domingo, 20 de enero de 2013

Capítulo 3: A la aventura.


Capítulo 3: A la aventura.

Hace calor, es la causa de que me despierte tan temprano, Olga y Ari aún duermen. Mejor me levanto sin hacer ruido y me voy a desayunar.

-¡Mierda! No hay nada con lo que nos podamos tomar la leche…

Despacio entro de nuevo en la habitación cojo unos pantalones y una camiseta de tirantes. Me voy al baño me ducho rápido y me visto. Cojo la mochilita y meto la cartera, el móvil y las llaves. Me dispongo a salir y cuando cierro despacio la vuelta y me giro una figura me asusta.

-Buenos días… - me saluda Je en un susurro para no despertar a los vecinos supongo.
-Buenos días. – le digo mientras me intento reponer del susto.
-¿A dónde vas? – me pregunta curioso.
-Ayer se nos olvidó comprar cosas para desayunar y solo tenemos leche. Y quería aprovechar para comprar ya que Ari y Olga siguen durmiendo. – le explico sin saber si le estoy diciendo de más.
-¡Oh! Yo también tengo que ir a comprar, si quieres vamos juntos. – me propone con una sonrisa.
-Vale, ¿si quieres?

Salimos del edificio y nos pusimos en camino de la tienda en la que estuvimos la tarde anterior. Je, me preguntaba sobre una cosa y otra, me cuanta que sabe español porque estuvo estudiando dos años en España. Entramos a la tienda y me lleva a donde se encontraban un mostrador con mil y una clases de bollos.

-Que de dulces… - digo observando el mostrador.
-Los de chocolate de la esquina están muy buenos, y esos de ahí también. – me dice señalando otros redonditos – los tienes rellenos de chocolate, crema y nata. También las magdalenas de chocolate están muy buenas también.

Mientras intento tomar nota de todo lo que me dice, miro a ver si hay alguna cosa que me llame la atención.

-¿Y eso de ahí? – le digo señalando unas galletas grandes con trozos de chocolate.
-También están muy ricas. Y empalagan menos que los bollos.

Compro un poco de todo para tener durante unos días, también compro café y Cola Cao.

Una vez que estamos fuera de la tienda, él me vuelve a preguntar.

-¿Qué os llevó a ti y a tus amigas a venir a Seúl?
-Bueno, yo antes que Corea del Sur siempre quise ir a Japón. – mientras le explico me mira curioso – Pero un día se metieron en mi vida cinco coreanos.
-¿BIGBANG? – me pregunta riendo.
-¿Cómo sabes eso? – le pregunto exaltada.
-Fácil, por la camiseta que llevabais ayer. – me responde mientras me pongo roja.
-Bueno, pues sí, a causa de BIGBANG me empecé a interesar por Corea del Sur. Y después conocí a la VIP Family. La verdad es que conocerlas me ayudó mucho, era un poco incomprendida en mi casa con respecto a eso. Siempre me decían que estaba obsesionada.
-¿Y no lo estabas? – me pregunta riéndose- Es más, ¿no lo estás?
-Bueno, vale, un poco. – le digo mientras me mira con resignación – Vale, estoy obsesionada del todo. Pero ahora me consigo controlar un poquito más. – con este comentario Je se empezó a reír a carcajadas con lo que yo no sabía cómo reaccionar y sin darme cuenta también me empecé a reír.

Llegamos a casa, me despido de él y entro en casa. Ari y Olga me esperan levantadas en la mesa de la cocina.

-¿Dónde estabas? – me pregunta la maknae enfadada.
-Te hemos mandado mil WhatsApps y no nos has contestado. – me recrimina Ari.
-Tranquilas, ayer se nos olvidó comprar cosas para desayunar y como me he levantado temprano he ido a comprar. – les explico dejando las bolsas en la mesa.
-¿Qué has comprado? – pregunta la maknae emocionada abriendo la bolsa.
-Bollos, galletas, café y Cola Cao. – digo sacando tres tazas del armario.

Mientras me pongo a hacer el café, Ari y Olga se hacen un Cola Cao. Empiezan a comerse los bollos y me veo obligada a decirlas que paren para que no lo devoren todo. Cuando el café está hecho, me lo tomo con las galletas que había comprado.

-¿Qué hacemos hoy entonces? – pregunta Ari recién salida de la ducha.
-Nos vamos al centro, ¿no? – le digo mientras recojo las cosas del desayuno.
-Vale, me parece bien. – dice secándose el pelo.
-Pero esperar, que yo también me quiero duchar. – dice la maknae corriendo con su ropa en las manos de un lado para otro.
-Tranquila Olga. – le digo para que no corra – No tenemos prisa.

