hablamos de lo que pasó anoche. He
de reconocer que durante un tiempo no me he enterado de lo que me ha dicho,
mientras le miraba mover los labios se me ha quedado la mente en blanco, por lo
que he perdido el hilo de la conversación y decido cortarle.
-Tengo que pensar en algo de comer. – me frustro y dejo
caer mi cabeza contra la mesa.
-Si eso podemos salir a comer fuera. – me propone de buen grado.
-No me apetece salir de casa. – le digo mientras volteo la cabeza y veo el saco de patatas – A parte, ya sé que voy a hacer de comer.
-Si eso podemos salir a comer fuera. – me propone de buen grado.
-No me apetece salir de casa. – le digo mientras volteo la cabeza y veo el saco de patatas – A parte, ya sé que voy a hacer de comer.
Je una vez más se ofrece a ayudarme. Por pesado le pongo
a pelar patatas, pero me compadezco y le ayudo con la tarea. Una vez que las
tenemos todas peladas las cortamos finito, y cuando está todo cortado, a la sartén.
Mientras se fríen empiezo a batir los huevos en una fuente. Cuando las patatas
están listas las añado a la fuente y a mezclar.
En el tiempo que tardo en hacer este proceso siento
pegada a mí la mirada de Je. Se podría ir a ver la tele un rato… Echo la mezcla
en la sartén y se empieza a freír, cuando empieza a cuajar con un plato le doy
la vuelta, y así hasta que la termino. Una vez que dejo el plato con la tortilla
de patatas terminada. Je me aplaude.
-¡Bravo! – dice forzando un acento raro.
-Y así es como se hace una tortilla de patatas.
-Y así es como se hace una tortilla de patatas.
Los dos nos empezamos a reír, pero la llegada de una
persona nos corta.
-Buenos días… - nos dice Ari en un tono casi inaudible.
-¿Cómo amaneciste? – le pregunto mientras regresa mi sentimiento de culpa.
-Mal, me duele la cabeza.
-Voy un momento a mi apartamento y te traigo un calmante. – se ofrece Je desapareciendo por la puerta.
-¿Y él por qué está aquí? – me pregunta mientras se sienta en la mesa de la cocina.
-Esta mañana aparecí con él.
-¿¡Cómo!? – se escucha una voz en la puerta, la maknae se h levantado.
-¿Qué hiciste anoche? – me dice Ari, como si hubiese matado a un ser humano.
-¡Pero qué me estáis contando! – las empiezo a decir mientras se asustan – Ari, ¡tú te la pasaste toda la noche abrazada a Dong Ri! – la digo mientras se sujeta las sienes - ¡¿Y tú Olga!? ¡Estoy esperando a que me des una explicación de por qué estaban tan juntitos tú y el chico ese! – todavía soy incapaz de saber cuál es el nombre del amigo guapo de Je.
-¿Cómo amaneciste? – le pregunto mientras regresa mi sentimiento de culpa.
-Mal, me duele la cabeza.
-Voy un momento a mi apartamento y te traigo un calmante. – se ofrece Je desapareciendo por la puerta.
-¿Y él por qué está aquí? – me pregunta mientras se sienta en la mesa de la cocina.
-Esta mañana aparecí con él.
-¿¡Cómo!? – se escucha una voz en la puerta, la maknae se h levantado.
-¿Qué hiciste anoche? – me dice Ari, como si hubiese matado a un ser humano.
-¡Pero qué me estáis contando! – las empiezo a decir mientras se asustan – Ari, ¡tú te la pasaste toda la noche abrazada a Dong Ri! – la digo mientras se sujeta las sienes - ¡¿Y tú Olga!? ¡Estoy esperando a que me des una explicación de por qué estaban tan juntitos tú y el chico ese! – todavía soy incapaz de saber cuál es el nombre del amigo guapo de Je.
-Tranquila Marta. – se oye decir desde la puerta de la entrada y como se cierra – Vas a hacer que les explote la cabeza. Ya te dirán luego lo que sea.
Ya es la una y nos ponemos a comer la super tortilla de
patatas. Le estoy muy agradecida a Je por los calmantes, ya que no tenía ningún
medicamento. El ambiente es un poco tenso pero aun así, la presencia de la
alegría de Je, rompía con todo mal ambiente.
Je se quedó con nosotras esa tarde, debido a la noche
anterior decidimos no salir, y empezamos a proponer planes para hacer a lo
largo del verano. El haberle conocido ayuda mucho, en especial a mí con el
idioma, pero ya me lo ha dejado claro, no me va a ayudar si tengo que dirigirme
a alguien en su idioma. Me va a dejar sola en los momentos más difíciles. Que
ser más malvado…
-Marta… - me empieza a decir la maknae.
-¿Qué cosa te pasa?
-Llevo desde que me he levantado dándole vueltas… - me empieza a decir como con miedo y con cara preocupada - ¡No me acuerdo de nada de lo que hice anoche! ¡Y no sé de qué chico me hablas!
-¿Qué cosa te pasa?
-Llevo desde que me he levantado dándole vueltas… - me empieza a decir como con miedo y con cara preocupada - ¡No me acuerdo de nada de lo que hice anoche! ¡Y no sé de qué chico me hablas!
Por un momento he pensado que se iba a poner a llorar y
no puedo evitarlo, me empiezo a reír como una descosida. Je y Ari se ríen por
mi reacción, pero la maknae se enfada ante nuestro gesto.
-Marta no te rías… ¡No tiene gracia! – me empieza a
gritar - ¡Ari, oppa! Vosotros tampoco os riais… - termina diciendo encogiéndose
en un ovillo.
-No te preocupes Olga. No hiciste nada de lo que te tengas que arrepentir. – le dice Je muy serio y seguro de sí mismo.
-Pero si es cierto que estuvo muy pegado a ti. – digo seca volviendo a mi faceta responsable.
-Soo hyung, no es ningún pervertido. – me dice Je para que me tranquile cuando se me enciende la bombilla.
-¡Soo Ki! ¡Se llama Soo Ki! – grito sin darme cuenta y todos me miran como si estuviera loca.
-¿Perdón? – es lo único capaz de decir Je.
-Lo siento, pero llevo toda la noche intentándome acordar de su nombre. – digo victoriosa de mi triunfo.
-No te preocupes Olga. No hiciste nada de lo que te tengas que arrepentir. – le dice Je muy serio y seguro de sí mismo.
-Pero si es cierto que estuvo muy pegado a ti. – digo seca volviendo a mi faceta responsable.
-Soo hyung, no es ningún pervertido. – me dice Je para que me tranquile cuando se me enciende la bombilla.
-¡Soo Ki! ¡Se llama Soo Ki! – grito sin darme cuenta y todos me miran como si estuviera loca.
-¿Perdón? – es lo único capaz de decir Je.
-Lo siento, pero llevo toda la noche intentándome acordar de su nombre. – digo victoriosa de mi triunfo.
Ahora son ellos los que ríen por mi actitud. Se nos ha
hecho tarde y Je nos invita a pizza para cenar.
Ha sido un día tranquilo, pero a la vez nos hemos reído
mucho, pero ahora es hora de dormir.
-Buenas noches. – les digo a mis compañeras de sueño.
-Buenas noches. – nos dice Ari mientras acomoda su almohada.
-Good Night. – termina diciendo la maknae.
-Buenas noches. – nos dice Ari mientras acomoda su almohada.
-Good Night. – termina diciendo la maknae.
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