Mientras la maknae se ducha, para hacer tiempo ordeno la ropa en el armario de forma que las demás también puedan guardar sus cosas. Ari hace lo mismo lo guardamos todo y aún queda espacio para la maknae. Si es porque el armario ocupa una pared entera no metemos ni la mitad pero lo conseguimos y por fin la maknae sale del baño.

-¿Ya has terminado? – la pregunto.
-Sí ya estoy lista.
-¿A qué esperamos entonces? – dice Ari cogiendo su mochila.

Mientras salimos decimos y comentamos a todos los sitios a los que podríamos ir, pero la verdad es que primero tenemos que llegar al centro y ahí estaba el problema. Llegamos sin ningún problema a la parada de bus, esperamos durante 10 minutos y por fin llega. Mientras vamos de camino observamos todo. La verdad es que el sitio es muy bonito.

-¡AHHH! – comienza a gritar la maknae haciendo que todo el mundo se nos quede mirando – ¡Mirar!
-¿El qué? ¿Qué pasa? – el autobús está parado en un semáforo, y desde él se ve una tienda de K-Pop.
-¡Qué pasada! – dice Ari arrimándose al cristal.

Después nos bajamos en lo que parece ser el centro de Seúl, no sé cómo describirlo porque no tengo palabras para describir tal maravilla de sitio. Por un momento creo que me voy a poner a llorar, pero tanto Ari como la maknae me sacan del trance.

-¡MIRAR ALLÍ! – grita en esta ocasión Ari.
-¡AHHHHHH! – sí esta vez soy yo la que grito y me empiezan a dar los nervios.

De un edificio enorme cuelga un cartel gigante con la cara de G-Dragon, no tengo ni idea de que es el edificio o si se trata de publicidad o qué cosa pueda ser. Pero se ve hermoso en aquella foto gigante. No lo pienso dos veces, cojo de la mochila mi Ninkon y obligo a la maknae y a Ari que se pongan delante del cartel para hacerlas una foto, así hago y después me hago yo una con cada una.

Me cuelgo la cámara del cuello, le podría echar una foto a cada cosa que veo. Todo es increíble. Miramos tiendas aquí y allá. Nos volvemos locas con cada cosa que vemos.

-¡AHHHHH! – grita otra vez Ari.
-¿¡QUÉ PASA!? – le grito yo emocionada.
-¡UN CARTEL DE TAEMIN! – dice mientras corre hacia él - ¡HAZME UNA FOTO!
-¡ESPERA, YO TAMBIÉN QUIERO! – grita la maknae corriendo en dicción a donde se encontraba Ari.

Las hago la foto y seguimos andando. Voy echando fotos hasta la cosa más tonta. La gente que pasa a nuestro alrededor debe pesar que estamos recién sacadas del psiquiátrico ya que a la mínima cosa que vemos gritamos como posesas.

Es la hora de comer y buscamos algún sitio para comer, no nos queremos arriesgar, y encontramos un Mc Donald’s. No dudamos en entrar y nos ponemos a comer. De momento hemos tenido suerte y no hemos tenido que dirigirnos a nadie en coreano, solo para pagar en el restaurante.

-Lo voy a preguntar ya porque me estoy volviendo loca. – dice la maknae dejando su hamburguesa en la mesa.
-¿Qué pasa? – digo casi atragantándome.
-¿Vamos a ir a buscar la YG o no? – pregunta la maknae cruzándose de brazos.
-Eso lo podemos dejar para otro día, hoy estamos viendo la ciudad. A parte a saber dónde está. – le responde Ari, de forma tranquila metiéndose una patata en la boca.
-Pues nada, venimos mañana entonces, y la buscamos. – dice Olga volviendo a comer.
-No tenemos ninguna prisa. Tenemos más de dos meses para buscarla. – le digo de forma calmada, para que no se note mi desesperación por ir.
-Está bien. – termina diciendo la maknae.

Terminamos de comer y seguimos vagando por la ciudad, hogo fotos a diestro y siniestro. Ari y Olga a cada cartel que ven de alguien que les gusta hacen que me pare para que les haga una foto. Seguimos gritando, corriendo y riendo.

-¡EPIK HIGH! – grita la maknae dándome tal golpe en el brazo que casi se me cae la cámara de las manos.
-¿¡DÓNDE!? – la digo mientras intento que la cámara no se desgracie.
-¡AHÍ! – me responde señalándome un cartel, no sé porqué había pensado que podía ser Epik High de verdad.

Hacemos la misma operación que con el cartel de G-Dragon. Y después empezamos a retroceder por nuestros propios pasos para encontrar la parada del autobús. La ciudad por la noche era aún más bonita, así que yo sigo echándole fotos a todo lo que pasa por mi objetivo.

Llegamos al bus y se nos hace corto el trayecto de regreso a casa.

Una vez en casa me pongo a pensar que podemos cenar. Miro todo lo que tenemos comprado y se me ocurren mil y una cosas que cocinar, cuando la maknae corta mis pensamientos.

-¡Me apetece ramen! ¿A vosotras no? – dice mientras se sienta en el sofá.
-Por mi está bien.

Ante la afirmación de Ari, me pongo a hacer la cena. No se tarda mucho en hacer, así que no tardamos mucho en ponernos a comer. Cuando terminamos nos ponemos a mirar en mi portátil las fotos que había hecho, algunas son muy graciosas, otras no tienen sentido o están borrosas. En cambio hay otras que están muy bien, sobre todo las que he hecho cuando era de noche. Embelesada en ese momento con mis creaciones fotográficas los gritos de Ari hacen que vuelva al mundo real.

-¡PARA! ¡RETROCEDE! ¡RETROCEDE! – grita señalando la pantalla del ordenador.
-¿Qué pasa? – le pregunto poniendo la foto que me pide.
-¡Mirar ahí! – dice señalando a una persona.
-¿Qué pasa con ella? – dice Ari acercándose a la pantalla.
-¡Es TOP! – sigue dando gritos la maknae.
-¿Cómo TOP? – pregunto sin encontrarle sentido a nada - ¿Cómo va a ser TOP?
-¡Qué sí! ¡Qué es él! – continúa la maknae exaltada.

Miro a Ari, me mira y miramos de nuevo a la pantalla. La verdad es que tenía parecido con él, pero no podía asegurar que fuese él, está lejos y solo se le ve el perfil.

-Bueno pues si es él, prefiero creer lo contrario. – digo resignándome.
-No creo que hayamos sido tan pavas de haberlo tenido al lado y no habernos dado cuenta. – dice Ari recostándose sobre la silla.
-Desde luego tiene una cosa en la que concuerda con TOP. – sigo diciendo mientras observo la foto.
-¿Qué cosa? – pregunta Olga emocionada.
-Estamos en verano y hace un calor tremendo y él va con una camisa de manga larga. – termino diciendo.

Si fue TOP o no, no lo sabemos, pero durante los siguientes días pasamos por el mismo sitio mil veces hasta el punto de llegar a conocernos esa zona como nuestro barrio. Incluso se nos olvidó nuestra pequeña excursión en busca de la YG.

Ya estamos a viernes y llevamos en Corea seis días, estamos comiendo en casa sin ningún plan para el día de hoy.

La maknae se encuentra separando el pimiento del arroz con pollo que había hecho, y no para de proponer planes cuando llaman a la puerta.

Me levanto a abrir y cuando la abro veo que es el vecino.

-¡Hola! – me dice dándome dos besos, gesto con el que me quedo tiesa como la puerta – En España se dan dos besos ¿no? – me dice el chico riéndose.
-Sí, supongo que sí. – digo todavía en shock.

El chico entra y saluda a Olga y a Ari, de la misma manera que a mí, pero ellas no se sobresaltan ni se quedan con la misma expresión que yo, debo de ser retrasada o algo, no lo sé, pero aún sigo en la puerta, cuando me doy cuenta la cierro y regreso a la mesa.

-¿Y qué querías? – pregunta Ari comiendo.
-Quería proponeros algo. – le responde el chico sin perder la sonrisa.
-¿Quieres comer arroz? Nos ha sobrado. – es lo único que soy capaz de decir.
-Sí, supongo que sí, todavía no he comido.  – dice el chico mientras ve la olla con el arroz por lo que voy a la cocina y le llevo un plato.
-¿Qué nos querías proponer? – pregunta la maknae enfrentándose a un trozo de pimiento que no quería separarse del trozo de pollo.
-Bueno, esta noche una amigo y yo vamos a dar una fiesta en mi casa, ¿queréis venir? – dice el de lo más normal.
-Una fiesta, ¿cómo una fiesta? – pregunto sin seguir entendiendo nada.
-Sí, una fiesta, a parte hoy no tenemos nada que hacer, ¡aceptamos oppa! – dice Olga emocionada, por lo  que el chico sonríe.
-¡Espera! ¿Qué clase de fiesta? – digo dejando a un lado la comida – Te recuerdo que aquí somos todas menores. – digo seria, conozco toda clase de fiestas y algunas que no sé si son apropiadas para la maknae y siento las voces de los padres de ambas en mi cabeza.
-Tranquila, no va a pasar nada, a parte la mayoría de edad es relativa, en España ya eres mayor de edad, ¿no? – me dice el como si tal cosa.
-Es verdad Marta. – me dice de forma clamada Ari – A parte estamos al lado, si pasa algo tardamos menos de 1 minuto en  volver a casa.
-Está bien. – acepto sin más.
-¡BIEN! – grita la maknae - ¡Esta noche fiesta!

Todos nos reímos ante la reacción de la maknae, pero esta noche sí, teníamos fiesta.

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